Salud

Univalle en la estrategia contra el Covid-19

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Martes, 02 Junio 2020
Agencia de Noticias Univalle

Hace pocos días, debido al abundante número de contagiados con el COVID-19 el alcalde de Cali Jorge Iván Ospina y su equipo cercano de trabajo tomaron la decisión de realizar un cordón sanitario a la Galería Santa Elena, una de las más populosas de la ciudad.

La decisión causó un gran revuelo y mientras unos aplaudían la medida por considerarla acertada con base en los argumentos dados por la Alcaldía, otros, especialmente algunos de los directamente afectados tomaron actitudes de franca rebeldía, que, por ejemplo, materializaron ubicándose en otros lugares de la ciudad, como vendedores ambulantes, a pesar de la expresa prohibición.

Para nadie es un secreto que la decisión de la Alcaldía, de realizar un cordón sanitario a la Galería Santa Elena, tiene grandes consecuencias económicas, políticas y sociales para una gran parte de la ciudad, sin embargo, para la toma de decisión fue mucha el agua que corrió bajo el puente.

En la continua vigilancia epidemiológica que realiza el Equipo de Reacción Inmediata (ERI) de la Secretaría de Salud Pública Municipal (SSPM) de los nuevos casos positivos para COVID-19 se comenzó a evidenciar un incremento de casos en el mes de mayo en el sector de la Galería Santa Elena. Lo anterior llevó a que se iniciara un plan de actividades, liderado por la ESE centro, que consistió en campañas educativas sobre los hábitos de higiene y autocuidado frente al coronavirus. Se realizó un lavado y desinfección del sector, además, una búsqueda activa de casos sospechosos por COVID-19.

A pesar de la intervención, el número de casos positivo en el sector no disminuyó, lo que llevo a que, el 29 de mayo, la alcaldía Municipal de Cali decidiera realizar un cordón sanitario al sector de la Galería Santa Elena por 9 días, a partir del 2 de Junio, con el objetivo de proteger la salud de las personas que trabajan en la galería y evitar la transmisibilidad del virus en el sector. Para tal fin, se establecieron acciones de salud y de seguridad, dirigidas a contener el movimiento masivo de personas, de acuerdo con la situación epidemiológica de esa área.

“Si no se hace el cordón sanitario se sigue poniendo el riesgo la salud de las personas que trabajan en la galería como la de otras personas que se abastecen de ella” explicó el coordinador técnico del ERI de la SSPM de Cali frente a COVID-19, Andrés Castillo profesor del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, PhD en Epidemiología Molecular de enfermedades virales y cáncer de la Universidad de Kagoshima, Japón.

En su comisión académica con la SSPM, el profesor Castillo también está coordinando la mesa de riesgo del grupo de vigilancia epidemiológica con el apoyo de Yenifer Orobio, estadística y epidemióloga, egresada de la Universidad del Valle, quienes junto a epidemiólogos, médicos, enfermeras y técnicos de la SSPM, más el soporte de otros profesores como los doctores Andrés Fandiño y Daniel Cuartas de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle; la doctora Lena Barrera de la Escuela de Medicina, y el doctor Andrés Zea de la Escuela de Ciencias Básicas; y los profesores de la Universidad Javeriana David Arango y Diana Caicedo, son los encargados de generar y analizar los indicadores de alarma situacional para COVID-19 de Cali, con el fin de proponer estrategias que ayuden a la secretaria de salud Miyerlandi Torres, como a sus subsecretarios, a tomar decisiones operacionales para su mitigación.

“Para proponer estrategias de intervención como un cordón sanitario se necesita que ocurra un aumento de casos positivos en un sector de la ciudad, analizar la cadena de contagio del virus, la presencia de brotes, además, identificar quiénes y en dónde están ubicados los casos positivos como sus contactos, todo lo anterior es pertinente para la adopción de medidas sanitarias tendientes al control, contención y mitigación del virus “explicó el profesor Castillo.

