Por Carmiña Navia
Profesora jubilada de Univalle
Para abordar el tema, lo primero es definir la palabra, ya que aunque se difunde un poco más que antes, la verdad es que pocos y pocas comprenden de fondo su significado. Su práctica indiscutiblemente es ancestral, no así su uso en nuestro idioma, y ya sabemos: lo que no se nombra, no existe o al menos no se quiere que exista. En español la propuso por primera vez en 1921 el escritor español Miguel de Unamuno quien insistió en la necesidad de diferenciar el amor de hermanos: fraternidad; del amor de hermanas que él denominó sororidad. Unamuno plantea en un artículo de Caras y Caretas (Buenos Aires, Marzo 1921) que así como paternidad y maternidad no son lo mismo, fraternal y hermandad femenina no lo son tampoco porque hermano y hermana no son iguales, insiste entonces en la necesidad de introducir términos como sororidad y sororal -derivados del latín- para solucionar esta carencia. Igualmente en el prólogo a su novela La tía Tula, introduce la palabra para calificar la hermandad femenina.
En otros ámbitos e idiomas, el término empieza a manejarse en Estados Unidos alrededor de los años 70, acompañando a la segunda ola del feminismo. Es en estos días que Kate Millet y otras empiezan a hablar de sisterhood, como una alternativa a las “hermandades masculinas” corrientes en la Universidades norteamericanas. Una vez acogido el término la historia de las mujeres y los hombres se empieza a revisar con nuevos ojos y se descubre la ancestralidad de estas prácticas. No podemos olvidar que vivimos en una sociedad patriarcal que se sostiene muchas veces en la rivalidad entre mujeres, rivalidad que intentan inyectarnos de múltiples maneras. Superar esa rivalidad y llegar a acogernos como hermanas, exige una nueva conciencia y un proyecto político amplio que nos dibuje una línea de unidad en nuestros horizontes.
Estas prácticas femeninas han estado presentes en la historia humana siempre, pero se han ocultado o silenciado porque a la hegemonía masculina le convenía introyectar en nuestros inconscientes la tradición de la in-sororidad, precisamente para mantenernos separadas y en canchas enemigas. Por otro lado las mujeres no hemos tenido la fuerza suficiente para realizar y proyectar nuestras propias representaciones lingüístico-literarias. Es claro sin embargo que el poder de los hombres en las relaciones de género no fue siempre compacto (estos procesos y hechos los describió muy bien Foucault, al examinar las grietas del poder y los ejercicios de los micro-poderes). En los intersticios de las hegemonías masculinas las mujeres logramos mantener nuestra propia energía y resistir.
La palabra es aceptada y oficializada en la Real Academia de la Lengua española en Diciembre de 1918, pero definirla no es simple, porque sus connotaciones son amplias y su universo extenso. Voy a dar algunos rasgos que me parecen los carriles más significativos: Supone una amistad y afecto entre mujeres, una escogencia y un apoyo decidido y definitivo de género.
Yo creo, sin embargo que la aproximación más exacta sería: pacto entre mujeres. Este pacto es interpretable desde muy diversos ámbitos: Pacto de género, pacto político, pacto social, vecinal, religioso… {Pacto poético el que vivimos en estos encuentros...}
Estos pactos y apoyos permiten a las mujeres situarse en el mundo de manera más firme y generar alternativas culturales, espirituales y políticas que sustenten un mundo más igualitario y armónico, en el que las voces de las mujeres pese tanto como las voces masculinas.
RASTREOS HISTÓRICOS DE LA SORORIDAD.
Construir la sororidad requiere de nosotras afianzar nuestra propia imagen y potencialidad como mujeres, aceptarnos en primer lugar a nosotras mismas y acoger a la otra en su mismidad, para ello es necesario que tengamos espejos en los cuales mirarnos y que nuestra imagen nos lance hacia adelante y rompa todo trazo de inmovilidad o parálisis. Estos procesos suponen la capacidad de representarnos que muchas veces no hemos tenido las mujeres. Ya sabemos que el arte y la poesía se adelantan desde el inconsciente a anunciar en el mundo las posibilidades ignoradas.
En este nivel de las representaciones podemos traer algunos ejemplos de los varios que hay:
A lo largo de la historia estos apoyos y abrazos solidarios entre las mujeres se han repetido y recreado siempre. En 1405, en medio de un debate sobre la “peligrosidad” de las mujeres y su poder de seducción, la escritora italiana Christine de Pizan publica sus celebrada obra: La ciudad de las damas, en la que asume la defensa de las virtudes y los aportes de las mujeres en la sociedad en su conjunto. En este texto ella propone las alianzas y los apoyos como forma de la que mujeres se sitúen socialmente y sobre todo propone algo muy importante: Que nos valoremos a nosotras mismas y nos habite el orgullo de ser mujeres.
En 1635 la pintora barroca, italiana: Artemisia Gentileschi expone su obra, El nacimiento de Juan Bautista. Este cuadro muestra claramente dos pequeños grupos de personas, en una esquina, fuera del foco principal, aparece el que podría ser Zacarías firmando el nombre de su hijo; en el centro de la escena, cuatro mujeres se ocupan de las labores propias del dar a luz, estas mujeres en colaboración se ocupan sororalmente de la vida. Un par de siglos después la escritora norteamericana Louisa May Alcott publica en 1868 su novela Mujercitas, en la que se presenta la sociedad desde un ámbito femenino.
Más adelante: 1915, en Estados Unidos, la escritora Charlotte Perkins Gilman, publica su novela: “Tierra de ellas”, una utopía feminista en la que no sólo se introduce la palabra sororidad, sino que se traza un cuadro narrativo en el que se detallan aspectos definitivos de esta práctica y del mundo utópico que logra construir. En el nivel literario, una de las creaciones más antiguas la encontramos en la pequeña narración de Ruth en las Escrituras hebreas. En ella Ruth, en una decisión fundante de la sororidad espiritual afirma ante Nohemí: Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Esta pequeña pieza literaria opone resistencia a la rivalidad promocionada entre suegra y nuera, mostrando una relación de mujeres en mutuo apoyo sororo.
