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Estos son los siete desafíos del Plan Estratégico de Desarrollo 2025 - 2035

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Jueves, 13 Noviembre 2025
Agencia de Noticias Univalle

Durante casi dos años la Universidad del Valle adelantó un proceso muy importante: la construcción del Plan Estratégico de Desarrollo. Se convocó, no solo a la comunidad académica, representada en estudiantes, trabajadores, funcionarios, egresados y docentes, sino también a la sociedad civil, empresarios y a todas las personas que quisieran generar un aporte para la construcción de este documento que marca la hoja de ruta de Univalle de cara al 2035.

La Agencia de Noticias Univalle dialogó con el profesor Luis Carlos Castillo, jefe de la Oficina de Planeación y líder del proceso de construcción del plan, para conocer por qué es tan importante el PED.

Agencia de Noticias Univalle: ¿Cómo fue el proceso de construcción del Plan Estratégico de Desarrollo de la Universidad?.

Luis Carlos Castillo Gómez: La formulación de este plan ha sido el proceso más ampliamente participativo de toda la historia en nuestra universidad. Esta universidad tiene una gran tradición de formulación participativa de planes de desarrollo. Pero sin duda este plan fue el que batió los principales récords: se contó con una amplia participación de profesores, estudiantes -fundamentalmente desde Regionalización-, egresados, empleados, trabajadores y de los sindicatos que se interesaron en dar su contribución para la formulación del plan.

Pusimos en práctica una estrategia en la cual conformamos once mesas temáticas convergentes, en las cuales se inscribieron cerca de 1.700 personas. Se llevaron a cabo 90 sesiones a lo largo de un año. Nuestras estadísticas nos dicen que hubo una participación de más de 6.000 personas de manera directa e indirecta, como miembros de la comunidad universitaria en la formulación del Plan.

También aplicamos una encuesta a 1.128 personas, fundamentalmente egresados que nos respondieron prácticamente de todos los continentes, donde hay egresados de nuestra gran institución. Hicimos foros de diverso orden. Logramos disponer de dispositivos telemáticos para que la gente conociera la formulación del plan, los diferentes documentos, y también para que pudieran hacer recomendaciones, para finalmente tener el documento que nos aprobó el Consejo Superior.

ANU: Con la participación de estas 6.000 personas y todas estas estrategias que ustedes con el equipo de la Oficina de Planeación llevaron a cabo, se construyeron siete desafíos. En materia del primer desafío, que es formación pertinente ¿qué fue aprobado?

LCC: Este es uno de los desafíos más importantes, porque tiene que ver con la misión primigenia de la Universidad, que es la formación. En este desafío se busca impartir una formación de altísima calidad, tanto en pregrado como en posgrado. Adicionalmente, busca lograr la ampliación de la cobertura de la universidad, pensando sobre todo en aquellas regiones en las cuales ha sido muy difícil llevar educación de alta calidad, a los sectores de la sociedad que tradicionalmente han sido excluidos de la formación superior universitaria.

Este desafío implica que tenemos que seguir profundizando la acreditación de alta calidad, tanto el pregrado como del posgrado, pero pasando a una fase en la cual la acreditación internacional se vuelve importante para los programas, facultades y para la institución. De manera adicional, se busca un profundo fortalecimiento del Sistema de Posgrados y ampliar la cobertura del posgrado. Nosotros tenemos 25 doctorados, que es la tercera oferta doctoral más importante de Colombia, y a través de esa formación doctoral estamos formando los cuadros académicos del suroccidente de Colombia y también del país. Por lo tanto, debemos hacer un gran esfuerzo en el fortalecimiento del Sistema de Posgrados, como lo hacemos en la actualidad, pues por primera vez en la historia de la Universidad logramos más de mil inscritos en la formación de posgrado, tanto en las maestrías como en los doctorados.

Todo esto implica una articulación muy fuerte entre la educación media y superior, que es una política del propio gobierno. Estamos buscando ese tipo de articulación: que los estudiantes de la media puedan hacer el tránsito a la educación superior, sin que tengan obstáculos, sino fundamentalmente que ellos garanticen la formación de alta calidad.

ANU: El segundo desafío conecta además con una de las fortalezas de nuestra universidad: Conocimiento que impacta ¿Qué se aprobó a través de este desafío?