Para realizar el análisis de los indicadores de alarma situacional también averigua, día a día, cuántas personas son hospitalizados en Unidades de Cuidado Intensivo positivas para COVID-19 y realizarles seguimiento a ellas como a sus contactos estrechos. Igualmente, el numero de personas que fallecen y se recuperan. Estos datos y análisis son publicados en el Boletín Diario de COVID-19 que elabora el Grupo de Vigilancia Epidemiológica de Cali, con el apoyo de la Universidad del Valle.

Para el profesor Andrés Castillo la estrategia más acertada para Cali de acuerdo por las condiciones socioeconómicas, culturales y políticas de la población es ir graduando la cuarentena con aperturas y cierres en caso de ser necesarios, que permitan que la actividad social y económica se mantenga, lo que se conoce como la estrategia de acordeón, por eso es clave saber qué está pasando y como es el comportamiento de la curva epidemiológica, de allí la importancia de la generación y análisis de los indicadores de alarma situacional.

Sobre implementar una estrategia similar a la usada en Suecia de inmunización de rebaño en donde sin hacer cuarentena se busca que con el tiempo llegue a haber tantos individuos que ya han superado la infección, de forma clínica o subclínica, que el virus no encuentre fácilmente personas susceptibles a las que pueda infectar, por lo que se cortaría la transmisión. Sin embargo, esta estrategia es difícil de implementar en la ciudad de Cali por que conlleva a tener por un tiempo un número considerable de enfermos con COVID-19, de los cuales muchos pueden necesitar ser hospitalizados en UCI, e incluso morir impactando fuertemente tanto en lo social como en salud pública a la población.

Por ejemplo, en Cali, en la pandemia se han presentado muertes de gente joven COVID-19 positivas con morbilidades como diabetes o hipertensión. Igualmente se ha evidenciado que algunos casos positivos se han dado cuenta que tenían estas enfermedades en el momento del contagio, lo que aumenta el riesgo de mortalidad. De allí la importancia de vigilar este tipo de morbilidades y de seguir promoviendo el mantener una vida saludable mediante una correcta nutrición y un buen estado físico, porque son factores protectores para estas morbilidades.

Una de las preocupaciones que menciona el experto, es la ansiedad que se ha generado en la población, en los días de confinamiento, para que vuelva a la normalidad, lo cual podría llevar a que ocurran contagios en poblaciones de alto riesgo como las mayores de 70 años o con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, coronarias, entre otros, al no respetar la cuarentena.

La ansiedad posiblemente también ha llevado al uso de medicamentos sin pruebas científicas sólidas para ser usados en el tratamiento frente al COVID-19 y de los cuales ahora se sabe no presentaban ninguna protección. Igualmente, el afán por la adquisición de pruebas rápidas serológicas para ser utilizadas en nuestras poblaciones podría llevar a que si no se hace una correcta validación generen subregistros como lo evidencio los análisis de validación realizados por el Instituto Nacional de Salud recientemente en algunas de ellas que demostraron baja sensibilidad.

Sobre las posibles mutaciones que pueda presentar el coronavirus, explicó que si bien es cierto se espera que entre más tiempo circule el virus más mutaciones ocurran en su genoma, la mayoría de estas mutaciones son neutrales, es decir, que no afectarían la estructura proteica del virus que lo conforma. Si bien por probabilidad se puede esperar que el cúmulo de mutaciones pueda disminuir la capacidad de infección o virulencia del virus, es difícil calcular cuánto tiempo tienen que pasar o cuántas personas se deben contagiar para que esto ocurra.

Para concluir, el profesor Andrés Castillo considera que según las proyecciones dadas por el modelo estadístico utilizado por la SSPM para el cálculo del número efectivo reproductivo cuando este es igual a 2, probablemente tengamos un pico alto de contagio la última semana de junio y la primera semana de Julio, sin embargo, aclara que estas fechas puede variar dependiendo de comportamiento social de la población y de las intervenciones que se realicen en Cali. Así que se seguirá con la estrategia del acordeón hasta cuando se desarrolle una vacuna contra el COVID-19 que, siendo optimistas, se espera que para principios del próximo año ya esté disponible.

 

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