La posesión presidencial en Venezuela plantea nuevos desafíos para la región, entre ellos, el aumento de la población migrante.
A propósito de la conmemoración del Día del Migrante realizada a finales del 2024, conversamos con el profesor Pedro Enrique Rodríguez para analizar cómo la posesión presidencial puede impactar los flujos migratorios y la integración de la población venezolana en nuestra región.
El profesor Pedro Rodríguez es psicólogo clínico comunitario con un doctorado de la Universidad Central de Venezuela y en la década del 2000 comenzó a trabajar en migración y salud mental con población colombiana que llegaba a Venezuela y Ecuador huyendo del conflicto armado colombiano. En el 2016 fue él quien migró con su familia para vincularse como profesor titular a la Universidad del Valle, en medio de una crisis en su país que ya empezaba a encrudecerse.
Actualmente, es uno de los 7,7 millones de migrantes venezolanos viven en el extranjero y que se ven afectados por la realidad actual de su país.
“La situación en este momento en Venezuela es muy difícil. No conozco ninguna persona que trabaje en este tema que no coincida en que hay una altísima probabilidad de que vuelva a existir un nuevo pico de migración después del 10 de enero”.
Colombia, Ecuador y Brasil: países más sensibles a la migración
La migración para el profesor Rodríguez se debe principalmente al progresivo desmantelamiento de las instituciones del Estado en Venezuela y el colapso de las condiciones económicas y sociales. En sus palabras, “la migración es la acción desesperada de generar condiciones de subsistencia y la precariedad les hace mucho más susceptibles a encontrarse en potenciales situaciones de violación de derechos humanos”.
Por eso, para Rodríguez un elemento preocupante ante la diáspora que ha generado el colapso del país ha sido la política migratoria defensiva de algunos países de la región, cerrando sus fronteras e imponiendo condiciones de regularización que no pueden ser cumplidas por miles de migrantes de todo el espectro socioeconómico.
Actualmente, hay una suspensión de relaciones diplomáticas y consulares de Venezuela con Argentina, Chile, Costa Rica, Perú y Panamá, así como una declaración de aumento de bloqueos a ese país por parte de Trump, presidente electo de los Estados Unidos.
La ruptura de relaciones diplomáticas reduce las posibilidades de renovar documentación para la permanencia, el acceso al trabajo y aumenta la división de las familias, exponiendo a miles de personas en vulnerabilidad a potenciales condiciones de violencia, más estigma, precarización y riesgos físicos y psicológicos elevados.
En ese panorama Colombia, Ecuador y Brasil se mantienen como países vecinos con relaciones diplomáticas y con acciones de atención humanitaria.
En Cali hay cerca de 129.812 personas migrantes
Dolor País: la salud mental está en crisis
A la par de los efectos diarios, el profesor resalta el sufrimiento social de los migrantes, que enmarca teóricamente en un “sufrimiento ético político”, acuñando el término de la psicóloga social brasileña, Bader Sawaia. En palabras de Rodríguez es un dolor país, “donde un grupo humano fuertemente golpeado por una situación de vida muy dramática, en condiciones de precariedad, pierde un lugar de vida que, la mayoría de las ocasiones, nunca se debió perder”.
La Plataforma de Coordinación Interangencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela R4V, alarma que el incierto futuro afecta la estabilidad emocional, la salud mental y el estrés psicológico no solo para las personas de ese país, sino para toda la comunidad de refugiados y migrantes, dado que el recrudecimiento de los controles de frontera afecta a toda la población migrante y a sus familias.
De acuerdo con el profesor Rodríguez, todas las personas podemos activar nuestras respuestas de diálogo y empatía. Él recuerda su trabajo en Venezuela con migrantes colombianos y sus entrevistas recientes en Cali.
“Cuando conversamos con colombianos es muy frecuente cómo se genera una asociación entre el proceso migratorio y las propias historias personales y familiares de migración, de manera que se crean relaciones de solidaridad”
“Colombia probablemente ha sido uno de los países que ha respondido de mejor forma a la importante ola de personas migrantes venezolanas”
Medidas de atención
A nivel nacional, el profesor Rodríguez enfatiza en las políticas del gobierno colombiano para el reconocimiento de los pasaportes, los estatus migratorios y los permisos de trabajo. Sobre esto, destaca que “Colombia ha tomado en los últimos tres periodos presidenciales acertados mecanismos de regularización como el permiso especial de permanencia”.
A nivel regional y local destaca las políticas locales de atención a migrantes, sobre esto la ACNUR ha venido trabajando con la Gobernación del Valle del Cauca en un Plan de Acción Territorial, un Consejo de Migrantes, Refugiados y Retornados y un Equipo Local de Coordinación para atender situaciones de migración, conflicto y Derechos Humanos en municipios como Buenaventura, Cerrito y Jamundí.
En Cali hay cerca de 129.812 personas migrantes a marzo de 2024 y en un convenio con ACNUR se fortaleció el Centro Intégrate que funciona en la Avenida 2DN # 24-128, para brindar una oferta interinstitucional para personas refugiadas, migrantes, retornadas y colombianas.
Finalmente, en medio de la situación que atraviesa su país, el llamado del profesor Pedro Rodríguez es al aprendizaje significativo y humano. “Hay una oportunidad de aprendizaje para los países receptores y una oportunidad también de crear nuevos diálogos y nuevas formas creativas de imaginarnos en el futuro”.
Por: Laura Parra Rodríguez












