Marzo es un mes durante el cual se conmemoran las luchas históricas que las mujeres han adelantado para generar condiciones de igualdad y equidad en derechos. En la época de la Revolución Francesa, Olympe de Gouges, escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791, en respuesta a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano que se había formulado tres años atrás. Desde ese momento se ha dado un proceso continuo de pronunciamientos, reivindicaciones y acciones por conquistar derechos sociales, económicos y conquistar una ciudadanía para las mujeres.
Desde la Universidad del Valle, una institución que en 2025 cumple 80 años de su creación, queremos hacer una reflexión sobre lo que significa el acceso de las mujeres a la educación superior. Esto solo fue posible a mediados del siglo XX.
Como expone la antropóloga Lucy Cohen en Colombianas en La Vanguardia, las mujeres solo accedieron a la educación secundaria en la década de los 30 gracias a la llegada de mujeres académicas españolas, exiliadas por la dictadura de Franco. Estas mujeres, en su condición de exilio, fueron pioneras en la fundación de colegios femeninos en ciudades como Medellín y Bogotá, que luego facilitaron que hubiera mujeres que pudieran continuar su educación en instituciones como la Universidad Nacional o la Escuela de Minas en Medellín.
Entre las décadas del 70 y los 90 ya se puede ver un salto en el ingreso masivo de las mujeres a la educación superior. Es en los años 90 que las mujeres equiparan a los hombres en el ingreso a la universidad. Este es un momento de quiebre en la historia de las luchas de las mujeres en este país.
Es por ese motivo, cuando la Universidad del Valle cumple 80 años, queremos poner el foco en mujeres pioneras en sus campos de acción y reconocer sus trayectorias que hacen que sean mujeres de impacto e incidencia. Estas mujeres hoy tienen un rol protagónico y están incidiendo en la construcción de conocimiento en el país y por fuera de él.
Queremos insistir en que la educación pública ha contribuido a cerrar las brechas de inequidad racial, de género y étnicas del país. Cada vez que una estudiante campesina, indígena, hija de trabajadores ingresa a la universidad la ganancia es para toda la sociedad.
En la actualidad es necesario seguir generando condiciones para cerrar brechas. Aunque hoy el acceso de las mujeres a la universidad puede superar el 50%, persisten áreas del conocimiento que se consideran propias de los ámbitos de lo masculino y lo femenino. Se requiere un gran cambio cultural. Necesitamos que las mujeres tengan condiciones, no solo para ingresar a la universidad, sino también en su permanencia y graduación, sobre todo en esas áreas donde hay que conquistar espacios.
Invitamos a las nuevas generaciones a seguir construyendo una sociedad que permita superar las brechas que aún siguen existiendo en estos en esas áreas de conocimiento y propiciar que las mujeres ocupen cargos de dirección y toma de decisiones.












