Egresados Univalle en Cien años de soledad

Con una nutrida participación de egresados de la Universidad del Valle, delante y detrás de las cámaras, se estrenó el pasado 11 de diciembre la serie latinoamericana más vista en la plataforma de streaming Netflix durante esta temporada, una adaptación homónima de la novela Cien años de soledad de Gabriel García Marquez.

En este grupo de egresados destaca la participación de la actriz Marleyda Soto, licenciada en Arte Dramático de la Universidad, quien tiene tras de sí una amplia carrera en el teatro, el cine, la televisión y la docencia.

Marleyda Soto, la actriz que interpreta a Úrsula

Desde su época de estudiante Marleyda Soto asumió grandes desafíos artísticos; una de sus primeras obras en la Universidad fue una adaptación de Fausto de Goethe, donde interpretaba a Marguerite y que tomaba la versión íntegra del texto, con una puesta en escena en un escenario no convencional, en una representación casi hipnótica que sumía a los espectadores en el trance de su protagonista. De eso han pasado ya muchos años en los que Marleyda no ha dejado de sorprender a sus espectadores, no solo por su versatilidad como actriz sino también por el compromiso con el que asume cada personaje que interpreta.

En la serie Cien años de soledad Marleyda interpreta a una Úrsula mayor, matrona de la familia Buendía, que tiene que hacerse cargo de la casa después de que Jose Arcadio su esposo enloquece y Macondo empieza a cambiar con la llegada de la presencia estatal y la iglesia. La actriz, nos entrega un personaje en el que se refleja toda la carga emocional que este trae consigo, la severidad, pero también el humor ante la extrañeza de los acontecimientos mágicos que toma la serie del universo garciamarquiano.

Marleyda Soto tiene una amplia y laureada carrera en el cine y la televisión. En el año 2007
debutó en la película colomboalemana Dr. Alemán y ​ un año después figuró en la película Perro come perro de Carlos Moreno, también egresado de la Universidad.

Participó en el largometraje Amores peligrosos del profesor de la Escuela de Comunicación Social Antonio Dorado Zúñiga y en 2015 protagonizó la cinta La tierra y la sombra de César Augusto Acevedo, también egresado de Univalle, película que fue premiada el festival de Cannes de 2015 con la Caméra d'or. En 2016 protagoniza la película de Felipe Guerrero Oscuro animal, interpretación con la que obtiene el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. y en 2019 la vemos en Los silencios, película de la cineasta brasileña Beatriz Seigner, actuación que le mereció el premio a mejor actriz en el Habana Film Festival.


Más talento de Univalle en Cien años de soledad

Además de Marleyda Soto, en esta gran producción participa el actor y también egresado de la Licenciatura en Arte Dramático Rubén Alberto Prado Restrepo, como sparring para los actores de la serie estuvo el estudiante de la misma licenciatura Farid Zorrilla. Y detrás de cámara los egresados del programa de comunicación social Carlos Sandoval en el casting en Cali, Alejandro Fábregas como microfonista y Cesar Salazar como sonidista.

 

Marleyda Soto, Úrsula Iguarán en Cien años de soledad: "La vida me ha dado más de lo que pedí"

 

Premio a la Vida y Obra a Carmiña Navia

La escritora y profesora emérita de la Universidad del Valle Carmiña Navia Velasco recibió de manos de la gobernadora del Valle Dilian Francisca Toro Torres el Premio a la Vida y Obra como mujer de Letras.

Esta distinción se suma a la trayectoria de la docente, quien recientemente fue nombrada como Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

Este reconocimiento, como destacó la gobernadora y presidenta del Consejo Superior de la Universidad, "exalta la contribución de nuestra querida maestra por mantener viva la cultura y la memoria de nuestra región".

El Premio Vida y Obra también fue otorgado a la poeta Agueda Pizarro Rayo y al escritor Julio Cesar Londoño, en una ceremonia realizada el pasado 16 de diciembre.

Rector Murillo y dos egresados, escogidos como Afrocolombianos del año 2024

El rector de la Universidad del Valle Guillermo Murillo Vargas y los egresados Luz Valoyes-Chávez y Luis Guillermo Amú hacen parte del grupo de Afrocolombianos del año 2024.

