Con este título encabeza su nuevo libro el profesor Edouardo Ongaro, PhD del King’s College y docente de Public Management en The Open University en Inglaterra, ex presidente del EGPA (European Group of Public Administration) y miembro del consejo de IIAS (International Institute of Administration Sciences).
En la presentación de la obra en el cierre del LAGPA virtual 2020, el profesor Ongaro explica que en su nueva publicación busca establecer una relación entre filosofía y administración pública a través de sus bases filosóficas. El docente adopta y propone una concepción amplia de administración, pensada como un ámbito interdisciplinar, un arte, una profesión y una forma de hacer humanismo práctico y, desde esa base, muestra cómo la filosofía es fundacional para todas esas facetas de la administración pública.
El libro parte de la observación de que hay una falta de exploración de la literatura sobre los vínculos en los temas que se debaten en la administración pública y los asuntos filosóficos claves que fundamentan cualquier indagación al respecto, además de analizar la importancia que tiene la filosofía para la administración pública y sus definiciones.
La obra se centra, de acuerdo con las palabras de su autor, en la ilustración de las corrientes claves de la filosofía occidental -desde la filosofía griega hasta las corrientes contemporáneas- para aproximarse desde ellas a la administración pública.
A pesar de su complejidad, Ongaro asume el reto de construir una obra que se introduzca de manera autónoma a la temática, sin necesidad de acudir a otros recursos para su entendimiento. Dentro de esos tópicos se abordan cuestiones ontológicas en la administración pública (naturaleza del tiempo, categorías de posibilidad y necesidad, potencia y acto, entre otras). Examina también las raíces filosóficas de algunas posturas epistemológicas en la administración pública, tales como constructivismo social, realismo crítico y neopositivismo.
Otros de los factores analizados en la obra fueron la validez y utilidad del sistema de las cuatro causas de Aristóteles para la administración pública, los enfoques sobre corrientes filosóficas claves como el existencialismo y el estructuralismo, las bases de la administración pública en la ontología social, el marxismo, el pensamiento de Gramsci, la cuestión del poder en la administración pública y aplicación de la fenomenología en la administración pública, entre otros.
El autor explica que trata en su libro la filosofía política en tanto aplicación de los argumentos del ‘bien común’, del ‘contrato social’, de la ‘justicia social’ y del ‘personalismo’ y ‘comunitarismo’ para el examen de estas bases, en término de legitimidad de las doctrinas de reforma de la administración pública (Nueva Gestión Pública, Nueva Gobernanza Pública, Estado Neo-Webberiano, etc).
Dentro de otros autores principales tratados en su nuevo título, Ongaro señala a Ambrogio Lorenzetti, las pinturas del “Buen Gobierno” de Siena y el papel de las virtudes de los gobernantes y de los ciudadanos en la gobernanza pública; Nicolás Maquiavelo y el realismo sobre la naturaleza humana (y cómo aprender de la historia) y Tomás Moro y el pensamiento utópico en la gobernanza pública.
Más allá de los anteriores elementos analítico, Ongaro explica que uno de los objetivos del libro es abrir pistas de investigación sobre temas y cuestiones menos exploradas en la literatura, pero cruciales por su importancia.
Resalta además que, aún desde la introducción y el prefacio, su libro se revela como una obra más allá de los ‘temas de manuscrito’. Se refirió, particularmente, al estudio introductorio del profesor David Arellano, que debate sobre la naturaleza esencialmente contradictoria, o al menos paradójica, de la administración pública, donde se trata a eta como aparato de poder/instrumento de control de la sociedad y al servicio de los ciudadanos, como técnica y política al mismo tiempo, como ilusión del monolito y sistema de organizaciones flojamente acopladas, como autoridad coercitiva pero legalmente limitada, entre otras.
Por otra parte, el libro proyecta su utilidad a nivel enseñanza, donde busca proveer un instrumento para la didáctica en diferentes niveles de educación superior para ofrecer nuevas perspectivas a temas tradicionales, estimular el debate sobre la naturaleza y las bases de la administración pública y posicionar debates sobre cuestiones de valores públicos, legitimidad del estado y otros asuntos de interés.
Así pues, el autor invita a la lectura de su libro bajo la creencia de que beneficiará a la administración pública, sea como ámbito académico, haciéndolo más robusto, o sea como la profesión y arte de administrar, un asunto cuya importancia es evidente para las decisiones de administradores públicos y tomadores de decisiones.