Si rastreamos con ojos nuevos la historia de Occidente, vamos a encontrar espejos de sororidad por doquier, de mujeres que han roto siempre la rivalidad con el centro y se han hermanado en un camino conjunto: en el ámbito espiritual, las beguinas, en el ámbito político, primero a lo largo de la ilustración y posteriormente en las primeras agrupaciones feministas, la lucha por el voto y por el avance en las diversas conquistas de derechos. Es imprescindible para hallar nuestras identidades en el mundo, recuperar nuestra memoria femenina autónoma y sorora, en esa memoria anclaremos nuestros mañanas.
AVANZANDO AL FUTURO
Tenemos que pensar hacia el mañana en dos aspectos: ¿Cómo tejer redes de sororidad en medio de un sistema que nos enfrenta a unos humanos con otros y nos pone a las mujeres a competir por un reconocimiento del centro? Además: ¿Por qué o para qué la sororidad en nuestras vidas? Esta última pregunta nos la pueden ayudar a responder los grupos feministas que tejiendo relaciones de apoyo han logrado la conquista de diversos derechos: las sufragistas, las Católicas por el Derecho a Decidir o las distintas redes alrededor de los problemas de la salud de las mujeres, las mujeres y abuelas de la Plaza de Mayo o las mexicanas unidas en torno a los feminicidios en Ciudad Juárez. Desde el mismo corazón de la opresión puede surgir el abrazo sororo que se convierte siempre en camino de liberación.
Es importante que nuestra mirada al ayer se afiance en nuevos paradigmas construidos desde nosotras mismas, eso es lo único que nos da capacidad de auto representarnos en resistencia frente a los “espejos” que nos han impuesto. Luisa Muraro, feminista italiana muy importante, habla en su libro del mismo nombre, de la necesidad de recuperar El orden simbólico de la madre. Por fuera de este orden las mujeres estamos sometidas al discurso patriarcal y a los roles que él nos asigna. Su planteamiento central es que la relación con la madre es una relación definitiva en la construcción de nuestra propia identidad y que esa relación ha sido quebrada por el sistema patriarcal y sus representaciones que pretenden mantenernos como mujeres en orillas opuestas.
La madre ha sido convertida en el patriarcalismo en una funcionaria del padre y no podemos rescatarla si no logramos reconstruir nuestra relación con ella. Esa reconstrucción pasa por restaurar en cada una de nosotras el orden simbólico materno. Muraro afirma que la inmensa labor del feminismo puede perderse en una o dos generaciones si no devolvemos a la sociedad la potencia simbólica contenida en la relación femenina con la madre, neutralizando así el dominio masculino.
Todo niño (varón o mujer) nace en una relación simbiótica con la madre, en ella aprendemos a hablar, la lengua es un don de la madre... pero esta relación se quiebra en el momento en que el infante empieza a ser regido por la ley del padre, el don de la lengua entonces empieza a regirse por esa ley paterna, consumando así “el asesinato materno” ... Los varones se benefician de esta ley, no así las mujeres quienes permanecemos huérfanas de la lengua materna y eso trae consecuencias nefastas:
El mundo decible en virtud de la lengua materna es sustituido por el mundo de la experiencia convenida, decible según reglas convencionales. No sostengo que el primero sea más bello y rico que el segundo, a veces ocurre lo contrario. Pero aquel está en correspondencia con la lengua viva y puede desarrollarse por sí mismo, mientras que este es fijo, y solo cambia cuando se tiene el poder de manipular sus reglas.... La experiencia femenina privada de la posibilidad de auto-significación se encontraría así totalmente a merced de los códigos culturales vigentes y de quienes tienen el poder de manipularlos. [Luisa Muraro, EL ORDEN SIMBÓLICO DE LA MADRE]
Resulta imprescindible reconciliarnos con nuestra madre, recuperar la relación originaria, recuperar la herencia de la lengua materna y con ello la capacidad de simbolizarnos. En medio de este proceso rompemos con la ubicación de rivalidad en la que hemos sido colocadas y encontramos un camino real y posible para el hermanamiento entre mujeres. Dar a nuestras madres el lugar que les corresponde como dadoras y cuidadoras de la vida en la sociedad y en el planeta, esa es nuestra tarea pendiente. Cuando demos a la madre la autoridad que le corresponde, en ella beberemos para concedernos una a otras la autoridad que nos afiance y nos permita construir la cultura de la sororidad, podemos recoger las palabras de una experiencia en este sentido:
... la confrontación con los hombres, debo decir que ante todo, es una confrontación dentro de nosotras. Es un salto simbólico incluso respecto a las formas de feminismo que hemos conocido y hemos realizado hasta este momento... hemos tenido una práctica en la cual la primera autoridad era otra mujer. Y así hemos creado el orden simbólico de la madre, porque el orden simbólico de la madre no es otra cosa que reconocer a la madre como origen, el primer otro que es otra más grande... (Ana María Piussi: La mediación femenina se abre volviendo a dar. En: RECETAS DE RELACIÓN, Educar teniendo en cuenta la madre; Cuadernos inacabados N°47).
Retomemos la otra pregunta: ¿Para qué la sororidad en nuestras vidas? Una cultura sorora nos lleva a marcos diferentes, amplios y novedosos para desarrollar nuestras vidas. En primer lugar la lucha en situaciones adversas se hace menos difícil si la hacemos con el apoyo de otras... igualmente la conquista de los derechos, a lo largo de siglos se ha logrado en medio de esos apoyos y nunca individual o solitariamente. Pero quizás lo más importante es que nuestras narrativas se reinventan y nos permiten reconocernos plenamente a gusto con nuestro ser de mujeres.
