“Debemos romper los imaginarios y discursos de la globalización, para resignificar y valorar nuestro patrimonio arquitectónico en bahareque” sintetiza Carlos Eduardo Rincón González, estudiante de doctorado interinstitucional en Ciencias Ambientales y profesor en la Universidad Tecnológica de Pereira.
Rincón González presentó la ponencia “Estado del arte de la sustentabilidad de la Arquitectura Regional de Bahareque de Guadua en el Eje Cafetero de Colombia”. Investigación realizada junto al Doctor en Ingeniería y director del Centro Nacional de Producción Más Limpia Jorge Augusto Montoya Arango. La presentación hace parte del Congreso de Materiales Verdes “6th Amazon & Pacific Green Materials Congress and Sustainable Construction Materials Lat-RILEM Conference” que organiza en esta edición la Universidad del Valle, entre el 27 y el 29 de abril.
Las construcciones de bahareque también se pueden denominar como arquitectura vernácula, entendidas como edificaciones propias del país o la región y construidas sin la necesaria participación de arquitectos. Esta arquitectura tiene una sabiduría, una forma de conocimiento que no ha sido suficientemente valorada por los expertos y que actualmente incluso se considera un indicador de pobreza por el DANE.
El profesor Rincón González, por el contrario, resalta tres bases positivas de la arquitectura vernácula. En primer lugar es patrimonio cultural de la nación, representativa de una identidad y memoria. Es una arquitectura sustentable, que desde sus inicios es la adecuación perfecta entre el clima, las necesidades humanas y la construcción sustentable, siendo la primigenia arquitectura bioclimática. Puede ser concebida como un sistema socio-ecológico, conciliando variables ecosistémicas y sociales en procesos de apropiación tecnológica en países de desarrollo; es decir, una arquitectura de resiliencia frente a los cambios de la modernidad.
El profesor Rincón González busca resaltar y promover las características y beneficios de este tipo de arquitectura, romper los paradigmas que relacionan el progreso con el cemento y concientizar sobre el valor de nuestras raíces. “Los países necesitamos de memoria e identidad, y de manera gradual la comunidad se debe concientizar sobre estos valores y ayudar a cuidarlos y respetarlos” señala.
Desde esta perspectiva, se busca promover una nueva arquitectura neovernácula, utilizando las bases de las construcciones populares, introduciendo nuevas propiedades ecológicas, mecánicas y estructurales, que beneficien a las comunidades y sus economías.
“Es momento de quienes tienen los recursos y quienes hacen la gestión promueva esta arquitectura, permitiéndonos llegar más fácilmente a las comunidades en un ejercicio de resignificación con tecnologías populares” concluye el profesor Rincón González.












