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Ideas y experiencias maoístas en Colombia, una exploración histórica

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Miércoles, 25 Noviembre 2020
Agencia de Noticias Univalle

Como parte del ciclo Encuentros con la Historia del Grupo de Investigación Religiones, Creencias y Utopías (RCU) y el Grupo de Investigaciones Históricas en Economía, Política y Educación (IHEPE), se presentó la conferencia "Historia de las ideas y experiencias maoístas en Colombia, 1970-2000", a cargo del Mg. Aldo Fernando García Parra, de la Secretaría de Educación Distrital de Bogotá.

En su trabajo de investigación, el Mg. García hace un análisis de la historia de las ideas y experiencias en el período, además de la asimilación política e ideológica del maoísmo en el movimiento campesino y estudiantil en ese tiempo. También indaga sobre los mecanismos de difusión y recepción de las ideas maoístas y sobre el papel de los traductores y algunas librerías en esta difusión.

Otro de los objetos de estudio gira en torno al auge del maoísmo en el mundo universitario a nivel colombiano -al compás del orden latinoamericano y mundial- y cómo se conformó el discurso político donde los grupos marxistas-leninistas más conocidos en Colombia tuvieron su génesis. Adicionalmente, se pregunta el porqué sobre la reducción del maoísmo colombiano en los años 70 a un conjunto de grupos marginales en vez de consolidar su permanencia en el tiempo.

Para García, la revisión histórica del maoísmo dentro de las mentalidades en la cultura política de izquierda y su discusión tiene sentido en tanto que, en el contexto global actual, se han profundizado los padecimientos, desigualdades y horrores para las masas del mundo, lo que suscita preguntas clave sobre alternativas y posibilidades materiales para la transformación de la sociedad.

“Aunque históricamente el maoísmo es un referente fundamental para entender el siglo XX, no parece estar ni en la agenda política de los pueblos ni en el concepto de libertad de la izquierda. En ese sentido, hacer un inventario puede contribuir a un nuevo ciclo de tratar nociones revolucionarias y también para lograr un mejor entendimiento de los aciertos, las limitaciones y los errores que los pueblos han enfrentado en sus luchas históricas”.

Si bien el comunismo como movimiento histórico se remonta a la efímera comuna de París 1871, el investigador destaca que fue en la revolución bolchevique donde se instalaría como el hecho más decisivo de la historia del siglo XX. Tuvo repercusiones en todo el mundo y Colombia no fue la excepción.

En el país, las ideas revolucionarias de octubre influyeron a los intelectuales y revolucionarios en las luchas políticas obreras en los años 20 y 30. Con el triunfo de la Revolución china en 1949 se constituyeron el fermento de las ideas revolucionarias para las organizaciones de izquierda en Colombia, así como en Latinoamérica y el mundo.

El modelo revolucionario chino fue uno de los referentes políticos para el Partido Comunista Colombiano en 1963. La recepción ese modelo revolucionario contribuyó a la diferenciación de la izquierda comunista y a la asimilación en un sector del Partido Comunista Colombiano -PCC de algunos aspectos del maoísmo. A mediados de los años 80, a partir de una fractura, nace un nuevo partido denominado Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista.

Durante la década del 70 surgen nuevas organizaciones, también autodefinidas como maoístas, dentro de las que se encuentra la Liga Marxista-Leninista, conocida como LML. Por otra parte, de independientes del partido comunista marxista-leninista emergerán otras organizaciones en el pensadas en el pensamiento de Mao que configuraron lo que se caracterizó como el campo marxista-leninista en Colombia. Junto con el nacimiento de estas organizaciones, emergieron revistas que sirvieron de vehículos de difusión de las ideas revolucionarias. Destacan en particular dos revistas por las que fluyeron esas ideas: Uno en Dos y Revista de Revistas.

