El Premio Nacional a la Innovación del sector eléctrico – FISE 2025 otorgó su máxima distinción al proyecto “Transformador Inteligente de Distribución” desarrollado por la Compañía Energética de Occidente (CEO), el programa de Ingeniería Eléctrica de la Universidad del Valle y Promigas.
Este proyecto concursó en la categoría “Energía para el futuro” y compitió contra 48 propuestas a nivel nacional inscritas en las líneas de: soluciones amigables, movilidad sostenible y modelos de negocio digitales.
Reducir las pérdidas de energía y prepararse para el futuro
Uno de los grandes inconvenientes de los transformadores actuales es su vulnerabilidad a los daños que ocasionan pérdidas de energía, así como las dificultades de comunicación entre los medidores y el transformador.
Como explicó el gerente de operaciones de CEO Luis Ernesto Luna Ramírez, con este nuevo desarrollo: “Los medidores estarían integrados directamente dentro del transformador de distribución, eliminando la red expuesta y vulnerable a posibles robos de energía, y permite que la facturación se realice directamente desde el transformador”.
Además, al ser una propuesta que busca durabilidad en el tiempo, se agregó la capacidad de adaptación a distintas fuentes de energía, de tal manera que “se adapta a la transición energética que vive el país”, expresó el profesor Diego Echeverry, director del programa de Ingeniería Eléctrica y líder del proyecto.
Una idea que surgió en pandemia
En el 2020 el programa de Ingeniería Eléctrica fue convocado por la Compañía Energética de Occidente (CEO) para diseñar un transformador que redujera las pérdidas de energía y pudiera adaptarse a fuentes renovables de energía.
Así que “antes de la pandemia aceptamos el reto, que fue aún más grande cuando debimos trabajar en remoto”, expresa el profesor Echeverry, quien desarrolló el proyecto junto con los profesores Fabio Germán Guerrero y Ferley Castro.
Después dos años de trabajo, se logró el modelo de un dispositivo que podía ser probado en terreno, que en el 2024 se puso a prueba con éxito y se comprobó que disminuye los riesgos de pérdidas de energía, de mantenimiento, facilita el acceso a la información y se adapta a los nuevos retos de energías limpias.












