Este programa ha servido para conocer el quehacer de los autores pero también para acercarlos al público, un público nutrido que ha acompañado el espacio. Es válido pensar entonces que nuestros estudiantes y la comunidad en general ¿están leyendo? ¿Y qué podemos decir a partir de esas lecturas, de esas inquietudes que ellos plantean a los poetas y novelistas?
El propósito central de Viernes de Letras es procurar el diálogo directo de los lectores con sus autores. Esta es una experiencia muy enriquecedora para unos y otros. Déjame te hablo un poco del diseño mismo para que entiendas la dimensión de este programa.
Viernes de Letras se diseña semestre a semestre a partir de las propuestas que hacen los profesores y estudiantes de la Escuela para traer a ciertos autores. Son también bienvenidas las sugerencias de otras unidades académicas o de la comunidad en general. Por ejemplo, este semestre invitamos a Juan Diego Mejía por iniciativa de Tim Keppel, que fue invitado nuestro en la temporada pasada; a Alberto Salcedo Ramos lo invitamos por iniciativa de los estudiantes que hacen la revista Lexikalia; a Santiago Vizcaíno y a Federico Díaz Granados, por iniciativa de los estudiantes que organizaron la Semana de la Poesía en Univalle.
Quiero decirte que este es un programa consensuado, que nace de los intereses de lectura e investigación de los profesores y los estudiantes de la Escuela de Estudios Literarios y de otros lectores interesados. El compromiso que adquieren los coordinadores de los conversatorios, que son quienes nos solicitan traer a un determinado invitado, es estudiar su obra a fondo y diseñar un cuestionario que provoque respuestas profundas. Es decir, los coordinadores se empeñan en construir un diálogo que explore a fondo los intereses estéticos, los procedimientos formales, las elecciones temáticas, las posiciones vitales del autor invitado.
Además, la última media hora es para las preguntas que el público hace directamente y eso enriquece aún más la experiencia. Las reflexiones de los autores son de un enorme valor para los lectores, que encontramos claves de lectura nuevas, y para los escritores, que reconocemos técnicas y procedimientos variados. Lo más importante, sin embargo, de este diseño es que educa para el diálogo. Viernes de Letras enaltece el diálogo como vehículo privilegiado en la construcción del conocimiento y como dimensión fundadora de lo humano. Puedo decir que Viernes de Letras se nos ha convertido a nosotros, los asistentes, en un espacio para la felicidad: es una fiesta de la palabra.
Uno asunto que nos enorgullece también es la participación de nuestros estudiantes. La logística está a cargo de nuestros monitores María del Mar Burgos, Alejandra Ortiz y Míchel Mejía, que son estudiantes de nuestro Programa de Licenciatura. Las presentaciones de los autores son responsabilidad también de nuestros estudiantes de pregrado, de todos los semestres. Los muchachos estudian la biografía y la bibliografía de los autores, y producen unos textos de presentación que han resultado excelentes y que ha entusiasmado mucho a nuestros autores invitados.
Además de la experiencia de investigación y de enfrentarse a la experiencia de hablar de un autor que está frente a ellos, los estudiantes encargados de estas presentaciones ganan la experiencia de pararse frente a un auditorio repleto a hablar de literatura. Eso enriquece grandemente su paso por la Universidad y consolida su sentido de pertenencia a nuestra unidad académica.

¿Qué le deja este programa a la Universidad? ¿Qué reflexión se puede hacer a partir de los Viernes de Letras?
Es muy importante la manera como hemos logrado vincular los aspectos misionales de la Universidad del Valle, de la Facultad de Humanidades y de la Escuela de Estudios Literarios. El quehacer académico en nuestra universidad contempla las actividades de docencia, investigación y extensión. Suele ocurrir que cada dimensión va por su lado. Nosotros nos hemos empeñado en su indisoluble asociación.
Un profesor que está investigando cierto corpus o cierto tema, tiene en sus objetos de estudio la obra de determinado autor. El profesor propone a ese autor como invitado, profundiza en el estudio de su obra y lo incluye en alguno de los programas de los cursos que orienta. Así, se enriquece su investigación, fortaleza la docencia y participa en un programa de extensión de altísima calidad. Por su lado, los estudiantes tienen la posibilidad de dialogar directamente con los autores que han leído previamente en los cursos que les impartimos. Creo que en ese sentido, Viernes de Letras propone un esquema de conecta de la mejor manera estas dimensiones fundamentales de nuestra academia.
Por otro lado, la gente externa a la Universidad que viene a nuestras jornadas expresa siempre su gratitud por este programa, adquiere un cierto sentido de pertenencia a la comunidad académica, construye afecto por nuestra Alma Mater.
Pero hay más. Los diálogos se graban a dos cámaras y con este material el realizador Ricardo Cruz hace un trabajo de postproducción. De ello resulta unos productos audiovisuales con los cuales hemos creado un segundo programa, Cas(z)a de Letras. Estos productos quedan disponibles para acceso libre a través de nuestro canal de Youtube. Este segundo programa está destinado a convertirse en un insumo fundamental para las clases de literatura en colegios y universidades de Colombia y el mundo. También para lectores no académicos, por supuesto. Cas(z)a de Letras va a ser muy importante como material pedagógico y va a ser un producto de alto impacto.
Cualquiera pensaría que los viernes en la noche son espacio dedicado al ocio, al esparcimiento ¿Por qué apostarle a un espacio académico y literario un viernes? ¿Cómo ha sido la recepción de la comunidad universitaria de este programa?
Cuando propuse este programa a los colegas de la Escuela de Estudios Literarios, algunos profesores me dijeron que el horario de viernes en la noche podría ser un enemigo del programa mismo. Dado que Cali es una ciudad con una innegable vocación por la rumba de fin de semana, el horario de viernes 6 p.m. parecía ir en contra de la intención de convocar a un público amplio.
Yo insistí en el horario más por esperanza que por terquedad. Tenía la ilusión que una buena propuesta cultural podría ganarse un público fiel independiente del día o el horario en que se desarrollara. Afortunadamente, tenía razón.
Viernes de Letras es hoy para muchos la rumba del viernes y para otros la pre-rumba. Hay un público que asiste con regularidad y el auditorio Ángel Zapata, en general, está lleno cada noche. Incluso, en este semestre hemos tenido tres conversatorios en lo que se ha rebasado su capacidad y los asistentes han tenido que sentarse en los pasillos o permanecer parados toda la sesión. En el conversatorio con Piedad Bonnet, por ejemplo, una buena cantidad de gente no pudo ingresar.
¿Qué se viene para Viernes de Letras? ¿Qué otros autores contemplan traer para el segundo semestre de este año?
Nos proponemos incrementar la participación de escritores internacionales y mantener la pluralidad y diversidad que nos caracteriza.













