Durante la Ceremonia Solemne de Grados la egresada Jennifer Hincapié Sánchez fue invitada como oradora ante los graduandos.
Ella es licenciada y magíster en filosofía de la Universidad del Valle y doctora (Ph.D) en Filosofía de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. En la actualidad es profesora asociada en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Dirige el Programa de Bioética de la Facultad de Medicina de la UNAM y coordina el área de Bioética del programa de maestría y doctorado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud.
Además, es miembro de importantes redes académicas, como la Federación Latinoamericana y del Caribe de Instituciones de Bioética (FELAIBE) y la Red Iberoamericana de Derecho Sanitario. También miembro nivel 1 del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) de CONACyT en México y miembro del Consejo Directivo de la RedBioética de UNESCO.
Apreciado Sr. Rector, Dr. Guillermo Murillo Vargas, integrantes del presidium, profesoras, profesores, Compañeras y compañeros graduandos, familias y amigos.
Es un verdadero honor el poder estar el día de hoy con ustedes compartiendo esta ceremonia tan emotiva que representa no sólo la finalización de un importante proceso formativo, sino el esfuerzo, la dedicación y el compromiso de cada uno de ustedes.
La Universidad del Valle, nuestra alma mater, ha sido escenario para historias de aprendizaje, crecimiento personal y colectivo. Univalle es un lugar que nos marca de manera profunda, dejando en nosotros un legado que trasciende el tiempo.
En este día tan significativo, me permito hablarles sobre la importancia de estar preparados, de formarnos con dedicación y de ser conscientes del valor de la educación como el motor que impulsa nuestras vidas hacia el crecimiento personal, profesional y social.
La educación es un derecho fundamental, pero también un privilegio en un mundo donde no todos tienen acceso a ella. Hoy ustedes son el testimonio vivo de cómo la educación puede cambiar vidas. Cada título que recibirán en esta ceremonia representa mucho más que largas horas de estudio, desvelos y sacrificios, representa el esfuerzo colectivo de familias, amigos, parejas, profesores, funcionarias y funcionarios, trabajadoras y trabajadores de Univalle y comunidades que han estado a su lado, para apoyarles.
La educación nos transforma, no sólo porque nos dota de herramientas para desempeñarnos en una carrera, sino porque nos ayuda a entender el mundo con una perspectiva crítica, sensible y constructiva.
En mi experiencia como egresada de esta universidad, aprendí que cada aula, cada discusión y cada libro leído era una ventana a nuevas posibilidades. La preparación que obtuve aquí fue mi punto de partida para desafíos que jamás imaginé enfrentar, pero que siempre recibí con confianza gracias a los cimientos sólidos que Univalle me brindó.
Permítanme compartirles algo que he aprendido, la vida nos presenta oportunidades de manera constante, algunas personas suelen llamar a esos eventos golpes de suerte, pero… ¿les digo algo? Eso a lo que la gente llama suerte, no es otra cosa que estar formados, capacitados y en la disposición de asumir retos en el aquí y el ahora. De nada sirve, que nos ofrezcan el cargo laboral o el proyecto más ambicioso si no sabemos cómo ejecutarlo. Prepararse no es solo estudiar para un examen o cumplir con los requisitos de un curso; es un compromiso con el aprendizaje constante, con la búsqueda de conocimiento y con el desarrollo de habilidades que nos permitan adaptarnos a un mundo que está en constante cambio.
El mundo laboral de hoy exige mucho más que títulos y diplomas específicos; exige personas integrales con pensamiento crítico, ética, integradas académica y científica, con creatividad y la capacidad de trabajar en equipo. Exige como dijo nuestro señor rector, ciudadano, que entiendan el amplio sentido del respeto por la diversidad, que valoren la inclusión como un pilar de la sociedad.
Compañeras y compañeros, Su historia formativa no termina hoy y tampoco termina aquí, siempre tendremos mecanismos para hacer nuevos aprendizajes y como buenos univallunos, tendremos la capacidad de optimizar todos los recursos que estén a nuestro alcance para sacar adelante cualquier idea.
Recuerdo cómo, durante mi tiempo en Univalle, cada clase, cada actividad extracurricular y cada experiencia fuera del aula me enseñaron algo nuevo. Aprendí la importancia de salir de mi zona de confort, de trabajar con personas con perspectivas distintas a las mías y de asumir desafíos con valentía. Esas lecciones me han acompañado a lo largo de mi vida y han sido clave para aprovechar las oportunidades que se han presentado en mi camino.
Durante mi tiempo como estudiante en esta universidad, viví momentos que marcaron profundamente mi vida y la de mis compañeros. Algunos fueron trágicos, como el asesinato de Jhonny Silva, un recordatorio del valor de la justicia y la dignidad humana. Otros fueron inspiradores, como los congresos académicos a los que asistí con el apoyo académico y económico de la Universidad del Valle y donde entendí el impacto que podemos tener cuando compartimos ideas y conocimientos.
