Yizeth Bonilla Vélez , Profesional Dirección de Comunicaciones Universitarias
El mundo es cognoscible y detrás del caos existen unas regularidades que pueden ser comprendidas desde el punto de vista matemático. En el 2016, el matemático mexicano Ernesto Lupercio formuló un teorema que demostraba que las formas más elaboradas del cosmos, desde los agujeros negros y la organización galaxias, hasta el cerebro y el genoma humano, pasan por una estructura fractal, dice el profesor Ernesto Combariza Cruz, Ph.D. en física de la Universidad de Salamanca – España.
Una estructura fractal es iterativa y tiene la propiedad de que su aspecto y distribución estadística no cambian, cualquiera que sea la escala con que se observe
Gracias al teorema, hay nuevas luces para continuar indagando y hablar de una ley de universalidad, explicó el Doctor en física Ernesto Combariza Cruz, docente jubilado de la Universidad del Valle, invitado por la División de Bibliotecas para ofrecer la conferencia “Naturaleza e historia, una perspectiva neurocientífica”, este viernes 26 de abril en el campus de Meléndez de la Universidad.
En la conferencia abordó la que ha sido su gran inquietud como científico: el cruce entre la filosofía y los recursos de la ciencia para que la primera no sea meramente especulativa y tenga la posibilidad de acceder al conocimiento de los retos fundamentales para el ser humano, como el cerebro, el cosmos y las leyes fundamentales de la naturaleza.
“Mi idea es fundir la filosofía con la ciencia y aspirar a una racionalidad y a un conocimiento más o menos pleno. La idea que el mundo es cognoscible y que cualquier ser humano puede acceder a los secretos más recónditos del cosmos”, dijo el profesor Combariza, quien considera que la genialidad es fruto del trabajo constante y de reconocer la historia humana en su conjunto y que todas las personas, independientemente de su cultura o de las condiciones de exclusión, pueden acceder al conocimiento científico.
Según el profesor Ernesto Combariza, la idea de la modernidad y la posmodernidad sobre la relación del todo a partes dejó de ser un cliché para convertirse en una verdad matemática: el teorema de Ernesto Lupercio, un modelo matemático que puede utilizarse para explicar la fractalidad de los sistemas complejos, incluso el lenguaje y los discursos de las ciencias humanas.
La fractalidad implica que lo que se tiene en una parte, se replica en el todo y además resuelve la contradicción entre la novedad y la permanencia en la estructura de los sistemas, explicó.
Este teorema se hizo con recursos de la Teoría de Cuerdas, de la llamada geometría tropical, que es geometría algebraica aplicada a sistemas con cantidades innumerables de agujeros en las variedades. Años antes a su formulación, su autor principal, Lupercio, ya había sido galardonado al que se considera el Nobel de los matemáticos que no pertenecen a las grandes escuelas del llamado “primer mundo”, el Premio ICTP Ramanujan 2009, "por sus destacadas contribuciones a la topología algebraica, la geometría y la física matemática".
“Los sistemas complejos no lineales son los que dan origen a estructuras muy complejas, que son las del universo, desde el macrocosmos, hasta el microcosmos, pasando por el cerebro humano. Estamos hablando de una verdad matemática”, afirmó Ernesto Combariza y agregó que detrás de los sistemas más complejos hay un patrón y una regularidad.
Fundir la filosofía y las llamadas “ciencias duras” es un programa ambicioso. “Es algo así como una teoría de todo y de nada ”, finalizó Combariza Cruz.












