La Universidad del Valle avanza en proyectos de investigación en el área de salud frente a la pandemia del coronavirus Covid-19 en la ciudad de Cali y sus sectores aledaños. Así lo anunció la epidemióloga docente de Univalle Lyda Elena Osorio Amaya en una teleconferencia de directivos y cientificos de la universidad con medios de comunicación.
Sobre las actividades investigativas que la institución viene trabajando de cara a la emergencia de salud pública, la profesora Osorio explicó que su línea de acción principal está centrada en el seguimiento permanente del estado de contagio en un enfoque de área metropolitana, pues la situación de la ciudad de Cali puede reflejarse a municipios cercanos y puede que habitantes de la ciudad se desplacen a municipios aledaños contribuyendo al contagio de la infección en la región.
“Nuestro enfoque de intervención en la ciudad de Cali tiene un fuerte componente de salud pública. Desde la Universidad del Valle estamos aportando en el aumento de la capacidad instalada para que haya el número suficiente de unidades de cuidados intensivos, elementos de bioseguridad para el personal de salud y una capacitación adecuada del personal para la atención a estos pacientes” explicó Lyda Osorio. La docente celebró además el liderazgo y excelente coordinación desde el nivel departamental con las autoridades de salud municipales y las instituciones que, como la universidad, están trabajando para superar la crisis.
El objetivo de la primera línea del trabajo de investigación se enfoca en evitar o disminuir la posibilidad de que las personas contagiadas requieran ser tratados en unidad de cuidados intensivos, lo que requiere acciones de salud pública encaminadas a disminuir la transmisión, a la contención de la infección tanto dentro como fuera de los hogares y la detención temprana para atención oportuna de los infectados y sus familias. “Para esto hacemos un mapeo diario de los casos, identificando las zonas de Cali donde está ocurriendo la transmisión y aquí ha sido muy interesante comprender los patrones de diseminación del virus en la ciudad” puntualizó Osorio Amaya.
Frente al mapa de contagio en la ciudad, la profesora explicó: “Tenemos un primer patrón de los casos de Cali en las zonas donde ingresaron los casos importados. Estos se encuentran distribuidos en tres puntos: en el noroeste, el suroriente y el suroeste de la ciudad, donde se desarrolla una microepidemia. Al aumentar los contagios en estos tres sitios, trabajamos con la Alcaldía en estos sectores y eso permitió la contención temporal de la epidemia a través de actividades de sensibilización”.
A partir del trabajo continuo del grupo de investigación, se pudo llevar un control del comportamiento del virus en la ciudad. “En una segunda fase, se generaron otros tres puntos de diseminación en la zona de Gran Limonar hacia el barrio La Hacienda, en el sector de Meléndez y Los Chorros, y en la zona de ladera de Cali. La zona de foco que se encuentra al noroeste de la ciudad -en las comunas 9 y 10- siguió activa y se extendió un poco el norte de la ciudad. Pero lo más interesante desde el punto de vista epidemiológico es que, después de estas dos etapas de diseminación localizada, ocurrió una rápida diseminación espacial prácticamente en todo Cali”.
Aunque la expansión del virus ha abarcado a casi todas las comunas de la ciudad, desde el monitoreo del nivel de transmisión -curva de contagio-, se evidencia que el comportamiento es estable. Esta mitigación se logra gracias a las medidas tomadas por el gobierno central, además de las actividades realizadas en materia de salud pública por las administraciones locales, señala la epidemióloga.
A pesar del panorama alentador expresado en la estabilidad del número de contagios, Lyda Osorio advierte que hay un número considerable de casos y que, actualmente, se acercan al oriente de Cali donde hay mayor vulnerabilidad social, así como mayor densidad poblacional que en otras zonas de la ciudad.
Si bien Cali presenta una curva epidémica estable, la docente fue enfática en la necesidad de redoblar esfuerzos para prevenir un número masivo de contagios. “Debemos reforzar las intervenciones realizadas hasta el momento para minimizar las transmisiones en el hogar, disminuir las transmisiones a través de las personas con permiso de movilidad durante el aislamiento y también los contagios en entidades de salud, donde es fundamental optimizar las medidas de bioseguridad, aseo y desinfección para controlar los potenciales focos que ya se han visto en el sector”.
Adicionalmente, se expuso que, a pesar de presentar un índice de transmisión estable, la ciudad presenta un aumento en los casos que requieren cuidados de hospitalización. “El aforo de casos está estable en general pero el número de pacientes hospitalizados que van a requerir cuidados intensivos va en aumento. Estamos observando que el comportamiento aquí es un poco diferente porque con una cantidad controlada de contagios se espera menos pacientes delicados, pero eso se debe a la diseminación espacial de la transmisión”.
