In the eye of the storm: Imágenes de resiliencia

Las guerras, los desastres naturales, el conflicto, así como los momentos más felices de la humanidad llegan a nosotros a través de la literatura, el cine, la fotografía y otros medios.

Muchas de esas imágenes creadas a partir de las palabras o plasmadas en un retrato hacen parte de nuestro conocimiento colectivo de los hechos; al ver los videos o las fotos del ataque a las torres gemelas en Nueva York, o el rostro de Omaira después de la tragedia de Armero se activa nuestra memoria compartida de ese acontecimiento.

Iota, un huracán de clase 4, golpeó el mar Caribe dejando destrucción a su paso. En ese momento, el país y el mundo entero todavía seguían sufriendo los estragos de la pandemia por el virus del Covid 19, y fue Providencia, esa isla paradisíaca colombiana, olvidada por sus compatriotas continentales, la que padeció de lleno el paso del huracán. Las imágenes empezaron a llegar.

“Vivo parte de mi tiempo en la isla y viví el huracán. Una semana después llegué a la isla y me di cuenta como estaba documentando el periodismo el desastre y pensé que yo podía hacer un aporte diferente, más desde la resiliencia de esa cultura. A través de estos cuatro años de trabajo, entendí la profundidad para rescatar, para mantener, para sostener, a pesar de todas las influencias del continente que está a 700 kilómetros y que tiene un gran impacto en la cultura raizal”, dice Gloria Arboleda, arquitecta y fotógrafa que presentó su más reciente libro de fotografía titulado In the eye of the storm en la pasada Feria Internacional del Libro de Cali,.

Imágenes que cuentan
Noticieros y periódicos de todo el mundo registraron los hechos. El presidente Iván Duque hablaba desde la isla sobre la reconstrucción tras el desastre, luego las imágenes de barcos llegando con ayuda, las playas llenas de escombros, la gente durmiendo en carpas muchos días después, las casas construidas que no corresponden con la lógica y cosmovisión de la cultura raizal… imágenes, muchas imágenes.

Cinco años después las imágenes no paran. Con cada conmemoración de la tragedia se reviven en la prensa las mismas fotos y es allí donde In the eye of the storm, el libro de Gloria Arboleda, propone una mirada distinta: “Lo que estaba pasando era en blanco y negro, no era en colores. Yo quería alejarme del cliché de la isla paradisíaca y entender lo que pasa ahí debajo, entender realmente la cultura. Yo he vivido varios años ahí en la isla, he ido por casi 30 años y nunca había entendido la isla como la entendí después del huracán. Me parecía que el documento en blanco y negro tenía mucho más poder”.

Unas pocas fotografías aparecen en color, pero no son las imágenes del mar azul y las casas de colores, son imágenes que en palabras de la autora sirven para entender mejor esa cultura “porque había muchos destellos lumínicos de mucha esperanza también”.

Resiliencia y esperanza
Habitar la isla le dió a Gloria Arboleda la capacidad y la necesidad de contar lo que ocurre en Providencia después de Iota. Las fotos de In the eye of the storm van más allá del paisaje, son también imágenes de los habitantes raizales y cómo viven su vida después de perderlo todo, cómo retoman sus ritos y sus costumbres en un entorno reconstruido.

La propuesta de Gloria no es un documental, tampoco reportería. Para ella, el resultado de estos años de trabajo es un documento artístico que involucró a la comunidad de Providencia: “cuando una cultura es borrada, necesita todas estas cosas para no perderse en la oralidad, que es muy chévere. Pero también la imagen hace un aporte muy grande, donde pueden reconocerse en su vida cotidiana, eso es muy importante para ellos porque el cliché es el turismo, lo que se hace para vender la isla y esto no es para vender la isla, esto es para reconocerse en sí mismos”.

