El Grupo de Investigación en Arquitectura y Urbanismos Contemporáneos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle, realizó la serie de conferencias virtuales “Urbis Vitalis - Urbanismo, Medio Ambiente y Sociedad”, en la que se presentaron proyectos que abordaron diferentes escalas del ordenamiento territorial con el paisaje natural como eje central.
Los investigadores invitados expusieron iniciativas que, desde la academia, propenden por el desarrollo del país de forma paralela a la reivindicación del conocimiento de los territorios y a la protección de las estructuras ecológicas.
Modelo propuesto para el corredor del río Cauca
Dentro de la serie de reflexiones planteadas para la jornada, el profesor, arquitecto y doctor en urbanismo César Augusto Londoño Gómez presentó las reflexiones alrededor del proyecto Articulación de los Instrumentos de Ordenamiento Territorial del Modelo Propuesto para El Corredor Río Cauca, desarrollado en el 2015 en la Universidad Autónoma de Occidente en alianza con la Corporación Autónoma del Valle del Cauca - CVC.
El Proyecto sienta la discusión sobre el concepto de territorio en los espacios de la cuenca del río Cauca y reafirma la importancia de la reivindicación de su estructura ecológica teniendo en cuenta la crisis por la utilización de recursos.
Londoño explica que gran parte de ese territorio, que cruza 3 departamentos, 35 municipios y cerca de 240 asentamientos, está compuesto por una estructura ecológica cada vez más reducida y estructuras construidas cada vez mayores como el paso de la vía férrea, extendido hasta el Ferrocarril de Caldas, y otras obras de movilidad que vertebran los procesos de desarrollo más importantes del suroccidente colombiano.
Frente al aumento de la ocupación del territorio dentro de un espacio con 47% del área delimitada por amenazas de inundación, toma total trascendencia el discernimiento entre espacio libre y espacio vacante para procesos de urbanización a partir de criterios relacionados con el estudio del análisis del corredor del río Cauca y sus inundaciones históricas, que fueron la razón primera del proyecto, explica el arquitecto Londoño.
“Dar espacio a un río no es disminuir la renta del suelo cultivado, es activar otros valores que también producen grandes beneficios económicos, permitiendo pasar del crecimiento infinito e ilimitado a la regeneración y a la generosidad. El territorio tiene una historia que contar. La tiene porque ha sido hablado y transformado; está en permanente tconstrucción. Comprender ese proceso es la base para proyectarlo y trascenderlo” concluye el investigador.
Cosmovisión en la planificación territorial Misak
Otro de los proyectos presentados en el evento Urbis Vitalis fue el realizado por Johnny Calderón sobre la cosmovisión de la comunidad Misak para su planificación territorial donde, de acuerdo con las palabras del investigador, se realizó un análisis de qué se entiende como territorio, su adaptación espacio-temporal y el espacio en la arquitectura Misak de los seres del territorio.
La investigación de Calderón giró en torno cuestionamientos sobre los patrones de asentamiento de los Pishau o gente antigua en el filo de los cerros, el ejercicio de autoridad de los seres del territorio, la síntesis cartográfica y estadística de la sabiduría del territorio y de sus conocedores y la descripción de las adaptaciones espacio-temporales de la planificación territorial y la arquitectura Misak o guambiana.
El investigador Johnny Calderón afirma que el objetivo de la arquitectura Misak es la búsqueda de ‘pirinto waramik’, es decir, armonía con el territorio, en tanto que todos los territorios son para ellos como personas.
Dentro del análisis, ralizado en el espacio territorial de ‘El Cacique’, dentro del Resguardo Indígena de Guambía, se contemplaron cuatro seres: los selos al borde de los ríos o ‘nukueypansik’, fallas geológicas o ‘luro’, áreas de importancia misak-guambiana o ‘pishi-ya’ – que refiere a páramos o donde viven los antiguos- y ‘luropantsik’, que corresponde a las sombras de las fallas geológicas.
En los tiempos anteriores al año 1700, la distribución de las construcciones era dispersa, en los filos de los cerros y la forma de las casas era ovalada. Para 1880 las nuevas construcciones se asientan junto a la cuenca hidrográfica del río Cacique. Para el año 2017 continúa la construcción sobre la cuenca, pero se comienza a expandir por el alrededor de la cuenca y en los cerros. En cuanto a la estructura de las casas, hay mayor distribución de las piezas y más divisiones en el espacio construido.
Dentro de este análisis, Calderón concluyó que los niveles de simpatía con los seres, es decir, el respeto para no construir sobre ellos, ha disminuido. Dentro del mapa del Resguardo Indígena se pudo apreciar que, de las 3220 casas, el 69.35% (2233 casas) son de simpatía baja, mientras que el 9.94% (320 casas) son de simpatía alta y el 20.71% (667 casas) son de simpatía media. Así mimo, observa que, si bien han cambiado los materiales de las casas y muchas son de ladrillo, la cocina tradicional todavía se conserva.
