Este viernes 5 de abril se llevó a cabo el cierre del proyecto de “fortalecimiento de la justicia comunitaria o propia de los pueblos afrocolombianos, raizales y palenqueros” liderado por el Instituto de Investigación e Intervención para la Paz de la Universidad del Valle para el Ministerio de Justicia.
Además, este proyecto vinculó a estudiantes de diferentes carreras que pudieron realizar sus prácticas profesionales y trabajos de grado, fortaleciendo así sus habilidades de investigación y de trabajo comunitario.
En este cierre asistieron delegados y delegadas de consejos comunitarios de diferentes partes del país como Córdoba, Cauca, Valle del Cauca, Antioquia y el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, quienes recibieron con satisfacción los resultados de investigación y la caja de herramientas, pues les permite fortalecer sus procesos y las relaciones con las instituciones del Estado.
Este proyecto se enmarca en el derecho a la autonomía, al territorio y al ejercicio del gobierno propio de los pueblos raizales, palenqueros y afrodescendientes de acuerdo con la ley 70 de 1993 y la Constitución Política de Colombia de 1991 que ser reconoce como un estado con pluralismo jurídico, explica Daniela Vargas, coordinadora del Grupo de Fortalecimiento a la Justicia Étnica del Ministerio de Justicia.
“La justicia ancestral afro entra como un elemento de reconocimiento de superar los traumas de la violencia. No armarnos sino almarnos, llenarnos más de alma, descubrir nuestro carisma y cómo producir un desarrollo no para la venganza, sino para la confianza en la paz” Así lo explicó el sacerdote de la Diócesis de Apartadó Neil Alfonso Quijada Mena, presidente de la Corporación Centro de Pastoral Afrocolombiana CEPAC Urabá.
El profesor Jaime Perea de la Facultad de Derecho e investigador del proyecto resume dos grandes aprendizajes que nos enseñan estas comunidades:
Primero, no tienen una justicia que dependa de la sanción del castigo como principal criterio; pasa por un tema de diálogo y de encontrar las causas que han generado cualquier tipo de comportamiento que haya afectado al conjunto de la comunidad.
Segundo, no se excluye a quien haya cometido algún tipo de faltas de la relación de la dinámica de la propia comunidad, el foco es ¿cómo se recupera esa persona ? y cómo se puede reconstruir elementos propios de lo que significa vivir en comunidad, que esa persona perdió.
El trabajo de los Consejos Comunitarios y sus formas de justicia están ancladas al territorio, aún así, la sistematización y estudio permite pensar en propuestas para los conflictos que se viven en las ciudades.