In the eye of the storm solo contiene unos pocos textos en inglés, como su título, porque la lengua de esta comunidad de connacionales es esa y el creole. Es un documento construido con y para la comunidad, pero también agrega una mirada distinta para los que estamos afuera: “el espíritu de la isla ha mejorado mucho, todo fue muy dramático. Imaginemos que a uno le borren todo su paisaje, se vayan todos tus libros, se vayan todos tus recuerdos, tu ropa. Te quedaste sin nada. Y poco a poco se ha ido reconstruyendo de una manera que tal vez no es exactamente como quisieran que fuera, pero han logrado mantener su isla”.

El libro de Gloria Arboleda también evidencia un dolor que no acaba de sanar. El paso del huracán Iota cambió a Providencia y a sus habitantes para siempre.

 

Por Edgar Cruz
Agencia de Noticias Univalle
Crédito de las imágenes: ©Gloria Arboleda

 

Porque me amo, te amo. Guía de amor propio para repensar la pareja

Si hay un vínculo que desafía a cada persona y le permite descubrir sus límites y sus sombras, es la relación de pareja. Rupturas, acuerdos, preguntas existenciales, charlas entre amigos, modelos copiados y patrones heredados, todo eso se condensa en una relación entre dos.

Este es el escenario de PORQUE ME AMO, TE AMO. Guía de amor propio para repensar la pareja.

Este libro, de la egresada de la Maestría en Psicología Lina Hernández Saavedra, es una ruta de profundización para quienes buscan llevar sus relaciones, consigo mismos y con los demás, a un mayor nivel de expansión y crecimiento, desarrollando un flujo lógico y progresivo de consignas, hábitos y herramientas concretas para expandir de manera gradual y sostenible la conexión interna y en pareja.

Si el lector ya está en pareja, podrá usar esta guía para potenciar el vínculo o si aún está en la búsqueda de compañero o compañera de camino, este viaje le permitirá descubrir con mucha claridad qué es lo que está buscando y desde qué consciencia e intención desea conectar con otros.

Lina Marcela Hernández Saavedra es Comunicadora Social y Magíster en Psicología de la Universidad del Valle. Además tiene un Posgrado en Psicología Transpersonal EPTI de Argentina.

Este libro, que además es su segunda obra, recopila la experiencia de más de 10 años de acompañamiento terapéutico a cientos de personas que se preguntan por sus relaciones de pareja.

El trabajo personal que se propone en cada página es un recorrido por la historia familiar de la pareja, los valores desde los que elegimos a una compañera o compañero de camino y las decisiones que asumimos cuando decidimos caminar con alguien más.

Cada actividad del libro lleva al reconocimiento y la nutrición del vínculo afectivo, integrando prácticas de comunicación eficiente, empatía, intimidad emocional y visión estratégica de la relación.

Y una pregunta enmarca este desafío ¿Se animan las personas a conocerse mejor a sí mismas para amar mejor a los demás?

Luz en Concreto

Como parte de las actividades de conmemoración de los 80 años de la Universidad del Valle, el área de Extensión de la Biblioteca Mario Carvajal presenta al público la exposición “Luz en Concreto”, con el propósito de apreciar los campus universitarios como escenarios vivos, construidos para la convivencia, el aprendizaje y la historia colectiva. Esta muestra estará disponible al público en la Sala Mutis hasta el próximo 28 de febrero de 2026.

Jhon Berger (Inglaterra 1926 – París 2017) comienza su libro “Modos de ver” con una afirmación incontrovertible sobre la vista como el sentido por el cual nos llegan las cosas que nos rodean, mucho antes que lo hagan las palabras porque “…la vista establece nuestro lugar en el mundo circundante” (Berger, 2016). Lo que vemos, antes de cualquier explicación, es lo que nos hace conscientes del entorno y nos genera su reconocimiento, entra en nuestra memoria y genera empatía o ecpatía (distanciamiento). Y Alberto Pérez-Gómez, uno de los actuales teóricos de la arquitectura, también sin titubeos afirma que un entorno –aquel que nos circunda- no es capaz de soportar o estructurar un proceso cultural importante ni puede concebirse como una intención formativa, si está deteriorado: “No es posible tener conciencia sin mundo y de ahí viene la importancia de la arquitectura. Cuando hacemos un entorno que no tiene sentido nos dañamos a nosotros mismos” (González, 2014, pág. 22); o en forma de pregunta: ¿Cómo podemos construir una cultura sólida y de ciudadanos notables, íntegros y con incansable intención de hacer mejor el mundo, si viven y se forman en un ambiente deteriorado y ruinoso?

