La Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle avanza en la construcción de su Direccionamiento Estratégico 2025-2028, un proceso orientado a renovar sus capacidades académicas, investigativas, administrativas y de proyección social, en articulación con el Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035, con visión de futuro al año 2045.
De acuerdo con el decano de la Facultad, profesor Julio César Vargas, este ejercicio no parte de cero. Por el contrario, busca reconocer los aprendizajes acumulados durante el periodo anterior, valorar las capacidades construidas por las unidades académicas y responder, con sentido de futuro, a los desafíos actuales de la Universidad, de la región y del país.
“Llegó la hora de renovar la Facultad de Humanidades. Nuestro propósito es consolidar una Facultad más integrada, académicamente sólida, financieramente sostenible, socialmente influyente y administrativamente eficiente. Para ello, estamos enlazando el nuevo Direccionamiento Estratégico con el Plan de Desarrollo de la Universidad y con la trayectoria construida por la Facultad durante los últimos años”, señaló el decano.
Uno de los principales énfasis de este proceso es ampliar la presencia pública y regional de la Facultad. Las humanidades tienen hoy el desafío de aportar a la comprensión de nuestras culturas, lenguajes, memorias, territorios, formas de pensamiento y tradiciones, así como de fortalecer su impacto en comunidades, instituciones educativas, organizaciones sociales y territorios. En este sentido, unidades académicas como la Escuela de Trabajo Social muestran una experiencia significativa de intervención, acompañamiento y formación en contextos comunitarios, familiares e institucionales.
La renovación de la Facultad implica, además, fortalecer el trabajo interdisciplinario y transdisciplinario. Los problemas contemporáneos —la convivencia, la paz, la desigualdad, la crisis ambiental, la transformación educativa, la inteligencia artificial, las violencias, la memoria histórica y la construcción de ciudadanía— no pueden ser comprendidos desde una sola disciplina. Por ello, la Facultad busca estrechar vínculos con otras facultades de la Universidad, como Artes Integradas, Educación y Pedagogía, Psicología y Ciencias Sociales y Económicas, entre otras, para formular respuestas académicas, investigativas y formativas de mayor alcance.
En la misma dirección, el profesor Hugo Nelson Areiza, vicedecano académico de la Facultad, destacó la necesidad de comprender, desde la academia, las transformaciones educativas, culturales y epistemológicas asociadas al desarrollo de las inteligencias artificiales. A su juicio, este fenómeno obliga a repensar el lugar de las humanidades en la formación universitaria contemporánea.
“Se trata de generar líneas de trabajo, docencia e investigación que permitan mostrar para qué sirve hoy el conocimiento humanístico: para reflexionar sobre aquello que nos hace humanos, para formar criterio, sensibilidad, responsabilidad ética y capacidad de comprensión de los otros”, afirmó el vicedecano.
Para el decano Vargas, la inteligencia artificial constituye una herramienta poderosa, pero no sustituye la formación humanística. Puede apoyar procesos cognitivos, ampliar el acceso a información y transformar prácticas académicas y administrativas; sin embargo, no reemplaza el juicio ético, el autocuidado, la solidaridad, la escucha, la deliberación, el reconocimiento de la diferencia ni la construcción de vínculos comunitarios.
“La IA no nos ofrece, por sí misma, autocuidado, respeto por el otro ni sentido de solidaridad. Esos valores siguen siendo tareas formativas centrales de las humanidades. Tenemos que avanzar hacia aquello que nos hace más humanos: aprender a ver a los otros, incluso a quienes nos resultan extraños o diferentes, no como amenazas, sino como presencias que enriquecen nuestra vida común”, expresó.
El decano recalcó que la formación universitaria no puede reducirse a la dimensión cognitiva o técnica. En la vida humana intervienen también los afectos, las pasiones, los conflictos, los vínculos, las memorias y las experiencias sociales. Por ello, el componente psicosocial, ético, cultural y simbólico es decisivo para pensar la educación superior y para construir una ciudadanía democrática, plural y responsable.
Actualmente, la Facultad de Humanidades está integrada por siete unidades académicas: los departamentos de Filosofía, Geografía, Historia y Lingüística y Filología; y las escuelas de Ciencias del Lenguaje, Estudios Literarios y Trabajo Social. Desde esta diversidad disciplinar, la Facultad busca consolidarse como un espacio académico capaz de tejer formación, investigación, extensión, cultura, pensamiento crítico y compromiso público.
El Direccionamiento Estratégico 2025-2028 se concibe, en consecuencia, como una oportunidad para proyectar una Facultad de Humanidades integrada, renovada y con mayor incidencia en la Universidad, la ciudad y la región. Su horizonte es claro: contribuir, desde las humanidades, a la formación de sujetos críticos, sensibles, solidarios y capaces de participar en la construcción de una sociedad más democrática, equitativa y plural.












