Lo que pasa en la U

#MujeresUV Gio, “la mamá de los pollitos”

itemlink
Lunes, 08 Marzo 2021
Agencia de Noticias Univalle

La Universidad del Valle se construye a diario, con el trabajo mancomunado de toda la comunidad universitaria. Funcionarias como Giovanna Certuche logran el reconocimiento colectivo por su compromiso y dedicación. En su caso la llaman "La Mamá de los pollitos", un apelativo cariñoso que, afirma, lleva con mucho orgullo.

Su jornada laboral empieza a las ocho de la mañana. Inicia el día al frente de su computador organizando los correos electrónicos y las solicitudes que tendrá que atender y darles respuesta, tareas que alternará en el transcurso del día, entre el café y la actividad física que hace poco inició por recomendación de amigos y familiares.

Giovanna Elizabeth Certuche González es una mujer de 40 años, hija de Elizabeth y Orlando. Se autoproclama mamá de Caos -un gato que recogió y adoptó en Univalle-. Ese amor maternal también lo ejerce con casi 360 “pollitos” de los programas de Licenciatura y Profesional en Filosofía.

En 1999, Gio -como la llaman quienes la conocen- fue admitida en Ingeniería Agrícola en Univalle, pero por diversos motivos tuvo que retirarse en primer semestre para trabajar y pagar algunas deudas. Más adelante, en 2001 ingresó a Administración de Empresas en la jornada nocturna.

Durante su paso por la Facultad de Ciencias de la Administración trabajó como monitora del Área de Matrícula Financiera. Laboró, estuvo por fuera cerca de ocho meses y luego regresó a esa misma área. Estando allí participó en una convocatoria externa y luego de un año ganó un concurso para un cargo en esa dependencia.

Gracias a su paso por Matrícula Financiera conoció mucha de la normatividad y los procesos administrativos de la institución. De esa época le queda además el apodo de “la mamá de los pollitos”. Su papá, don Orlando, le decía así por la cantidad de monitores que tenía a su cargo. Como Gio había sido monitora, conocía en detalle muchas situaciones complejas y difíciles que deben atravesar algunos estudiantes: contar a veces solo con el dinero para el pasaje de bus, no alcanzar a almorzar por atender las clases, conflictos familiares, reveses personales, en fin, muchas situaciones difíciles de la vida estudiantil en una universidad pública donde gran parte del alumnado pertenece a hogares muy humildes. Por eso estaba pendiente de los monitores a su cargo. “A muchas personas se les olvida eso: todos los trabajos que hemos tenido que pasar, todas las angustias que hemos vivido para llegar a un cargo”.

En 2016, a raíz del fallecimiento de su papá, Gio decidió que necesitaba un cambio. Por eso aprovechó la convocatoria de traslado y pasó a la Secretaría de la Licenciatura y Profesional en Filosofía.

Ahora se siente con mucha responsabilidad por ser una figura crucial para los estudiantes de su programa académico. “Incluso trato de separar mi tiempo libre de mi vida laboral, pero es un poco difícil cuando sabes que hay una persona que pasa una necesidad, situaciones que van más allá del horario de la jornada laboral”.

En ocasiones “los pollitos” necesitan apoyo para conseguir medicamentos que sus EPS no les suministran, acompañamiento por situaciones de salud mental o para conseguir apoyo para su alimentación. “Siento que nací para esto. Estos años en Filosofía he desarrollado habilidades para las que sabía que tenía potencial, pero no tenía donde realizarlas” menciona. La sincronía del universo: ella está donde debe estar.

Como secretaria del programa académico, Gio organiza rifas para los estudiantes (con premios que a veces salen de su bolsillo), diseña piezas gráficas con consejos para la vida universitaria, organiza jornadas de meditación a través de su Facebook, anota ideas para grabar videos de Tik tok, guarda memes que utilizará más adelante, organiza y promueve jornadas de información.

Toda esta vocación surgió en uno de sus primeros empleos. Cuando tenía 17 años trabajó en lo que hoy se conoce como Centro Cultural Tejiendo Sororidades. Allí estuvo en contacto con niños y mujeres en situación de vulnerabilidad.

“Yo sola no me he formado, muchas mujeres me han enseñado y me han acompañado en la vida”. Recuerda a su mamá, que es artesana, a algunas de sus compañeras y a la profesora Carmiña Navia, una de las figuras más representativas de la Facultad de Humanidades, hoy jubilada de Univalle y directora del centro cultural. Ellas la acompañaron y le tendieron la mano cuando muy joven tuvo que abandonar sus estudios de Ingeniería Ambiental. “Sin ellas todo habría sido diferente” afirma con gratitud mientras mira por la ventana al verde del campus que hoy aparece solitario.

