Desde el pasado lunes 10 de agosto, día en que un terremoto sacudió a Cali y a gran parte del suroccidente colombiano, la Universidad del Valle activó una respuesta institucional y humana sin precedentes. Toda la capacidad técnica, científica y humana de nuestra institución se puso al servicio de nuestra sociedad para hacer frente a esta coyuntura.
Ante la situación de emergencia presentada en los minutos posteriores al terremoto, nuestra respuesta institucional fue inmediata y coordinada. Ante el colapso de una parte de la infraestructura del Hospital Universitario del Valle, las instalaciones del Centro Deportivo Universitario del Campus de San Fernando acogieron a pacientes de este centro asistencial que requerían atención médica en las carpas de triage y acopio que fueron instaladas.
Las directivas y profesores recorrieron los campus universitarios para verificar el estado de nuestra comunidad académica y las afectaciones que hubieran podido haber experimentado las infraestructuras.
Luego de la atención de estos primeros momentos de la emergencia, en poco tiempo, directivas, docentes y funcionarios de diversas dependencias la dirección universitaria activó la estrategia «Univalle Contigo», para articular nuestros esfuerzos en los diferentes frentes de trabajo, dando respuesta a las necesidades.
Esa estrategia contempló una caracterización rigurosa de las afectaciones.
A través de miles de encuestas aplicadas a estudiantes, docentes y trabajadores, se detectaron necesidades: desde la pérdida de vivienda y la urgencia de apoyo psicosocial, hasta la asistencia médica y la orientación jurídica para trámites de emergencia.
El verdadero corazón de “Univalle Contigo” es nuestra comunidad. Más de 1.500 personas, entre estudiantes, egresados, profesores, trabajadores y funcionarios administrativos, se sumaron de manera voluntaria para convertir el CDU de San Fernando en una centro de acopio, desde donde pudimos sentir la solidaridad de la ciudad. Desde allí se gestionaron e inspeccionaron toneladas de donaciones, víveres e insumos que no solo aliviaron a las sedes de Cali, sino que llegaron de forma equitativa a los municipios del Sistema de Regionalización como Buga, Zarzal, Pacífico, Tuluá y Cartago.
El desastre expuso las heridas emocionales y la incertidumbre. Es por ello, que a través de esta estrategia se activaron brigadas de primeros auxilios psicológicos y programas de rehabilitación humana, entendiendo que el choque emocional tras las réplicas y las pérdidas requiere un cuidado sostenido.
Así mismo, expertos de la Facultad de Ingeniería y de la Escuela de Arquitectura se trasladaron a las zonas afectadas, para adelantar una evaluación técnica y
estructural, en municipios afectados como El Águila, Roldanillo, Toro o Buenaventura.
A través del Sistema Comando de Incidentes, la Dirección de Infraestructura y la Sección de Salud Ocupaciones, están adelantando todo un proceso de evaluación de nuestras edificaciones. Dentro de ese proceso se evaluaron 150 construcciones en todas las seccionales y se les otorgó una categoría de acuerdo a su estado. Esta categorización nos permite priorizar los trabajos de mantenimiento y de recuperación, además de ser insumo para tomar otras decisiones en el camino.
Gracias a este trabajo pudimos dar apertura a los dos primeros pisos de la Biblioteca Mario Carvajal en la Ciudadela Universitaria de Meléndez y también a
los servicios de los Centros Deportivos Universitarios en Cali en unos horarios determinados. Nuestro mayor interés es ir habilitando de manera gradual y segura los espacios e infraestructura de nuestras sedes y seccionales, que nuestra comunidad académica pueda volver a encontrarse en los pasillos y corredores, que podamos volver a vernos a los rostros, dialogar, abrazarnos y seguir construyendo Universidad.
Hoy podemos decir que nuestras ciudades y territorios no son los mismos. La recuperación de la vida cotidiana requerirá tiempo, empatía y una reconstrucción que no solo aplique a las edificaciones, sino al tejido social. La Universidad del Valle, consciente de su rol académico, investigativo y de proyección social, seguirá acompañando las labores de reconstrucción, en todo sentido, porque la academia, lejos de ser un ente aislado de la sociedad, es un organismo vivo que late, sufre y se levanta junto a ella.












