Por: LUIS AURELIO ORDOÑEZ B.
Profesor
Facultad de Ciencias de la Administración
Comparada con las universidades fundadas en el período colonial: Javeriana (1604); del Rosario (1653) y con las universidades públicas fundadas en el siglo XIX, Cauca (1827), Nacional (1867) la Universidad del Valle, es una joven universidad, con logros muy importantes en un tiempo relativamente breve, 80 años.
Su carácter de universidad pública emana del Acto fundacional (Ordenanza Departamental N° 12 de 1945), lo cual le impone un devenir específico, en medio de las complejas relaciones Universidad, Estado, Sociedad, que se traduce en períodos de crisis y de recuperación. Constitucionalmente, como universidad pública, debe ser financiada por el Estado; pero la sostenibilidad financiera ha sido una preocupación permanente durante sus 80 años.
El desarrollo de la Universidad del Valle, desplegado en el tiempo, es el resultado de innumerables acciones humanas- individuales y colectivas- que han ido construyendo su tejido histórico, en cumplimiento de la misión y el desarrollo de sus funciones básicas: Docencia e Investigación.
En 1945, el contexto internacional estaba dominado por la terminación de la segunda guerra mundial y el comienzo de guerra fría entre las grandes potencias; el interno, por el inicio de la segunda fase de desarrollo industrial, paralelamente al detonante de la llamada “violencia temprana”, con sus funestas consecuencias políticas y sociales.
El período 1944-1955 fue de auge económico, determinado por la profundización del proceso de sustitución de importaciones, la producción de bienes intermedios, la participación del Estado en la creación de empresas a través del IFI y la inversión extranjera directa en la industria manufacturera.
En Cali, las empresas creadas durante las primeras décadas del siglo XX ya cubrían gran parte del mercado interno y, en la zona plana el Departamento, la industria azucarera se había ensanchado con el surgimiento de nuevos ingenios que triplicaron la producción y consolidaron la primacía del Valle del Cauca, en la producción azucarera. El eje metropolitano Cali –Yumbo fue el sitio más atractivo para la inversión extranjera por sus ventajas comparativas y competitivas.
En tales condiciones, se comenzó a reconocer la necesidad de una universidad en Cali, pero era preciso superar varios obstáculos, entre ellos, el escepticismo que rodeó la iniciativa, basado en una percepción sesgada del grado de desarrollo industrial de la ciudad, ligada al imaginario de que Cali seguía siendo un “villorrio”, carente de la madurez cultural y el personal calificado para emprender una tarea educativa de tal envergadura. De manera especial, el clima, hacía parte de la incredulidad.

El primer Rector, Tulio Ramírez, haciendo referencia a dicho escepticismo, expresó:
“Muy queridos amigos míos me calificaron de utópico, de desconocer lo impropio del medio para esa clase de instituciones, basados en nuestra tradición pastoril y nuestro clima de clima tórrido”[1]
No obstante, la propuesta surgida en la Cámara de Comercio encontró acogida entre los diputados de la Asamblea Departamental, rápidamente se aprobó la Ordenanza de creación de la Universidad industrial del Valle del Cauca y se iniciaron las clases, en el mes de octubre de 1945, en una vieja casona situada en la llamada “calle del pecado”, (Calle 9 # 3-19). Poco después se trasladó al claustro de Santa Librada.
“Las matrículas se realizaron en el Salón de Sesiones de la Asamblea Departamental: diez y ocho alumnos de la Escuela de Comercio Superior y Administración de Negocios, que fue suprimida en 1950. Diez y nueve de la Escuela de Enfermería, en el Hospital Infantil Club Noel suprimida también en 1950 y reestablecida en 1952, y setenta y seis del Colegio Femenino de Segunda Enseñanza, separado de la Universidad en 1953, hoy Liceo Departamental Femenino. En la Facultad de Agronomía, la matrícula fue de cuarenta y siete alumnos que venían de la Escuela Superior de Agricultura Tropical.” [2]
Un año después, la incredulidad se impuso. La Universidad fue despojada de la Facultad de Agronomía, la Facultad más importante, orientada a la formación de los agrónomos que requería el Valle del Cauca, considerado entonces como despensa agrícola del país, para incorporarla a la Universidad Nacional y se perdió la perspectiva regional, durante 40 años.
En 1950, se produjo la primera crisis, producto del sectarismo partidista y la intolerancia política que llevó a la arbitraria destitución del insigne cofundador y primer rector, Tulio Ramírez. Como lo advierte Elva Ortíz,:
“Vino una especie de receso en el desarrollo Institucional. Ya su primer rector se había ausentado de ella. La joven entidad sufrió las consecuencias de los cambios en el Gobierno, pues en la época ni siquiera se soñaba con autonomía universitaria. En 1950 se consideraba inminente el cierre de la desconocida casa de estudios. El interés gubernamental, el único que le asistía, había disminuido considerablemente”[3] ...
En la recuperación, fue crucial la creación de la Escuela de Medicina, venciendo el escepticismo, nuevamente (“En Cali hace mucho calor”). Rápidamente, la Escuela de Medicina y la Universidad en su conjunto, obtuvieron reconocimiento nacional e internacional y comenzó el proceso de vinculación de profesores de tiempo completo, para hacer estudios de posgrado en el exterior, con apoyo de fundaciones extranjeras norteamericanas; profesores que, a su regreso, debían dedicarse a la docencia y la investigación, en armonía con modelo de universidad moderna que comenzaba a germinar en la Institución.
En 1954, el Gobernador Diego Garcés Giraldo, nombró al rector Mario Carvajal Borrero. Su gestión se prolongó por tres períodos, enmarcada en el proceso de reconstrucción y modernización de la Universidad, iniciado en 1950, a cuyos elementos más relevantes aludió en los siguientes términos:
“En el decurso de su segundo decenio la Universidad definió su orientación, que venía en germen desde su inicio. En amplios términos, a dos pueden reducirse las notas características de la orientación aludida. En el orden interno a la integración académica y en el orden social la proyección hacia el sector vernáculo y sus gentes” [4]
Lo interno, por el surgimiento de nuevas disciplinas y la progresiva vinculación de profesores de tiempo completo. Lo externo, por la ampliación de las relaciones con empresarios, con actores del sector público y por la proyección social, a través de la Extensión.
En dicho contexto, el decano de la Facultad de Salud, Gabriel Velázquez Palau, insistió en propiciar una sólida formación integral, en ciencias naturales y humanas, que condujo a la gestación de las facultades de Humanidades y Ciencias.
El claustro de Santa Librada resultaba insuficiente para albergar a los estudiantes (417, en 1956) y se logró el traslado a la Sede de San Fernando. Justamente el mismo año, reconociendo que las nuevas dimensiones académicas de la Universidad, desbordaban su carácter de Universidad Industrial, se promovió el cambió el nombre, por el de Universidad del Valle.
En los medios de comunicación de la ciudad se dejaba entrever un ambiente de optimismo y reconocimiento a la calidad académica de la Universidad. Frecuentemente se resaltaban los logros de la Facultad de Medicina, considerada como una de las mejores de Colombia y América Latina; la Facultad de Arquitectura, se mostraba a la vanguardia del funcionalismo arquitectónico y las ingenierías se exaltaban por estar a la altura de las exigencias de la época.
En la Conferencia Nacional de Rectores, realizada en octubre de 1957, se formalizó la creación de la Asociación Colombiana de Universidades, ASCUN, y se reconoció la conformación del “Triángulo de Oro” de la Educación Superior en Colombia, conformado por la Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia y la Universidad del Valle.
