Por solicitud del Comité de Representantes Profesorales de la Universidad del Valle - CORPUV, la Dirección de Comunicaciones Universitarias comparte, con la comunidad universitaria, el Comunicado de la Asamblea General de Profesores del 27 de marzo, sobre la muerte del estudiante de Arquitectura Jonathan Landinez y de ocho integrantes de las comunidades indígenas, el pasado jueves 21 de marzo, en Dagua. También compartimos las manifestaciones de los profesores del Departamento de Tecnología de la Construcción, así como de los docentes Hilda Graciela Ortiz y Pablo Buitrago.
COMUNICADO DE LA ASAMBLEA GENERAL DE PROFESORES DEL 27 DE MARZO/2019
Ayer miércoles 27 de marzo, se realizó la Asamblea General de Profesores, en medio de una profunda tristeza por la muerte del estudiante de Arquitectura Jonathan Landinez y de ocho integrantes de las comunidades indígenas: Carlos Tunay Toquicama, Juan Carlos Nequirucama Guaugareve, Rivaldo Aldair Ciegamo Saigama, Yeison Hernández Sanabria, Ferney Darío Ramos Machín, Felipe Guetia Osnas e Iván Yonda Casamachín,
Para comenzar, se acordó retomar uno de los apartes del Comunicado del Consejo Regional Indígena - CRIC a la opinión pública nacional e internacional, en el cual se expresa:
“Se ha presentado la masacre que deja ocho guardias indígenas fallecidos y 4 gravemente heridos, los cuales estaban encargados de la adecuación logística para sumarse a la movilización que se adelanta en el suroccidente colombiano en el sector de la Delfina.”
Como de costumbre, en el deplorable marco de la costumbre nacional, caracterizada por la subjetividad, la lentitud y la ineficiencia en el esclarecimiento de los hechos, enfatizamos la necesidad de que se realice una investigación exhaustiva, objetiva y rápida.
Por lo pronto, dignificar la imagen de las víctimas, en especial del estudiante JHONATAN EDUARDO LANDINEZ VALENCIA, con base en los testimonios de quienes fueron sus profesores y sus compañeros de estudio, para contrarrestar las versiones distorsionadas que se propagan por los medios masivos de comunicación, utilizando un lenguaje engañoso, con preguntas y conjeturas triviales que, en el imaginario colectivo, tienden a justificar la indolencia y la indiferencia ante hechos tan dolorosos.
JHONATAN era un destacado estudiante de último semestre de Arquitectura, como lo manifiestan sus profesores, Hilda Graciela Ortíz, quien además fue Directora del Programa académico, Pablo Buitrago, Director del Trabajo de Grado, enfocado a la vivienda rural, en el corregimiento de Venus, municipio de Tolu, Valle del Cauca y Gerardo Castañeda, Jefe del Departamento de Tecnología de la Construcción de la Escuela de Arquitectura, quienes han escrito testimonios muy valiosos por su contenido académico y profundamente humano, testimonios que compartimos con toda la comunidad universitaria y la Oficina de Comunicaciones de la Universidad para que se gestione su divulgación ante la opinión pública. Igualmente solicitar que se divulgue en el Programa Institucional Territorio de Paz que se transmite por la frecuencia 105.3, FM.
JHONATAN era además destacado deportista, miembro del equipo de Rugby Lobos Univalle, y muy querido por sus compañeros, como lo expresó la estudiante que llevó el informe a la Asamblea, en suma, un joven con una extraordinaria perspectiva de formación integral, lleno de sueños e ilusiones académicas, profesionales y de compromiso social con las comunidades más vulnerables.
Se acordó la entrega de un texto en Nota de Estilo a sus padres Luis Eduardo Landinez y Rosa Estela Valencia y a sus hermanos, Juan David y Migdalia Andrea, expresándoles el duelo y la solidaridad por el profundo dolor que les embarga.
Como apoyo económico, para mitigar en parte los onerosos gastos causados por encontrarse fuera del país, se acordó aportar una suma proveniente de los dineros de la Asamblea.
Igualmente, solicitar al Programa de Arquitectura, al Consejo de Facultad y al Consejo Académico, el otorgamiento de Grado Póstumo.
Definitivamente, como lo expresamos en la Convocatoria, la muerte de un estudiante es un gran dolor y, su pérdida tan lamentable, es también la muerte de la esperanza, como lúcidamente lo expresó uno de los asistentes, el profesor Gerardo Castañeda.