LCC: Ese es el segundo desafío que tiene que ver con la segunda misión de la universidad: la investigación. Nuestra universidad tiene por principio una regla que ha sido fundamental es que aquí formamos con base en la investigación. No somos una universidad de investigación, somos una universidad que investiga. Somos la tercera universidad en investigación en Colombia, que es una gran fortaleza de la institución. Aquí digamos, obviamente la orientación fundamental que aprobó el Consejo Superior en la formulación del Plan es que tenemos que hacer un impulso fuerte a la investigación básica, la investigación aplicada, la creación artística y la investigación en los diferentes campos del saber, en un marco fundamental que es la ciencia abierta.

Hay un gran movimiento de carácter mundial de promover la ciencia abierta, es decir, que la sociedad tiene derecho a acceder al conocimiento que se produce en la ciencia para mejorar las condiciones de la población, pero también para hacer avanzar la propia ciencia. Por lo tanto, esta apuesta tiene que ver fundamentalmente con participar de ese movimiento, fortaleciendo la investigación básica, aplicada y artística. Y por otro lado, seguir haciendo un esfuerzo en lo que tiene que ver con la transferencia del conocimiento, que es resultado de la investigación que establece la Universidad. Aquí debemos de hacer un esfuerzo muy grande, porque la institución tiene 100 patentes, que es la segunda IES en Colombia con el mayor número de patentes. Estas patentes son resultado de un proceso de investigación muy extenso, tenemos que llevarlas a que resuelvan grandes problemas de la sociedad.

Este desafío también se vincula con la circulación del conocimiento, porque producimos, generamos y transferimos conocimiento, pero también necesitamos que circule a través de las diferentes publicaciones de la universidad, a través de las revistas, los libros, las múltiples publicaciones de orden general.

ANU: El tercer desafío se relaciona con la proyección social, la extensión y la regionalización. ¿Cómo se van a construir los vínculos con la región y el mundo?

LCC: Esa es la tercera misión de la institución: la proyección social. Allí la apuesta estratégica de este plan consiste en fortalecer y expandir este componente. Es una proyección social que se piensa en la comunidad, en la sociedad y también, por supuesto, en el Estado. La orientación fundamental es que esa proyección social tiene que lograr una articulación fuerte con la comunidad, que es incluso la orientación que está teniendo a nivel internacional, con lo que tiene que ver con la tercera misión, con cómo podemos promover el voluntariado con las comunidades. Esa proyección social tiene que orientarse a la solución de grandes problemas de orden local, regional y nacional, con todo el conocimiento que la universidad puede transferir a través de la proyección social y la extensión, en la relación entre el Estado, si se quiere, el mercado y la comunidad, privilegiando la relación con la comunidad.

En segundo lugar, en relación con la regionalización, cómo lograr extender al territorio una mayor presencia de esta universidad. La regionalización es la extensión de la Universidad al territorio, con la investigación, la formación y la proyección social. Por lo tanto, esa es la apuesta central que tenemos en el Sistema de Regionalización. Venimos de una gran reestructuración del sistema, el tránsito de las sedes a las seccionales. Este plan contempla en ese desafío el que la Universidad, en su Sistema de Regionalización, tiene que dar el salto hacia las seccionales.

ANU: El cuarto desafío señala que el bienestar universitario debe ser incluyente, diverso, equitativo e intercultural.

LCC: Sí, para nosotros como Universidad, el bienestar es misional. Esto no acontece en todas las universidades, donde solo se asumen tres misiones: la formación, la investigación y la proyección social.

Lo hemos dicho en diferentes contextos, esta universidad tiene uno de los mejores componentes de bienestar en la educación superior pública en Colombia. La inversión que hace la universidad en bienestar es grande

¿Cuáles son los desafíos que vamos a encarar en el bienestar de esta universidad? en primer lugar, tiene que ser un bienestar general, es un bienestar para los estudiantes, profesores, empleados, trabajadores. Aunque los estudiantes son la razón de ser de la universidad, el bienestar no se piensa solo para ellos.

Hay una concepción mucho más amplia y no tiene que ser un bienestar asistencialista. Es un bienestar que debe considerar la diversidad, porque somos una universidad diversa. Aquí tenemos estudiantes afrodescendientes, indígenas, víctimas del conflicto, diferenciados por géneros, por orientación sexual. Somos profundamente diversos y el bienestar tiene que reconocerlo. Pero además tiene que ser un bienestar inclusivo, que incluya a esas poblaciones en las políticas de bienestar. Este bienestar tiene que ser un instrumento fundamental para lograr la alta calidad de los estudiantes en su formación, para lograr, por ejemplo, que no existan tasas altas de deserción, sino que ese estudiante pueda concluir su formación profesional.