El fotógrafo de la exposición
José Kattán es un fotógrafo autoformado que se interesa por la versatilidad de la fotografía y sus múltiples campos de trabajo, transitando por variados géneros y explorando la diversidad de medios de creación de imágenes disponibles desde los orígenes de la fotografía.

En 2011, aceptó la invitación del profesor Pablo Buitrago de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle, para estudiar y registrar las edificaciones de las sedes de San Fernando y Meléndez de la Universidad, para el libro Arquitectura para la Educación (Editorial UniValle), que destaca el diseño planificado y armónico de ambas sedes, con el propósito de generar espacios amables para la comunidad académica y en sintonía con el entorno urbano en que se insertaron.

Kattán es docente hora cátedra de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, desde el año 2005.

Algunas fotografías de esta exposición, muy pocas, no son de su autoría, aunque corresponden a quienes lo acompañamos en descubrir la Ciudad Universitaria del Valle.

Organiza: Área de Extensión Biblioteca de la Universidad del Valle
Ruby Grisales García
Curaduría: Pablo Buitrago Gómez
Fotografía: José Kattán Kattán
Montaje: Ricardo Mosquera Mondragón

Sobre la exposición “Luz en concreto”

Una fotografía es una historia, captura un instante, es memoria; y por otro lado convierte aquello que ha estado allí y no habíamos visto en algo especial. Una fotografía detiene el tiempo de aquello que solo dura un segundo como un rayo de luz filtrado por una hendija. En conjunto, las fotografías son un relato visual de lo que ha sido e incluso permiten considerar lo que podría llegar a ser. Y es, la fotografía, un testimonio del valor de lo captado con lo cual aflora un mensaje de aprecio y sensibilización frente a lo que la imagen pone ante nuestros ojos y nuestra sensibilidad.

Las imágenes, que son la fotografía misma, son posibles por la luz, el prefijo phos del griego, es la misma palabra luz. Ella crea las imágenes capturadas a través de un artefacto. Al comienzo y hasta hace poco, la fotografía surgía porque la luz hería una plancha o un papel. En concreto: solo por la luz la fotografía es.

Analógicamente, la arquitectura es por la luz, esta luz la configura. Solo con luz podemos estar en los edificios y los podemos recorrer, reconocer, recordar e incluso abrumarnos en ellos. Y es que la luz, viene en haces y se posa sin pudor sobre las superficies con lo cual lo construido se hace concreto, se transmuta en un ambiente. La luz en el concreto hace que este rústico y rotundo material adquiera movimiento, se vea voluble e incluso vulnerable. Nada más sobrecogedor que la luz en forma de círculo que recorre día a día el Panteón de Agripa desde el siglo primero, entrando por el óculo en el ápice inmaterial de su cúpula y buscando la puerta de acceso exactamente el 21 de abril para iluminar al entonces emperador en cada aniversario de la fundación de la ciudad. Sobrecoge también la luz que corta el concreto en cuatro fragmentos como una incisión en forma de cruz, en la pared del altar de la iglesia de La Luz (1988-1989) de Tadao Ando en Osaka; o la que llega desde arriba como lluvia en un interior cenizo, en la capilla de campo del Hermano Klaus en la localidad de Mechernich –Alemania- de Peter Zumthor. Y es inolvidable, en la casa Gilardi de Luis Barragán, en ciudad de México, el momento de caminar por el corredor amarillo intenso con la luz rítmica lateral que parece hacernos trascender en medio del espacio.