Este galardón, que desde hace 15 años otorgan El Espectador y la Fundación Color de Colombia, es un doble reconocimiento a la urgencia de visibilizar lo que las personas afrocolombianas le aportan al país y de tomar medidas para contrarrestar la exclusión histórica a la que han sido sometidas.

Afrocolombianos del Año es una acción afirmativa de inclusión simbólica que ayuda a contrarrestar estereotipos negativos asociados al color de la piel, rezago cultural del racismo en una parte de la sociedad, y a visibilizar más la integración de los afrocolombianos en la nación.

El profesor Guillermo Murillo Vargas fue escogido como Afrocolombiano del año en la categoría Educación. El rector estaba nominado junto a Maribel Amú Bolaños, decana de Ingenierías de la Universidad de San Buenaventura de Cali y también egresada de Univalle, y Jesús Heberto Bonilla Mosquera, rector de la Normal San San Pío X en Istmina, Chocó.

La egresada de la Licenciatura en Matemáticas y Física y de la Maestría en Educación Luz Valoyes-Chávez fue escogida como ganadora de la categoría Academia. Ella se desempeña como profesora de la Universidad Católica de Temuco (Chile) y es ganadora del Svend Pedersen Lecture Award de la Stockholm University (Suecia).

En la categoría Sector privado fue escogido el egresado de Ingeniería Industrial y de la Maestría en Ingeniería Luis Guillermo Amú Caicedo, en la actualidad gerente agrícola de Manuelita, quien ha hecho historia en la industria azucarera, al punto de asumir las gerencias de Campo y Cosecha de este ingenio.

Por primera vez estos premios se entregaron en una ceremonia fuera de Bogotá. El escenario escogido fue el Hotel Intercontinental de Cali el pasado lunes 16 de diciembre.

“Estar con esta ceremonia por primera vez fuera de Bogotá, y particularmente aquí en Cali, es doblemente significativo. No solo por ser Cali la ciudad con mayor población afrocolombiana del país, por ser de alguna manera la capital de entrada a todo el Pacífico, sino también por muchos símbolos que se proyectan desde Cali y que están íntimamente relacionados con el propósito de este premio, que nos muestran ese camino largo que queda por recorrer y, a la vez, nos muestran el avance innegable, aunque lento, hacia una mayor igualdad”, comentó durante su intervención Fidel Cano, director de El Espectador.

Participación de deportistas univallunos en los III FISU America Games

La Universidad del Valle estuvo presente en los III FISU America Games 2024, con la participación de tres destacados deportistas: Leidy Tatiana Torres Imbol de Karate Do, Jhon Edwin Murillo Delgado de Voleibol y Helen Dayan Tenorio Arboleda de Atletismo. Nuestros atletas hicieron parte de la delegación colombiana que compitió con los mejores atletas universitarios de América, dejando en alto el nombre de nuestra alma mater y del país. El evento se realizó en Cali, del 5 al 14 de noviembre, y se desarrolló en distintos escenarios deportivos de la ciudad, entre los cuales la Universidad Universidad del Valle, además de ser parte del Comité organizador, fue sede de las competencias de Fútbol Sala y Baloncesto.

Leidy Tatiana Torres Imbol: Oro y Bronce en Karate Do

Estudiante de noveno semestre de Economía y atleta de Karate Do Univalle, Leidy Tatiana Torres Imbol fue la abanderada de la Delegación de Colombia durante la ceremonia de inauguración de los FISU America Games 2024. Ella compitió el pasado jueves 7 de noviembre en el Coliseo de la Escuela Nacional del Deporte y, gracias a su esfuerzo y disciplina en el tatami, ganó:

-Medalla de Oro en Kumite Femenino Avanzado -68 kg.
-Medalla de Bronce en Kumite Equipos Femenino Avanzado.

Para Leidy, estas medallas son el reflejo de entregar siempre el corazón en cada competencia durante estos 14 años de entrenamiento en la disciplina de Karate Do.

Jhon Edwin Murillo Delgado: Campeón en Voleibol Masculino

Desde la Sede Zarzal, Jhon Edwin Murillo Delgado, estudiante de sexto semestre de Licenciatura en Matemáticas, se consolidó como pieza clave del equipo colombiano de voleibol masculino. En el Coliseo Francisco Chois, el equipo colombiano demostró un desempeño excepcional, ganando todos los encuentros deportivos llevándose el título de Campeón de los III FISU America Games.