Triángulo que, según algunos estudiosos del tema universitario, a veces se convertía en triangulo de conflicto, cuando el movimiento estudiantil protestaba, en las tres universidades o en alguna de ellas. En mayo de 1957, los estudiantes de la Universidad del Valle decidieron participar en el paro contra la dictadura del general Rojas Pinilla, conjuntamente con otras universidades de la capital y fueron reconocidos como héroes de la democracia.
A comienzos del decenio 1960, la ciudad continuaba creciendo exponencialmente, generando cinturones de miseria a su alrededor y en las empresas se presentaban graves problemas de orden gerencial, hechos que motivaron a un grupo de jóvenes a reunirse los martes en el Club Colombia e invitar a prestigiosos académicos nacionales e internacionales para analizar la situación y promover alternativas de solución. De este grupo, llamado “el grupo de los martes” surgió la Maestría en Administración, como resultado de una enriquecedora relación universidad, empresa, sociedad.
A escala nacional, el proceso de industrialización, la violencia y el fracaso de las políticas de reforma Agraria, en su conjunto, habían acelerado el desplazamiento de la población campesina a las grandes ciudades. En Cali, la población seguía creciendo vertiginosamente, pasando de 279.186 habitantes, en 1951 a 971.718, en 1973.
En el marco del apresurado crecimiento urbano, el acceso a la educación superior se masificaba notablemente. En 1970, la Universidad del Valle, al cumplir 25 años de su fundación, contaba con 627 profesores (la mayoría con estudios de posgrado) y 5.032 estudiantes.
El 16 de agosto de 1966, fue nombrado el rector Alfonso Ocampo para un período de seis años, de acuerdo con lo establecido en el Estatuto General de la Universidad.
Sus escritos más representativos sobre temas universitarios fueron editados en el Libro Visión de un Educador (1995)
En entrevista concedida al diario El País, expresó que la prioridad de su gestión estaría centrada en resolver la grave crisis financiera de la Institución, para lo cual contaba con la voluntad del nuevo Gobernador y, una vez posesionado, retomó las gestiones iniciadas en los años anteriores ante las instancias gubernamentales, los empresarios y las fundaciones extranjeras.
Internamente, dio continuidad a las iniciativas emprendidas, como Decano de Estudios, insistiendo en que la educación universitaria debería ser integral y trascender la transmisión de conocimientos especializados, para abarcar un panorama cultural amplio y actualizado.
En cumplimiento de sus funciones participó en algunos de los seminarios conjuntos entre rectores y directivos universitarios colombianos, con expertos norteamericanos que se realizaron en el Paso (Texas) entre los años 1962 y 1964, seguidas por reuniones en el país para tratar temas de política universitaria , estructura académica , la administración y las finanzas. Con base en dichos encuentros y la asesoría de Rudolph Atcon, asesor de Unesco para planear reformas universitarias en América Latina, se elaboró el Plan Básico de la Educación Superior, aprobado por los rectores en 1968, que incluyó la construcción de campus e instalaciones modernas en las universidades Nacional, Antioquia, Valle e industrial de Santander.
En el primer estudio se alude los mecanismos de regionalización universitaria.
A comienzos de 1971 afloró la segunda crisis de la Universidad, iniciada por un manejo inadecuado del rector, Alfonso Ocampo Londoño, en el proceso de nombramiento de Decano de la División de Economía, generando un conflicto estudiantil que se fue creciendo hasta alcanzar nivel nacional, con la participación de todas las universidades públicas y algunas privadas, entre estas, las universidades de los Andes y Javeriana, en Bogotá. Internacionalmente el movimiento estaba inspirado en la oleada de contestación universal que comenzó en 1964, en la Universidad de Berkeley, California, contra la guerra del Vietnam, se irradió por todo el mundo y tuvo su expresión más radical en el mayo francés de 1968.
En la madrugada del 26 de febrero de 1971, se promovió el cercamiento de la fuerza pública a los predios de la Universidad en la sede de San Fernando y, en las primeras horas de la mañana, resultó muerto el estudiante Edgar Mejía Vargas, a quien cariñosamente le llamaban Jalisco. El dolor y la indignación de la comunidad universitaria se propagaron rápidamente por diferentes sectores de la ciudad, hubo movilización de estudiantes universitarios, de secundaria, de grupos de obreros y sectores populares, enfrentamientos con la fuerza pública, heridos y nuevas víctimas mortales. El Presidente de la República, considerando, entre otras razones, que la conmoción generada por el conflicto universitario, en Cali, con la muerte de varias personas y la alteración del orden público en el resto del país, por las mismas circunstancias; además, que paralelamente se estaban presentando invasiones de predios rurales, afectando la ejecución de los programas de Reforma Agraria, decretó el Estado de Sitio en todo el país. El Rector renunció y durante los días siguientes se presentó la renuncia de los miembros del Consejo Superior.
La Universidad fue estigmatizada y los estudiantes pasaron de héroes a villanos, desde ciertas visiones descontextualizadas, difundidas en medios de comunicación.
En 1971, la ciudad universitaria que estaba construida en un 63%, sirvió como villa olímpica de los deportistas que participaron en los juegos panamericanos; sus organizadores construyeron las residencias universitarias y la cafetería central como retribución.
“Este proyecto de construcción hizo gala de una forma arquitectónica novedosa, funcional y diferente; fue elaborado por un grupo de personas pertenecientes a distintas áreas académicas que tenía como coordinador general al arquitecto Jaime Cruz; esta obra fue considerada Premio Nacional de Arquitectura 1972”[5].
Pocas semanas después de la posesión del rector, Alberto León Betancourt, en agosto de 1972, se realizó el traslado a la ciudad universitaria, con excepción de las áreas de Salud, Arquitectura y Administración de Empresas, que permanecieron en la sede de San Fernando.
”Un sábado al medio día se inició y el lunes a las 8 de la mañana las oficinas de la Administración estaban funcionando. Las Residencias que albergan a más de 300 estudiantes están marchando desde hace dos meses y con esto se ha solucionado el problema de vivienda para muchos de los muchachos cuyas familias viven fuera de Cali” .[6]
En agosto de 1974, se posesionó el Presidente Alfonso López Michelsen y anunció la política de nombrar rectores con trayectoria liberal y democrática, con el propósito de “devolver su papel a la universidad”. En concordancia con dicha política, el Gobernador del Departamento, Raúl Orejuela Bueno, nombró al rector Alvaro Escobar Navia.
Según Alberto Valencia,
“En este contexto fue nombrado como rector Álvaro Escobar Navia en la Universidad del Valle, un hombre proveniente de una familia de gran reconocimiento social en la región, pero que era al mismo tiempo un intelectual con orientación de izquierda, adquirida durante su paso por la Universidad Santiago de Cali donde había estudiado derecho en los años sesenta, en una época en la que apenas comenzaba la politización de la Universidad.” [7]
Una vez posesionado del cargo, manifestó la necesidad de reintegrar el Consejo Superior, para “ponerle fin a la dictadura fiscal que existe desde 1971”, promover “la formación humanística y social de sus profesionales”, impulsar la partición de estudiantes y profesores en los cuerpos colegiados de la Universidad; mejorar el bienestar universitario e incorporarle actividades extracurriculares culturales y artísticas y “ampliar la cobertura social de la universidad mediante la creación de centros regionales en otras ciudades del Departamento” [8]
En dicho proceso se adelantó un debate, con amplia participación de estudiantes y profesores, que dio origen a normas institucionales sobre la participación democrática de los estamentos universitarios en la marcha de la Universidad y a reglamentaciones esenciales para el desarrollo de la carrera profesoral basada en méritos académicos y se reglamentó el otorgamiento de comisiones de estudio. La Universidad se abrió a nuevas dimensiones epistemológicas y los profesores siguieron desarrollando las actividades académicas docentes e investigativas con óptimos resultados, como lo muestra el documento sobre “La Actividad Científica de la Universidad del Valle”, que registra las publicaciones realizadas entre 1968- 1973 y el honroso lugar en el panorama nacional.