La foto testimonial sobre la forma como la luz transforma la arquitectura es una con múltiples versiones sobre el ambiente interno de la Grand Central Station de Nueva York, hay varias versiones, pero al margen de la confusión de origen, esta icónica fotografía no necesita explicaciones sobre la luz, la fotografía y la arquitectura. La versión de 1930, atribuida a Hal Morey, es una de las muchas vendidas como postal de recuerdo, realizadas entre 1920 y los años 50.
Numerosas y sugestivas estrategias de diseño arquitectónico permiten que la luz además de develar y hacer habitable la arquitectura, la convierten en una vivencia memorable. Y para ello, la fotografía de arquitectura es un recurso develador y en su propia lógica: revelador. Esta especialidad puede rastrearse desde el propio origen de la fotografía en 1826, doscientos años atrás, cuando Joseph Nicéphore Niépce (Francia, 1765-1833) logró la primera captura permanente exitosa, que tituló Vista desde la ventana en Le Gras; un conjunto arquitectónico difuminado de alfajías, cornisas y muros que apenas se distinguen: la luz en el concreto, en un proceso de exposición de ocho horas; el instante fotográfico más largo de la historia, quizás.

Los rayos de luz se asientan poderosamente sobre los edificios, atrapan las superficies y a través de sus vanos, ventanales y aberturas lo invaden todo. Las construcciones, grandes obras, imperturbables, tiemblan con la intangible e inasible luz. Ha sido un vector, siempre presente, para darle sentido a la trascendencia a través de los edificios. Aquellos íconos arquitectónicos de la cultura que ahora son testimonios permanentes, sin excepción, son, no sólo un adecuado y pertinente, sino también sorprendente soporte para la acción de la luz.

La arquitectura, en su condición formal, se configura con líneas y formas geométricas, desde las más esenciales hasta las más complejas, desde lo bidimensional hasta complejos volúmenes, que definen la lógica racional que exige su construcción para que sea estable: la condición sustancial para permanecer incólume en el tiempo. Los rayos del sol recorren incesantes y en ciclos las paredes, pisos e interiores y los fotógrafos intentan capturarlos con paciencia. Estos haces de luz generan su propia composición -parece que no hay una línea recta más precisa que la de un rayo de luz-. Una composición sutil, inmaterial y en permanente movimiento que, al recorrer las corpulentas formas de los macizos edificios, afirman que no hay cómo eludir la geometría en la arquitectura y que esta inevitable presencia podría desaparecer sin la luz.

Memorables trabajos fotográficos sobre la arquitectura comienzan en Francia con Charles Marville (1813-1879), Jean Laurent (1816-1943) y Eugène Atget (1857-1927); quienes convirtieron en profesión el trabajo pionero de los socios Niépce y Daguerre. Luego vendrían las exploraciones persistentes de Frederick H. Evans (1853-1943) en Inglaterra y tras él, trabajos cada vez más excepcionales como el de Lucien Hervé (Hungría 1910, Francia 2015), especialmente con Le Corbusier, el arquitecto del siglo XX. Berenice Abbot (1898-1991), Walker Evans (1903-1975) o Ezra Stoller (Estados Unidos, 1915-2004) en Estados Unidos capturaron de modo sobrecogedor la arquitectura; para llegar a momentos culminantes con Julius Shulman (Estados Unidos, 1910-2009): “«la dramatización de la luz es lo más importante en la fotografía de arquitectura y a menudo nos muestra la diferencia entre una fotografía impactante y otra mediocre».

En nuestro medio, Paul Beer (Alemania, 1904, Colombia 1979), Leo Matiz Espinoza (1917 – 1998) y su hermano Armando (1934), el fotógrafo de la nostalgia; Hernán Díaz (1929, 2009), Germán Téllez (1933 – 2022), el arquitecto, crítico y fotógrafo de la arquitectura colombiana de las últimas décadas; todos compilando la historia cultural de nuestra sociedad y con especial interés en la arquitectónica. En Cali, el maestro y profesor de la entonces Facultad de Arquitectura de la Universidad del Valle, Otto Moll (1904-1988) con un impresionante archivo de más de veintidosmil fotos que incluyen abundantes e impecables trabajos de arquitectura. También aquí, en esta ciudad, los brumosos dibujos del artista Ever Astudillo (Cali, 1948 -2015) con los cuales exploró las atmósferas propias de la fotografía interrogando sobre los encuadres y lo que develan u ocultan en contextos sociales altamente caracterizados sucediendo en calles y espacios arquitectónicos, que al narrarlos visualmente, como le corresponde a la fotografía, develan dramáticas dinámicas sociales.