Marcela Lagarde habla de “aculturación feminista” para plantear la necesidad de una nueva forma de estar en el mundo y de entenderlo. Yo pienso que es pertinente hablar de una aculturación sorora, para rediseñar nuestras prácticas, nuestros afectos, nuestras motivaciones, nuestras escogencias. Hemos sido educadas en la enemistad, en la sospecha frente a la otra... ahora se trata de educarnos y transmitir a las nuevas generaciones el encuentro sincero, la acogida profunda, el apoyo entre hermanas.
Esta aculturación requiere una nueva mirada al pasado, una relectura que rescate a las ancestras del silencio y olvido y las convierta en portadoras de legados imprescindibles. Para referirme al campo de la espiritualidad por ejemplo, todo el mundo sabe quién es Ignacio de Loyola, pero muy escasamente se ha oído nombrar a Mary Ward o a Hadewich de Amberes, buscadora espiritual y poeta tan significativa como Juan de la Cruz. Se requiere una nueva mirada a los legados poéticos, científicos, artísticos, históricos... para beber en ellos nuestros caminos a la identidad colectiva.
En este camino realizaremos un encuentro con el affidamento lo que nos permitirá reconocer la autoridad de nuestras maestras, sin temor a perdernos en ese reconocimiento sino con la certeza de que en él encontramos nuestra propia valía. El affidamento está lejos de las relaciones jerárquicas y de poder que establece la sociedad patriarcal. La práctica del affidamento hace parte de la importante tarea que es rediseñar todo lo relativo a la mediación. Concedernos autoridad unas a otras es escoger a nuestras compañeras de género como mediadoras en el saber, en el camino artístico, en lo espiritual y religioso, en lo político.
Voy a citar un texto amplio de Marcela Lagarde porque me parece importante para iluminar nuestro planeamiento:
En el proceso de aculturación feminista, algunas feministas que se esfuerzan por construir los derechos y la autoridad de las mujeres en la sociedad, no reconocen ni los derechos ni la autoridad de otras mujeres. Los experimentan de acuerdo con la mecánica patriarcal: los derechos de una mujer quitan algo a otra mujer... La autoridad es vivida como autoritarismo o discriminación por superioridad... Si algunas mujeres destacan o son reconocidas, eclipsan a otras. En cambio cuando se avanza en la aculturación feminista (sorora digo yo) la autoridad de unas se traslada a las otras, unas pueden sentirse orgullosas de los logros de otras, hacerlos suyos y elevar la autoestima y lograr la autoestima social de las mujeres... La autoridad se convierte así en estímulo personal y colectivo y agrega valor simbólico y político a las acciones de las mujeres. (Marcela Lagarde: ACULTURACIÓN FEMNISTA, Centro de Documentación sobre la Mujer, Buenos Aires).
Para no seguir reproduciendo la cultura patriarcal tenemos que abordar y resolver el tema de la mediación. La mediación femenina nos abre las puertas de un horizonte completamente nuevo que nos libra de conceder autoridad en distintos ejes, sólo a la palabra de los varones, y nos exige refundar el canon político, artístico y literario, ideológico y religioso... para centralizar la palabra femenina y lanzar al futuro el legado de las mujeres hasta hoy ignorado y subvalorado totalmente. La humanidad entera se beneficiará porque el mundo se ha construido con el aporte del 100% de su población y en el sistema patriarcal “la otra mitad del cielo” no ha sido tenida en cuenta.
Carmiña Navia Velasco
Julio de 2025
En lo profundo de cada célula late una memoria silenciosa que habla de orígenes y resistencias. El trabajo que hace un equipo de investigadores latinoamericanos no solo abre caminos para la medicina, también ubica en el centro de la mesa la pluralidad que habita nuestro continente.
Por Salomé Mizrachi Medina
Agencia de Noticias Univalle
Más allá de lo que alcanza la vista, cada célula resguarda un caudal de información que sobrepasa cualquier archivo construido por el ser humano. Ese conjunto de datos está escrito en el ADN , un material que funciona como registro dinámico de la vida y que guarda claves sobre el origen, la salud y la diversidad de cada individuo.
No obstante, en América Latina, gran parte de ese caudal permanece inexplorado. La investigación genómica y celular se ha concentrado históricamente en poblaciones de Europa y Norteamérica, lo que ha dejado a la región latinoamericana en una situación de vacío científico. Esta ausencia no solo limita el conocimiento sobre la diversidad biológica del continente; también restringe el desarrollo de diagnósticos y tratamientos más precisos para sus habitantes. Avanzar en este campo significa abrir la puerta a una ciencia más representativa, capaz de responder a las particularidades de nuestras poblaciones y de fortalecer la equidad en salud.
Con esto en mente, LatinCells, iniciativa conformada por latinoamericanos, se propuso el objetivo de crear un mapa de diversidad de células humanas de poblaciones indígenas y mestizas de siete países diferentes: Colombia, México, Perú, Chile, Brasil, Uruguay y los latinos de Estados Unidos. Entre el selecto equipo de investigación se encuentra el profesor Guillermo Barreto, doctor en Biología Molecular e investigador del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, quien lidera el proyecto en Colombia.
Célula por célula
LatinCells, financiada por la Iniciativa Chan Zuckerberg, nace pensando en contribuir al Human Cell Atlas, un proyecto global creado para describir todos los tipos de células –unidades fundamentales de la vida– del cuerpo humano, como base para comprender la salud y tratar enfermedades. De ahí que el trabajo consista en observar estas valiosas unidades de manera individual, como si cada una fuera un mundo propio.
En este proyecto se estudian células de la sangre, que conforman el sistema inmune, de epitelio bucal y también células del tejido de la vesícula biliar (procedentes de pacientes con este tipo de cáncer), esperando que el resultado sea un mapa celular que refleje la diversidad biológica de la región y que sirva como punto de referencia para futuras investigaciones. Sin embargo, para lograrlo, los investigadores deben aislar el ARN que contiene cada célula; pues se trata de la molécula que lleva los mensajes del ADN para que las células sepan qué hacer y cómo funcionar.
