Luisa Fernanda Oviedo y Hellen Aguirre Arias hacen parte de la primera cohorte que se graduó del Programa en Primera Infancia, un pregrado de la Universidad del Valle único en su tipo en Colombia
Por: Paola Caicedo
Comunicaciones Facultad de Psicología
Si bien es cierto que los primeros pasos del infante marcarán su vida en el caminar de su existencia, cómo lo hagan dependerá de su entorno y por supuesto de quienes los acompañen. Pensando en ello y otros aspectos más, con una sonrisa dibujada en su rostro y un brillo especial en su mirada, Luisa Oviedo nos cuenta cómo elegir la profesión de Primera Infancia ha sido una de las mejores decisiones tomadas en su vida, pues no solo eligió transformar la vida de miles de niños, sino también la suya propia.
Para ella, la mayor cualidad de un profesional en primera infancia es conocerse a sí misma y entenderse en todos los roles de la vida, como hija, amiga, y profesional, solo así impactará de manera positiva la vida de niños entre los 0 a 7 años. Dice Luisa que un profesional en primera infancia debe ser: sensible, instructor, reconocerse. Tener una mirada integral del desarrollo, ser instructor con las familias, enriquecer vidas con palabras.
Ella hace parte de la primera cohorte de profesionales del Programa de Primera infancia de la Universidad del Valle, programa que solo ofrece en Colombia la Universidad del Valle. Esta nueva profesional de la Primera Infancia cuenta que fueron muchos los momentos cruciales para su formación, en las clases y también en los espacios de práctica, donde conoció de cerca las problemáticas sociales que viven los pequeños en las primeras etapas de la vida.
Luisa menciona la Unidad de Transformación Social “Laguna Azul”, de la comuna 13 de Cali, donde realizó su práctica. Fue tal su empatía con los pequeños que al llegar cada mañana la recibían levantándole los brazos para que los cargara, un gesto tan sencillo, pero a la vez tan importante porque a través del lenguaje corporal le comunicaban mucho. De esta manera, los iba conociendo y podía interpretar, cómo avanzaban emocionalmente en su desarrollo y detectar algunas situaciones que les estuvieran afectando positiva o negativamente e implementar metodologías que, desde su experticia profesional, serían las más indicadas, creando entornos protectores y vínculos seguros, entornos familiares de amor y apoyo.
Para Luisa, el desarrollo emocional es muy importante, porque es el enfoque del Profesional en Primera Infancia para que los niños cuenten con los recursos y puedan saber cómo asumir los diferentes momentos de sus vidas. Esto solo se logra desde la comprensión y el amor, puesto que si no han sido comprendidos en la infancia podrán tener problemas emocionales posteriores.
“Somos psicólogos con amplias bases necesarias para comprender el desarrollo emocional de las niñas y los niños, con un enfoque sensiblemente especial- enfocado en la singularidad del pequeño, donde el juego, lo estético y la sonoridad del cuerpo habla y logramos entenderlo”, comenta Luisa Oviedo.
La interacción con las niñas y los niños es un proceso de doble vida de aprendizaje, tanto para el niño como para el profesional en primera infancia, convirtiéndola casi que en ese canal para “Vivenciar las conquistas de los pequeños”.

Trabajar por las infancias: una luz para un futuro esperanzador
La historia de Hellen Aguirre no dista mucho de la de Luisa, pero es diferente porque no solo narra su sentir sino también esa vibración especial y vocación del profesional de primera infancia.
Hellen comenzó estudiando Trabajo Social en Univalle, y fue durante su práctica con comunidades que entendió que le interesaba trabajar con las familias y especialmente con la primera infancia. En ese momento se enteró del nuevo programa, le llamó la atención que se ofreciera desde la Facultad de Psicología, y al conocer el enfoque supo que había un nuevo mundo en el abordaje y la comprensión en primera infancia, trabajando no solo desde el conocimiento, sino también desde el ser.

Para Hellen, este pregrado ha representado un viaje, un tránsito que ha transformado su vida. “Voy a enfrentarme a acompañar la vida de los niños y de las niñas, entregándoles conocimientos, trabajando mucho desde el ser, lo cual considero una luz importante que no todas las carreras pueden ofertar. La carrera ha aportado a mi vida nuevas comprensiones y nuevas lecturas sobre lo que representa la primera infancia en el país, sobre las diferentes apuestas que se pongan en marcha desde los entornos académicos y desde las diferentes modalidades institucionales para acompañar de forma respetuosa a la primera infancia”, dice Hellen.
Ella realizó su práctica profesional en una institución de protección en donde su perfil profesional llamó tanto la atención que decidieron integrar un nuevo cargo, que Hellen comenzó a desempeñar, centrándose en acompañar las prácticas de cuidado y crianza de las figuras de cuidado. Esto permitió abrir nuevos caminos, no solo desde la apuesta académica sino también desde los diferentes escenarios en los que los profesionales en primera infancia pueden comenzar a tener acción.
Luisa Oviedo y Hellen Aguirre son dos de las nuevas profesionales en Primera Infancia de la Universidad del Valle, que se graduaron en la primera Ceremonia Solemne de 2024 con unos de los promedios más altos. Junto a ellas se graduaron Linna Mishelle Arenas, Diana Marcela Bertin, Yuli Natalia Cardona, Lina Fernanda Insuasty, Gabriela Morales, Angie Melissa Muñoz y Valeria Valderrama. Este nuevo grupo de profesionales tendrá la misión de sembrar en las nuevas generaciones de infantes entre los 0 a 7 años las semillas para el desarrollo de una sana personalidad, que les permita avanzar en la vida y alcanzar sus sueños.