Observadores con enorme sensibilidad frente al rol de la arquitectura, no como objetos en una imagen sino como soporte esencial, como patrimonio y como el escenario de la cultura. Así que con su ojo avizor, demuestran desde la sensibilidad y la estética, que la luz además de dar sentido a todo lo que vemos, subyuga lo tectónico convirtiéndolo en objeto de contemplación.

Consejos para perderle el miedo a la ansiedad generalizada, según una escritora reincidente

 

A ocho años de haber conocido al Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) afuera de una discoteca en Cali y, a pesar de reincidir luego de siete años, creo que el tiempo me ha otorgado una visión única del mismo (como a cada paciente); cuyo alma, a mi juicio, radica en tener claro que, si bien carecemos de alguna cura mágica que borre la ansiedad de nuestra psiquis, el secreto radica en perder el miedo y, en cambio, aceptarla cual parte de nosotros.

  1.  No nades a contracorriente. Lo único que conseguirás será cansarte y es lo que menos necesitas.
  2. Reconoce que la ansiedad es parte de ti, de tu espíritu, de la maravillosa persona que eres, del recorrido de (inserte aquí su nombre).

    En la primera terapia que tuve, entre 2017 y 2018, solo quería salir del paso, dejarla atrás y volver a ser quién era. ¡Cuántos errores! Ignorando que la ansiedad llega para transformarnos en un “mejor yo”. Esa mutación duele, angustia y nos hace sufrir en la medida del beneficio futuro.

    En mi caso, sobre la tendencia ansiosa que siempre tuve, y de la que fui consciente a plenitud tras el primer ataque de pánico, hoy sé que hace parte de la química de mi cerebro y de la lógica desde donde escribo. ¿Acaso, he dicho que sea un defecto? Viene del mismo lugar del que surge este artículo; de donde saco ideas para crear poemas y cuentos. Desde aquí, quizá soy más perceptiva, imaginativa y atenta a detalles que otros. Así que piensa: aquella versión ansiosa que estás conociendo, también eres tú.

  3. Despídete de quién eras. De acuerdo con lo anterior, parte de “vivir el proceso” y “dejarse llevar” por lo que hoy atraviesas consiste en despedirse de un ser que fue muy importante, con quien estás familiarizado de sobra. Es normal que duela y asuste. Tú haz lo humano: el duelo. Di “fue un placer conocerte”. Entiende que la persona que eras fue quien te llevó a la crisis. Por supuesto que le debes mucho. No obstante, era alguien que necesitaba ayuda y ajustarse. Lleva a cabo cuantos rituales necesites; mas hazte un favor y no te aferres. Es legal lo que sientes, pues así mismo lo dijo Anatole France: “Todos los cambios, incluso los más deseados, acarrean cierta melancolía”. Sin embargo, si no nadamos en el mismo río dos veces, ¿por qué habríamos de volver a ser la misma persona, tras una experiencia semejante?
  4. Respeta tu ritmo. Evita compararte. El TAG es una experiencia que cada quien recorre a su tiempo. Yo, por ejemplo, prefiero evitar enterarme de cómo es o ha sido el proceso de los demás. Aunque tengo referentes con los que me he topado a lo largo del camino, prefiero centrarme en el mío porque no se trata de una competencia. Igual, tú. El tiempo de otro, quizá, no es el que requieras para sanar. Lo que necesitas ahora es benevolencia y paciencia contigo; ya que, si no las tienes, ¿entonces, quién?

