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Nidia Constanza Gallego: la mente detrás del corazón del Perseverance

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Miércoles, 09 Junio 2021
Agencia de Noticias Univalle

En julio de 1969 la realización de un sueño acaparaba las pantallas de televisión. Tras milenios de contemplar ese satélite blanquecino, brillante, dominar los cielos nocturnos, al fin, los seres humanos llegaban con sus trajes blancos a dejar sus huellas indelebles -a falta de viento- en el fino polvo lunar. Los tripulantes izaron una bandera estadounidense -como ellos, como la misión- en el costado que permanecerá eternamente oculto para el planeta.

Si bien esto suscitó una cantidad de intrincadas teorías de conspiración que incluían a cineastas como Stanley Kubrick, también avivó la curiosidad hacia ese espacio infinito que, después de ese año, seguiría siendo objeto de misiones que llevarían en sus componentes la curiosidad, el esfuerzo y el conocimiento de muchas personas y países. Ese es el caso de Nidia Constanza Gallego, la univalluna creadora del escudo protector del rover Perseverance.

La investigadora caleña realizó sus estudios secundarios en el colegio público José María Vivas Balcázar, donde sus profesores, primeros testigos de sus aptitudes, apoyaron el desarrollo de sus conocimientos en todos los campos. Gracias a ese desempeño académico, obtendría un cupo en la Universidad del Valle.  “En esos años se requería examen para entrar a la Universidad, así que tuve la fortuna de entrar a pesar de la competencia y los cupos limitados. No estaba muy segura hacia donde irme, pero tenía cierto interés por la ingeniería e ingresé a Ingeniería Industrial”, expresó.

Con el timbre de emoción vibrando en la voz, Nidia Gallego describe cómo, en el nuevo camino dentro de las ingenierías, descubrió su gran pasión: los materiales. “Mi primera clase de ingeniería en materiales con la profesora Ruby Mejía de Gutiérrez me abrió los ojos. Descubrí lo interesante de entender la microestructura, la composición química y cómo esto afecta las propiedades finales de los materiales”.

Los hornos microondas, el cepillo de dientes e incluso el computador con que se escribe esta nota implicaron una investigación exhaustiva sobre las materias idóneas para su composición. Nidia Gallego es consciente de eso y, enfocada en cambiar el mundo desde la investigación alrededor de los materiales, enfocó su aprendizaje a esta rama durante el resto de su carrera e, incluso, le dedicó su trabajo de grado. La muestra de talento, sumada a la dedicación y tenacidad, le abrieron las puertas de la institución para ser investigadora. Sin embargo, sólo un año después tendría que tomar una decisión que, aunque difícil, le cambiaría la vida.

“Vine a Estados Unidos como visitante, a través de la universidad, una comisión de dos meses.  Tuve la fortuna de entrar en contacto con el profesor de Univalle Gustavo Bolaños, que estaba en Clemson University. Él fue quien me puso en contacto con el que, eventualmente, se convirtió en mi jefe de posgrado de maestría y doctorado”.

A partir de ese encuentro, comenzó su trabajo de maestría en la producción y caracterización de fibras de carbono, consistente en la manipulación de las condiciones del proceso para cambiar las propiedades iniciales de las fibras. Tras la exitosa finalización del primer posgrado, encontró las puertas abiertas para continuar sus estudios en la etapa de doctorado. Sin pensarlo de más, aceptó.

Uno de los mayores retos en su proceso de aprendizaje fue el inglés. Sin embargo, la misma universidad la animó a participar como conferencista a pesar de su limitante. “Siempre nos impulsaban a presentar nuestras ponencias a pesar del inglés limitado, al menos en mi caso. Después del primer año estaba presentando conferencias internacionales y, con eso, hice networking. Pronto recibí invitaciones para entrevistarme con industrias y laboratorios”. Durante ese proceso de entrevistas se integró al Oak Ridge Laboratory, donde aparecería en el mapa la misión Mars 2020.

Dentro del proceso de creación del Rover Perseverance para explorar el planeta rojo, el laboratorio donde la científica univalluna investiga tuvo el papel fundamental de dar vida al robot. “La función del laboratorio donde trabajo fue la producción del plutonio, que genera el calor que se transforma en electricidad para alimentar los distintos instrumentos que existen en el rover”, explica.