En 1980, el presidente de la República Julio Cesar Turbay expidió el Decreto 80 de 1980, con base en el cual se reconstituyó el Consejo Superior.
Una de las grandes preocupaciones de la Universidad gravitaba sobre el manejo de las Residencias estudiantiles, que albergaban alrededor de 600 estudiantes, en 6 bloques, uno para mujeres y otro que se tomaron los estudiantes afrodescendientes para su uso exclusivo. Según la Decana de Estudiantes, María Paola Croce, había problemas con el manejo de los reglamentos y la supervisión de los edificios, pero el más grave era el de la sistemática interrupción de la vía Panamericana, por parte de un grupo de “encapuchados” que cobraban peajes y se refugiaban en las Residencias para evadir la acción de la fuerza pública, constituyéndose, como lo expresa Américo Calero, en un:
“Elemento perturbador no solo del flujo vehicular sino también de los intereses de los urbanizadores de la zona más rentable del sur de Cali, al igual que de la tranquilidad de los pobladores del sector de Ciudad Jardín y de los comerciantes de Unicentro, entre otros afectados”.[9]
Dicha situación fue utilizada para difundir ciertas generalizaciones, calificando a la Universidad de “centro de subversión” y proponer en voz baja su cierre definitivo. Las tensiones llegaron al extremo cuando en confusas circunstancias se produjo la muerte del estudiante Hernán Avila Arias, en los alrededores de uno de los bloques de las residencias y, el 18 de mayo, en las horas de la noche, fueron allanadas militarmente las residencias estudiantiles.
Inmediatamente se produjo el cierre de las Residencias estudiantiles y seguidamente el receso en las actividades académicas durante cuatro meses. Grupos de profesores y de estudiantes, expidieron comunicados dirigidos a la comunidad universitaria y a la opinión pública exigiendo investigar sobre la muerte del estudiante Hernán Avila Arias y solicitando la apertura de la Universidad, previo retiro de la fuerza pública de los predios universitarios. En tales circunstancias, el rector, Carlos Trujillo, presentó renuncia protocolaria al cargo.
En 1982, fue nombrado el rector Rodrigo Guerrero Velasco, quien enfatizó la necesidad de buscar solución al déficit presupuestal, descartando reajustes en las matriculas, puesto que no representaban siquiera el 2 por ciento del presupuesto y advirtió que de sin el apoyo económico por parte del alto gobierno, la Universidad podría ingresar en 1983 a etapa a aún más crítica, incluida la posibilidad de un cierre.
En el Plan de Desarrollo Cambio con equidad del Presidente Belisario Betancourt (1983-1986) se formuló la creación del sistema de Universidad Nacional Abierta y a Distancia para diversificar la oferta de programas atendiendo necesidades de las diversas regiones colombianas . En el marco de dicha política educativa y con base en sendos documentos elaborados en 1983 y 1984, sobre Centros Universitarios Regionales, se anunció su apertura de sedes en Buenaventura y Cartago, para continuar luego en Buga y Sevilla.
En la Asamblea Departamental del Valle promovió un proyecto de Ordenanza mediante el cual se entregaría nuevamente la explotación y administración del Estadio “Pascual Guerrero”, el Gimnasio “Evangelista Mora” y las piscinas ”Alberto Galindo”, a la Universidad.
El año 1983 terminó con una reducción del déficit a $115 millones, como producto de las políticas de racionalización del gasto, cumplimiento de los aportes nacionales y locales y elevación de ingresos. Un presupuesto para ejecutar en 1984, superior en $453 millones respecto al del año anterior era un importante avance para la recuperación económica de la Universidad, con incrementos sustanciales en los aportes del Estado.
El 8 de mayo de 1984, presentó renuncia irrevocable, después de advertir que la Universidad acababa de recibir una adición presupuestal con la cual el déficit se reducía en forma considerable, manifestar que la situación académica había experimentado un mejoramiento sustancial en los últimos meses y se retiraba del cargo para regresar a sus actividades particulares.
En noviembre de 1984, fue nombrado el rector Harold José Rizo Otero.
Entre sus publicaciones figuran varios libros sobre reforma integral de las administraciones locales en Colombia y el proceso de integración de los países andinos. El libro Apuntes para la Historia Regional del Valle del Cauca, publicado en 1999, contiene tres capítulos dedicados a su experiencia en la Universidad del Valle, en uno de cuyos apartes escribió:
“Al iniciar mi gestión, a finales de 1984, el panorama general de la Universidad era el siguiente: la normalidad académica precaria; los estudiantes sabían cuando iniciaban su carrera pero no podían predecir con certeza cuando la iban a terminar. El déficit de tesorería era de $881.9 millones de pesos…La Universidad tenía 80 planes de estudio distribuidos así: 32 de posgrado; 40 de profesional, 8 tecnológicos. En cuanto al número de estudiantes, había 6.332 a nivel profesional; 308 a nivel tecnológico y 442 en posgrado. El número de docentes equivalentes a tiempo completo era de 814; había 505 empleados públicos (administrativos) y 783 trabajadores oficiales.” [10]
El 11 de junio de 1985, en el Teatro Municipal, fueron celebrados los 40 años de la Universidad en ceremonia presidida por la Ministra de Educación Nacional, Doris Eder de Zambrano y el Gobernador del Departamento, Jorge Herrera Barona. El Rector hizo referencia a los avances científicos y culturales en beneficio de la región y aludió a la delicada situación económica, debido al déficit presupuestal; anunció los programas de Regionalización, mediante la apertura de centros satélites en ciudades intermedias vallecaucanas; programas de universidad abierta y a distancia y jornada nocturna en algunos planes de estudio. Finalmente, hizo énfasis en la necesidad de impulsar la Investigación con el fin de consolidar el liderazgo académico de la Universidad.
Para la elaboración del Plan de Desarrollo de la Universidad, proyectado al año 2000, con metas y objetivos ejecutables por períodos quinquenales, propuso al Consejo Superior la conformación de un Comité Central, un Comité Técnico Asesor y un Comité Operativo. Las comisiones trabajaron durante los años 1985 y 1986 en la elaboración de un primer borrador, sobre el cual se programó un Seminario, como punto de partida para su discusión
El 22 de febrero de 1986, se dio a conocer la apertura de sedes regionales de la Universidad en Tulúa, Buenaventura, Palmira, Buga y Cartago.
El Vicerrector Académico, Alvaro Campo Cabal, promovió la creación de Fundaciones de apoyo en cada sede y lideró la creación de la sede de Buga.
En 1990, el presidente Cesar Gaviria convocó la Asamblea Nacional Constituyente, que sirvió de marco para la aprobación de la ley 30 de 1992, en la cual se incluyó la indexación del presupuesto de las universidades públicas, hecho que contribuyó significativamente a la estabilización financiera, no obstante el rezago correspondiente a los gastos de las universidades, por encima del IPC, para cubrir los compromisos con la calidad y el aumento de cobertura.
El rector Harold Rizo renunció y el Gobernador, Mauricio Guzmán, procedió al nombramiento del rector Jaime Galarza .