    De igual manera, no te asustes si en el trayecto te sientes peor o conoces nuevos síntomas. Ten presente que, en su totalidad, son pasajeros e inofensivos. Hoy estás bien, atesóralo, disfruta. El sendero hacia la recuperación no es lineal, a pesar de que avance. Mañana tal vez sea el mejor día de la semana o uno desafiante; pasado quizá no lo percibas tan bueno; algunos días después, la vida puede parecer tan fácil que asuste. Y está bien. Te sentirás sano en el momento justo. En mi caso, tardé dos años y medio la primera vez y uno la segunda; aunque conozco amigas que lo han resuelto en cuestión de meses. Independiente de las muchas vueltas que da la mente, también regala breaks y esos son para nosotros. ¡Respira!

  5. Meditación, deporte. A cada quien le funcionan y gustan métodos distintos. Lo que a ti te aporte física y espiritualmente, es perfecto.

    Si lo tuyo son los retiros espirituales, la musicoterapia, la arteterapia, meterte en hielo… dale, de la forma en que tu alma se encuentre cómoda. Si te gusta la natación, el nado sincronizado, el yoga, correr o ir al gimnasio, ¡genial! Y, muy importante: otórgale el mismo nivel de prioridad a la salud física que a la mental. Con tu cuerpo en un estado superior, se sentirá mejor tu mente y viceversa.

    Incluyo dos que han sido parte vital de mi pócima para la recuperación. Para mí fue maravilloso y casi milagroso el Reiki; al igual que una sigla que se convirtió en mi agenda diaria: M.E.L.O. ¿Cuál era un día M.E.L.O.? Cuando meditaba, me ejercitaba, leía y oraba.

  6. Busca el trasfondo: La travesía actual no es obra del destino, el azar, ni de alguna situación puntual. Sí existen los detonantes, empero, te sugiero que veas al TAG como una válvula de escape, al lenguaje en el que tu inconsciente pidió auxilio y desfogó lo que tenías atrapado. Reflexiona: ¿consideras que tu realidad era perfecta antes de conocer al trastorno? ¿En qué etapa surgió? ¿Qué tenías guardado? ¿Por qué no lo habías sacado? ¿Qué era tan urgente de remediar? ¿Por qué dicha medida desesperada? Deja que tu interior responda.
  7. Date gusto. Lo mismo que un abrazo fuerte al espíritu, un “gracias por llegar hasta acá”, “te felicito”, “te admiro”, “eres fuerte, un(a) guerrero(a)”, “eres muy inteligente”, “mi héroe(ína)”; un postre con capuccino que se te antojó en el centro comercial, charlar con un amigo, una buena película, cenar rico, ocio, llorar de risa con algún video; tiempo para ti. Sé tu amigo(a) como nunca. Otórgate licencia para ser feliz con lo que tienes aquí y ahora.
  8. La terapia como norte: Experimenta el alivio de entregarle tu situación a un profesional, de sentir que te liberas, aunque sea un trabajo en equipo y la mayor parte dependa de ti. Regálate esa ilusión. Permite que el tratamiento sea tu mapa, tu brújula, tu GPS; un lugar seguro a dónde acudir; el punto que pacta el inicio, así aún no sepas en qué va a terminar; el plan. En otras palabras: Déjate ayudar y todo cobrará mayor sentido.  Y algo que aprendí en mi caso, luego de siete años de pensar “me curé de la ansiedad y no va a volver a molestarme”: si tienes un antecedente en salud mental, como lo es un trastorno emocional, no abandones la terapia. Llévala contigo para siempre. Verás que hará la realidad en mayor medida sencilla y comprenderás que, al fin y al cabo, sirve para todo y todos la necesitamos.
  9. Confía, desde el día uno, en que el TAG se cura. En 2017, la psiquiatra que me remitió a psicología me dijo algo que se volvió un mantra para mí: “Tranquila, la ansiedad es de lo que tenemos más resuelto y estudiado en la psicología y en la psiquiatría”. Así de simple. Puede parecer un laberinto sin salida. No obstante, si te detienes con calma y miras bien, te das cuenta de que solamente es humo. Le gustan los efectos especiales, la parafernalia, el show. Es visajosa, como decimos acá, y una pésima consejera; muy convincente, por cierto. Sin embargo, solo juega con la mente. Se alimenta del miedo, como el payaso Pennywise. No te culpes, no tiene nada que ver contigo. Venía en el combo de la vida. Iba a pasar. Estás drenando tu alma; purgándote, si así lo quieres ver.

