Este martes 13 de septiembre el Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle rindió homenaje al Teatro La Candelaria por sus 50 años de fundación, agradeciendo su relación con Cali y reconociendo su aporte al teatro colombiano y latinoamericano.
La placa de reconocimiento la recibió el director artístico del Teatro La Candelaria César Badillo quien, visiblemente emocionado, relató la importancia de este acto para él y el grupo de actores que lo acompañan.
El Evento estuvo presidido por la Vicerrectora Académica en funciones delegadas de Rector Liliana Arias; el decano de la Facultad de Artes Integradas José Hleap; la Jefa del Departamento de Artes Escénicas Ma Zhenghong; y el director del Festival de Teatro de Cali Fernando Vidal.
La Candelaria se fundó en 1966 por un grupo de artistas e intelectuales independientes provenientes del naciente teatro experimental y del movimiento cultural en la ciudad de Bogotá.
La relación del teatro La Candelaria con la ciudad de Cali es larga. En la década del 60 Santiago García, uno de sus fundadores, era siempre invitado especial como director de obras o como conferencista del Festival Nacional de Arte que reunía cada año, desde 1961 hasta 1970, lo más distinguido del arte nacional y mundial. En dicho evento La Casa de la Cultura (hoy conocida como Teatro La Candelaria) fue el invitado de honor que alternó con los estrenos del Teatro Escuela de Cali.
Durante los encuentros creativos del Festival Nacional del Arte se consolidaron las complicidades entre el maestro Enrique Buenaventura y Santiago García. Allí, se originó aquel reto creativo que culminó en un singular intercambio de directores que dio como resultado el montaje de “La Trampa” dirigido por Santiago García con el elenco del TEC y el montaje de “Macbeth” dirigido por Enrique Buenaventura con el elenco de La Casa de la Cultura.
Es a partir de 1969 cuando el Teatro Escuela se convierte en Teatro Experimental de Cali y a partir de 1972 cuando la Casa de la Cultura se convierte en el Teatro La Candelaria, justo en las fechas en las que los dos grupos adquieren sedes propias.
La hermandad entre estos viejos amigos se mantiene en una interacción permanente de debates estéticos, metodológicos, organizativos siempre acompañados de la más cordial camaradería hasta la desaparición física de uno de los líderes más emblemáticos de nuestro teatro: el maestro Enrique Buenaventura el 31 de diciembre del año de 2003.