Jhon expresó su orgullo por representar a Buenaventura, Univalle y Colombia, destacando cómo el deporte le ha permitido aprender, crecer y conocer nuevas culturas.

Helen Dayan Tenorio Arboleda: Oro en Salto Alto - Atletismo

La estudiante de tercer semestre de Licenciatura en Lenguas Extranjeras, Helen Dayan Tenorio Arboleda, dejó su marca personal en los FISU America Games al ganar Medalla de Oro en Salto Alto. Su dedicación al atletismo desde los 11 años la llevó a representar a Colombia y a Palmira, demostrando que con esfuerzo es posible saltar a la victoria. Helen compitió el pasado miércoles 13 de noviembre en el Estadio de Atletismo Pedro Grajales, destacando su motivación y el orgullo de llevar los colores de Univalle y del país.

¡Gracias, deportistas Univallunos! La Universidad del Valle agradece a Leidy Tatiana Torres Imbol, Jhon Edwin Murillo Delgado y Helen Dayan Tenorio Arboleda por su dedicación, esfuerzo y triunfos que llenan de orgullo a toda la comunidad univalluna.

Para más información sobre el evento, visita la página oficial: fagames2024.fisuamerica.com

 

Me alcanzó el pasado

Por Gustavo Álvarez Gardeazábal.

Cuando llegué a la Universidad del Valle en 1966 a estudiar Letras, el decano de la Facultad de Filosofía, Letras e Historia era mi inolvidable maestro Oscar Gerardo Ramos, quien la había fundado dos años antes contando con el patrocinio de las fundaciones norteamericanas, en especial de la Rockefeller.

Estudiar allí resultó ser un lujo que solo el paso de los años vino a ser constatado. No solamente por lo que aprendí, cuanto por lo que pudo servirme de trampolín para mi vida literaria y para gestar un liderazgo del que no he podido desprenderme ni llegando a los 80. Pero es que por esos días se juntaron allí muchos factores.

El esquema fundacional de la Facultad estaba copiado de la estructura de escuelas similares norteamericanas aunque el eje fundamental de la enseñanza se daba sobre la cultura francesa y norteamericana, minimizando la amplitud tradicional que se daba en Colombia a la literatura española.

Pero el honor, el impulso y la sapiencia lo otorgaban la excelsitud de los profesores que nos tocaron. Eran de nivel de doctorado y nos los trajeron como maestros de pregrado. Tuvimos entonces a un Walter Langford, el experto en literatura mexicana; a un John Newabuer, el discípulo de Luckás; a Jorge Zalamea, de nuestras escalinatas; al famoso historiador chileno Retamal; al francés Jean Bucher, traído desde La Sorbona. Y de esa magnitud y nivel los demás que ayudaron a ser lo que somos.

Muchos de mis compañeros terminaron iluminando el horizonte de la literatura nacional como inmensos catedráticos y escritores: Carmiña Navia, Eduardo Serrano, Harold Alvarado Tenorio, Amparo Urdinola. A todos ellos, y en recuerdo a esos sapientísimos profesores ya desaparecidos, la Universidad del Valle celebró elegante ceremonia para honrarnos al cumplir 60 años.

Inhabilitado como estoy de asistir a tantos eventos prefiero asirme a la añoranza de los imborrables años y esperar que la historia enmarque lo orgulloso que me siento de la Facultad donde me gradué. Sin duda me alcanzó el pasado.

Yo quiero decirte adiós mi vida

Dicen que murió a causa de la tuberculosis que por esos días hacía estragos por el litoral Caribe. Otros afirman que murió agotado de trajinar los pueblos de la costa, tocando y cantando acompañado de su guitarra bohemia y hay quienes dicen que lo envenenaron.

Por Edgard Collazos Córdoba, profesor de la Escuela de Estudios Literarios

Uno se pregunta, ¿por qué hacerle daño a quien solo prodigaba alegría, alguien que con su música descifró el ritmo de su tierra, renovando el folklor de la costa? La gente del Magdalena Grande, sus paisanos de Ciénaga, donde nació, negando la versión del crimen, coinciden en afirmar su naturaleza amistosa y jovial que rehuía las discordias.

