A sus 30 años, Alejandro Perdomo Ortiz, egresado de Química de la Universidad del Valle, empezó a trabajar en el Laboratorio de Inteligencia Artificial Cuántica de la NASA, siendo la representación colombiana en un equipo conformado por doce científicos de once nacionalidades distintas. Cinco años más tarde, cuando era el líder del Equipo de Aprendizaje de Máquinas Cuánticas de ese laboratorio, renunció para seguir buscando su propio camino en la ciencia.
De ser un científico de planta de la NASA que trabajó con la computadora cuántica D-wave 2, una potente máquina dominada tan solo por unos pocos en el mundo; hasta convertirse en consultor, profesor honorario del University College de Londres, líder de su propia compañía y ahora investigador de un sector más independiente de las ciencias de la computación, Alejandro Perdomo Ortiz, PhD en Química y Fïsica, ha mantenido la tenacidad como su bandera.
Su ingreso inicial a la Universidad del Valle fue a una carrera de ingeniería y se trasladó a las ciencias exactas siendo siempre un estudiante sobresaliente. De ahí pasó a las pasantías en grupos de investigación de universidades de Estados Unidos como la de Florida, la de Clemson y el Georgia Institute of Technology – Georgia Tech; después hizo su doctorado y pos doctorado en Harvard.
Alejandro Perdomo nació en Cali, en 1982, estudió en el Colegio San Francisco de Asís del Barrio Villa Colombia y después ingresó a la Universidad del Valle a Ingeniería Sanitaria, programa que cursó por dos años. Se describe así mismo como “super intenso” desde aquella época, pues pese a que su rumbo profesional aún no estaba claro, veía ocho materias por semestre y tenía un promedio entre 4.8 y 5.
Su profesora de bioquímica, en el Programa de Ingeniería Sanitaria, María Yolanda Ramírez, se convirtió en su primera mentora. Ella lo impulsó tempranamente a estudiar inglés - “Porque usted no sabe cuando llegan las oportunidades” - le decía, además le ayudó a conseguir una pasantía en el Laboratorio de Recursos Genéticos del Centro Internacional de Agricultura Tropical -CIAT, un centro de investigación de excelencia.
“Mientras estudiaba genética, observaba la estructura del ADN y me preguntaba ¿dónde está la molécula del pensamiento?¿donde está la molécula de la vida? ¿ la de la emoción? La religión, la filosofía y la ciencia se me presentaban como los caminos para buscar respuesta a las preguntas sobre el propósito de la existencia, y escogí por donde mejor me iba”.
Atraído fuertemente por las matemáticas, la química y la física que se ofrecían en los primeros semestres de Ingeniería y deseoso siempre de profundizar en estos cursos, se terminó de convencer de que su camino era la ciencia y cambió de carrera.
En el 2004, mientras Alejandro terminaba sus estudios de química, proceso que incluía el desarrollo de su tesis de pregrado, las oportunidades que la profesora Maria Yolanda Ramírez le había anunciado llegaron: el profesor Fabio Zuluaga contactó al profesor John R. Reynolds de la Universidad de Florida y lo recomendó como un estudiante destacado para hacer allí su pasantía. Por otra parte, un distinguido académico de la Universidad de Clemson lo reclutó igualmente con este propósito.
“El reconocido profesor de química de la Universidad de Clemson Luis Echegoyen también visitó la Universidad del Valle y, como una estrategia poco usual de su institución, buscó aquí estudiantes sobresalientes para que realizaran su pasantía en USA, con miras a que también hicieran su doctorado en esa Universidad. Muchos egresados del Departamento de Química de Univalle han pasado por Clemson, dejando una buena huella”.
El profesor Julio Arce, quién fue otro de sus mentores, lo apoyó para culminar su trabajo de grado y cerrar esta etapa en la Universidad del Valle.
Aprovechar las oportunidades
“Desde que trabajaba con el profesor Julio Arce, cuando estábamos en el pregrado, yo hacía cálculos en una computadora, pero la oportunidad que me salió en la Florida era para estar en un laboratorio con pipetas mezclando compuestos y preparando dispositivos, algo completamente experimental. Yo no soy químico experimental, nunca lo fui, pero salió esa oportunidad, y era cuestión de adaptarse”.
Aprovechar al máximo esta circunstancia, fue de nuevo la premisa seguida por Alejandro Perdomo mientras hizo su pasantía en la Florida y así las cosas se dieron a su favor. Al finalizar el periodo de tres meses que duraba esta práctica, Perdomo aprovechó para convencer al profesor Reynolds de trabajar en los cálculos de las moléculas que se sintetizaban en su laboratorio:
“En las noches, yo había estado trabajando en esto. Aproveché todos los cálculos de estructura electrónica que había aprendido en la Universidad del Valle, que el profesor Reynolds no hacía pero le interesaban, y le propuse que trabajáramos en eso.