 La revista uno en dos fue una publicación de tiraje trimestral que circuló en Colombia entre 1971 y 1977. Publicó ocho números en los cuales la asimilación de las ideas maoístas estuvo relacionada con una reflexión crítica sobre la sociedad examinando cuestiones como el carácter de la naturaleza de la Revolución colombiana, la nueva democracia, el carácter del Estado, el problema agrario, entre otros.

Revista de Revistas, que existió entre 1975 y 1976, fue una revista de corte académico con una extensión aproximada de 120 páginas. Sus autores, entre los que se encontraba su director Carlos Guillermo Álvarez, se plantearon el objetivo de cubrir el vacío de información y análisis políticos de carácter internacional presentes en los militantes imitadores. En este sentido, anunciaron en su primera publicación estar al tanto de los recientes desarrollos y polémicas en el campo de la filosofía, la historia la economía marxista, entre otras.

Aunque Revista de Revistas no se declaró abiertamente maoísta, introdujo importantes elementos teóricos del maoísmo que permitieron entender aspectos como la naturaleza contradictoria del socialismo, el socialismo como estado de transición al comunismo y el problema de la restauración del capitalismo.

También incluyeron algunos trabajos inéditos, en especial la introducción de ‘A propósito de los problemas económicos del socialismo en la URSS’ de Stalin, entre otras ideas que estaban estudiando en este momento en el mundo entero y que lectores de la revista también querían estudiar y conocer. De esta manera, ayudaron a evolucionar un enfoque dogmático, con criterios erróneos y puntos de vista sectarios.

Además de estas revistas, intelectuales como Enrique Posada Cano jugaron un importante papel en la producción y difusión del pensamiento de Mao Tsé Tung en Colombia debido a su labor de traducción de textos de Mao y otros líderes chinos y su difusión en Colombia. Además de esta tarea, Posada Cano impulsó la creación de la librería Cinco Continentes que, por sus libros, fue apodada como la librería china y sirvió como puente de distribución a muchos revolucionarios y a miembros de la Asociación Nacional de campesinos.

Tras el golpe de Estado en China en 1976 y tras una desbandada de maoístas en el mundo, algunas organizaciones como el partido comunista revolucionario en Estados Unidos y el partido comunista peruano promovieron la revista Un Mundo. La publicación, que finalizó con el número 32 en 2006, tuvo como objetivo contribuir al proceso revolucionario proveyendo análisis y comentarios sobre los acontecimientos vitales del mundo y del movimiento revolucionario. Un Mundo fue el vehículo de difusión a través del cual se conoció el acontecer de las guerras populares en el Perú y las luchas políticas mundiales de países como India, Perú, Sudáfrica, entre otros.

En el contexto de estas publicaciones, tuvo sus orígenes la liga ML. En el proceso de lucha por la tierra y por cambiar las estructuras agrarias se conforma la Liga Marxista-Leninista de Colombia el campo colombiano fue durante la década del 70 escenario de las más importantes luchas por la tierra que se han desarrollado en la historia del país. La Liga ML marca un hito de atención social campesina y estudiantil en el proceso de lucha por cambiar las estructuras agrarias.

La dominación imperialista sobre la nación colombiana, entretejida con la contradicción entre terratenientes y campesinos por la propiedad de la tierra, constituyó la base material para la lucha campesina en el país. ‘Las luchas por la tierra llevaron a que miles de campesinos e indígenas se levantarán para adquirir tierras y destruir las relaciones de propiedad opresivas que acompañaban la concentración de la propiedad de la tierra’, explicó García.

Una de las características distintivas de la Liga ML fue su búsqueda de la revolución agraria a través de, según ellos, la revolución democrática y nacional de nuevo tipo. El factor principal de esa orientación se constituyó en, más que una política revolucionaria, una reformista y gradualista de orden más económico que político.  

Debido a sus políticas basadas en el autosostenimiento económico, la Liga ML participaba impulsado la creación de comités campesinos, de mujeres y de pioneros, que se encargaban de la venta de los productos agrícolas y, de acuerdo con lo que cada quién aportaba, se financiaban las células clandestinas, conocidas como comisariatos.

