La inmediatez para llevar a cabo la conversión de Cali como Distrito Especial Deportivo, Cultural, Turístico, Empresarial y de Servicios, preocupa a sectores académicos y representantes comunitarios de la Universidad del Valle y de la ciudad.
En espacios de análisis como el Foro Abierto a la ciudad Pa’dóndevaCali, que organiza anualmente por parte del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, se manifestó esta posición y se emitió una Declaratoria al Concejo Municipal.
Se considera por parte de diversos sectores que los esfuerzos de la Gerencia de Cali Distrito Especial, bajo la dirección de Alejandro Becker, desde octubre de 2018, para consolidar una propuesta de localidades son insuficientes, dado el corto tiempo (plantean los académicos y líderes) que se ha tomado la Alcaldía para socializar la iniciativa en miras a construir colectivamente una visión ciudadana de lo que serían las localidades de Cali bajo su nueva estructura territorial.
La Alcaldía comenzó sus actividades de consulta al interior y con la comunidad en general en diciembre de 2018, de acuerdo con el documento Talleres con Grupos Focales, que se propuso realizar los mismos entre febrero y abril de este año, con el objetivo de presentar al Concejo el proyecto de acuerdo mediante el cual se da la transición de la capital vallecaucana de Municipio a Distrito en el mes de julio de 2019.
El profesor de la Universidad del Valle, Jaime Perea, abogado y profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, considera que la falta de una verdadera participación de la comunidad que de una visión de conjunto de lo que más le conviene a la ciudad puede llevar a Cali a vivir situaciones como las que afectaron al Puerto de Buenaventura.
“Nos encontramos con un Distrito (el de Buenaventura) que tiene tres puertos modernos, pero una población con graves problemas de agua potable. Que desde el punto de vista de la competitividad sigue creciendo, pero simultáneamente se desmantelaban ‘casas de pique’, es decir, como Distrito se privilegió lo económico sobre lo social”.
Por su parte, el sociólogo Enrique Rodríguez profesor de la Universidad Icesi y miembro de la Alianza de Universidades, invitada por la Alcaldía a participar en la construcción de la propuesta de construcción de las localidades para Cali, sostuvo que: “Hay y múltiples actores que no obedecen a las mismas dinámicas y terminan enfrentándose produciendo muchas tensiones en torno al proyecto. La ley 1933 que categoriza a Cali como Distrito Especial, en su exposición de motivos, es francamente lamentable, incluso no hay ningún estudio previo que legitime la creación como Distrito”.
Por su parte, los líderes comunales Jhon Jaramillo y Andrés Caicedo de la Junta de Acción Comunal de La Buitrera, y Dabaye Mornan, de la Casa Cultural El Chontadura, comprometida con los procesos sociales en el Oriente de Cali, coincidieron, en que no hay antecedentes de una dinámica social y ciudadana en la creación del Distrito mientras la socialización que se ha hecho privilegia el carácter informativo y de recolección de apreciaciones sobre el de una real construcción colectiva del proyecto.
Finalmente, el 'Foro pa' dónde va Cali', expidió una declaración pública al Concejo Municipal en la que consigna lo siguiente:
1. No existe una visión ciudadana que haya motivado la búsqueda y concreción de Cali como Distrito especial. Esta condición dificulta el cumplimiento de la división del Municipio en localidades, en tanto fueron razones ajenas a la mayoría de la población, y de dudosa justificación, las que motivaron la promulgación de la Ley.
2. Al no contar con esa visión de conjunto, tal división en localidades obliga al fraccionamiento del Municipio sin que aún se tengan claras las metas que se persiguen. Siendo así, un ejercicio de tan compleja realización y alto riesgo se convierte en medio y fin en sí mismo, extraviando, de hecho, los posibles argumentos que lo sustentan.
3. Son muchas las dudas que afloraron en el debate, y que, con ese faltante, no podrían tener respuestas, por ejemplo: ¿localidades urbanas y localidades rurales o localidades urbano – rurales? ¿Obligan los gastos de funcionamiento y desde la antesala a un reducido número de localidades? ¿Qué variables y con qué ponderaciones se determinarían los límites y los respectivos contenidos de las localidades?
4. La inmediatez que fija la Ley no puede marcar el cronograma de la división del Municipio en localidades. De espaldas a los ciudadanos y con tan poca claridad, no actuaría con responsabilidad un concejo municipal que está llamado, precisamente, a defender los intereses de la colectividad que les otorgó confianza.
5. Reducir brechas de todo tipo ha de ser tarea central de cualquier intervención territorial en el Municipio. En esta dirección, es indispensable involucrar de manera real y no ficticia a la población excluida, reconociendo la histórica deuda social, cultural y ambiental que año tras año se ha venido acumulando en su contra.
6. Finalmente, es conveniente revisar con detenimiento los impactos que divisiones similares han producido en la gestión municipal de otros distritos especiales, tomando como criterios rectores de evaluación el fortalecimiento de la participación ciudadana, la equidad, la justicia espacial, y la protección del medio ambiente.
En este mismo sentido, el Foro hizo un llamado al Concejo Municipal para que en su análisis y discusión sean tenidas en cuenta estas reflexiones e incorporadas como parte del haber colectivo que oriente una decisión al respecto.












