¿Sabías que la lactancia materna es una de las mejores maneras para que la madre regrese a su peso previo al embarazo? Este acto natural tiene un impacto positivo en la recuperación de la madre después del parto. Al ayudar a movilizar las grasas acumuladas durante el embarazo, la lactancia acelera el proceso de retorno al peso anterior, lo cual es clave para la salud de la madre.
El tema de los “Riesgos durante el embarazo” fue el centro de la conversación en el programa radial Sanemos Juntos de la Universidad del Valle, donde Julián Herrera Murgueitio, médico y cirujano de la Universidad del Cauca y especialista en Medicina Familiar de la Universidad del Valle, compartió su experiencia y conocimientos sobre cómo identificar y manejar los factores de riesgo en este proceso tan vital para la madre y el bebé.
¿Qué es un riesgo durante el embarazo?
En términos médicos, un riesgo es cualquier factor o situación que aumenta la probabilidad de que una persona aparentemente sana, enferme o incluso pierda la vida. Durante el embarazo, existen factores de riesgo que debemos identificar y la intervención de ellos modifica la evolución y la historia natural de la enfermedad.
¿Por qué es tan importante el control prenatal?
El control prenatal no solo se trata de hacer chequeos médicos; es una oportunidad para tratar diferentes aspectos de la salud de la mujer, tanto biológicos, como psicológicos, nutricionales y sociales. Si se detectan deficiencias antes o durante el embarazo, se pueden corregir a tiempo y evitar complicaciones serias. El control prenatal temprano también permite una anticipación crucial, el médico debe observar la historia de la persona, el presente y anticiparse al futuro. En este caso, no solo hablamos de la salud de la madre, sino también de la del bebé que está por nacer.
¿Qué riesgos deben tenerse en cuenta?
Algunos de los principales riesgos incluyen:
Factores biológicos y sociales: La edad de la madre (muy joven o mayor de 35 años), antecedentes de complicaciones en embarazos anteriores (como preeclampsia o parto prematuro) o condiciones genéticas pueden aumentar los riesgos.
Riesgos infecciosos: Las infecciones urinarias, infecciones en las encías y la anemia son algunas de las condiciones que deben ser vigiladas durante el embarazo.
¿Qué es la preeclampsia?
La preeclampsia es una enfermedad que se desarrolla en la segunda mitad del embarazo, generalmente después de la semana 20, y puede tener consecuencias graves si no se trata a tiempo. Esta condición aumenta la presión arterial y afecta diversos órganos. La clave está en la detección temprana, ya que, de no corregirse, puede progresar y volverse fatal tanto para la madre como para el bebé.
Factores que influyen en la preeclampsia
Aunque la genética juega un papel importante en la preeclampsia, hay factores que pueden activar estos genes, como el estrés, las infecciones, la diabetes y el exceso de peso durante el embarazo. Identificar estos factores y tratarlos a tiempo puede prevenir la aparición de la preeclampsia.
El impacto del exceso de peso durante el embarazo
Una embarazada debe ganar entre 9 y 12 kilos durante la gestación. Ganar demasiado peso puede alterar el funcionamiento de los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de preeclampsia. Es importante controlar el peso y mantener una nutrición adecuada para evitar complicaciones. El sistema cardiovascular de la madre y la salud del bebé dependen en gran medida de cómo se gestione este aumento de peso.
¿Cuál es la edad ideal para tener un hijo?
La edad ideal para un embarazo es entre los 15 y 35 años. Después de los 35 años, el riesgo de malformaciones genéticas, como el síndrome de Down, aumenta. En países desarrollados, muchas mujeres que desean embarazarse después de los 35 años optan por preservar sus óvulos para realizar una fertilización in vitro, lo que reduce el riesgo de problemas genéticos graves.
Cuidados tras una cesárea
Son los cuidados de toda cirugía. La recuperación puede ser más lenta que la de un parto vaginal, por lo que es crucial seguir ciertos cuidados: evitar infecciones, movilizarse de manera temprana, y asegurar una lactancia materna adecuada. Este último es vital, ya que no solo beneficia la salud del bebé, sino también acelera la recuperación de la madre.
¿Es seguro hacer ejercicio durante el embarazo?
La actividad física moderada durante el embarazo tiene beneficios para la salud, tanto para la madre como para el bebé. Mientras no haya ninguna contraindicación médica como actividad uterina, contracciones espontáneas, hemorragias o salida de líquido amniótico, es recomendable hacer ejercicio dirigido y con cuidado.
Uno de los aspectos clave en la psicobiología de la mujer embarazada es la ambivalencia emocional que, en muchas ocasiones, aparece de manera inconsciente durante el primer trimestre. Esta sensación provoca un gran malestar en la paciente, que se manifiesta a través de síntomas como náuseas, vómitos y una variedad de molestias. Los médicos sabemos que estos síntomas son parte de una respuesta fisiológica normal. En el segundo trimestre, estos síntomas suelen desaparecer, y los antojos se convierten en una manifestación de ese malestar inconsciente, buscando, en muchos casos, atención y alivio. Este proceso está relacionado con el enfoque biopsicosocial, el cual destaca la importancia de un apoyo social más que psicológico. Aunque el apoyo psicológico es sin duda esencial, el componente social juega un papel crucial: un embarazo sin apoyo social adecuado puede tener un impacto muy diferente en sus resultados, tanto para la madre como para el bebé.
