Por: Maritza López de la Roche, Ph.D en Ciencias Sociales.
Profesora jubilada de la Escuela de Comunicación Social
Columna publicada el 14 de junio de 2025 en El País, impreso.
Ver a los niños y niñas imitadores de cantantes como Celia Cruz o José Feliciano en “Yo me llamo”, de Caracol, ha sido un laboratorio para observar las aptitudes de las nuevas generaciones. Lo impresionante fue que lograron mejorar notoriamente sus habilidades musicales y dramáticas con mucha mayor rapidez que los competidores adultos.
Feldenkrais, científico creador de su método de movimiento corporal, sustentó que al llegar a la adultez la mayoría sólo activamos un 5% de capacidades. Aunque admitió que durante la vida pueden surgir facultades nuevas, consideraba clave estimular el potencial creativo a temprana edad. Por ello las prácticas artísticas deben cultivarse desde la educación inicial, pues favorecen el progreso cognitivo y el bienestar emocional de los estudiantes. Además, estimulan su rendimiento escolar y disminuyen la deserción.
En consecuencia, el proyecto de ley “Artes al aula” es importantísimo para mejorar la calidad educativa. Lo tramita actualmente la Comisión Sexta del Senado. Promueve las herramientas pedagógicas transdisciplinares de las artes y la cultura en los establecimientos educativos, para fortalecer las competencias y los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El ministro de Educación anunció una excelente noticia: la contratación masiva de docentes para educación artística. Además, la “formación integral” se implementará en 5,000 establecimientos educativos. Ambas acciones son valiosas. Sin embargo, el desarrollo humano pleno de los escolares de familias con bajos ingresos solamente se logrará cuando las artes sean una política pública aprobada por el Congreso y practicada en todos los planteles estatales.
El Ecosistema Educativo y Cultural de Comfandi, asesorado por profesores y artistas de la Universidad del Valle, desde 2016 ha capacitado a sus educadores en “formación estética”, mezclando la expresión corporal, la música, la fotografía, la lectura en voz alta, el drama, y otras combinaciones que estimulan la creatividad del alumnado. Incluso integró al currículo un área nueva, “Cuerpo y expresión estética”.
La falta de calidad en la educación pública aumenta la desigualdad social y mancha la democracia. Hacer realidad que todos los niños, niñas y adolescentes de los preescolares y colegios estatales tengan la maravillosa oportunidad de crecer cultivando el movimiento, el canto, la lectura expresiva, el dibujo, la escritura creativa, la dramatización o el video, fortalecerá sus capacidades intelectuales y socioemocionales, dando cumplimiento a sus “derechos culturales”. Ojalá la aprobación de la ley “Artes al aula”, abra las puertas a los artistas y a las experiencias estéticas en todas las instituciones educativas públicas en Colombia.