En nuestra reunión de cierre le mostré todo el trabajo experimental que hice en el laboratorio. Él me dijo que desde el 82 estaba interesado en hacer este trabajo y que era muy amigo de uno de los 70 químicos más citados y conocidos en todo el mundo, Jean-Luc Bredas, desde esa época quería trabajar con él pero no había tenido un puente que quisiera hacer esos cálculos”.
Así, Perdomo aseguró un año más de trabajo en investigación en Estados Unidos. “Usted hace los cálculos y nosotros sintetizamos la molécula”, fue el cierre que le dio Reynolds a su reunión.
En Georgia Tech, Jean-Luc Bredas le ofreció un cupo para su doctorado, sin embargo Perdomo había aplicado a 8 universidades en Estados Unidos.
“Las universidades en Estados Unidos se pelean por uno. Por ejemplo, el profesor de Georgia Tech me ofreció casi 5 mil dólares más para que firmara con ellos, porque ellos saben que uno trae fortalezas de otros lados y quieren atraer los mejores estudiantes”.
Finalmente, Perdomo aceptó la oferta de la Universidad de Harvard, donde vivió una de las mejores etapas de su vida a nivel académico. Entre el 2006 y el 2012, hizo el doctorado en Química y Física e investigación pos doctoral.
Los años en la NASA
Culminando esta etapa, Alejandro se presentó para la beca Alexander Von Humboldt en Berlín, como científico senior, y al mismo tiempo aplicó a una nueva posición que ofrecía la NASA.
“Abrieron una nueva posición en la NASA, buscaban a un investigador senior, alguien que tuviera mucha experiencia. El profesor Alán Aspuru-Guzik, mi mentor en Harvard, me dijo que aplicara, que de pronto me aceptaban porque yo ya llevaba cinco años trabajando con esa máquina y era uno de los únicos en el mundo trabajando con ella.
Era una posición más permanente, de planta, no un pos doctorado. El líder que estaba formando el grupo se contactó conmigo y le mencioné la contra oferta que tenía para Alemania y que estaba a 15 días de firmar y él me dijo que esperara, que él conseguía la financiación y hablaba con el director de la NASA para abrir la plaza para que me quedara.
Una semana después presenté las entrevistas y así fue como en vez de irme a Alemania, terminé en California y comencé a trabajar en el equipo del Laboratorio de Inteligencia Artificial Cuántica, que se formó, en el 2012, con un grupo de doce científicos; eran 7 en la NASA y 5 en Google. Era muy bonito tener a Colombia ahí representado”.
En su paso por la NASA, Alejandro fue abriendo nuevamente sus horizontes: paralelamente a este trabajo fue asesor científico, por un par de años, en dos compañías privadas. En ese mismo periodo, el University College de Londres le abrió una posición honoraria, que aún conserva, en el Departamento de Ciencias de la Computación, para que supervisara a uno de sus estudiantes de maestría que llegó a investigar al equipo que Perdomo había conformado con su amigo de Univalle, Jhon Realpe, a quién había convencido de irse a trabajar con él.
“Este departamento es el más importante de Inglaterra en Ciencias de la Computación y a él llegan estudiantes excelentes. Allí tuve mi primer estudiante de doctorado graduado, con quién publicamos 10 artículos. Jhon Realpe me ayudó mucho en la supervisión y fue una buena experiencia, algo que no tenía desde que estaba en Harvard, ese contacto con la academia y poder supervisar estudiantes y tesis de doctorado”.
A principios de 2018, siendo el líder del Equipo de Aprendizaje de Máquinas Cuánticas, Alejandro Perdomo tomó la decisión de renunciar a la NASA porque se dio cuenta de que necesitaba tomar una pausa. Pidió permiso por 6 meses a esta entidad para hacer investigación a su paso y durante ese tiempo fundó con su esposa “Qubit/Era”, una empresa de consultoría. Su hermano y Vicente Leyton, otro amigo de Univalle, también hacían parte de este equipo.
Qubit/Era solo duró tres meses, pues rápidamente fue absorbida por otra compañía privada que continuó financiando la investigación del equipo hasta que un cambio de objetivos empresariales derivó en el cierre de todo el trabajo de investigación teórica.
Reconectar con sus maestros ha sido importante para Alejandro Perdomo y esto re direccionó nuevamente el rumbo de su carrera.
