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La arquitectura, una voz resonante en el Oiga, Mire, Lea

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Martes, 13 Septiembre 2022
Agencia de Noticias Univalle

Un reconocimiento a la arquitectura del Pacífico colombiano tuvo lugar en el Festival Oiga, Mire, Lea, que abrió sus puertas el pasado 8 de septiembre para la charla “Habitar el pacífico, arquitectura y territorio”, una mirada a la construcción en Buenaventura como arte que refleja la apropiación del espacio, los cantos y las letras de quienes la habitan .

El encuentro, que celebró además los 35 años de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle, contó con las voces expertas de dos mujeres afrocolombianas que han dedicado su vida al estudio de las formas de habitar en el Pacífico:  Gilma Mosquera, arquitecta, docente de la Universidad del Valle y fundadora del Centro de investigación Territorio, Construcción y Espacio Univalle- CITCE, ganadora del Premio Corona pro-hábitat; y Luz Estella Díaz, arquitecta con Maestría en Historia de la Universidad del Valle y docente de la Universidad del Pacífico.

Las dos invitadas volvieron a esos tiempos cuando la entonces alumna Luz Estella Díaz formulaba preguntas en clase, pero, esta vez, frente al auditorio del Festival y con el tema central de la obra de la maestra Gilma titulada “Hábitats y Sociedades del Pacífico, Volumen I”, coescrito con su esposo, el urbanista Jacques Aprile Gniset, quien fuera también director de la tesis de maestría de la entrevistadora Luz Estella Díaz. La sesión fue dedicada a su memoria.

Acorde con el lema del Festival, la docente Gilma Mosquera habló sobre las “Letras que cantan”, a través de las peculiaridades arquitectónicas, sobre la brisa, el agua y la selva que componen Buenaventura.  “La arquitectura tiene la misma importancia que la música, la danza y la gastronomía. Es una expresión cultural fundamental en la generación de espacios públicos, manifestación material de los colores, las creencias, las formas de vivir y ver el mundo y el valor espiritual”, expresó. 

En consecuencia, la profesora Gilma establece relaciones comunes de las poblaciones rurales y urbanas con su entorno, que responden a unas necesidades en determinados contextos y a unas maneras de relacionarse entre sí, tal como sucede en el poblamiento de Buenaventura.

Dentro de esta ciudad portuaria, la docente detectó particularidades como el desarrollo lineal de las construcciones (en forma reticular) en relación directa con el río y el mar y una priorización de espacios colectivos sobre los particulares, de tal manera que los lugares para los oficios domésticos y el compartir lúdico son comunes. El fenómeno fue observado especialmente en los vecindarios de parientes o de compadrazgo, que son poblados que nacen a partir de la familia y son un fenómeno vigente hasta hoy. 

Estas dinámicas, de acuerdo con su investigación, derivan no solo por las relaciones familiares (de parentesco o compadrazgo), sino que también responden a los movimientos migratorios entre el campo y la ciudad, que mantiene en constante movimiento y da como resultado una transformación de mentalidades y comportamientos.

Adicional a la configuración social del hábitat humano, la profesora Gilma señaló un componente ineludible de imaginación creativa, cuya potencia se refleja en el uso de color y la presencia de elementos ornamentales como chambranas, calados, celosías y cubiertas, que también se conservan en las viviendas actuales.

Por otra parte, la entrevistadora y docente señaló que el trabajo de la profesora Gilma Mosquera, más allá de la observación de las particularidades de las casas, tuvo una aplicación fundamental en la construcción de vivienda social de acuerdo con los parámetros sociales y culturales propios de Buenaventura.

En la construcción de proyectos como la relocalización del barrio Onetti, en Bahía Solano,  la docente aplicó como pilar el contacto con la comunidad a través de la realización de encuestas directas. Para la realización de estos encuentros, se tuvo en cuenta factores esenciales como la planificación de obras sencillas de bajo costo, la aplicación de nuevos enfoques y respuestas tecnológicas que impliquen el empleo racional de recursos naturales. 

Adicionalmente, también se consideró la formulación y ejecución de políticas estatales respetuosas del modelo de vida y organización de la población y que, además, aporten a la formación de recurso humano para la construcción concertada y sostenible del hábitat,  tanto urbano como rural.

Finalmente, los organizadores del conversatorio aprovecharon para resaltar que el trabajo de la profesora Gilma no ha sido el único que ha apuntado en este sentido: como heredera de las enseñanzas de ambos educadores, Luz Estella Díaz también siguió el camino social a través de el proyecto “Pacífico colombiano, cultura y patrimonio de todos”, donde se hace un reconocimiento de los valores y culturas para el rescate, la valoración y diferenciación del patrimonio cultural urbano y arquitectónico afro de la región. 

Este proyecto se hizo realidad a través de una alianza de la Universidad del Valle con la Universidad del Pacífico, unidos con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo -AECID y Caracol Televisión. En esta iniciativa, la estrategia se enfocó en la construcción de narrativas con niños, el reconocimiento de nuevos barrios parentales y la distinción del trabajo de las matronas, fundamental en los escenarios rurales y urbanos de Buenaventura.

 

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