Por lo tanto, es una bandera trascendental el bienestar de esta institución, porque lo tenemos que fortalecer más con esa orientación de ser completamente inclusivo, ser diverso y reconocer la diferencia.

ANU: ¿Cuáles son los principales alrededor del quinto desafío, que es la construcción de paz, convivencia y sustentabilidad socioecológica?

LCC: Dentro de su ethos, esta Universidad tiene un compromiso con la construcción de paz. En el proceso de negociación que estableció el gobierno Santos con la extinta guerrilla de las FARC, la Universidad tuvo una participación importante, además participó en la creación de la Comisión de Paz del SUE, que en su momento fue dirigida por el rector Edgar Varela. Por lo tanto, nosotros estamos comprometidos con la construcción de paz.

Internamente hemos tenido dificultades de convivencia, porque estamos inmersos en un conflicto que ha sido muy complejo, que ha golpeado profundamente a la universidad, donde nosotros somos víctimas realmente del conflicto, como lo hemos estado diciendo en diferentes escenarios. Entonces, el compromiso con la paz se ratifica en este desafío tan relevante.

En este desafío, nosotros diferenciamos lo interno y lo externo. Queremos ser Campus de Paz, que las diferentes comunidades universitarias puedan tener una convivencia tranquila, en paz y que podamos tramitar y transformar los conflictos por vías no violentas. Los conflictos siempre estarán presentes. La universidad siempre tendrá conflictos. Es imposible pensar en la universidad sin conflictos. Los conflictos son inherentes a la institución y a la sociedad. El problema es cómo los tramitamos: que no se resuelvan por vías violentas, sino que podamos tramitar las diferencias y los conflictos a través de medios pacíficos y por lo tanto, le apostamos a eso en el seno de la universidad.

Y el otro punto, relacionado con la construcción externa de paz, estamos inmersos en un conflicto que solo se podrá resolver a través de tratados de paz. Allí la Universidad tiene que adelantar un rol importante: ser un agente transformador del conflicto ¿Cómo? en la relación con las víctimas, en la relación con aquellas personas que han firmado los pactos de paz y se han reinsertado a la sociedad.

Tenemos que trabajar en los contextos territoriales en los cuales es posible que haya acuerdos de paz. La Universidad tiene que participar de esos acuerdos de paz, porque ellos permiten la transformación del conflicto y poder construir la paz anhelada en la sociedad colombiana. Es decir, nos vemos como un actor fundamental de la transformación social y de la construcción de paz, tanto interna como externa.

Y en relación con lo ambiental, el desafío es grandísimo. Tenemos que desarrollar un compromiso fundamental con el ambiente, que haya un respeto a la naturaleza y que lo que hagamos sea en una relación mucho más cercana con el ambiente, en una relación de respeto a la naturaleza.

ANU: Alrededor de la evolución digital estratégica ¿cuáles son los principales derroteros que marcarán el rumbo de la universidad para los próximos diez años?

LCC: Históricamente, la universidad ha pasado por diferentes fases o modelos. Conocemos la universidad medieval, de la cual se ha hablado muy mal, pero cuando uno estudia en profundidad hay grandes resultados de ese modelo. Tenemos la universidad de investigación o la universidad Humboldtiana. Nuestra universidad se creó en principio bajo ese modelo, donde la formación tiene como base la investigación. Ese es el tipo de universidad moderna, que se crea a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

Pero hay un fenómeno fundamental en este momento de la universidad en su conjunto: estamos haciendo un tránsito hacia la universidad digital. En esa transformación nosotros como Universidad del Valle estamos un poco atrasados.

Estamos en un mundo de transformación digital, de la inteligencia artificial, de los sistemas, de la información. Por lo tanto, ese desafío quiere poner a tono a esta Universidad con la transformación digital que están sufriendo el conjunto de las universidades en el mundo occidental, pero también la sociedad en su conjunto.

Los impactos de la inteligencia artificial son grandes, representa un movimiento de transformación tecnológica impresionante. Hasta hace más o menos un año, Chat GPT constituía una transformación digital que asombraba al mundo, pero ya puede constituir los inicios o la fase “primitiva de la inteligencia artificial”, porque la transformación ha sido rápida en ese campo.

