Más allá de una mirada desde la atención y la enfermedad, en la Universidad del Valle consideramos que la salud debe abordarse con un enfoque integral. Esto significa pasar de una concepción relacionada con un abordaje biológico o corporizado, a contemplar diferentes elementos, entre ellos la relación de los sujetos con los entornos.
Los seres humanos somos interdependientes. La relación con los otros y otras impacta la vida individual y colectiva. En esas interacciones que se dan en la vida cotidiana se construye la salud, entendida como una serie de prácticas, interacciones y situaciones donde el ser humano busca su satisfacción biológica, relacional y emocional.
Desde esta mirada, que está contemplada en nuestra Política de Universidad Saludable, se asume que la salud es una producción humana que se hace desde la vida cotidiana, en el día a día de la universidad, en las relaciones tanto laborales, como académicas y sociales. Es integral porque va más allá del cuerpo.
Es una tarea de todos los actores de esta institución la promoción de entornos protectores, resilientes, sostenibles, donde se pueda desarrollar una formación integral e incluyente, una cultura del cuidado de la salud física, mental, espiritual, social y ambiental de manera transversal en los procesos del proyecto institucional.












