Para algunas personas, la vida es como un juego de azar donde el destino, en su gran ruleta de posibilidades, marca la estrella o el infortunio de su sino. Para otras, la vida es un proyecto que en sus causas y azares nos ofrece también herramientas para enfrentar el mundo y lograr metas. Esta es la idea del mundo de la ingeniera Patricia Martos.
Jefa del Sistema de Seguridad y Salud en el Trabajo de Univalle, llegó en 1997 de la ciudad de Pasto a Buga con una maleta y una nota de admisión a la Universidad del Valle a la Tecnología en Electrónica. Detrás de esa decisión estaba su sueño de trabajar en el diseño de efectos especiales.
Si bien su primer año la acercó a su meta, sería realmente su interacción con otros estudiantes de Cali lo que le revelaría un nuevo mundo: los materiales. Desde su textura hasta su resistencia. Eran campos donde se abría un horizonte de desarrollos aplicables a los efectos prácticos. Así las cosas, en 1998 dio el salto a Ingeniería de Materiales de Univalle, en Cali.
Sonríe y saca cuentas, debió graduarse en el 2003, pero su ingreso temprano al mundo laboral retrasó su grado como ingeniera hasta el 2005. Este primer trabajo fue en la industria del papel donde, por cuatro años, se dedicó a la atención y detección de la corrosión y empezó su gestión en el tema de Salud Ocupacional. Gracias a este conocimiento adquirido empezó su camino en Seguridad y Salud en el Trabajo como asesora para un grupo de 18 países dentro de la misma empresa.
“Esta experiencia interactuando con gente de tantos países me abrió la mente y amplió mi perspectiva porque trabajaba con muchas formas de entender la salud ocupacional”, cuenta la ingeniera. Como parte de esa experiencia, descubrió también el nuevo camino para sus aspiraciones.
En ese ejercicio profesional, conoció a un diseñador de Elementos de Protección Personal -EPP de una marca reconocida internacionalmente y, a través de él, descubrió la conjunción entre el trabajo en materiales y la gestión del riesgo. Sin embargo, el ingeniero metalúrgico y también doctor en Ingeniería de Materiales le dejó claro que, para llegar a un departamento de diseño de EPP, se debe tener por lo menos 15 años de experiencia en Seguridad y Salud en el Trabajo.
Con la mente puesta en su objetivo, Patricia Martos continuó su trasegar por la vida académica y laboral. Se especializó en Higiene y Seguridad Industrial para desempeñarse cinco años en administradoras de riesgos laborales y administración del riesgo, en estos años trabajó con ingenios, empresas del sector agrícola, el sector salud y otras compañías afiliadas. Así se reencontró con la Universidad del Valle.
Aunque estaba como asesora externa de la ARL, hacía parte del equipo de Salud Ocupacional, lo que la llevó a presentarse al concurso que la universidad abrió en 2013 para el cargo de Jefe de Sección donde, gracias a sus conocimientos y experiencias, fue seleccionada. Comenzó a trabajar en el cargo en mayo de 2014. Desde aquel nuevo comienzo han pasado siete años.
Todos los lugares en los que laboró contribuyeron a su visión, al acrecentamiento de su sueño, pero hay algo particular en Univalle: nunca ha sentido que en su día a día ella ha dejado de aportar a la institución ni de aprender. “Aquí nunca ha habido un momento en el que sienta que he agotado el conocimiento. Siempre encuentro más formas de aprender, escenarios distintos”. La Universidad es muchos mundos en uno solo”.
Como parte de ese proceso inagotable de aprendizaje terminó la Maestría en Desarrollo Sustentable con énfasis en gestión del riesgo, con lo que espera trabajar en procesos más limpios en la línea de desarrollo y producción de materiales para elementos de protección personal.
Si se ojea sobre su hoja de vida, el salto de electrónica a ingeniería de materiales, a higiene y seguridad en el trabajo y luego a desarrollo sustentable no tiene mucho sentido, pero, desde los puntos que ha atado hacia atrás viendo su vida, identifica un hilo conductor: la persecución de sus sueños, que se han ido moldeando con el tiempo y las experiencias.
En ese análisis por su historia laboral, también recuerda ambientes marcados por una notoria presencia masculina. Esta visión le ha permitido reconocer la desigualdad de las mujeres en profesiones como la suya y, en ese sentido, procura que los equipos que lidera sean mixtos.
“Trabajé en sectores considerados masculinos como la soldadura, las construcciones de concreto y, sin ir muy lejos, la ingeniería misma. Estuve en equipos de trabajo donde de 86 personas, 4 éramos mujeres, de las cuales 2 ejercían como secretarias. Por eso me gusta trabajar en equipos mixtos y buscar una equidad donde, como líder, pueda aplicar conocimientos buscando el bien común rescatando las potencialidades de todos”.
Por otra parte, Martos agregó a su experiencia la labor docente, inserta en su tradición familiar. “Mi familia es de docentes: mi mamá es un ejemplo a seguir, al igual que mis demás familiares que, sin importar la profesión, han llegado a la academia. Aunque dije que jamás daría clases, en 2013 tuve mi primera oportunidad y me encontré con un oficio dinámico, que me permite enseñar y aprender con la interacción con los estudiantes. En esa primera etapa estuve hasta 2015 y volví en el 2020 con la Especialización de Seguridad y Salud en el Trabajo de la Universidad Católica de Manizales” afirma.
En la observación de su experiencia, en contraste con sus aspiraciones, la jefe concluye que lo más importante, y el mensaje que quisiera transmitir a las futuras ingenieras y líderes, es que siempre hay que tener metas claras en la vida y dar continuidad a los sueños; ir ajustando y perfilando sus objetivos de acuerdo con lo que aprende del mundo.
“Mi vida es mi proyecto, me planteo una meta y no pierdo el norte. Muchas veces parece que el camino lo lleva a uno por rutas distintas, pero cuando uno sabe para dónde va, todas las líneas son parte del hilo conductor”.












