Medio Ambiente

Por una Universidad sostenible

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Lunes, 10 Marzo 2025
Agencia de Noticias Univalle

Con el ánimo de poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que en el 2030 todas las personas disfruten de paz y prosperidad, en el año 2015 la Organización de las Naciones Unidas adoptó 17 objetivos para el desarrollo sostenible (ODS).

Los estados firmantes promueven y financian acciones encaminadas a conseguir estos objetivos en los que la educación, la investigación y las actividades de ciencia y tecnología se convierten en elementos esenciales para enfrentar los problemas actuales y proponer soluciones que permitan lograr los ODS, y aquí las universidades, en su labor de formación de los ciudadanos del futuro, están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la solución de los desafíos globales que tiene la humanidad.

A Patricia Ocampo, Bióloga de la Universidad del Valle, le ha causado profundo interés el tema de las sustentabilidad y las acciones que como seres humanos podemos emprender para garantizar nuestra propia supervivencia en el planeta, para ella las universidades podrían convertirse en grandes laboratorios en los cuales se pueden poner en práctica acciones que luego serían replicadas por los futuros profesionales en sus entornos.

La Doctora Ocampo vive en México, en la península de Yucatán, y ahora, en su retiro, sigue apoyando procesos educativos de la región enfocados en la sustentabilidad: “Hacemos cosas muy interesantes en este Estado en el que ha sido muy importante este sistema de investigación e innovación. Tenemos una Red de Universidades Sustentables del Sureste que ha sido muy importante, porque a través de ella hemos podido lograr cosas tan interesantes con estudiantes de diseño de modas, con los que empezamos a desarrollar proyectos de sustentabilidad y a pensar de manera sustentable y luego también con otras disciplinas como la medicina, la odontología, la ingeniería, también ellos podían tener ese pensamiento de sustentabilidad”.

El desarrollo sostenible se sustenta en tres pilares; el económico, el social y el ambiental que necesitan estar en equilibrio, el último es el menos considerado de los tres y el más importante para no comprometer desde ahora la capacidad de supervivencia de las futuras generaciones. “Sin naturaleza no somos nada, nuestros teléfonos son muy inteligentes pero no producen aire y agua, que es lo que los seres humanos necesitamos para vivir y por eso tenemos que empezar a trabajar con la naturaleza y a restaurar la naturaleza que hemos destruido”.

La península de Yucatán resulta el escenario ideal para poner en práctica un laboratorio para la sostenibilidad. Recientemente investigadores descubrieron que esta zona del planeta sufrió durante la época prehispánica una sequía de años que puso en riesgo la subsistencia de la civilización Maya, los científicos concuerdan en que este descubrimiento puede aportar grandes lecciones para nuestra situación actual en la que también estamos enfrentados a un cambio climático, pero producido ahora por la acción humana, este caso, y en una sociedad vulnerable como la de entonces, dice la doctora Ocampo “nos permite que la gente entienda todo lo que está pasando a nivel ambiental, aquí nosotros tenemos un laboratorio ejemplo para eso”.


Estas Universidades como laboratorios vivos buscan que los estudiantes aprendan desde su disciplina o carrera en particular, que la sustentabilidad es un elemento transversal a todo. “O sea que si yo le hablaba a un arquitecto, entonces yo traía a los arquitectos y les mostraba cómo se vive de manera sustentable, cómo podemos hacer composta, por ejemplo, tener un huerto en la universidad”

La doctora Ocampo citando a Cris Robertson (2021) dice que “el papel de la universidad se vuelve fundamental en los procesos de reentrenamiento, actualización y desarrollo de nuevas habilidades y capacidades en la fuerza laboral futura y la ya existente. Las universidades serán claves en proveer las oportunidades a las empresas, el Estado y las organizaciones de trabajadores. Además, pueden ayudar a construir ecosistemas de Emprendimiento que permitirán no solo que la economía se reactive, sino también a las universidades a fortalecerse”.

Su trabajo con la Universidades es de suma importancia. Si los estados quieren alcanzar las metas propuestas de los ODS, deben vincular al sistema educativo, aprovechando la capacidad transformadora de los jóvenes, su creciente preocupación por el cambio climático y por la supervivencia de su generación y las venideras.


Una vida dedicada a la conservación y la sustentabilidad

Patricia Ocampo es Bióloga, egresada de la Universidad del Valle, tiene una Maestría en Gestión de Costera Tropical de la Universidad de New Castle en Inglaterra y Doctora en Geografía Humana de la misma Universidad. Es administradora científica y experta en sostenibilidad con más de 25 años de experiencia en agencias gubernamentales, universidades, organizaciones intergubernamentales y ONG locales e internacionales.

Hace unos 43 años la doctora Ocampo ingresaba a estudiar Biología, cuando el profesor Jaime Cantera regresaba de su doctorado en Francia para iniciar en la Universidad del Valle una línea de especialización en biología marina: “Diez compañeros y yo dijimos esto es lo nuestro. Nosotros queremos ser biólogos marinos. Y a pesar de que no estaba reconocida la línea de biología marina empezamos a trabajar en ello” recuerda, y además, reconoce la importancia de esos fundamentos recibidos en una universidad pública, que le permitieron a ella, que venía de un entorno pobre y rural, recibir una buena educación y ser exitosa.

