A través del Sistema de Gestión Ambiental (SGA), en la Ciudadela Universitaria de Meléndez se ha consolidado una red de nueve jardines especializados y un meliponario institucional, integrando la investigación científica con la apropiación comunitaria.
La Universidad del Valle se posiciona como un referente de sostenibilidad urbana y educación ambiental en el suroccidente colombiano. En una reciente intervención en el programa internacional Mano a Mano (edición número 87), la bióloga Antonella Sardi, integrante del componente de Biodiversidad Fauna del Sistema de Gestión Ambiental (SGA), habló de las acciones de conservación participativa orientadas a proteger a los polinizadores nativos dentro del campus Meléndez, un esfuerzo institucional que responde directamente a la necesidad de mitigar la alarmante pérdida de hábitat en el ecosistema del Bosque Seco Tropical (BsT) del Valle del Cauca, del cual hoy se conserva menos del 2% de su cobertura original debido a la expansión agrícola y urbana.
La invitación a este espacio virtual de discusión fue realizada por Apicultura sin Fronteras, una iniciativa de alcance global y una de las plataformas de comunicación y capacitación técnica más influyentes del sector apícola en el mundo de habla hispana. Esta organización actúa como un canal estratégico entre la academia, los investigadores y las comunidades de apicultores y meliponicultores en toda Latinoamérica. A través de transmisiones en vivo como el programa Mano a Mano, la plataforma promueve de forma constante la transferencia tecnológica, la docencia especializada y la aplicación de la ciencia moderna para salvaguardar a las abejas y potenciar la productividad y biodiversidad regional.
El campus Meléndez cuenta con una trayectoria de más de cinco décadas transformando un antiguo terreno de monocultivo de caña de azúcar en un espacio biodiverso con más de 5,400 individuos arbóreos, lo que le valió el reconocimiento oficial como Jardín Botánico Universitario en el año 2010. Dentro de esta infraestructura ecológica, el SGA lidera desde el año 2022 un proyecto enfocado en la creación de jardines para polinizadores que juegan un rol determinante al ofrecer un suministro ininterrumpido de néctar, polen y refugio durante las épocas críticas del año, debido a que la floración en el Bosque Seco Tropical es estacional.

Actualmente, la Universidad cuenta con nueve jardines estratégicamente distribuidos, caracterizados por una cuidadosa selección de plantas nativas como verbenas, lantanas, heliconias y botoncillos, que varían en formas, aromas y colores para atraer a distintas familias de insectos y aves. La implementación de estos espacios destaca por su carácter profundamente comunitario, acumulando la participación activa de cerca de 500 personas de la comunidad universitaria y visitantes, que incluyen:
Jardines conmemorativos: espacios creados colectivamente en la Facultad de Artes Integradas como lugares de sanación y reconciliación comunitaria.
Acercamiento desde la infancia: participación de niños de primera infancia en las jornadas de siembra para concientizar sobre el cuidado de las especies nativas desde temprana edad.
Enfoque ancestral: con un jardín diseñado en forma de espiral en colaboración con el Cabildo Indígena Universitario, el cual simboliza el retorno a las raíces y la transmisión generacional de la sabiduría.
Innovación y aprovechamiento: transformación de espacios en la Exhibición Permanente de Biología y en la Estación de Clasificación y Almacenamiento de residuos sólidos (ECA), con jardines verticales e intervenciones artísticas construidas con materiales reciclados.
Liderazgo de trabajadores: a través de iniciativas de formación socioambiental intensiva dictadas a los jardineros y aseadores de la institución, quienes garantizan el mantenimiento biológico -libre de agroquímicos- de los jardines y zonas verdes del campus.

Uno de los hitos más significativos del proyecto se consolidó en mayo de 2024 con la inauguración del Meliponario Institucional, ubicado estratégicamente en el centro del campus. Este espacio está dotado con cuatro colmenas artificiales, cada una alberga una especie diferente de abejas nativas sin aguijón y su propósito fundamental es netamente educativo y de conservación, buscando que la comunidad universitaria y la población flotante que visita la sede, conozca que en Colombia existen otras especies de abejas distintas a la popular abeja de la miel y derribando el miedo generalizado que la ciudadanía suele asociar erróneamente con las picaduras de abejas.
Las cuatro especies de abejas protegidas y estudiadas en este meliponario son:
Abeja “Angelita” (Tetragonisca angustula): una especie dócil y ampliamente distribuida en el continente americano, reconocida por su color amarillo.
Abeja “Perrito” (Scaptotrigona ederi): nativa y endémica del valle del río Cauca, se caracteriza por comportamientos defensivos, como enredarse en el cabello si se invade su perímetro.
Abejas “Tímidas” (Nannotrigona pilosa y Nannotrigona tristella): sumamente dóciles que tienden a resguardarse ante el contacto humano. Es importante resaltar que la Nannotrigona pilosa es también una especie endémica exclusiva del valle geográfico del río Cauca.
El trabajo del SGA no se limita al paisajismo, cada siembra cuenta con monitoreo científico de interacciones ecológicas. Los muestreos han demostrado que los jardines sostienen exitosamente a las poblaciones locales: el 60% de los polinizadores registrados corresponden a abejas nativas sin aguijón, destacando la presencia masiva de Nannotrigona pilosa gracias a sus hábitos generalistas de alimentación. Por otra parte, insectos de hábitos más especialistas, como los abejorros carpinteros (del género Xylocopa) y de las orquídeas (de la tribu Euglossini), prefieren estrictamente las flores de verbena.
A lo anterior se suman las investigaciones realizadas en la zona de restauración del parche de Bosque Seco -ubicada en la Estación Experimental de Biología-, donde se identificaron un total de 31 nidos naturales de abejas sin aguijón. El monitoreo demostró que tres de estas especies prefieren anidar de forma consistente en Chiminangos (Pithecellobium dulce), un árbol nativo de gran porte que ofrece cavidades idóneas para su reproducción.
Al contrastar mapas históricos de 2012, 2022 y 2024, el estudio evidenció que, a medida que el bosque restaurado se vuelve más denso, los nidos de las abejas migran del borde hacia el interior de la reserva forestal, lo que valida científicamente el impacto positivo de ese proceso de restauración ecológica activa.
Con miras al futuro, los esfuerzos se enfocan en robustecer el monitoreo ambiental mediante iniciativas de ciencia ciudadana tales como el "Reto Naturalista" -apoyado en la aplicación móvil iNaturalist- donde las personas reportan avistamientos en tiempo real. La meta es consolidar la Ciudadela Universitaria de Meléndez como el bosque urbano más grande de la ciudad de Cali, sirviendo como un modelo de conservación sostenible y participativa plenamente replicable para otras instituciones de la región.
Para conocer más detalles sobre este esfuerzo institucional y ver la conferencia completa, puede acceder en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=9h-lsI_vSr8