Queda claro que este interés en el ADN no es casual, ya que estudiarlo en contextos diferentes permite algo más que acumular datos; significa generar un conocimiento que responda a realidades locales y que corrija la falta de representación en la ciencia global. En el caso de América Latina, implica reconocer que su riqueza genética y cultural también está inscrita en las células. LatinCells busca poner la diversidad genética en el centro de la investigación para construir bases sólidas hacia una medicina más inclusiva y precisa.
El profesor Andrés Moreno Estrada, miembro de LatinCells y doctor en Genética Evolutiva y de Poblaciones, menciona que utilizan tecnologías que permiten analizar el ARN de una sola célula y no de un conjunto mezclado, lo que abre la posibilidad de ver con precisión qué está haciendo cada célula en un momento dado, qué genes activa y cómo participa en los procesos de defensa del cuerpo. Por eso, para este proyecto, se han creado protocolos alternativos que facilitan el transporte de las muestras desde su extracción hasta el laboratorio, reemplazando elementos que no se pueden emplear en el trabajo de campo por otros. De este modo ha sido posible llevar la iniciativa a zonas de difícil acceso por su geografía como los Llanos Orientales o La Guajira en Colombia, lo que permite una mayor fidelidad e información en la conformación de la biored de células humanas.
Ciencia desde el Sur
Este proyecto, dentro del consorcio mundial del Atlas de Células Humanas, es el único completamente local , porque todo el equipo y las instituciones que participan se encuentran en Latinoamérica. Algo que resulta pertinente pues, como nos cuenta el profesor Barreto, “si se miran las bases de datos, América Latina sólo está representada entre el 1.5% al 2% de secuencias. Y es una situación de total inequidad en términos de conocimiento, porque América Latina aporta una gran diversidad humana”. De manera que trabajar desde la región permite corregir la deuda histórica de haber construido el conocimiento desde realidades ajenas a la investigación científica.
Esta brecha ha dejado a muchos pueblos fuera de la narrativa científica, como si no tuvieran un lugar en el mapa global. Sin embargo, en América Latina conviven múltiples historias genéticas que no se encuentran en otras regiones del mundo. Al investigarlas con equipos locales, se reconocen esas singularidades y se evita que los resultados se lean únicamente bajo lentes eurocéntricos. No se trata solo de aportar datos, sino de cambiar el centro de gravedad del conocimiento para que la ciencia se refleje con justicia la riqueza de los territorios.
Además, cada región de América Latina enfrenta condiciones ambientales distintas y, con ellas, desafíos particulares frente a patógenos. El profesor Estrada hace énfasis en que no es lo mismo habitar la humedad del Amazonas que las alturas frías del Altiplano andino, porque las células no solo cargan una herencia genética, también guardan la memoria de esas exposiciones, resultando en cuerpos que responden de maneras diferentes. Así, los investigadores se preguntan si los perfiles de expresión del ARN en Colombia coinciden o difieren con los de otros países incluidos en el proyecto, con la expectativa de levantar un mapa de referencia que muestre cómo interactúan los genes con cada entorno. De esta manera, se abre la posibilidad de anticipar cómo podrían comportarse las enfermedades emergentes en la región y, en consecuencia, poder trazar rutas de prevención que integren tanto la ciencia como el conocimiento local de quienes han habitado estos territorios durante siglos.
Herencia escrita en ADN
En un país como Colombia, con 115 pueblos indígenas, la tarea de LatinCells adquiere un valor especial. La investigación parte de reconocer que en las comunidades estudiadas habita una diversidad única, pero también frágil, debido que algunas enfrentan el riesgo de desaparecer dado su desplazamiento hacia las ciudades y con ello transforman sus formas de vida. Debido a estos cambios, para Guillermo Barreto es pertinente investigarlos; ya que al haber sido los primeros en llegar al continente, sus genomas se consideran “ancestrales”, y conocerlos permitirá entender cómo se han adaptado frente a enfermedades o cómo han desarrollado resistencias que podrían dar pistas para el diagnóstico, monitoreo y manejo de diversos padecimientos biológicos.
También es importante tener en cuenta que la genética y la cultura no viajan por caminos separados, puesto que cada perfil de ADN heredado se enlaza con la manera en que los pueblos han vivido y creado vínculos con su entorno. Tal como el investigador colombiano lo resume: “la estructuración de la genética de las comunidades está relacionada con su cultura”. Esto en vista de que explorar el ADN de estas comunidades no solo permite avances en materia de salud; también abre ventanas hacia las prácticas de nuestros antepasados, desde el modo en que se organizaban hasta las estrategias con las que enfrentaban el mundo. En este sentido, el estudio celular se convierte en un puente entre la ciencia y la memoria cultural.
Mapear la diversidad genética humana en América Latina es entonces una tarea urgente, pues no se trata solo de ampliar la mirada global de la medicina, sino también de fortalecer la capacidad local para responder a problemas de salud con base en nuestras propias realidades. Cada variante genética refleja un cruce de caminos, una herencia que viaja en silencio de generación en generación. Al mirar dentro de las células aparece un testimonio que une biología e historia, como si en cada fragmento de ADN se tejiera una memoria que todavía guarda respuestas sobre lo que somos y sobre la riqueza que define a América Latina.
Vea al prof. Guillermo Barreto en nuestro videocast #VozSabés
Por primera vez en América, un equipo de especialistas del HIC Instituto Cardiovascular implantó el corazón artificial más pequeño y avanzado. Una egresada de la Universidad del Valle lideró este proceso.
Por Cindy Paola Gómez
Agencia de Noticias Univalle
El corazón: un director en crisis
En la orquesta del cuerpo, cada órgano aporta a esa obra mágica que es la vida. Los pulmones traen a la sangre el necesario oxígeno, los riñones filtran las toxinas y el estómago procesa los alimentos que, finalmente, el intestino absorbe como nutrientes. Toda la sinfonía está coordinada por un director que, desde el centro, marca el ritmo de la función. Pero, ¿qué pasa cuando este pierde sus fuerzas?