Antes de ir a Barranquilla y ser un suceso musical en la Emisora Atlántico, inició sus correrías y lo vieron cantando en Fundación, Villanueva, Urubita, la Pava, Valledupar y los pueblos que la brisa del mar recorre desde el nororiente del Caribe Colombiano, donde distintamente lo llamaban: el trovador del Magdalena; el jilguero de la Sierra Nevada; el mono cantor y pocas veces Guillermo Buitrago Enríquez, el hombre que con su guitarra y su voz cariñosa creó el Vallenato, el género musical más representativo de Colombia que con los años se extendería por todo el continente americano.

Era hijo de Roberto de Jesús Buitrago Muñoz, un comerciante marinillo llegado a Ciénaga, donde conoció a la hermosa cienaguera Teresa Mercedes Enríquez. El matrimonio duró lo que duran los proyectos de un paisa andariego. De esa unión nació el inspirado Guillermo Buitrago, a quien los dioses le dieron todos los dones, el primero de abril de 1920, quien muy pronto se convertiría en el artista más importante de la música costeña.
En su infancia, para ayudar con los escasos recursos de la familia abandonada, trabajó en la elaboración de pólvora, y en las noches, aprendió a tocar el tiple, tal vez un instrumento olvidado por el marinillo y luego, ensayando, sin que nadie le enseñara, practicó en la guitarra que un novio de la hermana dejaba después de las visititas.

En un comienzo las raíces antioqueñas lo arrastraron a interpretar boleros, valses, tangos y rancheras, cantos que lo llevaron a visitar Manaure, Valledupar, la Paz, Villa Nueva, Urubita y los demás pueblos del Magdalena Grande, donde en amistad con los juglares y trovadores aprendió a escribir poemas y canciones. Los historiadores del Magdalena aseguran que en sus correrías visitó la provincia de Padilla y que fue ahí donde encontró la base de su propuesta musical, y donde bajo en el influjo de su sangre Caribe, se dio a la tarea de reunir puyas, merengues, sones, cantos dispersos en las regiones, renovando el folclor y dándolo a conocer en el interior del país.

En busca de un efecto diferente, junto a Julio Bovea, un amigo músico y panadero, eliminaron el sonido continuado de las maracas y las remplazaron por el acompasado de la guacharaca, dándole a la voz de Buitrago un espacio para que se destacara su acento dulce, la dulzura que el Caribe no conocía, un acento que le quedaba de las montañas antioqueñas y seguramente del recuerdo del tono del marinillo y que, con el acompañamiento de los tonos mayores de la guitarra y el ritmo sabroso de los costeños, detonó en el mejor arte musical popular de nuestro país. Con esa música iban de fiesta en fiesta y a decir de Bovea, cada parranda era una canción, porque entre tantos dones que tuvo Buitrago, fue el de ser un connotado repentista.

Los primeros que tuvieron el privilegio de escuchar los cantos de este artista parrandero sospecharon que las navidades de nuestro país ya no tendrían el acompañamiento de los villancicos europeos con los que por más de dos siglos nuestros antepasados celebraron las navidades, porque esta nueva música irrumpía desde muy adentro de nuestro ser, el dejo misterioso de la voz de Buitrago llegaba suave desde la alegría represada por las penurias de nuestra historia, una música con el don de descifrar nuestra tristeza y nuestra alegría como de verdad la siente el alma de los colombianos, y entonces cantó con su inimitable estilo una composición de Tobías Enrique Pumarejo, o don Tobías como le llaman sus paisanos.

La víspera de año nuevo
estando la noche serena
mi familia quedó con el duelo
yo gozando a mi morena

La grabó acompañado del grupo, Los trovadores de Barú. Todo en su canto es sentimiento, todo es territorio, frontera, humildad, grandeza y folklore, pues la unidad de su guitarra, el énfasis suave de su palabra y sus frases medio andinas y costeñas son un sortilegio encantado que entusiasma, y hace que todo aquel que repita sus canciones, sienta que desea “pegar un grito vagabundo”, “porque sus tonadas componen el día de hoy y el de mañana.

Como juglar, le cantó a todo lo que veía: a una araña peluda, a su amigo Eliodoro Miranda, al Ron de Vinola, a la belleza de las mujeres cienagueras. Cantó en una época cuando el vallenato no existía y el canto no se acompañaba con acordeón, era la guitarra puntera el instrumento encargado de hacer largas melodías. Era la época de Abel Antonino Villa y Luis Enrique Martínez, época de cultura y bonanza económica, eran los días de las bananeras.

