La aparición de la Escuela de Medicina de Univalle, iniciando la década de los cincuenta, marcó un hito en la historia de esta ciencia en Colombia, pues renovó su enseñanza en el país a partir de un enfoque basado en el modelo norteamericano, que contradecía la tradición en la formación médica de la época.
Los primeros médicos que se formaron en Cali tuvieron a las ciencias básicas médicas como eje principal en su preparación. Desde entonces, y a lo largo de sus más de 70 años, el trabajo académico de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle también se ha mantenido vinculado con las realidades sociales del entorno.
La importancia histórica de la creación de la Facultad de Medicina, hoy Escuela de Medicina, quedó consignada bajo el título “Renovación desde el modelo norteamericano: la Universidad del Valle”, texto contenido en el cuarto tomo de “Historia de la Medicina en Colombia” que fue publicado recientemente por Tecnoquímicas, con un trabajo de investigación hecho por el grupo de Estudios Sociales de las Ciencias, las Tecnologías y las Profesiones.
El apartado inicia con la descripción de los esfuerzos hechos por el médico vallecaucano Guillermo Orozco para sacar adelante la iniciativa de formar una escuela de medicina en la región:
“La creación de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle, en Cali, fue tal vez el experimento más emblemático de la incorporación del modelo estadounidense en la enseñanza médica en Colombia. Según el médico Guillermo Orozco, historiador de la medicina caleña y de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle, la idea surgió en abril de 1950 durante una conversación que tuvo con los doctores José Ángel Uribe, Gilberto Ángel y Alejandro Isaza Botero. En su opinión, nadie con anterioridad había sugerido que se creará una Facultad de Medicina en Cali, a pesar de la importancia de la ciudad dentro del concierto nacional. En su calidad de presidente del Colegio Médico del Valle, capítulo Regional de la Federación Médica Colombiana, Orozco inició una insistente campaña para convencer, primero al cuerpo médico local y luego a la ciudadanía, de la conveniencia de tener una facultad en la ciudad. Así obtuvo el apoyo del presidente de la Federación Médica, José del Carmen Acosta, quien también ejercía el cargo de decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana y era profesor en la de la Nacional.
Por su relación cercana con Acosta, con quien compartía la labor gremial y las críticas al Seguro Social, Orozco conoció el interés de abrir facultades en Popayán y Manizales. Ante esa situación, intentó forzar la decisión de abrir la de Cali y le solicitó a Acosta que presionara para que en la reunión de decanos que se llevaría a cabo en Medellín consiguiera el aval a la idea. Pero Acosta no logró su propósito. Por el contrario, todo apuntaba hacia las iniciativas más avanzadas que provenían de otras ciudades. Como resultado de la gestión, una de las recomendaciones de la reunión de decanos contemplaba que la apertura de una facultad nueva solamente se podría hacer
[...] en aquella ciudad que reuniera las condiciones adecuadas para el funcionamiento de tales institutos, condiciones que abarcan: densidad de población, capacidad hospitalaria, no menor de 500 lechos disponibles para la docencia; capacidad económica y número suficiente de profesionales para la elección del profesorado.
Aunque la recomendación no mencionaba a Cali, al decir de forma genérica que una facultad podría ser abierta " en aquella ciudad que reúna condiciones adecuadas", dio pie para que Orozco emprendiera su labor con el total convencimiento de que Cali cumplía a satisfacción los requisitos establecidos. Luego de conseguir el apoyo del cuerpo médico, se dedicó a obtener el aval del gobierno departamental. La situación política posterior al 9 de abril fue propicia y facilitó el proceso, pues en 1949 el presidente Mariano Ospina Pérez había aclarado turbado el orden público instaurando el Estado de Sitio, lo cual daba atribuciones al poder ejecutivo regional para tomar toda clase de decisiones, con el aval del Gobierno Nacional. En estas condiciones, la propuesta de creación de la Facultad fue presentada al gobernador Nicolás Borrero Olano, quien la recibió con beneplácito. Una crisis gubernamental produjo la renuncia de Borrero e interrumpió el trámite ante el Gobierno Nacional, el cual fue renovado por el nuevo gobernador, el médico Antonio Lizarazo. Mediante el decreto 641 del 29 mayo 1950 se creó la Facultad de Medicina como dependencia adscrita a la Universidad del Valle, se apropiaron $200.000 pesos para tal fin y se designó una junta provisional, mientras se nombraba decano en propiedad.