Cuando el corazón está a punto de desfallecer o, para este caso, dejar caer la batuta, el hígado y el riñón titubean ante la falta de información -llegada en forma de sangre rica en oxígeno-. Sin los instrumentos principales sonando, el fin de la función parecería inevitable. Sin embargo, la tecnología médica creó un amigo que soporta a este director de orquesta para realizar su función: el dispositivo de asistencia ventricular -DAV.
El corazón de María Angélica Bonett iba a rendirse. Tras más de dos años de hospitalizaciones y sensación de asfixia, la opción de vida parecía cerrarse a una lista de donantes para un nuevo corazón. Sin embargo, la cirujana cardiovascular Lorena Montes pudo darle un nuevo ritmo a su corazón con la implantación del CorHeart 6, el dispositivo de asistencia ventricular más pequeño del mundo y el primero de su tipo en ser empleado en todo el continente americano.
Aunque este tipo de soportes existen hace un tiempo ya, su evolución se había detenido por causa de la salida del mercado de varias marcas debido a fallos técnicos. Así las cosas, sólo una marca de dispositivos estaba disponible para casi todo el mercado mundial, con excepción de China. Y es desde este país que la investigación médica encuentra una alternativa más pequeña y liviana para apoyar a pacientes con insuficiencia cardíaca.
“China era un mercado que no estaba abierto. Entonces, empezaron a desarrollar dispositivos de asistencia ventricular porque ellos no podían poner dispositivos que vinieran de Estados Unidos. Hay cinco en desarrollo, pero dos de ellos han tenido la mayor aceptación. Uno está en ensayo clínico en Estados Unidos. El otro es el CoreHeart. Ha tenido muy buenos resultados en China y, a hoy, está en ensayo clínico en el territorio europeo”, cuenta la doctora Montes.
En la búsqueda de nuevas alternativas para sus pacientes, Lorena Montes se encontró con el CorHeart en un congreso. Aunque el HeartMate 3 le había permitido salvar varias vidas a ella y a su equipo médico, las características de este nuevo dispositivo no sólo mejorarían la calidad de vida de los pacientes intervenidos, sino que también permitiría su implantación en más personas con un corazón ad portas de la rendición, como en el caso de pacientes pediátricos y, por supuesto, el de personas como María Angélica, de complexión delgada y baja estatura.
Los dispositivos de asistencia ventricular izquierda, como es el caso del Corheart 6, funcionan como una pequeña bomba que, por medio de fuerza centrífuga, ayuda al paso de la sangre desde ese ventrículo izquierdo hacia la aorta y, desde allí, a todo el cuerpo. Con este impulso, la sangre oxigenada circula de forma adecuada por el organismo y se previenen eventos de salud como mareos, desmayos, e incluso las fallas multiorgánica. En sentido musical, es como un brazo de apoyo para ese director de orquesta agotado.
Comparado con el HeartMate 3, (el Corheart 6) no sólo es más pequeño, sino también más liviano. Con un largo de 5.5 centímetros, 2.8 centímetros de diámetro y apenas 90 gramos, este soporte ventricular representa una mejora potencial frente a las molestias ocasionadas por el implante al chocar contra la cavidad torácica. Además, por su menor gasto de batería, permite el uso de un cableado más fino y flexible, lo que se traduce en menores riesgos de infección para los pacientes.
“Como el dispositivo es más pequeño, le hicieron un driveline que es más flexible y más pequeño también, y eso es importantísimo. Cuando el cable es grueso, traumatiza de manera constante el tejido circundante, lo que suele generar infecciones en la zona. Una infección de este tipo puede colonizar hacia adentro el dispositivo y generar una endocarditis. Entonces, al final, estos pacientes terminan en trasplante cardíaco porque ya no se pueden tratar de otra forma”, explicó la doctora Lorena Montes a la Agencia de Noticias Univalle.
Pero, si el director sufre de tantos problemas, ¿no sería preferible reemplazarlo? En corta respuesta, no. La complejidad de los trasplantes coronarios pasa por la consecución del órgano donante, pasa por la dificultad de la operación, los cuidados posoperatorios, la posibilidad de rechazo del corazón y las enfermedades por la inmunosupresión del paciente. Por otro lado, la implantación de dispositivos de asistencia ventricular demostró un mayor incremento de la esperanza de vida que en pacientes trasplantados.
“En un lapso de 10 a 15 años, más del 50% de los pacientes trasplantados requieren un retransplante, o sea, un gran porcentaje y esto disminuye la esperanza de vida. Un dispositivo implantado puede darnos una certeza de diez años con una adecuada calidad de vida y sin eventos médicos a nivel coronario. Luego, a los 10 años, se puede trasplantar, pero ya evitaste un trasplante”, añade la doctora Montes.
Una vida dedicada al corazón
Lorena Montes siempre quiso ser cirujana cardiovascular. Aunque no encontró la forma de acercarse a esta especialidad durante su formación de pregrado en la Universidad del Valle, su pasión por la cardiología, en conjunción con su meta de ser cirujana, le marcaron el camino que, aunque difícil, tomó con total convicción.
“Cuando terminé la carrera, tenía clarísimo que quería hacer cirugía cardiovascular, aunque no la había visto nunca y no había rotación para conocer la especialidad. Estudié cirugía cardiovascular en España, hice la especialización en la Clínica San Carlos. Mi hospital, de los más top en cardio en España, no tenía ni trasplante ni asistencia, pero sí tenía clínica de falla cardíaca”, recuerda.