    Un día estarás del otro lado y agradecerás cada mal rato que te hizo pasar porque así te ayudó a crecer. Sé que se ve lejano, pero llega. Ya estás en la parte álgida: atravesándolo, la única manera de superarlo. Cada día te acercas otro tanto. Aborda uno a la vez. Deja de pretender darle explicación a todo lo que pasa por tu cabeza. No son más que pensamientos inofensivos, irracionales; pero, de ahí, no pasan. Míralos como si cruzaran frente a ti en un río y se los llevara la corriente. Después, te vas a reír, te lo aseguro.

  10. Y aprende, es un momento excepcional para conocerte.

 Por: Lorena Arana
Comunicadora social y escritora

 

 

FAI impulsa nuevos observatorios ambientales para el sur de Cali

La Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle dio inicio a un proyecto ante el DAGMA que busca fortalecer el seguimiento ambiental en dos territorios clave del sur de Santiago de Cali: la Comuna 22 y el corregimiento La Buitrera. El proyecto busca consolidar y mejorar observatorios que permitan comprender mejor lo que ocurre en estos ecosistemas urbanos y rurales, y aportar información útil para la toma de decisiones ambientales en la ciudad.

La iniciativa “Estudios técnicos y de diseño para la ejecución de los proyectos: Implementación del observatorio de monitoreo ambiental del corregimiento La Buitrera (OACB) y desarrollo del observatorio ambiental de la Comuna 22 (OAC22) de Santiago de Cali” íntegra trabajo académico, participación comunitaria y herramientas tecnológicas, a partir de una integración de saberes provenientes de las ciencias ambientales, la ingeniería, las ciencias sociales y las artes, con el fin de abordar los problemas ambientales desde múltiples dimensiones.

El objetivo del proyecto es crear procesos de monitoreo más claros, confiables y cercanos a las comunidades. En la Comuna 22, donde ya existe un observatorio en funcionamiento, el esfuerzo se centró en su fortalecimiento a través del desarrollo de indicadores, la organización de información ambiental y la realización de actividades participativas para mejorar la recolección de datos.

En el corregimiento La Buitrera, el reto será diseñar un observatorio ambiental. Durante estos meses se avanzó en definir sus objetivos, los temas de trabajo prioritarios, la manera en que se recogería la información y el modelo que permitirá garantizar su continuidad en el tiempo. Este observatorio, tendrá como énfasis responder a las características propias del territorio y promover la participación activa de sus habitantes.

La ejecución del proyecto, desarrollada entre octubre y diciembre de 2025, incluye trabajo de campo, talleres comunitarios y la creación de herramientas de gestión de información ambiental. Con ello, la ciudad contará con dos procesos de observación más sólidos y participativos, fundamentales para enfrentar desafíos como el crecimiento urbano, la conservación de ecosistemas y la protección de la biodiversidad en el sur de Cali.

Cada paso dado reafirma nuestra vocación de trabajo interdisciplinario y nuestro vínculo con el territorio, fortaleciendo el papel de la universidad pública en la gestión ambiental de la región.

Facultad de Artes recibe un homenaje especial en el cierre de la agenda cultural 2025

De manera reciente, como parte del cierre de la agenda cultural del Centro Cultural Colombo Americano de Cali, la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle recibió una distinción conmemorativa que llena de orgullo a toda nuestra comunidad.

En esta ceremonia, en la cuál estuvo presente el Coro Magno y el coro infantil y juvenil del Programa Pentagrama, el Colombo Americano entregó a la FAI una placa de reconocimiento en celebración de sus 80 años de existencia y los 30 años de trayectoria de nuestra Facultad, exaltando a la FAI como una institución referente para el conocimiento, la cultura y el pensamiento crítico en el suroccidente colombiano.