En cuanto a los factores generadores de expansión del virus en Cali, se han generado varias teorías que permitirán mejorar la efectividad de las intervenciones en el contexto de la ciudad, comenta Osorio. “Aquí estamos estudiando varias hipótesis sobre la diseminación espacial temprana, mayormente asociados con el tipo de desplazamientos sociales y laborales de varias personas que viven en algunas zonas de la ciudad y se deben desplazar a otras por motivos de trabajo”.
En concordancia con lo planteado por los gobiernos locales y con el trabajo realizado por la Universidad del Valle, la epidemióloga recalca la importancia del trabajo en las medidas de contención, así como en las de fortalecimiento de la capacidad instalada de centros de salud para controlar la curva de contagio antes de que haya un aumento considerable de casos que requieran atención intrahospitalaria de forma simultánea.
Por otra parte, la docente se refirió a otros proyectos de investigación generados desde la institución. “Quiero mencionar que también estamos haciendo seguimiento al riesgo de infección para el personal que labora en las instituciones de salud. Aquí se encuentra tanto el personal asistencial como el de servicios generales que también está expuesto. Esta investigación se encuentra en manos de comités de investigación de la ciudad y esperamos contar con su apoyo para detectar el personal infectado y el personal que superó la infección y, por tanto, podría desarrollar actividades de forma más segura”.
Otro proyecto adelantado por el grupo de investigación de la profesora Osorio se enfoca en los estudios de cero prevalencia, es decir, hacer un muestreo aleatorio en la ciudad. “En este estudio se toman muestras de sangre por manzana tanto a pacientes como a personas que no han tenido síntomas. Al establecer la huella inmunológica que deja el virus las personas, esperamos conocer realmente cuál es la magnitud de la infección en la ciudad. Esto no lo vamos a saber si sólo vigilamos la curva de casos sintomáticos o de personas que demandan hospitalización”, recalcó.
El trabajo de investigación de la Universidad del Valle cuenta además con una tercera línea de trabajo, relacionada con el fortalecimiento del componente comunitario. “Es básicamente una respuesta social a un problema de salud pública. Es un componente muy importante que nos va a permitir darle sostenibilidad a todas estas intervenciones porque son fenómenos de largo plazo” explica Osorio Amaya.
“Dentro de esta tenemos entonces vigilancia comunitaria, donde la misma comunidad puede vigilar su propio riesgo y generar actividades que gestionan la disminución de ese riesgo. Para esto hemos generado múltiples alianzas con los grupos de participación social en salud de la Secretaría de Salud Municipal, con quienes se realiza un trabajo muy importante desde antes del inicio de la epidemia en Cali; también trabajamos con líderes comunitarios, influenciadores, con los grupos organizados por la comunidad. Nuestra meta es fortalecer las medidas de prevención como la higiene de manos, el distanciamiento social, la limpieza de superficies y la protección de los más vulnerables”.
Adicionalmente, Osorio resaltó el trabajo de capacitación y apoyo a los cuidadores de los centros de atención al adulto mayor. “La línea más importante de trabajo ha sido precisamente la protección de los más vulnerables. Creo que la Universidad del Valle, con su equipo de Medicina Familiar y Geriatría, ha tenido realmente un liderazgo. El enlace con la Sociedad Colombiana de Geriatría fue un avance fundamental con el que esperamos continuar en la prevención del contagio en la población adulta mayor”.
La docente y epidemióloga insistió además en la importancia de utilizar todas las medidas de protección recomendadas para prevenir el contagio. “Es importante resaltar que las personas que necesitan utilizar tapabocas de alta eficiencia son quienes tienen más riesgo, que en orden de prioridad son el personal de salud, quienes laboran en instituciones de salud, personas enfermas que requieren cuidados en casa, las personas que cuidan a estos enfermos y personas que por la naturaleza de su trabajo no pueden mantener el distanciamiento social a más de un metro. Para la población en general está permitido también el uso de tapabocas, pero esto debe ir acompañado de higiene de manos, de distanciamiento social y de limpieza de superficies”.
Con las diferentes líneas de investigación asumidas por la universidad, así como las anteriores medidas anunciadas por la dirección así como por las facultades y dependencias, Univalle reitera su compromiso para trabajar por la salud de Cali y la región.