Durante su estadía en Europa, buscó un centro de asistencia ventricular para ampliar su formación. Así, llegó a Berlín, donde estuvo cuatro meses aprendiendo varios dispositivos como el HeartMate 2, el HeartMate 3 y otras alternativas. Completó su formación en Leipzig y regresó a Colombia, donde se halló de frente con la escasez de estos procedimientos. Finalmente, encontró su lugar en el Hospital Internacional de Colombia -HIC, clínica a cargo de 36 de las 42 operaciones de implantación realizadas en el país hasta la fecha.
Aunque es la primera vez que la cardiocirujana implanta un CorHeart, su experiencia con este tipo de operaciones es vasta. Con un total de diez dispositivos de asistencia ventricular en sus tres años y medio de experiencia en el HIC, se ha convertido en una voz de autoridad en América Latina en lo referente a este tipo de cirugía y una de las mujeres pioneras en este campo.
El éxito, más allá de los números, se traduce en esos nuevos latidos, en esos corazones que hoy pueden dirigir la orquesta de sus vidas. Por eso, sus pacientes, así como todos los que han pasado por este programa de implantación en el HIC, se han convertido en parte de sus afectos.
“Los pacientes son como una familia. Hemos celebrado con todos, se conocen entre ellos y hacen actividades con frecuencia. De hecho, una de mis amigas más cercanas es parte de este grupo. Aunque no fue mi paciente porque no le implanté el dispositivo, hace parte del grupo. Tuvo un HeartMate y después fue trasplantada”, afirmó.
Para que la orquesta del cuerpo se desempeñe de forma correcta, el corazón debe latir a un mínimo de 60 pulsaciones por minuto. Pasados los diez años de vida del dispositivo, Lorena Montes habrá dado más de 315 millones y medio de latidos a una sola de las personas implantadas. Con ello, no sólo habrá tocado la vida de una paciente, como es el caso de María Angélica, sino que habrá llegado a todas las vidas cruzadas. Como la música, que hace vibrar a todos los tímpanos a los que llega.
Desde la fundación de la Universidad del Valle, hace 80 años, la salud fue un eje fundamental de su quehacer científico, académico y social. En un territorio con enormes desafíos en materia de equidad, acceso a la educación superior y el bienestar de sus habitantes, la institución asumió la tarea, no solo de formar en el más alto nivel de excelencia y con sentido crítico a sus estudiantes, sino de acompañar el desarrollo de la región. En Univalle hemos entendido que pensar la salud es pensar la vida, la dignidad y el futuro de la región.
Con la creación de programas como Medicina y Enfermería, así como unidades académicas como la Escuela de Salud Pública han formado profesionales cualificados, con un trabajo interdisciplinario, en el cual la investigación y la formación se complementan. El trabajo, las investigaciones y los desarrollos que nuestros epidemiólogos, médicos, terapeutas, odontólogos y demás profesionales de las ciencias de la salud han trazado durante estas ocho décadas son una muestra del compromiso de nuestra comunidad académica con la salud, aspecto que se fortalece gracias a la articulación que tenemos con instituciones como el Hospital Universitario del Valle “Evaristo García”, donde muchos de nuestros estudiantes pueden realizar sus prácticas.
Los aportes que docentes, grupos y centros de investigación han hecho en materia de política pública han incidido en la mejora de las actividades de promoción, atención y prevención de enfermedades y también en la disminución de las barreras de acceso y las inequidades en materia de salud. Desde nuestras aulas y laboratorios se ha aportado evidencia científica y se han liderado debates para fortalecer nuestro sistema de salud.
La Universidad desempeñó un papel preponderante frente a la situación de la pandemia por el COVID-19. Los investigadores de nuestra institución pusieron sus conocimientos y sus capacidades para ayudar a entender la dinámica del virus, para proponer estrategias de contención y aportar elementos para la toma de decisiones en materia de salud pública. Fue un trabajo interdisciplinario que nos permitió acompañar a la región y al país en las dimensiones sociales, económicas y emocionales de esa coyuntura.
Concebimos la salud como como un aspecto integral de la vida, que no se limita a la ausencia de enfermedades, sino que se encuentra profunda y estrechamente relacionada con las condiciones de bienestar y tejido sociocultural.
En el presente número de la Revista Campus hemos querido presentar algunos de los trabajos recientes y desarrollos que nuestra comunidad académica ha adelantado y que también posicionan a la Universidad del Valle como un actor clave en el campo de la investigación en salud, dando respuesta a las necesidades de la sociedad y permitiéndonos construir futuro conjuntamente.
Este 16 de septiembre se llevará a cabo el foro “Paz con verdad y justicia con memoria para la no repetición”, organizado por el Instituto de Investigaciones e Intervenciones para la Paz junto con la Corporación Reiniciar. El objetivo del evento es contribuir a la materialización de las acciones reparatorias de la memoria de integrantes y militantes de la Unión Patriótica asesinados por su participación política. La jornada se realizará desde las 8: am hasta las 5:pm en el Auditorio 3 de la Facultad de Ingeniería en el campus Meléndez.
Además, el evento contará con la exposición artística itinerante “Voces para transformar a Colombia” y la presentación de la obra “Sazón de Patria… Algo se está cocinando” del colectivo teatral SUTEV Escena Maestra.

El himno nacional de Colombia sonó este miércoles 10 de septiembre en Medellín, durante el Campeonato Sudamericano Sub -23 y Mayores, en el que participan ocho países.
El esgrimista vallecaucano y estudiante de la Universidad del Valle Isaac Camayo Guerrero logró subir al primer lugar del podio después de una competencia candente.
Durante la etapa de pools, el floretista colombiano obtuvo un indicador de +11 puntos entre los toques dados y toques recibidos, con 4 asaltos arriba y 2 abajo.

En la tabla de eliminación directa, cuadro de 32, se encontró con el venezolano Angel Martínez, a quien venció con un score de 15-7.
En el siguiente cuadro de 16 el oponente fue Pedro Marostega de Brasil, con quien nuevamente salió victorioso en un marcador 15-11. Ya en el cuadro de 8, contra el chileno David Alarcón, con un contundente 15-5 selló su paso a la semifinal donde le esperaba su compañero de equipo y campeón de la categoría Sub-23, Alejandro Bolaños, con quien logró la victoria en un apretado 15-14.
