Tanto por su extensión aproximada de un millón de metros cuadrados como por su densidad arbórea, que supera en promedio los 71 individuos por hectárea, la Ciudadela Universitaria de Meléndez de la Universidad del Valle es la principal área verde urbana de Cali.
De manera particular, este campus alberga un parche de bosque seco tropical en proceso de restauración ecológica, integrado por especies nativas propias de este ecosistema que se encuentra altamente amenazado en Colombia.
En el Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035 visión de futuro a 2045 no se proyecta el campus de Meléndez únicamente como zona verde, sino como un fragmento vivo de bosque seco tropical que conserva dinámicas ecológicas propias y alberga múltiples grupos de fauna —aves, insectos, reptiles, pequeños mamíferos y otros organismos— que lo establece como un refugio de biodiversidad dentro del entorno urbano. Su valor radica en la biodiversidad que sostiene y en las relaciones ecológicas que allí se mantienen y se están recuperando.
En un contexto urbano como el de Cali, proteger y fortalecer este relicto implica reconocer el valor propio de la naturaleza que albergamos en el campus y asumir una responsabilidad institucional sostenida en el tiempo, destaca Sergio Andrés Cardona Plazas, jefe de la Sección de Servicios Varios y Gestión Ambiental de la Universidad del Valle.
La protección de este gran patrimonio en el Plan de Desarrollo de la Universidad del Valle es prioritaria porque en su mayoría, los campus de las distintas seccionales y sedes no son solamente espacios para la formación y la investigación sino activos bioculturales y áreas estratégicas de biodiversidad en la región.
Este componente del PED se estructura bajo una visión de "Sostenibilidad Integral" y "Campus Sustentable", afirma el profesor Luis Carlos Castillo Gómez, jefe de planeación de la Universidad pues el Plan reconoce que los campus universitarios cumplen una función ambiental estratégica dentro de las ciudades. Más allá de su infraestructura académica, constituyen nodos de biodiversidad urbana donde convergen procesos ecológicos, dinámicas sociales y prácticas de cuidado colectivo.
En coherencia con esta visión, la Universidad proyecta consolidar el campus de Meléndez como Jardín Botánico universitario y como referente de restauración y gestión socioecológica en el ámbito urbano.
Para avanzar en este propósito se desarrollan acciones concretas:
1. Conocimiento y monitoreo de la flora con una actualización permanente del inventario de la flora del campus y seguimiento a su estado, diversidad y dinámica, como base técnica para la toma de decisiones.
2. Conservación complementaria de especies amenazadas con base en la implementación de estrategias de conservación ex -situ para especies del bosque seco tropical y de la región andina, como medida de respaldo y apoyo a los procesos ecológicos del campus.
3. Restauración ecológica activa por medio de la siembra prioritaria de especies nativas y manejo progresivo de especies introducidas o invasoras, con el fin de recuperar estructura, composición y funcionalidad ecológica.
4. Conectividad y funcionalidad ecológica con base en el fortalecimiento de la articulación entre áreas arboladas y zonas en restauración para mejorar la continuidad del hábitat y favorecer la permanencia y el movimiento de fauna asociada.
5. Adaptación climática y gestión hídrica con base en el incremento de la cobertura arbórea para contribuir a la regulación térmica y reducción del efecto de isla de calor, así como en la promoción de especies que favorezcan la infiltración de agua y la protección de fuentes hídricas internas.
El Plan Estratégico de Desarrollo 2025–2035 plantea que la protección de la biodiversidad del campus no debe ser únicamente una labor técnica, sino un proceso colectivo y formativo que involucre a toda la comunidad universitaria.
En este sentido, el programa Aula Viva promueve el uso de sus campus como laboratorios abiertos para la docencia, la investigación y la apropiación del territorio, donde se pueda aprender viviendo el territorio. Los procesos de restauración ecológica, monitoreo y conservación de la biodiversidad se integran así a la formación académica y al trabajo interdisciplinario.
De manera complementaria, se fomenta la participación de estudiantes, docentes y trabajadores en jornadas de siembra responsable y programas de voluntariado ambiental, fortaleciendo el cuidado compartido del bosque seco tropical y de la diversidad de vida que este alberga.