Gio, la mujer a la que le cuesta despertarse temprano, la persona organizada que, en la anterior normalidad, dejaba listo todo desde la noche anterior para salir corriendo con tranquilidad y llegar a tiempo a la universidad; la auxiliar administrativa que ama tener al día su correo electrónico, así “los pollitos” se lo llenen con 700 envíos.

A veces se siente exhausta, pero la reanima ver al regresar de almorzar que alguien le dejó una chocolatina – quizás porque notó su cansancio-. Comenta que “los pollitos” son muy detallistas: le han enviado desayunos sorpresa -ese día lloró, confiesa entre risas- también le regalaron una tarde de spa, entre otras cosas. “Por todos esos detalles, más que una secretaria, me siento como una mamá”.

“Trabajar con los estudiantes y para ellos es muy chévere. Siento que están tan pendientes de la academia que las cosas administrativas, que también son importantes, se les pasan. En ese sentido todos son iguales, a los de pregrado o doctorado se les olvida el día de la semana, o que deben pagar un recibo, por eso busco estrategias para llegarles de manera diferente”.

Por eso les habla en un lenguaje cercano. Muestra de ello es una publicación de su facebook: “Cada vez que un estudiante negocia el bono, un angelito recibe sus alas”. Así invitó a “los pollitos”, no solo de Filosofía, sino de toda la institución, a que no dejaran pasar este proceso.

Su fama y reconocimiento han trascendido del espacio de Filosofía. Por su forma de ser, estudiantes de otros programas académicos e incluso de otras universidades le preguntan por procesos y normas de Univalle. “Me ven como una vía efectiva de comunicación. Por eso tengo tantos medios para que me contacten, Messenger, WhatsApp, tabla ouija -se ríe-“.

“No hay palabras para expresar el orgullo que siento. Por situaciones de mi vida, cuando estaba en el colegio nunca imaginé estudiar en Univalle, pero luego vi que podía. Tengo un agradecimiento profundo, un compromiso total con esta institución”, dice mientras se le aguan los ojos y sonríe. “Si no fuera por la Universidad, yo habría perdido hace mucho tiempo a mi papá”.

Gio, la auxiliar administrativa a quien se le acumulan los periodos de vacaciones y debe tomarlas de a poco (recientemente fue a Medellín con su mejor amigo); la mujer que está comprometida haciendo actividad física; una persona con un círculo cerrado de amigos.

Gio, la mujer que ama ir al cine, sucumbir ante el oscuro encanto de la gran pantalla y en medio de un ambiente agradable, el frío acogedor de la sala, el olor a crispetas, la oportunidad de pasar dos horas de su vida viendo una gran historia.

Aunque sus papás no tuvieron más hijos, la vida se encargó de darle hermanos del alma. Gio, la tía y madrina de dos gemelas y de Julián, que en la práctica también es uno de sus pollitos porque estudia en la Sede Palmira.

Gio, la hija, auxiliar administrativa, la mamá de los pollitos, egresada, amiga, cómplice, es una muestra de todas las mujeres que a diario trabajan y construyen a diario la Universidad del Valle.

Según la Sección de Nómina de la División de Recursos Humanos, con corte a febrero de 2021, en Univalle trabajan 5025 personas, entre ellas 2034 mujeres. De este total, algunas cifras: 77 aseadoras, 25 auxiliares administrativas, 22 bibliotecarias, 36 cocineras, 29 coordinadoras de área, 26 laboratoristas, 126 profesionales, 232 profesoras asistentes, 82 profesoras asociadas, 919 profesoras auxiliares, 87 profesoras titulares, 221 secretarias, entre otros cargos dentro de la nómina de la Universidad.

Gracias al esfuerzo constante y el trabajo mancomunado de todas estas mujeres, muchos de los proyectos, desarrollos e iniciativas de la institución salen adelante. Gracias a todas ellas la Universidad del Valle tiene un sello de excelencia y de calidad académica en la región y el país.

 

 

 

Nuestros Medios

  • Boton de Univalle TV Canal Universitario
  • Boton de Univalle Radio
  • Boton de la Revista Campus Revista Institucional
  • Boton de la Agencia de noticias Univalle

Nuestros Eventos

Información de la Agencia

  • Directora
  • Fulvia Carvajal
  • Coordinador de Información
  • Diego Alejandro Guerrero
  • Comunicadores y Periodistas
  • Laura María Parra
  • Yizeth Bonilla Vélez
  • Diana Patricia Sevilla
  • Edgar Hernán Cruz García
  • Melissa Pantoja Osorio
  • Contactos
  • agenda@correounivalle.edu.co
  • Universidad del Valle
  • Cali, Colombia