La final contra Andrea Nigosanti de Argentina le dió el oro a Isaac Camayo, con un 15-12, lo que ratificó el desarrollo de la esgrima en el Valle del Cauca y en Colombia, dejando un nuevo campeón sudamericano de florete en la categoría de mayores.
En palabras del campeón sudamericano, Isaac Camayo Guerrero: "para mi proceso deportivo, el nivel de concentración y confianza en lo que puedo hacer es muy importante y también contar con el apoyo de mi entrenador, la Liga Vallecaucana de Esgrima y la Federación Colombiana de Esgrima para seguirle aportando a Colombia, si lo visualizas lo haces posible".
Actualmente, Colombia suma un total de 8 medallas de oro, seguido de Brasil con 2 metales dorados, la competencia continuará hasta el 12 de septiembre.

La Facultad de Salud de la Universidad del Valle se complace en anunciar que el próximo lunes 15 de septiembre de 2025, en el Auditorio Ives Chatain de la Sede San Fernando, se llevará a cabo la ceremonia solemne de otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa en Salud al profesor jubilado Luis Eduardo Bravo Ocaña, en reconocimiento a su destacada trayectoria académica, científica y profesional.
El Consejo Superior de la Universidad aprobó este reconocimiento en su sesión del 29 de agosto de 2025, como parte de la entrega de tres Doctorados Honoris Causa que exaltan a personalidades de la academia y la cultura en el marco de la conmemoración de los 80 años de la institución.

Un legado académico y científico de excelencia
El profesor Bravo, patólogo y epidemiólogo del cáncer, dedicó más de tres décadas a la docencia, la investigación y la gestión académica en la Universidad del Valle. Fue director del Registro Poblacional de Cáncer de Cali (RPCC) durante más de 20 años, consolidándolo como el más sólido de América Latina y un referente mundial en vigilancia epidemiológica.
Sus investigaciones sobre el cáncer gástrico y la infección por Helicobacter pylori han tenido impacto internacional, aportando evidencia clave para la prevención y control de esta enfermedad. Bajo su liderazgo, Colombia participó en proyectos de cooperación internacional con la Universidad de Vanderbilt y la Asociación Internacional de Registros de Cáncer (IACR), contribuyendo a la generación de conocimiento científico de alto nivel.
En el ámbito editorial, su gestión como Editor en Jefe de la revista Colombia Médica permitió que la revista alcanzara estándares internacionales, al ser indexada en Medline e incluida en PubMed Central, incrementando la visibilidad de la producción científica latinoamericana.
El profesor Bravo es además Investigador Senior de Minciencias, miembro activo de redes internacionales de investigación, y ha recibido distinciones como la Medalla al Mérito Cívico Santiago de Cali (2018).

Ceremonia de reconocimiento
La ceremonia contará con la presencia de las directivas universitarias, presidida por el Rector de la Universidad del Valle, profesor Guillermo Murillo Vargas, y la decana de la Facultad de Salud, profesora Claudia María Payán Villamizar, junto a directivas de la Universidad y la Facultad.
La ceremonia tendrá lugar el lunes 15 de septiembre a las 5:00 p.m. en el Auditorio Ives Chatain, Campus San Fernando.
Orgullo para la Facultad de Salud
Para la Facultad de Salud, este reconocimiento representa un motivo de orgullo y un homenaje a una vida dedicada a la investigación y la docencia, en la que el profesor Luis Eduardo Bravo ha dejado una huella profunda en la comunidad académica y en la salud pública del país y de la región.

Como parte de las actividades del Mes de la Internacionalización, la Universidad del Valle llevó a cabo el conversatorio “Conectando Oportunidades: Jornada de Experiencias en Convocatorias Externas”, un espacio que reunió a docentes de distintas facultades para compartir aprendizajes, estrategias y reflexiones en torno a su participación en convocatorias internacionales de investigación.
El evento, liderado por la Dirección de Relaciones Internacionales – DRI, contó con la participación de la profesora Lyda Osorio de la Facultad de Salud, el profesor Diego García de la Facultad de Ingeniería, la profesora Ángela Franco de la Facultad de Artes Integradas y el profesor Luis Alfredo Rodríguez del Departamento de Física, quienes, desde sus trayectorias y enfoques disciplinares, compartieron claves para fortalecer la presencia de la Universidad en escenarios internacionales de investigación.
Para la profesora Lyda Osorio, uno de los principales retos es fortalecer las redes de colaboración académica, un aspecto que no siempre se aborda durante la formación universitaria.
“Es importante fortalecer las redes de networking que no nos formamos en nuestro pregrado ni posgrado, fortalecer las capacidades propias y de los estudiantes, participar de las actividades de movilidad, hacer redes y alianzas, entre otros”, afirmó.
En ese sentido, se destacó también la necesidad de consolidar vínculos con egresados de Univalle que actualmente se encuentran en instituciones internacionales, una estrategia en la que la DRI viene trabajando activamente para ampliar el alcance global de la Universidad.
Por su parte, el profesor Luis Alfredo Rodríguez resaltó la importancia de la colaboración interdisciplinaria y la construcción de equipos sólidos como elementos decisivos para lograr el éxito en convocatorias externas.
“Poder crear un equipo de trabajo en el que haya confianza y complementariedad es fundamental. Es importante entender que uno como profesor no puede abordarlo todo solo”, indicó.
Desde la Facultad de Ingeniería, el profesor Diego García reflexionó sobre un factor clave, la autoconfianza. “El factor clave es creernos nuestras capacidades. En ocasiones somos tan tímidos que no nos reconocemos con esas capacidades, y eso nos impide dar el paso en estos temas”, expresó.