Otra de las luchas de la LML giró en torno al cambio de algunos rasgos de la cultura campesina que eran retrógrados o perjudiciales para las masas. Un ejemplo fue su crítica a los fandangos y las corralejas, fuertemente arraigadas en la superestructura ideológica de ciertas zonas de la sociedad colombiana. No obstante, García considera ese proceso como contradictorio, pues vino acompañado de prohibición de contacto con la prensa y el contenido burgués y restringía el baile y el maquillaje en zonas influenciadas por la LML. Esas tendencias terminaron en el rechazo a las gentes de ciudades con marcado antiintelectualismo.

Como última arista de análisis, Aldo Fernando García toma la asimilación del pensamiento de Mao en las organizaciones estudiantiles. En los 60 el mundo vivía un tiempo de efervescencia y lucha intelectual. Desde el movimiento por la libertad de expresión en Estados Unidos hasta el influjo del triunfo de la revolución cubana; desde el mayo francés del 68 hasta las grandes movilizaciones estudiantiles de los países del tercer mundo, se vivió el mayor apogeo de luchas de liberación nacional, todas ellas influenciadas en buena parte por la revolución cultural china y un marcado sentimiento antiimperialista.

En ese contexto, el investigador halló que, aunque se creía que la presencia de fuerzas maoístas había sido marginal, el abanico de fuerzas estudiantiles autodefinidas como maoístas era bastante amplio. Durante las jornadas de lucha estudiantil de 1971 había fuertes como la Juventud Patriótica, las brigadas de activistas revolucionarias de las Universidades de Antioquia, Medellín y Nacional, el Grupo Marxista-Leninista de Antioquia y las organizaciones del PCC-ML (Partido Comunista Colombiano Marxista-Lenninista).

El año de 1971 empezó para Colombia con protestas estudiantiles, donde estudiantes de la Universidad del Valle se movilizaron para rechazar la estructura jerárquica de la universidad, exigir la renuncia de algunos rectores, la eliminación de la representatividad del sector privado y la presencia de la iglesia en los organismos superiores de la universidad. Ante la represión estatal, los estudiantes resuelven declarar un paro nacional.

Dada la importancia para algunos movimientos maoístas de la lucha estudiantil, como parte de la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad, tomaron parte en las reivindicaciones democráticas y antiimperialistas. Finalmente, hacia la década de los 80, en medio de un ascenso de la agitación social, aparecen nuevas organizaciones maoístas a nivel nacional y mundial. En Colombia se formó el Grupo Comunista Revolucionario de Colombia en 1982 -GCC, que reunió comunistas en clara lucha contra tendencias no revolucionarias en el país. Como parte de su desarrollo organización y formación política e ideológica con estudiantes y jóvenes formó la organización juvenil ‘Los guardias rojos’, que asumieron el papel de detonadores de las ideas revolucionarias y de defensa del internacionalismo proletario como principio fundamental del comunismo revolucionario.

Otro aspecto del terreno de la lucha en el terreno ideológico de ‘Los guardias rojos’ fue la forma como asumieron el maoísmo especialmente frente a la necesidad de transformar la concepción del mundo, no sólo abogando por una cultura antifeudal y democrática sino procurando la transformación incluso antes de la toma del poder. Este punto los diferenció de otros grupos denominados maoístas.

En la década de los 90 el grupo de ‘Los guardias rojos’ desarrolló una fuerte lucha contra el llamado posmodernismo, donde asimilaron y defendieron una lucha por la ciencia en contra de la tendencia posmoderna y la negación de la realidad.

Aunque dentro del rango de su exposición, Aldo Fernando García aclara que hay es necesario ahondar más en la Organización Revolucionaria del Pueblo -RP, es enfático en que el viaje por el maoísmo entre 1971 y el 2000 realizado en su investigación revela no sólo una mayor existencia de los grupos maoísta de lo supuesto, sino que permite observar su papel en las luchas durante ese período y repensar el papel que podría tener ese pensamiento frente a la creciente desigualdad que vive el mundo moderno.

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