Dicen que antes de acariciar la fama, existía en Barranquilla una cafetería llamada la Almendra Musical, y que fue Julio Medina Vizcaíno, el gerente para todo el Magdalena, quien construyó una tarima en la cafetería y presentó en público por primera vez a Buitrago, logrando un éxito tan avasallador que ningún artista de esa región ha conocido, porque hacía varias generaciones la gente estaba esperando esa tesitura, esa expresión del verdadero Caribe. Desde ese momento su público iba donde él se presentaba, si visitaba un bar, la gente hacia corrillo para verlo, lo paraban en la calle, los niños lo imitaban cuando pasaba, buscando que el jilguero los saludara, las mujeres querían ver sus brillantes ojos azules, acariciarlo, y escucharle y bastaba que un nuevo tema sonara en las emisoras, para que el pueblo entero, desde la Guajira hasta el Amazona, lo aprendiera y lo cantara en las fiestas de familia.

Así fue como en tan corto tiempo se constituyó en el artista más representativo del Magdalena y luego el de un país entero, al punto de que se dice que si Buitrago no hubiera muerto el ritmo no se llamaría vallenato, que el verdadero nombre tenía que ser música cienaguera.

Pero no todo fue composición, Buitrago sacó del anonimato a don Tobías Enrique Pumarejo grabándole Muchacha Patillanera; a Abel Antonio Villa le grabó Cinco noches de velorio; a Emiliano Zuleta la Gota fría, y varias canciones a Rafael Escalona cuando aún este no saboreaba las mieles del éxito, y que tan mal le pagó, llegando a decir a García Márquez que Buitrago le había plagiado. Así que su actividad fue prolífica, en solo cinco años que duró su creación musical, llegó a grabar cerca de sesenta temas de un género popular que se extendió por todos los rincones del continente.

Murió en 1940, había cumplido veintinueve años, de los cuales cinco estuvo inspirado por las musas y que le bastaron para imponer el inicio de un género musical que a lo largo del siglo XX se extendió por todos los rincones de la geografía, pues en los pueblos y ciudades del Caribe nadie se atreve a contradecir que es el creador del vallenato.

Lea aquí la Edición 199 de Campus

En la edición 199 de la Revista Institucional Campus, el profesor de la Escuela de Estudios Literarios Edgard Collazos publicó un perfil de Guillermo Buitrago, más conocido como El Jilguero de la sierra, pionero de la música popular. En su repertorio se encuentran canciones como "Las mujeres a mí no me quieren", "La piña madura" o "Grito vagabundo", populares en esta temporada.

Egresado de Univalle, nuevo obispo de Buga

El egresado de la Universidad del Valle sacerdote Alexander Matíz Atencio fue nombrado como nuevo obispo de la diócesis de Buga.

En la actualidad el sacerdote Matíz Atencio se desempeñaba como Vicario Episcopal de Economía de la Arquidiócesis de Cali.

Alexander Matíz Atencio se graduó en 1986 como Arquitecto de la Universidad del Valle; se especializó en Gerencia de Talento Humano en la Unicatólica; cursó un Diplomado en Alta Gerencia de la Universidad de Los Andes y estudios en liturgia y arte sagrado en el Centro de Pastoral Litúrgica de Cataluña.

Cursó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol de Cali y fue ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1990, incardinándose en la Arquidiócesis de Cali.

Ha desempeñado los siguientes encargos pastorales: Administrador Parroquial de San José Obrero (1990-1993); Vicario Parroquial en Barcelona – España (1993-1995); Administrador Parroquial de María Madre de Dios (1995-1997); Director de Liturgia Arquidiócesis de Cali (1996); Párroco de Jesús Obrero (1997-2003); Director Comisión de Vida Justicia y Paz (2002-2012); Director de Pastoral Social (2002-2012); Párroco de San Juan Evangelista (2004-2010); Párroco de Nuestro Señor de los Cristales (2010-2017); Párroco de María Inmaculada (2017-2024); y Vicario Episcopal de Economía desde 2024 hasta la actualidad.