Una de las primeras medidas con las que inició su gestión fue la creación del periódico “La Palabra”, la preparación de la Revista bimestral “Fin de Siglo” y el proyecto de emisora.
A comienzos del año siguiente, en el informe sobre el panorama general de la Universidad al Consejo Académico destacó que, en 1991, la Universidad contaba con 110 planes de estudio (53 de postgrado), 17.000 estudiantes y 848 profesores de tiempo completo y 198 jubilados. El crecimiento del número de jubilados había generado una situación presupuestal precaria y para afrontarla propuso adelantar, entre otras, las siguientes gestiones: a) Lograr un incremento de los aportes Departamentales y Municipales b) Exigir al Municipio de Cali un aporte fijo, en dinero, no en especie; c) Proponerle a la Nación un aporte, por una sola vez, para el Fondo de Previsión Social; d) Incrementar la venta de servicios de la Institución e) a corto plazo, lograr el pago de Cesantías y pensiones de jubilación.
El 26 de febrero de 1992, el Consejo Superior expidió la Resolución N° 012, por medio de la cual facultó al Rector para concurrir a la creación de la “Fundación General de la Universidad del Valle”.
En abril de 1992, se creó el Instituto de Altos Estudios Jurídicos, como entidad autónoma y dependencia académica de la Universidad.
En el marco de la Constitución Política de 1991, el 28 de diciembre de 1992, se expidió la ley 30, “Por la cual se organiza el servicio público de la educación superior”.
En el Artículo 28, se consagró la autonomía universitaria; En el Artículo 63 se definió la conformación de los órganos de dirección de las universidades, y, en el Artículo 64, la conformación del Consejo Superior Universitario. En el Artículo 86° se definió el modelo de financiación a las universidades públicas, con base en un subsidio a la oferta, modelo que les permitió a las universidades sortear, en buena parte, las dificultades financieras que se estaban agravando durante las últimas décadas. Complementariamente se estableció, en el Artículo 87, el incremento de los aportes del Gobierno Nacional, en un porcentaje no inferior al 30% del incremento real del Producto Interno Bruto, a partir del sexto año de vigencia de la ley 30..
En la Universidad del Valle, con el objetivo de ajustar el Estatuto General a los lineamientos de la ley 30ª, se designó una comisión para elaborar un Proyecto y someterlo a la consideración de la a comunidad universitaria.
En el nuevo Estatuto, se redefinió la misión de la Universidad, se introdujo el procedimiento para el nombramiento de Rector, se modificó la estructura de los organismos académicos descentralizados y fueron reglamentados los claustros de profesores.
En el Artículo 21° se estableció: “El Rector será designado por el Consejo Superior para un período de cuatro años y podrá ser reelegido”. Y, en el Artículo 23°, el procedimiento a seguir: “El Consejo Académico, con plena autonomía, conformará una lista de candidatos no menor de tres ni mayor de siete que, por orden alfabético y sin ponderación alguna, presentará al Consejo Superior para que este organismo, también con plena autonomía, designe o solicite al Consejo Académico una nueva lista”.
En febrero de 1993, se aprobó en el Consejo Superior el Acuerdo N° 001, “Por el cual se establece el marco general de la Estructura Curricular de la Universidad del Valle”. En los primeros Capítulos se redefinió la estructura curricular de la Universidad en materia de organización y funciones de las Facultades, los Departamentos, las Escuelas, los Centros y los Institutos. Para garantizar la formación integral, los Directores de los programas y los comités de Plan de Estudios, quedaron con la responsabilidad de definir la Fundamentación en la cual quedaba inscrito el Plan de Estudios, las asignaturas propias de su formación profesional en el ciclo de Fundamentación y las del ciclo profesional compuesto por las asignaturas propias y las relacionadas con el campo profesional específico.
En concordancia con la Reforma curricular se elaboró un nuevo Reglamento estudiantil que fue aprobado por el Consejo Superior el 31 de octubre de 1994, mediante el Acuerdo 002, de la fecha, después de un proceso de diálogo y negociación con diversos grupos estudiantiles.
Para proceder al nombramiento de Rector, con base en lo establecido en el nuevo Estatuto General, el 14 de febrero de 1994, el Consejo Superior nombró por unanimidad al rector, Jaime Galarza Sanclemente, para un segundo período de cuatro años.
Desde comienzos de la década de 1990 se fueron incubando las causas de una nueva crisis. En diciembre de 1997, las deudas con los bancos ascendían a 63.000 millones de pesos. Los ingresos por Estampilla se encontraban comprometidos hasta el año 2008; la Fundación de Apoyo sin liquidez; los ingresos por matrícula pignorados con créditos desde 1995.
El 18 de junio, de 1998 la situación se hizo insostenible: la transferencia del Ministerio de Hacienda, por 9.600 millones, destinada al cubrimiento de la nómina y las prestaciones de ley, fue absorbida por el Banco Cafetero . Se paralizó la Universidad. Las cuentas bancarias fueron embargadas, los aportes para investigación, en poder de la Fundación de Apoyo, quedaron congelados y sus deudas afectaron directamente a la Universidad, por ser deudora solidaria.
En dichas circunstancias, estalló la tercera crisis, ocasionada por factores internos que se fueron acumulando durante los años anteriores, producto de prácticas ajenas al ethos universitario relacionadas con amiguismo, clientelismo, otorgamiento de prebendas, gastos excesivos no prioritarios, obtención de créditos con expectativas inciertas de la Estampilla, proliferación de centros e institutos y programas sin soporte, nómina paralela; en suma, la Universidad quedó inmersa en una total desinstitucionalización, que condujo al extravío de su misión. El déficit acumulado, correspondía a la suma de todas las transferencias del Gobierno durante un año. Cesaron los pagos de nómina, a activos y jubilados, y a proveedores; los recursos de investigación quedaron congelados en la Fundación de apoyo y se presentaron casos de verdaderas calamidades individuales y familiares.
El 17 de septiembre de 1997, ante la renuncia de rector, Jaime Galarza, a partir del 30 de diciembre del mismo año, el Consejo Superior aprobó el calendario para la designación de nuevo Rector, de acuerdo con lo establecido en el Estatuto General. El 15 de enero, de 1998, designó como nuevo Rector a Carlos Enrique Dulcey Bonilla.
Entre sus primeras medidas anunció iniciar un proceso de reinstitucionalización de la Universidad y una estrategia de comunicaciones dirigida a la comunidad universitaria bajo el título “Carta del Rector. El proceso de reinstitucionalización consistió en retomar el cauce institucional, reorganizando las estructuras académicas y administrativas, para tomar decisiones, con base en la legislación general, las normas internas de la Universidad, los estudios previos y sus correspondientes análisis colectivos en las instancias colegiadas correspondientes, teniendo como referencia fundamental el cumplimiento de la misión de la Universidad.[11]
Para iniciar dicho proceso fueron conformadas dos comisiones: una “Comisión de empalme”, con el objetivo de acopiar información sobre entidades y organismos existentes por fuera de la estructura académico administrativa de las Facultades y una “Comisión del Consejo Académico”, para evaluar Centros e Institutos. Paralelamente fue reorganizado el Consejo Académico de acuerdo con las normas de la Universidad.
Para abordar la difícil situación financiera se iniciaron conversaciones con los directivos del Banco Popular encaminadas a buscar apoyo para facilitar los pagos de nómina, con respaldo en las gestiones de la Universidad ante el Gobierno Nacional dirigidas a lograr la entrega de anticipos del presupuesto.
