Son las 11 de la mañana y, sobre las baldosas lóbregas del restaurante central, ya se dibuja el inicio de las filas de estudiantes que, sentades, esperan la apertura de los comedores. Al lado, algunes cruzan hacia el lago y otres detienen su camino para entablar una conversación. En medio del murmullo de voces, un huracán de colores y música atraviesa el espacio y se detiene en el centro: es el carnaval de la diversidad.
El encuentro es organizado por una juntanza entre dos grupos de la universidad: Campus Diverso, de la Vicerrectoría Académica, y el Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad.
Víctor Manuel Pineda, trabajador social de Campus Diverso, resume la celebración así: “Históricamente se había reconocido este como el Día del Orgullo Gay. Pero hoy estamos celebrando mucho más; el orgullo de la diversidad de todas y cada una de esas letras que componen la sigla LGBTIQ+, e incluso muchas otras que no están recogidas por diferentes razones, pero que justamente ese símbolo recupera y recoge”.
Esa multiplicidad de voces mencionadas por Víctor se vislumbra reunida en la celebración: hombres, mujeres y no binaries, sin importar su orientación sexual e identidad de género, tararean, cantan, reparten folletines, hablan o esperan en silencio a que la imagen pausada sobre la tela blanca se transforme en movimiento con la proyección del primer cortometraje.
Una de las personas que aguarda es Matheo, quien conversa en tono alegre con dos compañeres. Cuando me acerco a él con micrófono en mano, me observa con algo de inquietud. Le pregunto si hace parte de Campus Diverso y me aclara: estudiante. Sin embargo, apenas menciono el tema de conversación y la cámara comienza a grabar, su rostro se transforma para explicarme, con cierta gravedad, el momento trascendental por el que atraviesa su vida.
“Para mí, como un hombre transgénero es muy importante el ejercicio de visibilización, ya que hay mucho desconocimiento alrededor de los hombres trans y más en mi caso, que soy un hombre trans en embarazo, quizá el primero en Cali. Estos ejercicios de empoderamiento nos ayudan a reconocernos y a que las personas diversas no nos sintamos solas en la universidad”.
Tras la camisa holgada de Matheo apenas se advierte la barriga del que, anuncia, es ya su quinto mes de gestación. A pesar de lo inédito de la experiencia, no la atraviesa en soledad, pues cuenta con la compañía de su pareja, Valerie, y de la Universidad a través de Campus Diverso.
“Por el tema del embarazo que estoy atravesando, están todos súper pendientes de mí. Campus Diverso, y en especial la vicerrectora académica, me han acompañado y me han tratado de la mejor manera. Siempre han estado ahí para apoyarme de todas las formas, incluso con atención médica”, expresa.
Le expreso mi admiración porque encuentro casi imposible atravesar un embarazo mientras se cursa una carrera universitaria y no me alcanza la imaginación para recrear las complicaciones adicionales para un hombre trans. Nos despedimos. Vuelve hacia sus acompañantes. Me acerco a una de ellas para conversar.
Su melena afro gira con su cabeza y descubre una sonrisa que contesta afirmativamente a mi solicitud. Me dice que se llama Valerie Summer, que se escribe como verano. Le pregunto si participa como estudiante en el evento y, aunque me contesta que sí, explica que fue parte del equipo fundador de Campus Diverso. “Yo soy de las primeras mujeres trans de la universidad. Creo que soy la primera mujer trans negra que estudió aquí por muchísimas discriminaciones. Mi carrera se retrasó porque me salí varios años a consecuencia de eso y entonces, de recoger esas violencias y las vividas otras compañeras y compañeros trans, pensamos que era importante, junto con la vicerrectora académica, crear este proceso con enfoque diferencial para atendernos”, explica.
La tranquilidad de su sonrisa en medio de la muchedumbre, que ya se agolpa entre el evento y los comedores abiertos, delata que, como ella dice, el ambiente ha cambiado mucho. ¿Cuántas veces han llegado noticias a mis manos sobre personas trans violentadas por el hecho de estar? Sin embargo, aquí estamos, hablando en medio del colorido que celebra esa diversidad a la que ella representa.
“Desde el inicio se planteó el objetivo de capacitar y sensibilizar a todo el personal de la universidad, porque es necesaria la inclusión de estas poblaciones históricamente discriminadas. Entonces, ha cambiado muchísimo. Todas las dependencias están muy preparadas para atender el tema y, si no lo están, saben que existen Campus Diverso, el Centro de Estudios de Género y tienen la voluntad institucional de trabajar a favor de la inclusión”.
La cámara sigue grabando. Me pregunto, ¿por qué no enviamos una invitación a todos los miembros de la comunidad LGTBIQ+ que habitan el campus? Le hago la sugerencia y ella, sin decir sí, comienza su intervención. Cuando finaliza, añade: “Ah, se me olvidaba decirte algo. Voy a ser mamá”.
¡La pareja de Matheo! ¡Claro!
La felicité y le deseé lo mejor en ese gran reto de la maternidad, con la seguridad de que ese amor hacia la otredad y ese compromiso por las causas que consideran valiosas va a ser que esa nueva persona que pronto llegará al mundo viva en el mejor de los hogares.
Encendí la cámara y tomé una foto del espacio. En el margen derecho hay una chica sentada. Se llama Danna y siente mucha pena de hablar frente a la cámara. La entiendo. En los años en que llevo trabajando al lado de una siempre procuro huir del lente. Y casi siempre lo logro. Pero aquí estoy, pidiéndole, ya que es monitora de diseño gráfico del grupo, sobre los canales por los que Campus Diverso se comunica con la comunidad universitaria.
“La universidad está dando respuestas a las necesidades que ha vivido la comunidad dentro de la universidad y hay que acoger estas iniciativas, apropiarnos y aprovecharlas. Las puertas del Campus Diverso siempre van a estar abiertas para cualquier tipo de inquietud o necesidad que se presente en cualquier momento, en cualquier hora del día, ya sea por vía correo, vía Instagram o vía Facebook, siempre va a haber alguien pendiente que puedas brindarle la información adecuada”.
Al igual que Danna, Víctor, Matheo, Valerie, y tantas personas más que hacen parte de esa universidad diversa que habitamos, les invito a celebrar a todas las personas que tienen la valentía de ser y, sobre todo, a romper con las estructuras discriminatorias. O mejor dicho, como dijo Danna: “Que vivan la diversidad. Que la sientan. ¡Y en la diversidad nos encontramos!