La profesora Ángela Franco, por su parte, subrayó cómo la interdisciplinariedad ha sido esencial en sus proyectos para lograr resultados exitosos en convocatorias internacionales. “Para nosotros, tener soluciones que abarquen varios complejos en un solo proyecto siempre ha sido la clave para obtener una respuesta positiva en estas convocatorias”, comentó.
Este conversatorio se suma a las diversas actividades del Mes de la Internacionalización, que buscan impulsar la proyección global de la Universidad del Valle, fomentar la participación de su comunidad académica en escenarios internacionales y fortalecer una cultura institucional orientada a la cooperación, el intercambio y la excelencia investigativa.
Por decisión unánime, el Consejo Académico de la Universidad del Valle aprobó, este jueves 11 de septiembre, el Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035, visión de futuro a 2045 de la universidad.
La formulación del Plan de Desarrollo se inició en febrero de 2024 y conllevó la realización de más de 150 sesiones de trabajo. Muchas de ellas de carácter ampliado y con participación de todos los estamentos universitarios.
Como parte del proceso, se constituyeron once Mesas Temáticas Convergentes que operaron durante 2024 y que permitieron la conformación de las bases del Plan en sus distintos elementos temático-conceptuales.
Gracias a la participación de numerosos integrantes de la comunidad universitaria y con la conducción de la Oficina de Planeación a cargo del profesor Luis Carlos Castillo Gómez, en 2025 se elaboraron los siete desafíos estratégicos del Plan. Los desafíos incorporan catorce estrategias y 33 programas para el logro de la estrategia decenal con visión a 20 años.
Se establecieron estrategias en los componentes misionales de formación, investigación, proyección. Social y bienestar, así como para el Sistema de Regionalización y en ambiente, paz, digitalización, fortalecimiento, administrativo, infraestructura y transformación tecnológica.
Con el fin de que los participantes y la comunidad en general puedan conocer detalles técnicos sobre aspectos conceptuales de la planeación se diseñó un curso específico gratuito y con certificación sobre planeación estratégica.

Así mismo, a través del portal web www.ped.univalle.edu.co y de todos los medios de comunicación de la Universidad, la comunidad universitaria y la ciudadanía en general permanecen informadas acerca de los avances del plan.
La gran descentralización del diseño de plan desarrollo fue una característica especial y marca una novedad frente a los otros planes desarrollados hasta la fecha.
A la elaboración del plan se dedicaron por lo menos 20 sesiones descentralizadas que permitieron la participación de cientos de profesores de las seccionales y sedes, así como de miles de estudiantes a lo largo y ancho de la región.
Cientos de horas de grabación en audio, así como registro en video y fotográfico de todas y cada una de las sesiones constituyen un acervo documental de gran valor que servirá no solo para la futura planificación por parte de la Universidad detalle, sino a otras instituciones nacionales e internacionales que requieran adelantar procesos similares a este.
El Plan contó con participación de expertos y especialistas nacionales e internacionales, así como de empresarios y líderes de toda la región y áreas de influencia de la Universidad.
El plan estuvo caracterizado por la apertura al diálogo y la escucha permanente y activa y de ánimo constructivo en todos y cada uno de los espacios de construcción colectiva, así como con la publicación de toda la información y de las sesiones.
No hubo restricciones de acceso a las sesiones que fueron abiertas, tanto en los sitios de convocatoria como a través de las transmisiones a través de la red de Zoom y del canal YouTube de la Universidad.
El Plan 2025-2035 visión de futuro a 2045 es uno de los más ambiciosos planes estratégicos puestos en marcha por la Universidad del Valle a lo largo de sus 80 años de historia. Una comunidad universitaria conformada por más de 50 mil personas tendrá el reto de hacer realidad lo proyectado durante 2024 y 2025 por cientos de profesores, estudiantes, empleados y ciudadanos que participaron con la consigna de construir la universidad soñada.
El festival se celebrará el 2 y 3 de octubre en Univalle Sede Meléndez y reunirá más de 30 proyectos de la escena independiente.
El Festival Internacional Unirock Alternativo (FIURA) presentó el cartel oficial de su edición 2025, que tendrá lugar los días 2 y 3 de octubre en la Universidad del Valle — Sede Meléndez (Cali).
La programación de este año combina referentes de trayectoria con apuestas emergentes de géneros diversos. Los artistas principales serán: El Haragán y Cía, Black Pantera y Silverio, acompañados por más de treinta agrupaciones entre las que se destacan: Ordyn Nebur aka Chamizo, Take Off, Shikiman Lil, Fyah, Colérica, Dark Side, Últimos Nietos, Rex Marte, Juanvar, H2O - Hip Hop Organizado, Niko RST, Primal Sinner, N.O.F.E, D-Lirios, Vinilo Pintao’, El Pro, La Novena Agregada, Despertar Después del Medio Día, Orden Kaótico, Beyond I Die, Telégrafo, El Trío de las 3N, Mugre Sur, Lion Family Band, What Tha Funk, Smash-O y Samsara, entre otros.

“El FIURA es un punto de encuentro entre la música independiente y los públicos diversos. Este año buscamos fortalecer el intercambio cultural y mostrar la riqueza de propuestas que laten en la región”, señaló Javier Devia, director del festival. Además, también contará con una zona de experiencia de la que podrán disfrutar todos los asistentes al CDU del campus universitario.
Datos del festival:
? 2 y 3 de octubre de 2025
? Universidad del Valle — Sede Meléndez, Cali
? Más de 30 proyectos de música independiente
Boletería en preventa
Una vez más, la ciudad se prepara para vibrar al ritmo de la diversidad sonora y cultural que caracteriza al festival. Con el objetivo de que los asistentes aseguren, desde ya, su lugar en esta nueva edición, la organización anuncia la apertura oficial de la Preventa 1 de boletería hasta el 14 de septiembre:
? $25.000 → Entrada para 1 día
? $40.000 → Entrada para 2 días
Las entradas podrán adquirirse únicamente a través de nuestro canal oficial de WhatsApp https://wa.me/573193392986
