La ciudad de Cali pasó de ser una ciudad monocéntrica en las décadas de los años 70 y 80, a ser hoy un territorio que se armoniza con las lógicas teóricas de la economía regional y urbana las cuales pueden estudiarse y analizarse, por ejemplo: con la teoría del lugar central, con los modelos de entre el monocentrismo y el policentrismo urbano, la clusterización zonal urbana, el área metropolitana, la conurbación, entre otros.
Una prueba de esto es que han emergido subcentros, los cuales se pueden referenciar como nodos u otros centros desde el punto de vista comercial, industrial y de servicios. Es decir, el desarrollo territorial actual de Cali demuestra física, espacial y económicamente una transformación en el contexto urbano.
Esa es la conclusión de la exposición que hizo el pasado martes 25 de enero el profesor de la Facultad de Educación y Pedagogía Rafael Vergara Varela, denominada: “El Estudio de la centralidad urbana en Santiago de Cali (1960-2020), una aproximación desde las políticas territoriales de las cuales ha venido investigando desde hace más de 20 años.
El investigador Vergara Varela es doctor (Ph.D.) en Administración, MSC en Políticas Públicas. Actualmente es profesor en Políticas Públicas y Gestión pública del programa académico Estudios Políticos y Resolución de Conflictos de Univalle.
A manera de síntesis el profesor Vergara indica que la expansión morfológica- física de Cali en los últimos 60 años ha evidenciado una transición hacia la descentralización de actividades en diferentes zonas de la urbe y en la generación de centralidades. Esta dinámica se define primero por la presión de las fuerzas del mercado y segundo lugar por la acción ex post de la política territorial. Esto explica que el centro tradicional e histórico sea un competidor en el mercado, otorgándole a otros espacios una valorización zonal-céntrica de especial importancia dentro de una evolución urbana.
“El primer ejercicio que realicé en esta temática fue mi tesis de grado en Economía, un ejercicio de pregrado que buscaba analizar qué era Cali en esa transformación física y territorial de las décadas de los años 60 - 70 y explicaba cómo fue el cambio que se dio: de una ciudad pequeña de 700 mil millones de habitantes, a la urbe que efectivamente se iba a impulsar hacia el sur teniendo como referente la ciudad universitaria de la Universidad del Valle, generando un polo de desarrollo atractor hacia el sur. Es decir, nuestra sede Meléndez propició que los desarrollos urbanísticos tuvieran ese apalancamiento hacia el sur, indicó el profesor de la Facultad de Educación y Pedagogía.
Por otra parte, se debe plantear que las principales políticas territoriales de desarrollo urbanístico en Cali son: Plan Piloto 1950, Plan General de Desarrollo de Cali PDG 1969, Plan Integral de desarrollo de Cali PIDECA 1980, Plan de Ordenamiento Territorial POT 2000 y Plan de Ordenamiento Territorial POT 2014.
Desde el análisis y el estudio de las políticas públicas se encuentran dos escenarios en los últimos 60 y 70 años claramente establecidos. Primero un periodo que inicia a finales de los 50 hasta 1989, que en el caso colombiano se conoce como el desarrollismo, un contexto descrito de desarrollarse embrionariamente desde adentro, es decir, encontrar los factores que explican un desarrollo en el contexto de una economía cerrada (protegida, centrada en el modelo de la sustitución de importaciones) es decir bajo el apalancamiento de la producción nacional y el consumo interno. Como explicó este investigador, este desarrollismo está inspirado en la versión donde el Estado tiene la voz cantante, sin querer decir con ello que es un Estado benefactor, es por esto que el Estado genera las rutas de ese desarrollo deseado e inspirado. Prueba de ello, son los siguientes hechos históricos, así:
El Plan Piloto de 1950 fue una versión prospectiva de la urbe, recreando imaginarios de proyección de ciudad en una prolongación norte-sur. Es decir, un desarrollo urbano entre Yumbo y Jamundí. Por su parte, hay que agregar que desde la década de los años 60 los tecnócratas colombianos estuvieron influenciados por esas versiones entre el desarrollismo y las teorías del Cepalismo en Colombia hasta 1989, cuando aparece el cambio estructural sobre el contexto de la aldea global, el mercado autorregulado y las narrativas de que los territorios deben estar pensando en términos de competitividad, crecimiento económico como también en las retóricas actuales en torno a la tecnología e innovación (Un ejemplo de esto son las Smart Cites, argumento impulsado por los organismos multilaterales de carácter internacional).
Ahora, en torno al plan general de desarrollo de Cali (PGD), se encuentra que es una versión prospectiva en 1968 pero ratificado políticamente desde 1969, donde se piensa en una ciudad un poco más integral a sus municipios vecinos, conceptos como: el área metropolitana, la prolongación de la ciudad norte – sur, sistemas de transporte masivos e incluso se estaba hablando en aquellas épocas de un metro que se estableció como una idea, pero que a la fecha en los últimos 60 años Cali no tiene, así mismo se estaba pensando en esa época en otras alternativas de transporte como el tranvía.
Luego apareció el Plan Integral de Cali - PIDECA 1980, que retomó elementos del PGD. Posteriormente apareció la nueva apuesta a través de la Ley 388 de 1997, bajo la LOOT, instrumento por la cual se dictan normas sobre la elaboración e implementación de planes de ordenamiento territorial de carácter municipal y departamental. Esto implicó pasar del primer al segundo escenario institucional en el orden histórico aquí presentado.
Actualmente en la ciudad de Cali desde el análisis de la gestión pública y las políticas públicas especialmente en lo que concierne al territorio, lo que se puede evidenciar desde la década de los años noventa, es que hay una ingobernabilidad territorial donde la capacidad institucional del municipio queda corta frente a las crecientes demandas en especial de las poblaciones excluidas en lo que se denomina la clusterización de la pobreza. Igualmente, la urbe caleña no tiene una gobernanza territorial y prueba de ello es lo ocurrido el 28 de abril de 2021 en el contexto analítico del estallido social.
Al respecto, el estallido social es una expresión ciudadana frente a la deuda histórica en términos de inclusión. Aquí también se generaron y se institucionalizaron unas “centralidades estratégicas” que bloquearon la urbe y al contorno del nodo regional del suroccidente colombiano por más de 60 días. Esta creciente insatisfacción popular se da en respuesta de la poca capacidad institucional del Estado que no ha resuelto las demandas en zonas de la urbe excluidas durante décadas, donde la expresión popular pidió a gritos acercar la política al ciudadano y legitimar su acción como actor político relevante sujeto pleno de derechos, mencionó el docente e investigador.