Adicionalmente fueron realizadas diversas gestiones, entre ellas, reformulación del presupuesto; recorte de gasto con base en las evaluaciones efectuadas por la Comisión de Empalme; conversaciones con los directivos de los bancos Popular y de Occidente y gestiones ante el Ministro de Hacienda.
La capacidad crediticia de la Universidad había llegado al límite, dado que las deudas, a Diciembre de 1997, ascendían a 63.000 millones de pesos. Los ingresos por Estampilla se encontraban comprometidos hasta el año 2008; .la Fundación de Apoyo estaba en una situación de iliquidez y los ingresos por matrícula se encontraban pignorados con créditos desde 1995, lo mismo que los bienes patrimoniales de la Universidad.
El 18 de junio de 1998, la situación económica de la Universidad se hizo más dramática en el momento en que la transferencia del Ministerio de Hacienda, por 9.600 millones, destinada al cubrimiento de la nómina y las prestaciones de ley, fue absorbida por el Banco Cafetero con el pretexto de redimir un crédito otorgado a la Universidad para cubrir pensiones de jubilación. La operación del Banco, fue unilateral y sorpresiva, porque se había comprometido a dejar abierta una línea de crédito con el respaldo del Bono Pensional que debería llegar entre los meses de julio y septiembre. De inmediato se produjo el colapso financiero: cesaron los pagos de nómina y de jubilaciones, al igual que los compromisos con los acreedores y se paralizó la Universidad.
Al respecto, el profesor del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Jorge Hernández, avanzó en la identificación de los factores que ocasionaron la crisis, situando, en primer lugar, el modo de gestión del rector Jaime Galarza que terminó por imponerse, “poco colegiado y bastante personalista”
Para afrontar la emergencia, el rector Carlos Dulcey, presentó al Consejo Superior un Memorando con propuestas de ajuste enfocadas a cuatro aspectos principales. En la misma reunión, el Consejo Superior, fue informado de las siguientes acciones recomendadas por la Firma Consultora B&M:
- Negociación con el Gobierno Central para que atienda el 100% de la nómina y cubra el déficit histórico acumulado.
- Renegociar la deuda bancaria generada en las inversiones, de forma que su pago se haga con los recursos de la Estampilla y a costos razonables.
- Recuperar la imagen ante el Gobierno Nacional y ante la banca, ofreciendo seguridad en el manejo de los fondos.
- Revisar el objeto de la Fundación General de Apoyo a la Universidad y evaluar su conveniencia.
- Suspender todos los contratos de obras que no sean indispensables y conciliar donde sea necesario.
- Tramitar ante la Gobernación el reconocimiento del pasivo pensional que adeuda a la Universidad, que asciende a $ 6.700 millones para que sean el Ministerio de Hacienda y el Gobierno Central quienes lo asuman.
El Periódico El PAIS convocó, para los días 5 y 6 de noviembre, un Foro público, en el Centro Cultural Santiago de Cali, con el objetivo de conformar una agenda orientada a “visualizar los índices que interpreten y tracen el camino de salida a la crisis y la proyecten hacia el futuro”. En la convocatoria se destacó el hecho de que, “la Universidad del Valle, el más importante centro académico de todo el occidente colombiano, y uno de los más destacados nacional y continentalmente”, estaba atravesando por la crisis financiera e institucional más grave de su historia.
Al evento fueron invitados ministros, parlamentarios, concejales, diputados, miembros de los gobiernos departamental y municipal, industriales, egresados, profesionales, profesores, estudiantes, empleados, trabajadores y ciudadanos, en general.
Terminado el Foro, el Rector, renunció y, pocos días después, dio a conocer su decisión,
” No me parece pertinente hacer en esta carta un balance de mi gestión. Sin embargo, quisiera señalar al menos dos puntos que considero de notable importancia.
El primero consiste en que quien haya de reemplazarme encontrará un proceso de reinstitucionalización inequívocamente arraigado, y que él será la base que permitirá la recomposición de nuestros nexos académicos. El mejor ejemplo de ese proceso lo constituye la recuperación de la dignidad y del papel protagónico del Consejo Académico. Reivindico allí, con muchísimo orgullo, mi liderazgo.
El segundo punto tiene que ver con el comportamiento de toda la comunidad universitaria. Ha sido verdaderamente ejemplar su actitud al tratar de mantener la Universidad en funcionamiento en medio de las peores condiciones materiales por las que jamás haya atravesado a lo largo de su historia. Ahora mismo, sin recibir sus salarios por tres meses, esa voluntad se mantiene. Yo leo en esa posición de sacrificio el reconocimiento incuestionable que esta comunidad hace de la necesidad social de la existencia de la Universidad del Valle.[12]
A comienzos de 1999, la Universidad abrió sus puertas sorteando grandes dificultades. El Consejo Superior, aprobó el nombramiento del rector Oscar Rojas Rentería.
La gestión que hicieron los dos rectores, Carlos Dulcey y Oscar Rojas, dio sus frutos, pues se logró la creación del Fondo Pensional, firmado en diciembre del 2000, por parte del Ministerio de Hacienda y Crédito Público; la Gobernación y la Universidad, firmaron el contrato interadministrativo de concurrencia para el pago del pasivo pensional y la correspondiente expedición del Macrobono Pensional; se renegoció la deuda pública con los bancos y se canceló la deuda laboral con la comunidad universitaria..
A finales de mayo de 2000, al cumplirse dos años del colapso financiero, se registró con optimismo la terminación de tres semestres continuos, valorando positivamente el gran esfuerzo de la comunidad universitaria y su capacidad de superación de la crisis.
La Universidad, con su estrategia de reinstitucionalización y sus planes de ajuste, estaba demostrando gran capacidad para superar la crisis por sus propios medios, tomando en cuenta las iniciativas, estudios, análisis y discusiones realizados internamente para cimentar las medidas de su progresiva reconstrucción.
Para proceder a la ampliación de la planta profesoral, con el objetivo de compensar el elevado número de jubilaciones, que no había logrado realizarse plenamente, debido al colapso financiero de 1998 y a la incertidumbre que rodeaba a la Universidad, fue aprobada la convocatoria para la vinculación de profesores, de manera gradual durante un período de cuatro años.
En concordancia con las políticas del Consejo Nacional de Acreditación (CNA),se promovió la iniciación de los procesos de acreditación previa y voluntaria de los programas académicos, con el apoyo del Comité de Autoevaluación institucional, adscrito a la Vicerrectoría Académica. Los procesos de autoevaluación, conducentes a la acreditación previa y de calidad de programas obtuvieron resultados considerablemente satisfactorios y, en noviembre de 2001, el CNA, conceptuó que la Universidad del Valle satisfacía las condiciones iniciales para adelantar su proceso de Acreditación Institucional. La investigación, uno de los elementos claves del proceso, estaba en franca recuperación, estimulada con nuevos recursos y con la creación del sistema de investigaciones, mediante el Acuerdo del Consejo Superior, N° 003 de 2001, recuperación que se puede constatar en la obtención del tercer lugar en el conjunto de universidades del país, en la convocatoria de Colciencias: “con 8 grupos A, 12 grupos B y 28 grupos C; 1 centro A, 1 centro B y 4 centros C”2
Para actualizar las políticas formación de profesores, se incorporó a la agenda del Consejo Académico la discusión sobre la Resolución 310, que reglamentó los estímulos académicos, lo mismo que el proyecto de Estatuto de Investigaciones.
En enero de 2001, en el Consejo Académico, se aprobó la creación de una comisión interna, compuesta por profesores de distintas unidades académicas, con el objetivo de elaborar un documento para la discusión de un nuevo Plan de Desarrollo, teniendo en cuenta que el período del Plan vigente estaba acotado entre los años 1986-2000.
