En el cuarto día de la Semana de la Biodiversidad de Cali, Antonella Sardi, bióloga del Sistema de Gestión Ambiental de la Universidad del Valle, presentó un modelo de gestión socio-ecológica que trasciende las aulas: "Acciones de conservación participativa de polinizadores en la Universidad del Valle".
La ponencia demostró cómo la acción comunitaria y la ciencia aplicada están creando un santuario de biodiversidad en el corazón del campus Meléndez, con la participación activa de la comunidad universitaria.
Sardi inició la presentación subrayando la urgencia ecológica: la polinización es un servicio ecosistémico fundamental, responsable de que el 35% de los alimentos que consumimos lleguen a nuestra mesa. Más aún, cerca del 90% de esos alimentos polinizados por insectos dependen directamente de las 20.000 especies de abejas que existen en el mundo.
Las iniciativas para la conservación que lidera Univalle abordan esta crisis en un contexto particularmente vulnerable: el Bosque Seco Tropical (BsT). Este ecosistema, caracterizado por su adaptación a la sequía y su alta biodiversidad, ha sido diezmado en el Valle del Cauca, registrando una pérdida catastrófica del 96% de su cobertura original debido a la expansión urbana y los cultivos extensivos.
Frente a esta realidad, el campus de Meléndez, con sus 100 hectáreas, se ha convertido en un reservorio de biodiversidad en un paisaje fragmentado, donde se han registrado históricamente alrededor de 161 especies de aves, 58 de insectos, 17 de mamíferos, entre otros. El proyecto de creación de jardines florales para polinizadores iniciado en 2022, busca utilizar este espacio como un laboratorio vivo para mitigar la pérdida de polinizadores en la región.
El eje central de la estrategia se basa en la acción participativa y la creación de hábitats específicos para sostener a los polinizadores nativos, que incluyen no solo abejas sino también murciélagos, colibríes, mariposas, entre otros. Estos espacios cumplen tres objetivos claros: sostener a los polinizadores proveyendo néctar y polen; proporcionar refugio ante las amenazas urbanas; y fomentar la participación y la conexión socio-ambiental.
El enfoque es rigurosamente ecológico: se da prioridad a la siembra de plantas nectaríferas y hospederas nativas del Bosque Seco. Entre las especies utilizadas se destacan la Verbena morada (Stachytarpheta indica), Botoncillo (Sphagneticola trilobata) Lantana (Lantana camara) y Algodoncillo (Asclepias curassavica).
Además, el proceso de creación ha sido dirigido a la comunidad universitaria y externa de la Universidad, con una respuesta masiva: más de 300 personas han participado de cada jornada, incluyendo estudiantes y docentes de diversas asignaturas y grupos representativos como el Cabildo Indígena, con quienes se sembró en 2024 un jardín conmemorativo, uniendo la conservación ecológica con la recuperación de la memoria cultural del territorio.
El Meliponario Institucional, hospedero de las guardianas sin aguijón
La iniciativa más singular es el Meliponario Institucional, un espacio científico y educativo dedicado a la crianza y conservación de abejas nativas sin aguijón también llamadas meliponinos, especies dóciles y cruciales para el ecosistema. Actualmente, el meliponario alberga y conserva cuatro especies nativas de alta importancia ecológica: Angelita (Tetragonisca angustula), Tímida (Nannotrigona pilosa y Nannotrigona tristella), Perrito o Enreda (Scaptotrigona ederi).
El monitoreo en los jardines y en la zona de restauración del BsT, ha validado la estrategia y confirma la relevancia ecológica de estos microhábitats, al registrar un aumento en el número de nidos de abejas nativas, un indicador del fortalecimiento del ecosistema.
La invitación se extiende a la responsabilidad individual: plantar flores nativas, no usar agrotóxicos, crear refugios (como hoteles para abejas solitarias o dejar madera muerta) y conservar áreas silvestres en jardines para proveer alimento constante.
El trabajo de conservación y fortalecimiento del parche de Bosque Seco, la creación de jardines para polinizadores y el Meliponario Institucional, se sustentan en el pilar de la divulgación y apropiación del conocimiento. La Universidad promueve el aprender haciendo en el territorio, a través de talleres, circuitos de la biodiversidad y la formación de líderes socioambientales. Estas iniciativas no son solo una estrategia biológica, sino que se han convertido en espacios de conmemoración y reconciliación que conectan a la comunidad con su historia ambiental.
De esta manera, la Universidad del Valle busca consolidarse como un modelo de gestión a nivel nacional, donde la ciencia y la participación ciudadana convergen para proteger el Bosque Seco y asegurar el futuro de los polinizadores.