En 1995, con el aval de monseñor Isaías Duarte Cancino y el apoyo de la Arquidiócesis de Cali y diferentes actores de la sociedad civil, el padre Alexander Matiz inició la creación de la Fundación Sergente, que tiene el propósito de “atender a las personas más vulnerables, los habitantes de y en calle, carentes de recursos para su autocuidado y vida digna, con el fin de asistirlos, promoverlos e incluirlos nuevamente en la sociedad”.

El anuncio lo hizo la Santa Sede de la Iglesia Católica el pasado 7 de diciembre de 2024.

*Redactado con información del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).

20 mil alevinos de bocachico y sabaletas se sembraron en el Río Cali

En el marco de un proyecto liderado por la CVC y la Universidad del Valle, que busca proteger la cuenca del río Cali, a través de un Gran Parque Metropolitano, se realizó la significativa siembra de alevinos, donde se da la oportunidad para educar y unir a la comunidad en torno a la conservación de su territorio.

Tomado del portal de la CVC

En un importante esfuerzo por preservar y potenciar la biodiversidad de la región, se llevó a cabo la siembra de 20 mil alevinos de bocachico y sabaletas en la cuenca media del río Cali, en la vereda Pilas del Cabuyal, justo a la entrada del Jardín Botánico en el corregimiento de Los Andes.

“Según diversos análisis físicos, biológicos y químicos, que hemos hecho en la zona el agua del río Cali a esta altura presenta condiciones adecuadas, lo que augura una siembra exitosa que aumentará la diversidad acuática en la zona”, manifestó Pedro Nel Montoya, director de la Dirección de Gestión Ambiental de la CVC.

La jornada se enmarca en un convenio entre la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca – CVC, y la Universidad del Valle, cuyo objetivo es fortalecer el proyecto de adecuación de un Gran Parque Metropolitano en el predio Piedragrande de la CVC, que abarca un área de 130 hectáreas.

La iniciativa busca convertir esta zona estratégica de Cali en un ecoparque, donde se involucre activamente a los habitantes de la comuna 1 en actividades de sensibilización, promoviendo así la protección y el cuidado del entorno natural, por lo que se lleva a cabo un trabajo profundo bajo líneas de conservación, enfocándose en la biodiversidad y los ecosistemas estratégicos de la región.

“Este proyecto entre la CVC y la Universidad del Valle es muy importante para nosotros como comunidad, porque nos están involucrando en actividades de sensibilización, talleres, mesas de trabajo y jornadas como la de hoy de la siembra de alevinos, que contribuyen a mejor nuestro río Cali”, expresó Lucía Camargo Carrillo del Comité Ambiental de la comunal 1 de Cali.

Dentro del proyecto se implementan tres componentes clave: la identificación de predios, estudios para el levantamiento del componente geológico de la biodiversidad un análisis jurídico de aquellas áreas que podrían estar limitadas por la eventual creación del parque metropolitano y el levantamiento de la línea base ambiental de la zona para futuras intervenciones.

Con estas acciones, la CVC y la Universidad del Valle reafirman su compromiso con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente, fomentando un futuro más verde para Cali y sus comunidades.

Cátedra de Paz en la Universidad del Valle: Reflexiones y Retos a Ocho Años del Acuerdo de Paz

Por: Redacción La Palabra Fecha: 9 de diciembre de 2024

En el Auditorio Germán Colmenares de la Universidad del Valle, se realizó la Cátedra de Paz, un evento que conmemoró los ocho años del Acuerdo de Paz firmado en 2016. Organizado por el Instituto de Investigación e Intervención para la Paz, el encuentro reunió a académicos, representantes de la sociedad civil, firmantes del acuerdo y organismos internacionales para reflexionar sobre los avances, limitaciones y retos de la implementación del acuerdo.

Un espacio para la reflexión
La jornada comenzó con la intervención de Adolfo Adrián Álvarez, director del Instituto, quien destacó la importancia del evento como una plataforma para el diálogo interdisciplinario. En dos paneles temáticos, los participantes discutieron temas cruciales como la reincorporación de excombatientes, los retos de la justicia transicional y la transformación territorial en las regiones afectadas por el conflicto.