El 28 de diciembre de 2001, el Ministerio de Educación, expidió el Decreto 2912, introduciendo cambios al Decreto 1444 que lesionaban gravemente la carrera profesoral, al reemplazar los estímulos salariales permanentes a los méritos académicos en producción intelectual, por un sistema de bonificaciones temporales, Decreto fue cuestionado por Corpuv y la Asamblea General de profesores. Con el objetivo de lograr su derogatoria se aprobó una Asamblea permanente que progresivamente, a través de la Federación Nacional de Profesores, incorporó a 19 universidades públicas, en las cuales también se debatió ampliamente el problema. Los rectores de las universidades públicas compartieron la mayor parte de los cuestionamientos y nombraron una comisión para trabajar conjuntamente con una comisión de profesores designada por la Federación Nacional de profesores y sustentar, ante el Ministro de Educación, Francisco José Lloreda, la necesidad de eliminar los aspectos más lesivos del Decreto 2912. El Ministro de Educación Nacional, finalmente expidió el Decreto 1279 de junio de 2002, en el cual fueron tenidas en cuenta algunas de las recomendaciones de la comisión conjunta de rectores y profesores. En el nuevo Decreto se estableció un plazo de seis meses para proceder a su reglamentación en los consejos superiores y, el Consejo Superior de la Universidad del Valle, obrando en consecuencia, aprobó la Resolución N° 083, incorporando, en los marcos establecidos por el Decreto 1279, la evaluación previa para la asignación de los reconocimientos y estímulos a la carrera profesoral, en experiencia calificada, desempeño de cargos académico-administrativos y labores destacadas en docencia y extensión.
En agosto de 2003, se terminó el período del rector , Oscar Rojas y el 12 septiembre, de 2003, el Consejo Superior, nombró al rector Iván Enrique Ramos Calderón.
En el contexto nacional, el presidente Alvaro Uribe, incorporó a su programa 2002-2006 las bases de la “Revolución educativa” como política del sector, en niveles: básico, primario y terciario, para cuya ejecución se definieron cinco ejes: cobertura, calidad, pertinencia laboral, capacitación técnica e investigación científica. La meta de cobertura, en educación superior, se fijó en 400.000 nuevos cupos:
Para alcanzar la meta se aprobó un mecanismo de distribución de recursos del Presupuesto nacional a las instituciones de educación superior. Como lo expresa Adolfo Atehortúa, se trataba del fortalecimiento del subsidio a la demanda por la vía de la ampliación de crédito para ingreso en universidades privadas y los recursos destinados por ley a las universidades públicas serían entregados con base en planes de gestión y desempeño.
En la Universidad del Valle se crearon 1074 cupos nuevos, durante el año 2004, distribuidos en programas de pregrado y posgrado en Cali y las sedes regionales, superando en 101 la meta de cobertura. Paralelamente se logró la acreditación de alta calidad de 20 programas, situando a la Universidad en el segundo lugar en el país por número de programas acreditados. El desempeño de los estudiantes en los Ecaes fue excelente, al igual que reconocimiento de 21 grupos adicionales de investigación, por parte de Colciencias.
Bajo la coordinación de la Dirección Académica Curricular se avanzó en la conformación del Comité Institucional de Auto evaluación y Acreditación, con el objetivo de preparar la propuesta del Programa Institucional de Autoevaluación y Calidad.
Para avanzar en la construcción del Plan de Desarrollo, durante todo el año 2004, la Oficina de Planeación llevó a cabo un proceso de reflexión con el Consejo Académico. En sesiones de enero y febrero se recogieron las observaciones realizadas al documento “Bases para el Plan de Desarrollo de la Universidad del Valle 2003 – 2010”
El Plan Estratégico de Desarrollo 2005-2015, fue aprobado por el Consejo Superior, en mayo de 2005, previa solicitud de incorporar las observaciones formuladas en el Consejo Académico.
El 11 de junio de 2005, en el marco de la celebración de los sesenta años de la Universidad, se realizó un acto académico, en la sede del Concejo Municipal de Cali, en el cual fue leída la Resolución del Ministerio de Educación Nacional, por medio de la cual se otorgó a la Universidad la acreditación institucional, por ocho (8) años, entre otras razones, por las siguientes:
- El programa de regionalización, como un hecho histórico y un modelo de compromiso en la región, para posibilitar mayor acceso a la educación superior de una población que ha sido tradicionalmente excluida de ella.
- La alta eficiencia, el compromiso social y la responsabilidad de la Universidad como un todo y de sus estamentos con la que se ha superado exitosamente la reciente crisis financiera.¨
La satisfacción que produjo la Acreditación solamente se vio empañada por los dolorosos episodios, ocurridos entre los años 2005 y 2007, cuando la comunidad universitaria se conmovió con profundo dolor por la muerte de los estudiantes Jonny Silva Aranguren (2005),William Javier Ortiz (2006), Julián Andrés Hurtado (2006) y Katherine Soto (2007).
El 12 de octubre de 2007, el Consejo Superior designó al rector Iván Enrique Ramos Calderón, para un segundo período 2007-2011.
En 2009 se terminó de pagar la deuda de Estampilla y, al finalizar el 2011, la deuda bancaria quedaría cercana a $6.500 millones deuda que , en 2003, ascendía a $57.000 millones. .
En 2011 fue creada la Mesa Amplia Nacional Estudiantil -MANE- por estudiantes de instituciones de educación superior de universidades públicas y privadas, para coordinar las movilizaciones en contra de la reforma a la Ley 30 de 1992. Las principales objeciones frente a la reforma, presentada por el Gobierno Nacional, estuvieron relacionadas con la privatización y el endeudamiento para acceder a la educación superior.
Bajo su liderazgo se promovieron manifestaciones multitudinarias en Bogotá y otras ciudades, debates y foros en diversos escenarios y, el 12 de octubre, fue declarado un Paro indefinido en las universidades públicas.
El 3 de noviembre hubo una jornada nocturna conocida como "marcha de antorchas" y el 10 de noviembre se produjo la movilización más multitudinaria de este ciclo de protestas, que fue convocada como la "toma de Bogotá" y terminó siendo una marcha triunfal, pues se celebraba el anuncio del gobierno de retirar el proyecto de Ley.
El movimiento estudiantil se desarrolló en el contexto de las protestas de los indignados en diversos lugares y escenarios del mundo, guiados por las expresiones de máxima indignación en Harvard, de los activistas anti globalización, contra las políticas de la OCDE, del FMI, del Banco Mundial, mediante actos llenos de acciones y discursos creativos, de seductora intrepidez. Algunas exigencias iban encaminadas a saldar la crisis financiera y presupuestal acumulada por las IES por más de 25 años desde la promulgación de la ley 30, generando un déficit que se tornaba insostenible y profundizaba las brechas de calidad entre las instituciones de educación superior. Este déficit acumulado en materia de inversión y funcionamiento se calculó por parte del Sistema Universitario Estatal (SUE) en más de 18 billones de pesos.
Las consignas legislativas estuvieron encaminadas a la reforma del artículo 86 y 87 de la ley 30 de 1992 y la reforma del ICETEX.
Ante el vencimiento del segundo período del rector Iván Ramos, en octubre de 2011, el Consejo Superior lo designó nuevamente para un tercer período.
Una vez posesionado, reiteró las acciones y propuestas estratégicas para su gestión, durante el período 2011-15.