Salud oral durante el embarazo
La Escuela de Odontología y la Escuela de Medicina de Univalle fueron pioneras “al realizar una de las investigaciones más grandes, sobre este tema”. Es común que, durante el embarazo, las mujeres experimenten un leve sangrado en las encías al cepillarse, ya que la progesterona dilata los vasos sanguíneos de las encías y el microtrauma del cepillado puede causar este pequeño sangrado, lo cual es completamente normal. Sin embargo, lo que no es normal es lo que se conoce como enfermedad periodontal, que son infecciones en las encías, a menudo invisibles, pero que pueden generar bolsas de bacterias y pus. Estos problemas se traducen en síntomas como mal aliento y dientes que se aflojan, lo cual es una preocupación común entre las pacientes.
A través de nuestra investigación, demostramos que la enfermedad periodontal severa está estrechamente relacionada con el desarrollo de preeclampsia, y este hallazgo fue respaldado por más de 30 estudios posteriores a nivel mundial, lo que ha llevado a que esta conexión sea reconocida científicamente. Es por ello que convertimos en política pública la recomendación de que, además de recibir atención médica prenatal, las embarazadas deben consultar también con un odontólogo, un psicólogo y un nutricionista para un enfoque integral.
En este contexto, cabe destacar que las bacterias anaerobias presentes en la boca, que no necesitan oxígeno para sobrevivir, son especialmente proinflamatorias. Hemos encontrado evidencia del ADN de estas bacterias en placentas de mujeres que desarrollaron preeclampsia. Aún más sorprendente es que, en pacientes jóvenes que sufrieron infartos, se halló el ADN de estas mismas bacterias en las coronarias, lo que evidencia que la enfermedad periodontal severa no solo representa un riesgo para la preeclampsia, sino también para enfermedades coronarias, incluso en personas jóvenes.
Beneficios de identificar los riesgos a tiempo
Los beneficios para la madre son claros, siendo el principal el evitar patologías durante el embarazo. Prevenir la preeclampsia no solo significa reducir el riesgo de complicaciones graves para la salud y la vida de la madre, sino que sigue siendo la primera causa de mortalidad materna en Colombia, aunque las cifras han disminuido y hoy en día se asemejan a las de países desarrollados.
La clave es la asistencia temprana en el control prenatal, ya que las intervenciones preventivas para la preeclampsia son sumamente efectivas si se realiza una consulta temprana. Un médico entrenado puede identificar los riesgos, aplicar las intervenciones necesarias y guiar a la paciente para que siga las indicaciones, lo que reduce significativamente las complicaciones.
Es importante también destacar que las mujeres que desarrollan preeclampsia tienen tres veces más riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares a corto plazo. Lo mismo ocurre con la diabetes gestacional; un porcentaje considerable de estas mujeres se convierte en diabéticas después del parto, y a los 10 años, el 80% de ellas desarrollan diabetes. La prevención de estas patologías es crucial, y es aquí donde uno de los temas que más trabajo me ha ocupado es la restricción en el crecimiento fetal. Este fenómeno se da cuando el bebé no crece adecuadamente en el útero materno. Afortunadamente, esto es algo que se puede modificar fácilmente, ya que el 30% de las restricciones están asociadas con la desnutrición materna. Si a la madre se le detecta una deficiencia nutricional al inicio de su embarazo y se le proporciona una adecuada alimentación con proteínas, el bebé no tendrá un crecimiento restringido.
Es bien sabido que un bebé con crecimiento restringido activa genes relacionados con la enfermedad cardiovascular. Esta activación genética se vincula con procesos de metilación que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades a lo largo de la vida. Por lo tanto, prevenir la restricción en el crecimiento fetal desde el embarazo es una forma de reducir el riesgo cardiovascular en la infancia y la adolescencia.
Además, hay otros factores que contribuyen a la restricción del crecimiento, como las infecciones y el hábito de fumar. Fumar durante el embarazo activa los genes responsables de la restricción del crecimiento fetal, lo que aumenta los riesgos para el bebé. Es fundamental resaltar que en el embarazo no se debe fumar ni un solo cigarrillo.
En Colombia, el bajo peso al nacer sigue siendo una preocupación significativa. De hecho, dos de cada tres casos de bajo peso son resultado de la restricción del crecimiento. A pesar de los avances, esta tasa ha aumentado de un 7.2% a un 9.3% en los últimos 25 años. Aun así, hay mucho que se puede hacer, especialmente si consideramos los factores sociales que influyen en estos resultados. Cada vez es más evidente que existe una conexión entre la restricción en el crecimiento fetal y la conducta agresiva o violenta en los niños y adolescentes, lo que subraya la importancia de intervenir en el embarazo para
Es crucial que, en cuanto una mujer se dé cuenta de que está gestando, acuda al control prenatal lo antes posible, preferiblemente antes de la semana 14. Si no cuenta con el apoyo social de su pareja, es fundamental que busque apoyo a través del equipo de salud. Este apoyo social no solo es importante a nivel emocional, sino que también influye en la salud física de la madre y el bebé, creando conexiones bioquímicas esenciales. De hecho, en estudios recientes realizados en Colombia con embarazadas adolescentes en ocho regiones, se demostró que el determinante social más relevante para evitar complicaciones durante el embarazo es tener educación, empleo y apoyo social.