La gran potencia de ese corazón, a diferencia de un motor tradicional, no puede ir en una caja cualquiera. El centro, a partir de isótopos nucleares, requiere un escudo que lo preserve y, a su vez, proteja al vehículo. Esa creación, fundamental para el éxito de la misión, fue la tarea de Nidia Constanza Gallego. “Los materiales que se utilizan para proteger el plutonio son el iridio y el carbono. Después se encapsula dentro lo que se conoce como el Generador Termoeléctrico de Radioisótopos -RTG por sus siglas en inglés-, que es encargado de producir electricidad a partir del calor de los radioisótopos”.

La composición de esta protección cuenta, en primera medida, con la capa de iridio, un metal de alto punto de fusión. Gracias a sus propiedades mecánicas de resistencia a altas temperaturas, es capaz de contener el plutonio sin fundirse. Después de esta primera capa, continúa un recubrimiento con diferentes capas de carbono, específicamente del material carbon-bonded carbon fiber -CBCF, que se asegura de que el calor general se redireccione, sin pérdidas, hacia los módulos termoeléctricos para generar electricidad. Adicionalmente el carbono, al ser un material inerte, mantiene la temperatura del iridio en el rango apropiado, importante debido la fragilidad del material a temperaturas bajas y la posibilidad de alcanzar el punto de fusión ante un pico inesperado de calor.

Pero ¿qué pasaría si no existiera este escudo? Frente a esto, la investigadora enfatiza que la principal misión del encapsulamiento es la seguridad, de tal manera que si, en un caso extremo, llegase a haber un accidente durante el lanzamiento, el plutonio contenido no causara un problema aún mayor.

Esta es su primera misión. Es la primera vez, en seis años de trabajo con el Oak Ridge Laboratory, que su trabajo abandona la órbita terrestre. “En teoría íbamos a ver en persona el lanzamiento. Sin embargo, debido a la pandemia, no se permitió el público. Sentí un poquito de frustración por eso, pero mientras lo veía por televisión con mis niñas, recordé lo grande que es el ingenio del ser humano. En una misión con muchos equipos juntos de todas partes de Estados Unidos, que al final juntan su trabajo y todo encaja perfectamente”.

Aunque la fuente de energía del motor -Plutonio-238- tiene una vida media de 80 años, las duras condiciones de Marte, sumadas a la durabilidad de los demás compuestos del Perseverance, hacen que la misión se plantee en un término de 10 a 15 años. Sin embargo, sorpresas como las ocurridas con su precursor, Opportunity, que partió para una misión de 90 días y estuvo activo por cerca de 15 años, siempre pueden ocurrir.

De la misma forma en que los humanos ya pudimos ver la superficie marciana a gran definición a través del sistema de cámaras de Perseverance, en el horizonte de la vida de Nidia Gallego se vislumbran nuevos horizontes.  “Ahora mismo estamos en el proceso de organización de una misión para Europa, la luna de Júpiter. Se tiene información de que está compuesta altamente de agua, así que la meta es obtener información acerca de la composición de esta luna y conocer el grosor capa de hielo y la profundidad de sus mares”.

A pesar de tener su vista en el espacio profundo, el corazón de la investigadora sigue atado a su país y, en especial, a la Universidad del Valle y a las oportunidades que encontró en medio de sus aulas y pasillos.

“Para mí la Universidad del Valle fue una experiencia inolvidable. Fui la primera generación de mi familia en entrar a la universidad. Éramos una familia de bajos recursos, así que hice monitorías desde segundo semestre para pagar mis estudios y mis libros. Por eso siento mucho orgullo de mi universidad y siempre insisto en la importancia de fortalecer y mantener la educación pública para brindar oportunidades a personas que, al igual que yo, no podríamos haber afrontado los costos de una universidad privada”, expresa Nidia Gallego.

Y así como reflejan los nombres de esos grandes robots que han llegado en las misiones exploratorias a Marte, la investigadora insiste en que, aunque parezca difícil, hay tres factores fundamentales para llegar lejos en la vida, así como en la investigación: Opportunity, necesaria para emprender los sueños; Curiosity para apasionarse por explorar y entender el mundo y, sobre todo, Perseverance para no desistir ante los problemas.

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