Salud

El sueño en época del Covid 19

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Martes, 12 Mayo 2020
Agencia de Noticias Univalle

Dormir bien es muy importante porque es una de las funciones vitales del ser humano y no hacerlo aumenta los riesgos de enfermedades cardiovasculares y metabólicas que pueden llevar a un incremento de la mortalidad; así que dormir bien es un factor de vida que no se debe tomar a la ligera, dijo el médico psiquiatra con subespecialidad en medicina del Sueño Cesar González Pardo.

La afirmación la hizo el docente universitario durante el programa de radio ´Sanemos juntos´ que trasmite la Emisora Univalle Stereo 105.3 y conduce Fulvia Carvajal.

Para el psiquiatra y profesor de la Universidad del Valle Cesar González Pardo, las asociaciones de sueño hace muy poco se pusieron de acuerdo sobre la cantidad de tiempo que debe dormir una persona diariamente pero coincidieron que entre 6 y 8 horas diarias es el tiempo que una persona adulta debe dormir. Si se duerme menos entonces aumenta el riesgo de morbilidad y mortalidad.

Agregó que quienes duerman más de nueve horas al día, también tienen problemas de salud. Se calcula que debemos pasar la tercera parte de la vida durmiendo, pero durmiendo bien, explicó.

Debemos pasar ocho horas de sueño, igual número de horas descansando y otras ocho horas durmiendo, pero usualmente no se cumple con esta necesidad.

Para el galeno, hay ciertas personas que constituyen entre el uno y dos por ciento de la población que pueden dormir menos de seis horas al día para sentirse bien y no sentir alteración. A estos individuos se les denomina ´dormidores cortos´.

El trastorno del sueño usualmente solo es la punta del iceber, pues en muchos casos son consecuencia de otros problemas como la ansiedad, depresión u otro inconveniente y según clasificación internacional podrían ser un centenar de trastornos y cada uno tiene sus propias características de diagnóstico y terapéuticas.

El subespecialista en medicina del sueño dijo que si miramos los trastornos desde sus causas podíamos englobarlos en siete grandes grupos.

El primero es el insomnio que posiblemente constituye la principal queja de sufrimiento de las persona que viven el confinamiento por la pandemia y al que usualmente se le busca una solución de dos maneras inocuas.

Una es automedicándose y la otra es siguiendo las recomendaciones de otros que no tienen la formación o capacidades médicas, como en el farmaceuta o un vecino.

Otro de los siete grupos de trastornos del sueño es el generado por problemas respiratorios asociados al sueño y un tercero es el de demasiada somnolencia diurna.

Un cuarto grupo es el de ritmos circadianos que son más comunes en personas jóvenes.

El ritmo circadiano se explica porque los humanos y demás seres vivos tenemos unas células especializadas que se constituyen en un marcapasos biológico que están sincronizadas con las horas del día y de la noche y controlan las secreciones de los órganos internos, de las hormonas y demás sustancias del cuerpo que están reguladas en las 24 horas del día.

El ritmo circadiano se altera con los malos hábitos, con los horarios inadecuados que generan un descontrol y una desincronización.

A otro de los siete grupos se le denomina el de los movimientos anormales que sufren de una patología específica denominada ´piernas inquietas´ que tampoco pueden dormir bien. Adicionalmente hay otro grupo que se denomina Parasonmnia y un último, incluye todas las categorías que no están en las anteriores.

Adicionalmente a estos grupos ya descritos debe tenerse en cuenta que las personas mayores duermen menos que los jóvenes, pues esto está determinado por el ritmo vital. Así que entre más años, menos dormimos, aseguró el psiquiatra.

Las personas entre más edad tienen mayores posibilidades de sufrir trastornos del sueño, además con el confinamiento este riesgo aumenta, entonces la edad mayor se constituye en un riesgo.

También es menester tener en cuenta que otro factor que incide en el sueño es el género. Los hombres duermen más que las mujeres.

Otras condiciones adicionales claves para conciliar y mantener el sueño son las socioeconómicas y las ambientales, porque duerme mejor quien tiene mejores condiciones climáticas, temperatura por el calor o frio, el ruido, etcétera.

Los factores que inciden en los trastornos del sueño son muy variados y uno de éstos es la ocupación. Es evidente que las personas que hacen turnos variados como los policías, vigilantes, bomberos, personal de salud, tienen mayores probabilidades de inconvenientes con el sueño.

Quienes han padecido cuadros de ansiedad o cualquier enfermedad mental también tienen un alto índice de riesgo; al igual que quienes afrontan problemas de salud física como dolores o malestares.

Otro factor que incide en el trastorno de sueño es el consumo de sustancias psicoactivas o con exceso de cafeína, alcohol o tabaco.

En época de confinamiento es usual que aumenten los trastornos del sueño, pero además hay poblaciones más vulnerables, como por ejemplo los profesionales de la salud que están en contacto con pacientes, igual que quienes han tenido personas o familiares cercanos contagiados, por la expectativa que se genera.

Otro grupo vulnerable es el de las personas ya han sido contagiadas y sufrieron los síntomas y efectos de la enfermedad.

Hay una investigación que ha permitido saber que otro grupo que tiene trastornos del sueño es el integrado por personas que siguen de manera obsesiva las noticias relacionadas con la pandemia.

Un estudio realizado por los chinos, que son los que primero sufrieron los inconvenientes de la enfermedad, dice que tener más de tres horas al día siguiendo las noticias por redes sociales o por medios de comunicación genera trastornos de sueño.

No tener unos horarios precisos para estar en la cama también está clasificado como trastorno del sueño. Personas que duermen en diferente horario o se acuestan muy tarde y se levantan muy tarde o duermen en diferente horario, incluso del día y aunque esto no está clasificado como insomnio, si es un trastorno y se debe pedir ayuda para tener un tratamiento adecuado.

Los mecanismos por los cuales el ser humano duerme es el ritmo circadiano y el otro es el control osmeostático es el que hace que una persona después de 16 horas de actividad requiera de su tiempo de descanso, pues el ser humano requiere de ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de sueño, pero cuando no se realizan las mismas actividades, sino que se aumenta la inactividad entonces el ritmo se pierde y aparecen los trastornos.

La primera recomendación es que los jóvenes que estudian virtualmente no lo hagan desde la cama y se solicita que se establezcan horarios de trabajo o de clase y se respete la luz del día para trabajar o estudiar y la noche para dormir

Se aconseja que tengan descanso de sus actividades, la posibilidad de recibir la luz del día, la exposición del sol, que no se sobrelimiten en el trabajo para hacer lo que antes no hacían, que tengan espacios para compartir, de esparcimiento y que la cama sea para dormir o para descansar, no para otras actividades.

La mala higiene del sueño está asociada con la falta de ejercicio, aumento de peso, aumento de ingesta exagerada de alimentos.

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