“Alán Aspuru-Guzik, quién había sido mi mentor en Harvard, formó ‘Zapata Computing’. Seguimos en contacto cercano desde mi graduación y él ya era profesor titular y había iniciado la compañía en Boston. Decidió renunciar a la NASA y radicarse en Toronto por convicciones personales y me llamó a ofrecerme que liderara la oficina en Canadá y trabajaramos juntos allá”.
“Tenacidad no es solo perseverancia”
Alejandro lleva un año en ‘Zapata’ como líder científico en aplicaciones cuánticas. Últimamente se ha ocupado en el diseño de algoritmos híbridos cuánticos clásicos para resolver problemas de optimización y rutinas de aprendizaje de máquinas. Después de todo su recorrido, asegura que tenacidad no es solo perseverancia.
“Uno siempre se encuentra con situaciones muy difíciles. En mi etapa de pregrado teníamos dificultades económicas en casa y me tocaba trabajar mientras estaba tomando 8 materias.
En segundo semestre de ingeniería vendía jeans, que compraba en el Centro, a mis compañeros y daba clases particulares para poder pagar el curso de inglés. Yo era la mano derecha de la profesora María Yolanda, le hacía mandados y con eso ella me pagaba parte del curso también.
Cuando estaba en Estados Unidos y tenía todavía las deudas de los pasajes y debía pagar exámenes, yo compraba memorias y artículos electrónicos en descuento y los vendía en Colombia. Así mismo, aprovechaba cuando las tiendas de Victoria Secret estaban en promoción, traía mercancía y mi mejor amiga de la carrera de Ingeniería, era quién se la vendía a las mujeres.
Cuando llegué al doctorado también venía con la visión idílica de cómo se maneja la ciencia en Estados Unidos, pero fue muy diferente a lo que había experimentado en Colombia, donde los grupos de investigación tienen más libertades y están menos sujetos al mercado”.
Alejandro también sobrellevó problemas de salud en varias ocasiones por las presiones a las que se sometía. “Ha habido muchas dificultades pero también uno va encontrando herramientas y poco a poco se va aprendiendo como manejarlo.
Es solo un camino. Lo importante es estar preguntándose a uno mimos siempre qué quiere hacer con su vida, hacia dónde va con cada decisión, si realmente siente que es lo mejor. Eso es lo que me ha perseguido constantemente y resuena cuando tomo decisiones”.
Alejandro reconoce que su hermano mayor Oscar Mario, quién fue profesor del Departamento de Matemáticas de Univalle y ahora trabaja en una Universidad de EEUU, fue un gran apoyo desde la familia:
“Mi hermano fue un faro que junto con la profesora María Yolanda se convirtieron en mi red de apoyo. A pesar de que nuestros padres no pudieron acceder a la educación superior; mi papá terminó la secundaria cuando tenía 40 años y esa es una de las cosas que nos hacen sentir más orgullosos.
Uno piensa que porque no tiene recursos no va a lograrlo. Yo no tenía ni para los pasajes cuando me fui, mi hermano me hizo un préstamo para una parte y después fue que logré devolverlo cuando estaba trabajando”.
La inspiradora historia de dedicación, esfuerzo y superación de este egresado del Departamento de Química, hizo parte de Conexión U, un espacio organizado por la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas para que egresados exitosos compartan sus experiencias:
“El propósito es unir a egresados de la Facultad y de otras facultades, crear un espacio de conversación entre egresados y estudiantes actuales, buscar formas de interacción en diferentes niveles. En el mundo de hoy es muy importante construir redes de colaboración y es vital en estos casos aprovechar la experiencia acumulada de los egresados de la Universidad de diferentes generaciones”, señaló el profesor Walter Torres, decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas que organiza Conexión U.
CONEXIÓN U es una charla informal, con tintes académicos, que recorre la historia de vida del invitado, actualiza al público sobre trabajos y aplicaciones en campos específicos de la ciencia y genera una propuesta de valor que permite al público enterarse sobre oportunidades laborales, convocatorias, aplicaciones y cómo acceder a ellas. Información actualizada de la mano de profesionales que están en la jugada.
No se pierda la próxima CONEXIÓN U:
Miércoles, 18 de noviembre de 2020 a las 4:30 p.m.
Invitada: Juliana Soto Girón
Moderan: Ghisliane Echeverry y Jose Darío Perea
Conexión por Zoom con inscripción previa: https://forms.gle/wQwPQ6rbWdjSqUKLA
Para ver el evento fuera de la plataforma Zoom el canal de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas: https://www.youtube.com/c/CienciasNaturalesyExactasUnivalle