Paneles destacados
El primer panel, dedicado al balance del Acuerdo de Paz, puso de manifiesto logros como la reincorporación del 85% de los firmantes, pero también señaló desafíos persistentes como la violencia contra líderes sociales y la limitada distribución de tierras. Por su parte, el segundo panel abordó la justicia transicional, destacando el reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derechos, ejemplificado en casos como el río Cauca.

Hallazgos clave
Los participantes enfatizaron que, a pesar de los avances, persisten problemas estructurales. Desde 2017, más de 432 firmantes y líderes sociales han sido asesinados, lo que afecta la confianza en el proceso de paz. Además, solo se ha cumplido el 42% de la meta de distribución de tierras establecida en el acuerdo, lo que refuerza la desigualdad regional y limita las oportunidades de desarrollo.

La pedagogía para la paz, un reto urgente
Uno de los puntos más relevantes fue la falta de conocimiento sobre los puntos del acuerdo por parte de la ciudadanía. Los expertos destacaron la necesidad de implementar estrategias pedagógicas que permitan a las comunidades apropiarse de los logros y retos del proceso de paz.

Propuestas hacia el futuro
Entre las recomendaciones destacadas está la urgencia de acelerar la implementación de proyectos productivos viables, garantizar la seguridad de los firmantes y fortalecer la participación juvenil en las iniciativas de paz. También se subrayó la importancia de articular esfuerzos entre los gobiernos local, regional y nacional para garantizar una transformación territorial efectiva.

Conclusión

La Cátedra de Paz reafirmó el compromiso de la Universidad del Valle con la construcción de paz en Colombia. El evento no solo fue un espacio de reflexión, sino también un llamado a la acción para garantizar que los beneficios del Acuerdo de Paz lleguen a todos los rincones del país.

Con este tipo de encuentros, la Universidad del Valle sigue consolidándose como un referente en el análisis y promoción de la paz, fomentando el diálogo y la participación activa de diversos actores sociales.

Ciencias de la Administración recibió Exaltación del Concejo de Cali

En el marco de su 40º aniversario, la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle recibió la prestigiosa Exaltación de Honor otorgada por el Concejo Distrital de Santiago de Cali, en una sesión de plenaria ordinaria celebrada el pasado 28 de noviembre de 2024.

Según lo señalado en la resolución, este reconocimiento fue otorgado a la Facultad de Ciencias de la Administración por el aporte a la formación de profesionales idóneos, en áreas de Administración, Contaduría, Políticas Públicas y Gobierno. Además, se resaltó su contribución al fortalecimiento de la Administración Pública mediante la elaboración de planes de desarrollo, la construcción de lineamientos y políticas públicas, así como el análisis de las mismas, con el propósito de promover estándares justos de inversión social bajo un enfoque de derechos.

Durante su intervención ante los honorables concejales, el decano Omar de Jesús Montilla Galvis indicó que “Esta Facultad acoge actualmente a más de 10,000 estudiantes, consolidándose como la más grande de la Universidad del Valle”. Asimismo, resaltó su amplia y diversa oferta académica, compuesta por cinco programas tecnológicos, siete pregrados, 18 programas de posgrado (incluidos dos doctorados), además del alto nivel de cualificación de su planta docente, con más del 70% de los profesores con título de doctorado.

Entre los logros que fortalecen su liderazgo, subrayó la acreditación internacional EQUAA, el Consultorio en Ciencias de la Administración, un comité editorial propio y un programa de televisión institucional, elementos que posicionan a la Facultad como una de las más importantes en el ámbito de las ciencias administrativas en Colombia.

El decano expresó su profundo agradecimiento a los miembros del Concejo Distrital de Santiago de Cali por el reconocimiento otorgado a la Facultad, calificándolo como una distinción merecida que refleja el compromiso y los logros alcanzados en beneficio de la educación superior en la región.

En representación de la Facultad, asistieron Omar de Jesús Montilla Galvis, decano; Claudia Patricia Mendieta Cardona, vicedecana académica; Benjamín Betancourt Guerrero, director de la Oficina de Extensión y Proyección Social y Carolina Díaz Polindara, profesional de apoyo de la misma oficina.

Este reconocimiento reafirma el compromiso de la Facultad de Ciencias de la Administración con la excelencia académica y el desarrollo social, consolidándose como un referente en la formación de líderes al servicio de la región y el país. ¡Un orgullo para la Universidad del Valle y toda su comunidad académica!

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