“Mis papás no terminaron la primaria, él era policía, y mi mamá, una ama de casa y yo sabía que a través de la educación iba a poder saltarme ese destino que tenía de niña pobre. Cuando yo estaba haciendo el bachillerato él nos envió a una escuela en las que daban taquigrafía, mecanografía, decía que por lo menos si son secretarias, pues ya me voy a sentir contento. Entonces la aspiración de mis papás era que yo fuera secretaria”. Pero fue el deseo por estudiar lo que la empujó a presentarse en la Universidad del Valle que en ese momento le abrió las puertas y le entregó lo necesario para hacer su carrera “cuando llego la universidad me encuentro con eso, con estudiantes súper brillantes. Éramos muy pobres y la universidad me dio a mí, no solamente el acceso a la educación, yo entré en el 82, ya habían cerrado las residencias universitarias y existía un subsidio para que las personas de otros municipios pudiéramos mantenernos, también me permitieron ser monitora varias veces”.

La doctora Ocampo dice que fue maravilloso para ella estudiar Biología, tenía a los mejores profesores, la mayoría de ellos con doctorado, algo inusual para una universidad pública hace 43 años, pero también asegura que la universidad le dio lo más importante que necesita una persona para ser un buen profesional. Pasión. “Si no tienes pasión por lo que haces, no vas a hacer nada”. Y fue precisamente esa pasión la que le llevó a salir del país para profundizar sus estudios sobre el mar, las costas y los manglares desde Inglaterra. Y la llevó en sus épocas de estudiante a participar en grandes estudios en temas de los que apenas se empezaba a hablar y tomar conciencia en el país como el del impacto ambiental: “Me dieron la oportunidad de participar en el primer estudio de impacto ambiental, cuando se creó la base naval Bahía Málaga. Entonces imagínate lo que eso significa para una estudiante, en ese momento de 19 años, estar participando de esos proyectos y haciendo todo eso. Esas herramientas que me dio la Universidad del Valle las utilizo hasta hoy”.

“Estudié en la mejor Universidad del mundo”, dice la profesora Ocampo con emoción, pero para ella es también una realidad desde su experiencia “cuando llego a Inglaterra a la Universidad de Newcastle que es una de las mejores universidades del mundo en términos de ranking y todo eso … yo tenía mucho susto porque mi inglés no era el mejor y cuando empecé a estudiar, me di cuenta que a pesar de que la Universidad del Valle estaba en un país subdesarrollado, me había dado una educación de calidad y me permitió a mí hacer mi maestría en Inglaterra, y fue cuando me dije, ¡qué buena universidad a la que fui!. De mis compañeros yo fui la única que hizo un doctorado y además un doctorado con beca de Inglaterra, otorgada por el consejo internacional de las ciencias”.

Después de dedicar años de su vida a la investigación de los manglares y ecosistemas de zonas costeras del Pacífico, la doctora Ocampo descubre una nueva vocación; la administración de la ciencia. Otras personas ya le habían mencionado su capacidad de gestión y de gerencia por lo que aplicó para un trabajo en el Consejo Internacional de la Ciencia que tenía sede en París. “ Se presentaron más de 270 personas, me llamaron entrevista después de dos meses y yo era la única latina . Para mí eso fue algo maravilloso; voy a trabajar en el Consejo Internacional de la Ciencia, que es como las Naciones Unidas de la Ciencia”. En este consejo la profesora Ocampo era la encargada de la gestión y logística de proyectos científicos en las regiones de Asia, África y Latinoamérica.

Después de 5 años de trabajo en el Consejo, la doctora Ocampo dirigió uno de los centros de investigación más importantes de México en la península Yucatán, reconocido mundialmente por su parque científico, allí gestionó importantes proyectos y recursos para la ciencia en esa zona el país, con el paso de los años y de varios gobiernos regresó a una Universidad “me di cuenta que podíamos innovar enseñando sobre sustentabilidad a los estudiantes para que tuvieran una visión global sobre este temas. Ellos van a poner los próximos negocios, van a tener las próximas empresas, y qué tal si desde la universidad empezamos a sembrar la semilla de la sustentabilidad, de los negocios sustentables, de la inclusión, de la cultura de la sustentabilidad. Hicimos cosas muy lindas con los estudiantes, me llené de universidad otra vez”.

La sustentabilidad hace parte también de la vida cotidiana de la Dra Ocampo “soy bióloga, mi esposo es biólogo e hicimos una casa sustentable donde aplicamos todas las cosas que sabíamos como biólogos, usamos energía solar, hacemos un uso responsable del agua, hicimos una casa hermosa que incita al bienestar, que además es un ejemplo” Desde allí la profesora sigue aportando a través de consultorías a empresas en temas de sustentabilidad y recibiendo a estudiantes de todo el mundo que viajan a Yucatán para aprender sobre la biodiversidad de esa región.

Por Edgar Hernán Cruz García

Periodista de la Dirección de Comunicaciones Universitaria

 

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