Por otra parte, encuentra que a forma de comprender el espacio del conocedor del territorio, está ligada a lo que se conoce como la geología del suelo. Las casas poseen vida y son seres con pensamiento, cuerpo, sombra y existencia.
Adicionalmente, al realizar una comparación entre las causas de enfermedad comunes entre los habitantes del territorio analizado frente a los cambios en la ocupación del mismo, se puede encontrar una relación entre las nuevas causas de morbilidad en urgencias y las formas de habitar el espacio.
Valle de Guatiguará, un territorio vital y sostenible
Como mediador frente a un equipo interdisciplinar bastante amplio Balmor Pereira, arquitecto con Especializaciones en Urbanismo y Gestión, Planeación territorial y Maestría en Ordenamiento Territorial, estuvo al frente del proyecto piloto de una nueva centralidad urbana en el territorio metropolitano de la ciudad de Bucaramanga.
De acuerdo con las palabras de Pereira, más que ser un proyecto, el ejercicio realizado por su equipo tiene la visión de construir un modelo para las centralidades del área metropolitana de Bucaramanga a partir de la cocreatividad y el trabajo colectivo con los diferentes actores del territorio.
El proyecto se estructuró en tres fases: una inicial, documental y cartográfica, en la que se acude a los entes e instituciones, tanto públicos como privados, sobre el objeto de estudio, que es el área metropolitana de la ciudad de Bucaramanga, con énfasis en la centralidad del Valle de Guatiguará.
La segunda fase, de carácter diagnóstico, tuvo como objeto ampliar la mirada desde una condición sistémica, teniendo en cuenta cinco visiones de territorio: ambiental-natural, urbana-territorial, económica-productiva, social-cultural y legal-institucional. Entre los diferentes actores de cada visión se trabajó en un proceso creativo que tuviera en cuenta los territorios y la voracidad sobre estos, los seres vivos que allí interactúan, entre otros intereses.
La siguiente fase, realizada en el escenario real, dio como resultado un análisis situacional del territorio y una aproximación a la posición de las personas sobre el mismo. Dentro de esta etapa se analizó también el índice de prosperidad, dato importante para decidir sobre el factor económico, y se observaron corredores ya mezclados como el corredor pecuario, el industrial -con Barrancabermeja y el Magdalena Medio-, un corredor comercial hacia Bogotá y otro dirigido hacia Venezuela.
Por otra parte, si bien encontraron durante la investigación un alto cuestionamiento al sector minero-industrial en Santander (generado principalmente por Barrancabermeja), plantearon debe ser acompañado de otras opciones productivas sin desdeñar su incidencia dentro del departamento.
Se planteó un escenario ideal a partir del análisis de la matriz bio-físico-ambiental donde, teniendo en cuenta los usos preferentes del suelo y los criterios de infraestructura verde y azul, se generó una nueva estructuración con áreas núcleo, corredores y áreas de amortiguación. Así, el crecimiento del Valle de Guatiguará podría contar con sistemas de abastecimiento, regulación y sistemas de promoción de salud y culturales.
De esta manera, al finalizar el proyecto, el escenario estratégico de Piedecuesta y el Valle de Guatiguará cuenta con líneas de acción planeadas en movilidad, gestión integral del agua, conexión verde, densificación urbana, agroindustria, desarrollo local y gestión de residuos.
Sociedad, medio ambiente, paisaje, cultura y tradiciones
Para Alejandro Restrepo Montoya, las intervenciones que se hacen sobre los territorios, usualmente se miden en un espacio. Sin embargo, considera que también hay que hablar de los tiempos, que se relacionan entre sociedad, geografía y cultura.
Es por esto que el arquitecto, docente e investigador creó el proyecto “Relatos e historias entre sociedad, geografía y cultura 2020” alrededor de la ciudad de Medellín, con el fin de tener conciencia de los entornos y de las prácticas que se han utilizado para preservar la calidad del medio ambiente.
El trabajo se gestó alrededor de un material, subproducto de las plantas de plátano y banano, asociado a la construcción de tableros aglomerados para proyectos de arquitectura, encaminado a reducir la producción con recursos no renovables y generar condiciones de aprovechamiento de nuevos recursos dentro del trabajo habitual.
Según Minagricultura, Colombia en 2018 tenía 440 mil hectáreas cultivadas de plátano y banano. Las únicas partes de la planta que se aprovechaban eran los frutos y, en algunas ocasiones, las hojas. Sin embargo, el proyecto podría generar otros subproductos como los tableros, que ya no serían de madera, un recurso no renovable con altas consecuencias en las zonas de bosque a nivel mundial.