Pese a esta decisión gubernamental, se presentó una oposición política que daba mayor importancia a la educación primaria y ponía en entredicho la asignación de recursos públicos a la universidad. Ante tal situación, Orozco se dedicó a conseguir el respaldo de los médicos locales, pues se decía que algunos de ellos no estaban de acuerdo con la creación de la nueva escuela. Una vez enfrentada y contenida la oposición, la tarea siguiente fue a buscar que el Gobierno Nacional ratificara la decisión; esto lo logró gracias a los nexos con el sector político y la movilización de los intereses regionales en la capital:Coincidimos en la necesidad de ir a la capital en busca de la aprobación del Gobierno Nacional, y viajamos el gobernador, sus secretarios Velasco Hoyos y González Andrade, el rector Cabal, y yo, como único particular del grupo, en reconocimiento de la labor cumplida. Asesorados por el ministro vallecaucano Julio C. Delgado, de Luis Córdoba Mariño y del Dr. José del C. Acosta, fuimos al ministro de Educación, el chocoano Manuel Mosquera Garcés, a quién presentamos nuestra solicitud; en la tarde algunos de los de la comisión fueron a visitar al Dr. Laureano Gómez, próximo a asumir la Presidencia. [...] El 19 Julio de 1950 vino el Decreto Ejecutivo No. 2404 que ratifica la creación de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle.
Enseguida, se iniciaron las gestiones para dar concreción de la nueva Facultad. Se contactó a Alfredo Correa Henao, profesor de patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, y a John Elmendorf, representante de la Fundación Rockefeller en Colombia. Este último fue invitado gracias a la mediación de Hernando Rey Matiz y Santiago Rengifo, médicos que habían recibido becas de la Fundación para estudiar microbiología y salud pública, respectivamente.
El 12 octubre de 1951, ya bajo la presidencia de Laureano Gómez, se inauguró la nueva Facultad de Medicina en el claustro agustino de Santa Librada, con la decanatura de Gabriel Velásquez Palau”.
A continuación, el texto recoge el testimonio del primer decano de la facultad recién conformada:
“[...]lo primero que hice fue visitar la Universidad Nacional, que es mi Alma Mater, y lo que encontré fue lamentable: venía funcionando con el mismo plan de estudios de 1936. Como quiera que por ley las nuevas universidades de todo el país se regían por las normas de la Universidad Nacional, decidí hacer gestiones con la Fundación Rockefeller, que estaba abriendo una oficina en Bogotá para modernizar las escuelas de medicina. Un ejecutivo médico de la Rockefeller, el doctor Elmer, me dijo "nosotros no le podemos ayudar" y entonces me fui a la Fundación Kellogg. [...] que muy amable me relaciono con el Dr. B. Harning [...] fue entonces cuando [ esta fundación] financió viajes de algunos caleños a España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos para averiguar cómo estaban ellos en educación médica, pues eran los cuatro países más avanzados del mundo ( Velázquez Palau, citado por Ordóñez Burbano, 2007: 48)”.
El apoyo académico, de investigación, financiero y en la formación de alto nivel para profesores por parte de fundaciones filantrópicas y universidades norteamericanas fue crucial para el fortalecimiento de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle y marcó la diferencia entre el modelo de enseñanza que se impartía en ésta frente al de las demás escuelas del país:
“La experiencia adquirida en estos viajes, junto a las conclusiones de la Misión Humphreys y las recomendaciones de la conferencia de decanos, abrieron un panorama para el diseño de la facultad caleña, siempre en contacto con fundaciones filantrópicas y universidades norteamericanas como las de Tulane, Cornell, Harvard y Toronto. El primer contingente de 50 estudiantes inició sus clases en octubre de 1951 y de ese grupo se graduaron 15 médicos, en 1958.
