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Medidas y acciones en Cali frente al Covid-19

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Jueves, 23 Julio 2020
Agencia de Noticias Univalle

Lyda Osorio, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle y asesora de la Alcaldía de Cali en el manejo de la epidemia por Covid-19 recuerda a la ciudadanía la importancia de las acciones individuales para el fortalecimiento de las medidas tomadas por el gobierno local y la sostenibilidad a mediano plazo para la superación de la crisis.

“Si bien puede ser que una cuarentena que se haga en este momento sea suficiente para bajar la transmisión, si se relaja el confinamiento y no se logra hacer una buena trazabilidad de los positivos y de los contactos, después de unos meses necesitaríamos una nueva cuarentena”, explicó la profesora Osorio y recalcó que, por ello, es necesario el trabajo en estrategias conjuntas e integrales dado que, con la alta facilidad de contagio, es muy difícil de controlar la pandemia sin la contribución de la población con las medidas de autocuidado.

Medidas como el lavado de manos constante, el uso del tapabocas, el distanciamiento físico y quedarse en casa para disminuir el número de contactos son las recomendaciones más importantes para la epidemióloga durante estos días de aumento acelerado de los casos positivos.

“El distanciamiento físico no implica necesariamente distanciamiento social. Para celebraciones como el día del padre podría haberse hecho una reunión familiar por internet y, sin necesidad de contacto, estar juntos. Es necesario recordar que gran parte de los casos son asintomáticos y, a pesar de ello, son vectores de contagio”, recuerda Lyda Osorio.

Para las personas que tienen que realizar desplazamientos y trabajar de forma presencial durante la pandemia, la profesora Osorio enfatiza en la importancia de evitar las aglomeraciones y de establecer horarios diferenciados para que las personas cumplan funciones en un mismo espacio.

“Una de las mejores formas de evitar las aglomeraciones desde los espacios de trabajo es la entrada a diferentes horarios del personal, así no sólo hay más espacio en el lugar de trabajo, sino que se descongestiona el transporte público, que es uno de los lugares de mayor afluencia de personas”.

Como otra medida para la descongestión del transporte público la profesora Osorio recomendó el uso de medios alternativos de transporte como la bicicleta y el transporte a pie. “Desplazarse a pie o en bicicleta es una forma recomendable de transporte porque reduce el contacto con los demás transeúntes y el desplazamiento se da en un espacio abierto, por lo que se reducen notablemente las probabilidades de contagio”.

Adicionales a las recomendaciones sobre el transporte, Osorio sugirió acudir a los lugares más cercanos posibles para realizar diligencias, puesto que disminuir las distancias que nos movemos disminuye también la dispersión espacial del virus.

Por otra parte, la profesora llamó a la conciencia no sólo del autocuidado, sino también del cuidado del otro. “La principal recomendación se dirige a ser conscientes de que hay un grupo poblacional al que este virus afecta de manera desproporcionada en términos de casos graves y mortalidad, que son personas adultas mayores y personas que tienen ciertas condiciones de salud. Como ejemplo, pregunto cuál sería nuestro comportamiento si el 78% de los fallecidos fueran menores de 5 años, ¿qué haríamos como ciudad para protegerlos?”.

Ese mensaje de concienciación lo extiende también para el cuidado de las personas con comorbilidades y reitera que, aunque no seamos población de riesgo o no conozcamos a ninguna persona vulnerable, debemos contribuir a buscar un beneficio colectivo y rescatar la solidaridad y el valor de aplicar las medidas correctamente, aunque la afectación no sea directa.

La profesora reconoció que hay casos de personas que deben salir de casa porque dependen del trabajo diario para subsistir. “Frente a esta circunstancia, la invitación es a continuar en casa, ya que con esto se disminuye la tasa de contacto de las personas que deben vivir de la ganancia diaria. También podemos comprar los productos locales para que estas personas para que haya una menor afectación económica en las poblaciones más vulnerables”.

A pesar de que el grupo desproporcionadamente afectado es la población mayor, también están caracterizadas como personas de alto riesgo las personas que, sin importar su edad, sufren algunas patologías como enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, obesidad y sobrepeso. Aún se encuentra en discusión si la condición de fumador es un factor de riesgo. Sin embargo, la recomendación general va dirigida a la precaución, dado que el tabaquismo puede desencadenar otras enfermedades.

Dentro de los factores diferenciales observados en otros países, expone Osorio, se pudo encontrar un factor diferencial en la etnia: se observó que los afroamericanos son una población con mayor afectación en Estados Unidos y en el Reino Unido el no ser blanco es una condición de mayor vulnerabilidad.

“En la afectación a estas poblaciones es difícil separar si es realmente una cuestión de etnia o es una cuestión de las condiciones de vida. En Colombia estamos observando si la población indígena, por sus condiciones, resulta más susceptible, pero el factor de riesgo determinante son las malas condiciones sociales y económicas, independientemente de la edad, la comunidad o de la etnia. Ser pobre te pone en un factor de riesgo”.

De acuerdo con las palabras de la profesora Lyda Osorio, dentro de las razones por las que se considera que la pobreza incide en el riesgo de contagio, así como de la gravedad de la enfermedad, están la capacidad nutricional, el estrés, la dificultad para el aislamiento, entre otros factores.