Sin embargo, es importante decir que la formación no siempre significa estar listos para todo. En ocasiones, la vida nos pone frente a situaciones inesperadas, difíciles o incluso dolorosas. En esos momentos, nuestra formación, tanto académica como personal, nos da las herramientas para enfrentar la adversidad, aprender de ella y salir fortalecidos.
En este contexto quiero felicitarles a ustedes y a sus familias por llegar al día de hoy después de una pandemia global, enmarcada por la incertidumbre científica, social y económica. Pasar la pandemia del COVID-19, no fue sencillo, implicó replantear las formas de enseñanza para nuestra Universidad, pero también representó que reconfiguráramos la forma en la que aprendemos…. Y eso no es algo simple. Felicidades por no darse por vencidos, felicidades por seguir creyendo en la educación y felicidades por todo su esfuerzo.
Cada experiencia, tanto las difíciles como las gratificantes, nos prepara para el futuro. Nos enseña que no siempre podemos controlar las circunstancias, pero sí cómo respondemos a ellas. Esa capacidad de resiliencia, de aprender incluso en medio de la adversidad, es una de las habilidades más valiosas que la vida universitaria nos deja.
Graduarse no es solo un logro personal; es un logro familiar y colectivo, también un compromiso con nuestra sociedad. El conocimiento que han adquirido no es algo que puedan guardar solo para ustedes mismos. La educación tiene el poder de transformar no solo nuestras vidas, sino también las de quienes nos rodean. Cada uno de ustedes tiene ahora la responsabilidad de poner en práctica lo que han aprendido para contribuir al desarrollo de sus comunidades, para promover la justicia y la equidad, y para inspirar a otros a seguir sus pasos.
En mi trayectoria como profesora en la Universidad Nacional Autónoma de México, he visto cómo el conocimiento puede cruzar fronteras y unir culturas. Esa es una lección que aprendí aquí, en Univalle, donde conviví con personas de distintos orígenes sociales, económicos e incluso de edad, y perspectivas. Con condiciones particulares permitiéndome evidenciar que la diversidad enriquece nuestro aprendizaje y nos prepara para ser ciudadanos del mundo.
Quiero insistir en algo fundamental: la educación no termina hoy. Recibir un título no es el punto final, sino el comienzo de un camino de aprendizaje continuo. El mundo cambia rápidamente, y con él, las demandas de nuestras profesiones y las necesidades de nuestras comunidades. Estar preparados significa estar dispuestos a aprender siempre, a adaptarnos e innovar.
El conocimiento es dinámico, y cada generación tiene el reto de construir sobre lo que la anterior ha logrado. Ustedes son ahora los responsables de liderar ese proceso, de cuestionar lo establecido y de buscar nuevas soluciones a los desafíos de nuestro tiempo.
Antes de concluir, quiero invitarlos a reflexionar sobre el camino que los ha traído hasta aquí. Piensen en sus familias, que han sido su soporte incondicional; en sus profesores, que han dedicado su tiempo y conocimiento para guiarlos; en sus compañeros, con quienes han compartido risas, retos y sueños. Hoy es un día para celebrar no solo su logro, sino también el esfuerzo colectivo que lo ha hecho posible.
La vida que tienen por delante está llena de posibilidades. Sean valientes, sean curiosos, sean generosos. Recuerden siempre que la preparación, la dedicación y el amor por lo que hacen serán sus mejores aliados.
Probablemente algunos de ustedes seguirán estudiando, otros entrarán al mundo laboral, y otros quizás emprendan sus propios proyectos.
No importa cuál sea el camino que elijan, recuerden que el estudio y la dedicación son las herramientas más poderosas que tienen para construir el futuro que desean.
La vida les presentará retos, pero no permitan que el miedo o la incertidumbre les detengan. Cada paso, por pequeño que parezca, los acerca a sus sueños y metas. Crean en ustedes mismos, en sus habilidades y sobre todo en la formación que han recibido aquí, en la Universidad del Valle.
Mi historia es prueba de que no importa dónde comiencen, sino cuánto están dispuestos a trabajar por lo que quieren. Si alguna vez sienten que el camino es demasiado difícil, recuerden este momento, este logro, y usen esa fuerza para seguir adelante.
No olviden que en todo lugar en el que se encuentren, siempre llevan con ustedes el nombre de esta gran universidad. Ser univalluno, se lleva en la piel.
A todos ustedes, graduandos, les felicito de corazón. Que este sea el comienzo de una vida plena de aprendizajes, logros y aportes significativos para el mundo.
Gracias, Universidad del Valle, por ser el lugar donde todo comenzó, y gracias a ustedes, graduandos, por recordarnos que el futuro está lleno de posibilidades.