El plan de estudios del primer año contó con la presencia de los profesores Horacio González, en el curso anatomía; Luis Zambrano Sanabria, en el de histología; Albert Hartman en el de física y química médicas; y John Tanaka en el de inglés. En el segundo año se vincularon nuevos profesores como los doctores Luis María Borrero, egresado de la Universidad Nacional especializado en fisiología en Harvard, Santiago Renjifo Salcedo, parasitólogo bugueño entrenado en la Universidad de Michigan, y Roberto Franco Franco, director del Instituto de Enfermedades Tropicales.Luis María Borrero inició la enseñanza de ciencias fisiológicas con un buen equipo de práctica y cambió el curso de física médica de Hartman por una especie de introducción a la física y bioquímica médicas. Su compañero de oficina fue el salubrista Santiago Renjifo, quien no dudaba que "en la Universidad del Valle se iba a hacer verdadera investigación médica". Esta aspiración era compartida por otros médicos y científicos como César Uribe Piedrahíta, Ernesto Osorno, Hernando Osorno y Guillermo Varela. Renjifo venía de trabajar en las investigaciones de fiebre amarilla y medicina tropical patrocinadas por la Fundación Rockefeller en los laboratorios CUP de Bogotá.
La Kellogg valoró positivamente lo que se estaba haciendo en la Facultad de Medicina del Valle y ofreció una sustancial contribución financiera, además de 13 becas de estudio en los Estados Unidos, entre 1952 y 1955. Uno de los primeros becarios fue el decano Velásquez Palau, quien viajó a la universidad de Cornell (Nueva York) a estudiar Educación Médica entre 1953 y 1954. Por su parte, Elmendorf, de la Fundación Rockefeller, después de su visita a Cali ofreció 20 becas para docentes jóvenes de la Universidad del Valle ( Henao Cabal, 1996:14). Así, la Fundación pasaba de financiar investigaciones en medicina tropical y salud pública, a apoyar la reforma de la educación médica en Colombia.
Con Velázquez Palau viajó Alfonso Ocampo Londoño, médico de la Universidad de Antioquia, quien al regreso de su especialización en cirugía en los Estados Unidos, en 1950, se había instalado en Cali. Ambos mantuvieron contacto con becarios colombianos que, al regresar al país, según el compromiso de la beca, se vincularon a la Facultad. Entre ellos estaban el cirujano Adolfo Vélez Gil, el pediatra Jaime Korgi, el farmacólogo Alfonso Matallana y el oftalmólogo Álvaro O' Byrne. También entraron en contacto con médicos extranjeros que, atraídos por el ofrecimiento de Velázquez Palau, llegaron a enseñar en Cali: los bolivianos Lupi S. Mendoza, especializado en urología, y el patólogo Ernesto Hoffman; el profesor alemán-argentino Gerardo Elkeles y los españoles Vicente Rojo, cirujano, y Miguel Gracián (Orozco, 1984 :88; Romero Beltrán, 1999: 572)”.
Finalmente, en este texto contenido en el capítulo “Socialización de una medicina que se transforma”, que recoge los acontecimientos más relevantes de la historia de la medicina en Colombia entre 1946 y 1962, se concluye cuáles fueron los grandes aportes hechos por la Escuela de Medicina de Univalle durante la época:
“A pocos años de su creación, la Facultad de Cali era un símbolo de renovación de la educación médica de impronta norteamericana e incluso, puede considerarse la primera escuela de medicina flexneriana en Colombia. El prestigio de la facultad caleña creció con rapidez, tanto en el país como en el resto del continente, al punto de opacar transitoriamente las otras escuelas médicas existentes en el país”.
En su extensa trayectoria, la Escuela de Medicina ha contado con figuras destacadas en el ámbito de la salud a nivel mundial. Docentes como Pelayo Correa, fundador del Departamento de Patología, quien hizo grandes aportes a la etiología y tratamiento del cáncer gástrico, o egresados como Nubia Muñóz, quien estuvo nominada al Nobel de Medicina en 2008, hacen parte de los referentes en investigación que han pasado por esta Escuela.












