Hoy, 3 de noviembre de 2015, a las 2:00 p.m, en el Auditorio del CREE, el Nobel de Química Martin Karplus ofrecerá la videoconferencia “Motion: Hallmark of Life. From Marsupials to Molecules” (Movimiento: Característica distintiva de la Vida. De marsupiales a moléculas) en el Auditorio del CREE, Campus Meléndez.
La conferencia presentará una trayectoria intelectual de la función del movimiento de los animales, a las moléculas que hacen posible el movimiento. El movimiento es una manera de distinguir los animales vivos de los que no lo son, pero no siempre. Al igual que para todo animal, el movimiento es una parte esencial de la función de los componentes celulares. ¿Qué pasa con las propias moléculas? Para que los animales se muevan requieren energía, que se obtiene principalmente mediante el uso de oxígeno.
Entonces, ¿cómo las ballenas y los delfines pueden utilizar sus músculos para sumergirse a grandes profundidades, donde el oxígeno no está disponible? La fuente de energía inmediata para la función muscular es la molécula ATP. La naturaleza, por evolución, ha desarrollado un nanomotor rotatorio maravilloso para la generación de esta molécula. Los experimentos y simulaciones, particularmente aquellos con supercomputadoras, están revelando el mecanismo de este nanomotor y otras máquinas celulares.
Martin Karplus es docente Departamento de Química y Biología Química de la Universidad de Harvard, EE.UU., e investigador del Laboratorio de Química Biofísica de la Universidad de Estrasburgo y el Centro Nacional para la Investigación Científica, de Francia.
En 2013, Karplus fue galardonado con el Premio Nobel de Química junto con Arieh Warshel y Michael Levitt por el desarrollo de "modelos multiescala de complejos sistemas químicos".
Gracias al trabajo que empezaron a desarrollar entre 1970 y 1976, se sentaron las bases de los programas informáticos que se utilizan para comprender determinados procesos químicos. Estos programas simulan el comportamiento en la vida real de las reacciones químicas (las cuales se producen en fracciones de microsegundo), eliminando la necesidad de hacer un experimento clásico de laboratorio. A su vez, la posibilidad de plantear un proceso químico y comprobar rápidamente los resultados permite resolver hipótesis y hacer predicciones fácilmente.
Además de las utilidades prácticas, la simulación de procesos químicos ayudaría, entre otros, a estudiar cómo crear nuevos materiales o fármacos. Otra aplicación sería, por ejemplo, utilizar la informática para conocer las distintas maneras en las que puede crecer una célula solar y cuál de los organismos resultantes sería el más eficiente captando luz, lo que podría usarse para generar electricidad.
Karplus contribuyó en la aplicación de cálculos dinámicos clásicos para las reacciones químicas en fase gaseosa y la llamada Ecuación Karplus, que sirve para realizar análisis conformacionales de móleculas orgánicas.