El 27 de enero de 2014 el Ministerio de Educación Nacional, mediante Resolución 1052, nuevamente le otorgó a la Universidad del Valle la acreditación institucional de alta calidad por diez años (Hasta 2024), siendo una de las cuatro universidades del país con esta distinción académica.
Por la misma época, el Ministerio de Educación Nacional acogió la propuesta de Roberto Zarama, investigador vinculado a la Universidad de los Andes, de becar a estudiantes de bajos recursos. El Programa se presentó con el título: “Ser Pilo Paga”, destinado a 40 mil bachilleres ( el término coloquial de ‘pilo’ fue parte de la estrategia publicitaria del Ministerio de Educación). La justificación de la propuesta estuvo sustentada en la idea de alterar todo el juego mediante la alteración de una pequeña perturbación al sistema. En la Universidad del Valle, según la entrevista al Rector divulgada en El País, del primer grupo de “pilos” se matricularon alrededor de 700 estudiantes.
En 2015, con motivo de la celebración de los 70 años de la Universidad, se realizaron diversas actividades conmemorativas , entre las cuales, el Rector destacó la Aprobación del Plan de Desarrollo; el primer Encuentro de Escuelas de Teatro de Asia Pacífico; el Tercer Encuentro de Rectores de Francia y Colombia; el evento internacional con el MIT, sobre diseño; con el apoyo del Ministerio de Minas y Energía de Colombia, el Departamento Nacional de Planeación, la Organización Internacional del Solar Decathlon, EPSA, EMCALI, CVC, la Fundación GIP, la Alcaldía de Santiago de Cali y la Universidad del Valle, el Solar Decathlon.
En noviembre de 2015 el Consejo Superior nombró al rector Edgar Varela Barrios, caracterizó su propuesta como colectiva recogiendo anhelos de profesores, estudiantes, directivos, egresados, empresarios y líderes públicos, que toma como referente las tendencias internacionales en educación superior, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, el Plan de Desarrollo del Valle del Cauca y las directrices del Plan de Desarrollo de la Universidad 2015-2025.[13]
En Entrevista con el profesor Darío Henao, Director de La Palabra expresó
Desde el año 2016 nos reunimos con la Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual (DINTEV), con la Oficina de Informática y Telecomunicaciones (OITEL), y con profesores como Juan Francisco Díaz, Gloria Toro, Liliana Arias y otros colegas, para trabajar programas virtuales en la modalidad de pregrado y postgrado, los cuales ha tenido una larga maduración. Básicamente en los años 2017 y 2018 diseñamos cerca de 13 carreras universitarias que se pueden ofrecer mediante educación virtual. Nosotros las teníamos listas para ofertar en el 2019, pero se nos presentaron dos situaciones de índole político inevitables: los paros del 2018 y 2019. [14]
Efectivamente, en 2018, siete años después de las acciones encabezadas por la (MANE), que lograron detener el cambio del modelo de financiación a la Universidad pública, se reanudaron las movilizaciones . Durante la segunda mitad del año hubo grandes manifestaciones universitarias en Argentina, Chile, México y Ecuador. En Colombia, fueron encabezadas por varias plataformas : la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior (UNEES), la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior (ACREES) y la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles de Educación Superior (FENARES).
La Asamblea de Representantes profesorales de las universidades públicas (ARPUP) realizada en la Universidad de la Guajira, acordó exigir al gobierno nacional instalar una Mesa de diálogo y concertación para acordar y garantizar, entre otros puntos, los siguientes:
- Adición presupuestal inmediata para solventar la crítica situación financiera de las IES públicas a diciembre de 2018.
- Trámite urgente a una Reforma consensuada de los Artículos 86 y 87 de la Ley 30 (IPC+5 puntos).
La vigorosas movilizaciones, entre los meses de octubre y diciembre, lograron gran acogida en la opinión pública, hasta lograr la instalación de la “Mesa de diálogo para la construcción de acuerdos y soluciones que permitan resolver la situación actual de la educación superior”.
Algunas personas, expertas en el tema, calificaron de apoteósicas las marchas simultáneas y multitudinarias en las principales ciudades del país para exigir más apoyo del Gobierno Nacional a la Educación superior.
“El diez de octubre de 2018 será recordado como un punto de inflexión en la lucha por el derecho a la educación en Colombia. Las agencias internacionales estiman que más de medio millón de personas salieron a la calle en diferentes ciudades a defender las universidades públicas, hoy amenazadas por el abandono, la estigmatización y la desidia de los últimos gobiernos”[15]..
Como resultado se reconoció institucionalmente la Mesa de Dialogo para la construcción de acuerdos para la Educación Superior Pública y se validó la protesta social como mecanismo legítimo de la democracia.
El 14 de diciembre de 2018 se divulgó el Acuerdo, sobre los siguientes puntos, entre otros:
Aumento a la base presupuestal de las universidades (Artículo 86 ley 30)
2019 3.5%
2020 4.0%
2021 4.5%
2022 4.65%
(Para el Presupuesto 2019, de la Universidad del Valle, tomando como referente los Aportes Nación $260.896.015.084, el Adicional (3%) ascendió a $7.576.844.582)
Se eliminó el Programa “Ser Pilo Paga”, y se reemplazó por el Programa “Generación E”
En síntesis, se confrontó la tendencia privatizadora y el modelo de subsidio a la oferta siguió vigente.
El 11 de octubre de 2019, el Consejo Superior designó al rector Edgar Varela, para un segundo período ( 2019 – 2023) ,
En 2020, se celebraron los 75 años de la Universidad del Valle y, como lo expresó el profesor Luis Carlos Castillo:
“Después de trasegar durante más de siete decenios por los caminos de la formación con los más altos estándares de calidad, por la investigación científica y en la solución de grandes y pequeños problemas de orden regional y nacional, se ha convertido en la institución académica más importante del suroccidente del país”.[16]
El año 2021 estuvo caracterizado por las grandes movilizaciones, en medio de la pandemia (COVID-19). Ante la Convocatoria de las centrales obreras, partidos y movimientos de oposición al Gobierno, estudiantes, mujeres, afros, indígenas, comunidad LGBT y campesinos que se congregaron en el “Comité de paro nacional”, definieron el 21 de noviembre como fecha para manifestar su desacuerdo con reforma tributaria propuesta por el presidente Iván Duque y salieron masivamente a las calles dando comienzo al estallido social más generalizado y combativo de la historia reciente de Colombia , logrando en poco tiempo la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla y la derogatoria de la reforma .
Cali fue uno de los escenarios más intensos, como lo describe un grupo de profesores de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, que publicó en tiempo record sus análisis y percepciones. Según lo expresa en la Introducción el Decano de la Facultad Pedro Quintín Quilez.
En abril de 2022, en el campus ‘Las Balsas’ de la sede de Zarzal , el rector Edgar Varela, presentó la Rendición pública de cuentas ,correspondiente al año 2021. En su exposición resaltó, entre otros puntos, los siguientes:
Desde el mes de febrero se retomó progresivamente la actividad académica presencial, comenzando por algunas sedes regionales, hasta lograrlo en el mes de abril, en medio de la pandemia, gracias a la distribución de las terceras dosis.
Paralelamente
“Se generó un episodio político y social: el paro de los meses de abril, mayo y junio, el cual afectó a todo el país. En la Universidad del Valle esto significó la suspensión de clases durante tres meses, pudiendo retornar tras construir escenarios de diálogo con estudiantes, profesores, organizaciones”
En materia de estructura institucional de la Universidad aludió a la creación de tres nuevas facultades.