Por lo tanto, la universidad tiene que asumir el reto de la transformación digital, de cómo introducir en la formación, en la investigación (aunque ya lo está haciendo) los desafíos que nos está implicando la inteligencia artificial para el futuro de la institución. Esto lo contemplamos exactamente en ese desafío. Por lo tanto, tenemos que hacer un gran esfuerzo por la infraestructura tecnológica, cómo tener una mejor infraestructura tecnológica que pueda soportar la transformación digital y los grandes desafíos que está imponiendo la inteligencia artificial.

ANU: El último desafío es la sostenibilidad financiera, la transformación administrativa e infraestructura.

LCC: Ese es un desafío que implica varios componentes. Las universidades, como la nuestra, que son universidades públicas que hacen parte de un sistema estatal, históricamente han tenido problemas de financiamiento porque la Ley 30, que establece el modelo de financiamiento de la educación superior pública con base en los artículos 86 y 87, fue un modelo que hizo aguas. Este modelo garantizó recursos, pero después de estos años, no soporta financieramente lo que requiere la universidad y por lo tanto tenemos que hacer un gran esfuerzo para lograr la sostenibilidad financiera.

Nosotros tenemos un déficit manejable, pero tendremos que ir transitando por vías que permitan la sostenibilidad financiera de la universidad. Es el gran desafío que tenemos.

Por otro lado, tenemos una infraestructura física que es la segunda infraestructura física para la educación superior en Colombia. Tenemos en toda la Universidad, incluido el Sistema de Regionalización, 147 edificios y tenemos 280.000 metros cuadrados construidos. Es una dimensión impresionante la infraestructura de esta institución, pero el mantenimiento es tremendamente costoso y también producir y modernizar la infraestructura es un gran desafío. Ese es el gran desafío, lo cual implica un esfuerzo grande de recursos de inversión para poder mantener toda esa infraestructura, pero también para incursionar en la nueva, que tiene que ser bioclimática, en concordancia con el desafío seis.

Adicionalmente, tenemos estructuras orgánicas administrativas de la institución que tenemos que reorganizarlas. A veces pienso que somos una universidad del siglo XXI, con estudiantes que provienen de casi todo el país, una universidad que de forma paulatina ha hecho el tránsito, de corte regional a una de carácter nacional, porque tenemos estudiantes que provienen de cerca de 600 municipios de todos los departamentos de Colombia. Somos una universidad del siglo XXI, pero sus estructuras orgánicas y administrativas son estructuras que ya no se compadecen con el cambio que ha sufrido la institución. Por lo tanto, tenemos que hacer un gran esfuerzo para acoplar esa universidad del siglo XXI con su estructura administrativa.

ANU: Uno de los enfoques del Plan Estratégico de Desarrollo fue el componente prospectivo que nos permitió tener una visión a futuro para 2045, cuando la Universidad del Valle cumpla 100 años ¿Cuál es esa visión que se construyó con los diferentes actores?

LCC: Este fue un ejercicio profundamente participativo, donde la comunidad universitaria le apostó a una visión de futuro: seguir siendo una universidad que hace parte del Triángulo de Oro de la educación superior pública en Colombia. Esto significa que tenemos que seguir siendo la segunda o tercera mejor universidad pública de Colombia. Y de manera similar, hay una apuesta fundamental por ser una de las mejores universidades de América Latina y seguir fortaleciendo esa posición, porque somos considerados como una de las mejores universidades de América Latina.

¿Y eso cómo lograrlo? A través de una educación y una formación de altísima calidad, como es la educación a la cual se aspira, logrando una investigación que participe del movimiento de la ciencia abierta; lograr una inclusión fundamental en la educación superior pública de aquellos sectores de la sociedad que históricamente no han podido ingresar a una educación superior de alta calidad; lograr una vinculación con las comunidades resolviendo sus grandes problemas o contribuyendo a la solución de sus grandes problemas a través de la extensión y la proyección social; y a través, por supuesto, de un bienestar que sea incluyente, diverso, que reconozca la diversidad constitutiva de la Universidad del Valle. Y también, por supuesto, con una transformación de los sistemas de información de la infraestructura tecnológica que nos pueda convertir en un líder del suroccidente de Colombia; una universidad que establezca relaciones de respeto y de concordancia con el ambiente y con la naturaleza. Una universidad que aspira a la construcción de paz que tanto requiere la sociedad colombiana y que sea actor fundamental de la construcción de paz, tanto interna como externamente. Y por supuesto, que haya sostenibilidad financiera para lograr la llegada a esa imagen de futuro y esa visión que ha construido esta institución: seguir siendo líder de la educación superior en Colombia y en América Latina.

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