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud tiene en fase preparatoria un estudio de prevalencia que se está haciendo en 7 ciudades del país. “Este estudio pretende medir la cantidad de personas que ya han estado infectadas para tratar de predecir cuál sería el comportamiento con datos más precisos. Hasta ahora, los modelos que hemos trabajado se basan en los números de mortalidad o de positivos, pero las medidas más objetivas se obtienen con el número que este estudio buscará conseguir”, recalcó la epidemióloga.

Uno de los puntos álgidos en la intervención de la crisis ha sido el manejo de la información. Para la profesora Osorio debido a la desinformación provocada por cadenas falsas a través de WhatsApp y redes sociales.

“Un punto crítico en cualquier epidemia es la comunicación. Debido a la importancia de tener canales oficiales reconocidos donde la gente se pueda informar, nosotros dirigimos la información por los conductos regulares de la Alcaldía y la Secretaría de Salud”. Con esta afirmación la profesora Lyda Osorio extiende la invitación a consultar fuentes como la Alcaldía, el Instituto Nacional de Salud o la Organización Mundial de la Salud, para que puedan corroborar la información.

Uno de los motivos que genera mayor consulta a través de plataformas no oficiales y cadenas es la suspicacia surgida alrededor de los datos proporcionados por entes oficiales. Frente a esta desconfianza, Osorio explica que Colombia tiene un sistema de vigilancia para realizar esta verificación.

“Desde hace 12 años el sistema de vigilancia en Colombia tiene varios pasos para verificar los datos. Tenemos un programa un software para la notificación de cualquier evento en salud pública que deba ser de objeto de vigilancia. Para el caso particular del Covid-19, el Instituto Nacional de Salud implementó dentro de este software existente unas fichas de notificación que pueden llenar las IPS, quienes hacen la atención a pacientes y los laboratorios autorizados para hacer el proceso”.

La notificación de las novedades se realiza varias veces al día, asegura la docente. La información llega a la Secretaría de Salud Municipal que recibe esa información y realiza un procedimiento para encontrar duplicados, puesto que las personas pueden acudir a diferentes laboratorios para comprobar sus resultados o realizarse dos pruebas en la misma semana. De esta verificación se derivan tareas de corrección. Posterior a ese procesamiento inicial, se continúan haciendo más análisis.

Con el fin de generar coherencia en la recolección de datos a nivel nacional, la información es procesada bajo los mismos denominadores con el fin de que sean comparables entre sí y a través del tiempo. Con esa tarea de procesamiento terminada, se envía la información al Instituto Nacional de Salud, quien genera un nuevo procesamiento y envía la información de Colombia a la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud.

Aunque la epidemióloga y asesora expresa que hay asuntos por optimizar, es enfática en que todos los procesos son objeto de mejora constante. Parte de esos procesos de mejora están en la respuesta adecuada de los pacientes. La información consignada por ellos es muy importante para el sistema de salud, pues permite establecer correctamente las estadísticas a nivel ciudad, región y país, además de facilitar la tarea de control epidemiológico.

En cuanto al proceso de toma de prueba, la docente asegura: “una situación ideal, debido a que el contagiado debe entrar en aislamiento, sería tener una prueba que en minutos te diera el resultado y fuera infalible. Hasta el momento no existe un examen así para ninguna enfermedad, sobre todo frente a un virus nuevo como el Covid-19. Por ello, los pacientes con sintomatología o que se hayan hecho la prueba deben aislarse aún sin resultados y considerarse positivos hasta que se demuestre lo contrario”.

Si bien hay tiempos prolongados para la entrega de resultados, la profesora resalta el trabajo para el desarrollo de pruebas más rápidas y exalta la labor del laboratorio de la Universidad del Valle, que demora aproximadamente 24 horas en entregar resultados e incorporó un sistema de colores para identificar la prioridad de las pruebas para su procesamiento dependiendo del grupo de riesgo al que pertenezca el paciente.

“Es un reto muy grande tener un prediagnóstico que realmente pueda responder a esas necesidades sin requerir una tecnología tan alta como actualmente sucede. Aunque ya hay muchos laboratorios trabajando en la realización de pruebas y esto agiliza la entrega de resultados, quedan varios desafíos, varias brechas por superar”.

Para la epidemióloga, en este momento de pandemia, donde el diagnóstico rápido es crucial, la prueba debería ser gratuita y de inmediata autorización. Sin embargo, para las figuras de aseguradoras, que cubren el costo de la prueba, el paciente tiene que pedir una autorización a través de un médico para el que hay que asignar una cita. “Estos procesos preliminares a la prueba pueden ser incluso más largos que la distancia entre la toma de muestra y el resultado, pero en toda la cadena se están haciendo esfuerzos para hacer más rápido el procedimiento de la prueba”, complementa Osorio.

Aún con las tareas pendiente, el trabajo exhaustivo de las entidades de salud pública y el gobierno local han permitido que el aumento de casos en Cali no sufra el crecimiento exponencial que se ha evidenciado en otras ciudades del país. Con esto, el mensaje general a la ciudadanía es el acatamiento de las medidas de bioseguridad, el acompañamiento a las disposiciones tomadas tanto por las autoridades locales como por el gobierno nacional y la ratificación del compromiso para continuar trabajando por la salud de todos los caleños.

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