El Instituto de Psicología, cuyo desarrollo a través de los años ha sido notable, permitió configurar la estructura compleja que requiere una facultad. El Instituto de Educación y Pedagogía ha recuperado el estatus de facultad y se creó la Facultad de Derecho.
En el Documento “Balance de una Gestión Rectoral 2015-2023” el rector Edgar Varela advierte
“ Durante el período 2015-2022, la Universidad recibe la suma de 578.358 de recursos de inversión, de los cuales el 77% corresponde a los recursos provenientes de la estampilla Pro-Univalle recaudada por valor de $446.000 millones”
Al final del documento, bajo el título “Inversiones para la construcción de una Universidad moderna” se describen las inversiones en infraestructura (construcción, mantenimiento y sostenibilidad de la planta física) y Adquisición de equipos (equipos de cómputo, equipos de laboratorios y equipos varios).
No obstante, la realidad de la infraestructura en la ciudad universitaria (Meléndez) muestra un deterioro evidente, lo mismo que algunos espacios de la sede de San Fernando y algunas sedes regionales, como lo muestran las comunicaciones de Corpuv, al respecto.
El 18 Octubre 2023, fue designado el rector Guillermo Murillo para el período 2023 - 2027. En su posesión destacó que en la vigencia anterior la Universidad del Valle recibió la renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por un periodo de diez años.[17]
Adicionalmente manifestó :
"Nosotros como universidad pública estamos comprometidos con la ampliación de cobertura, con el fortalecimiento de la infraestructura en las sedes regionales, con el mejoramiento de la calidad, con llevar educación superior de excelencia a los diferentes territorios. … El compromiso es un absoluto trabajo con estas comunidades, reconociendo sus necesidades, trabajando en los problemas para resolverlos y creando nuevos espacios de participación y de proyección de nuestra comunidad universitaria".[18]
En 2024, la profesora Mónica García destacó que desde la Vicerrectoría de Investigaciones se acompañaron 29 proyectos de convocatoria externa. Resaltó que la Universidad contó con 260 grupos de investigación, de los cuales tres fueron creados en esa vigencia. “La Universidad del Valle cuenta con 95 patentes otorgadas. Agregó que se realizó una inversión de más de $846 millones en equipos de laboratorios, de los cuales $400 millones fueron destinados a laboratorios y equipos en las sedes y seccionales.”[19]
El Ministerio de Educación Nacional renovó la Acreditación Institucional en Alta Calidad para la Universidad del Valle por un periodo de diez años, máximo tiempo que se concede a las instituciones de educación superior. Este resultado es gracias al trabajo mancomunado de toda una comunidad que lleva por bandera la excelencia académica, la investigación, la inclusión y la proyección social. De las 304 IES en Colombia, solo siete tienen la más alta acreditación por diez años. Esta es la segunda vez que se renueva la acreditación por este tiempo.
El 8 de mayo de 2025, en las instalaciones de la Universidad , sede Palmira, se produjo el terrible feminicidio de la estudiante de Literatura Sirley Vanessa López, y resultó herida la estudiante María José Barrero, quien quedó en estado crítico, con pronóstico reservado
Como lo expresa en un Comunicado la Escuela de Estudios Literarios, “Según el relato de varias fuentes, un hombre disparó contra las dos estudiantes y, acto seguido, se suicidó. Las estudiantes fueron trasladadas, en estado de suma gravedad, a centros hospitalarios. Una de ellas es estudiante de octavo semestre de nuestro programa de Licenciatura en Literatura. Estos nefastos sucesos nos llenan de dolor.”
El Consejo Académico de la Universidad del Valle, analizó los tristes y graves hechos ocurridos en la Seccional Palmira el pasado 8 de mayo en los cuales, en un acto violento contra dos de nuestras estudiantes, perdió la vida la estudiante Sirley Vanessa López y resultó herida la alumna María José Valencia. El Rector, los decanos y decanas, representantes profesorales y estudiantiles integrantes del Consejo Académico condenan la violencia de género que hoy nos enluta y reiteramos el sentimiento de pesar, dolor y solidaridad con la madre, el padre, familiares, amigas, amigos y docentes de Sirley y María José.[20]
Los estudiantes de varias facultades se declararon en paro indefinido y posteriormente algunas unidades académicas le dieron carácter de paro definido o asamblea permanente.
En general, el repudiable hecho, generó un profundo dolor e indignación, en toda la comunidad universitaria como lo muestran los comunicados de las diversas asambleas estudiantiles y las expresiones profesorales, de directivos, empleados y trabajadores, en los cuales se mencionan diversos problemas que aquejan a la Universidad.
En la Declaración política de la Asamblea Estudiantil General de la Universidad del Valle, realizada el 20 de mayo de 2025, se expresa, entre otros puntos:
“Nuestra solidaridad profunda y activa con las compañeras victimas del feminicidio….
La Universidad del Valle atraviesa una crisis estructural de seguridad, atención a violencias basadas en género (VBG) , infraestructura y bienestar estudiantil….
Se evidencia la necesidad de la creación inmediata de una Mesa Multisectorial de seguridad y Convivencia …
Declaramos el Paro indefinido como una medida legítima de presión y organización en defensa de nuestras vidas…
Sobre violencias basadas en género.
Implementación de la cátedra de género
Contratación directa de Personal de Seguridad con Enfoque de Género
Mesa de Reestructuración de la Ruta de atención a VBG
Capacitación Obligatoria en VBG y Derechos Humanos.
¡COMUNIQUESE, MOVILICESE Y CUMPLASE!
Por la Universidad que nosotros realmente soñamos[21].
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[1] Occidente, Cali, 12 de noviembre de 1965. En, Ordóñez Luis Aurelio (2007) Universidad del Valle 60 años 1945-2005, Atando cabos en clave de memoria, Universidad del Valle, Cali, p.20
[2] Historia, FUNDACIÓN , Un difícil comienzo
[3] ORTIZ, Elba. Ob. Cit. P.52
[4] CARVAJAL, Mario (1969) Testimonio Universitario, Cali, Universidad del Valle. Prólogo
[5] RESEÑA HISTÓRICA 60 años, 1945-2005
[6] Occidente, 3 de agosto de 1972
[7] Valencia, Alberto. (2019).” Sociología en provincia. Los programas de la Universidad del
Valle (Cali, Colombia)”. Revista Colombiana de Sociología, 42(2), 47-66
[8] El País, 26 de noviembre de 1974
[9] CALERO, Américo (1991) La Otra Universidad, Cali, Universidad del Valle, p.107.
[10] RIZO, Harold (1999) Apuntes para la historia regional del Valle del Cauca, Universidad Autónoma de Occidente, Cali. P.120
[11] Carta del Rector, 22 de enero de 1998
[12] Carlos Enrique Dulcey Bonilla, Rector de la Universidad del Valle, 9 de noviembre de 1998.
[13] 21 de noviembre del 2015 Por: Redacción Noticiero 90 Minutos
[14] La Palabra, 11 junio, 2020
[15] De Zubiría ( 2018).
[16] 75 AÑOS DE LA UNIVERSIDAD DEL VALLE SÍNTESIS DE UNA HISTORIA BRILLANTE Por: Luis Carlos Castillo Publicado: 11 de junio de 2020
[17] Agencia de Noticias Univalle
[18] Agencia de Noticias Univalle20 Noviembre 2023
[19]Jueves, 16 Mayo 2024 Agencia de Noticias Univalle
[20] Agencia de Noticias Univalle Jueves, 15 Mayo 2025
[21] Declaración política de la Asamblea Estudiantil General de la Universidad del Valle, realizada el 20 de mayo de 2025,