Durante el acto se destacó la invaluable contribución de la Facultad a la formación artística de generaciones, su aporte al arte y a la investigación, y su capacidad para transformar vidas y territorios a través de la creación y el pensamiento. Tal como se expresó en la ceremonia, la labor de la FAI constituye un pilar irremplazable en la identidad cultural de la región, un reconocimiento que también quedó reflejado en la publicación institucional que circuló en nuestras redes sociales.

En dicha publicación, se resaltó que este logro no sería posible sin el compromiso y la dedicación de toda nuestra comunidad universitaria: estudiantes, docentes, personal administrativo y quienes, día tras día, hacen que la FAI crezca, se fortalezca y siga proyectándose como una de las Facultades de Artes más importantes del país.

Recibir este homenaje por parte de una institución tan significativa como el Colombo Americano —aliado histórico y referente cultural del Valle del Cauca— reafirma nuestro compromiso con una educación pública que inspira, transforma y construye futuro.

 

Univalle gana el Premio Corona Pro-Hábitat 2025

Un equipo interdisciplinario de la Universidad del Valle ganó el primer lugar del Premio Corona Pro‑Hábitat 2025, con el proyecto RE‑LAB, laboratorio de vivienda sostenible y reciclaje urbano, una propuesta innovadora pensada desde nuestra comunidad como respuesta a los desafíos de vivienda sostenible en Colombia.

El proyecto que propone reconocer, renaturalizar, reciclar, revitalizar y rehabitar, con énfasis en que las áreas construidas de la ciudad son una estrategia viable para un desarrollo urbano sostenible. Esta propuesta fue presentada por un equipo interdisciplinario que reúne estudiantes de Arquitectura, Ingeniería de Materiales y Diseño Industrial, Carolina Ortiz Conde, Juan Esteban Meneses y Carlos Reyes de la Escuela de Arquitectura, y los estudiantes Ricardo Navia, de Ingeniería de materiales, y Ivethe Liliana Diaz, de Diseño Industrial; bajo la dirección de los docentes de la Escuela de Arquitectura Juan Jacobo Sterling S, Carlos Arturo Bernal, Juan Camilo Muñoz y Maria Angelica Echeverri.

El proyecto RE-LAB, se enfoca en una trabajar con zonas pericentrales, Carolina Ortiz, estudiante que presentó el proyecto Conde Comentó que “ Estas zonas centrales tiene problemas de vacancia, por aumento de zonas comerciales. El proyecto propone volver a habitar el centro de la ciudad, enfocado en un plan de vivienda en la Alameda, comprendiendo sus problemáticas como el ruido, calor, organización de vivienda, desde el uso de estrategias con enfoques de reuso del espacio representativo de la zona y otros elementos en línea con la sostenibilidad y la representación como el bagazo de caña para las viviendas, acero reciclado, concreto puzolánico, entre otros”.

Esta distinción destaca la calidad del diseño arquitectónico, la viabilidad técnica y la pertinencia social del proyecto, valorando su capacidad para generar vivienda urbana eco-eficiente, con criterios de sostenibilidad, autoabastecimiento hídrico, cero dependencia de energías fósiles y bajo impacto ambiental, todo ello con miras a ser un modelo replicable en diversas regiones del país.

El Premio Corona Pro-Hábitat —con más de cuatro décadas promoviendo soluciones de hábitat popular, innovación y sostenibilidad ambiental— recibió esta vez propuestas de más de 100 equipos universitarios, provenientes de distintas regiones. Que nuestra universidad haya superado esta competencia con una propuesta tan relevante demuestra una vez más el compromiso, la creatividad y el rigor académico de la comunidad FAI.

Pero este logro no solo es un galardón: es un mensaje claro de esperanza y compromiso. RE-LAB combina diseño, conciencia social, responsabilidad ambiental y pertinencia local. Es la demostración concreta de que desde la academia podemos aportar soluciones reales a los retos de vivienda, urbanismo y sostenibilidad del país. Nos llena de orgullo ver que el talento de nuestros estudiantes y docentes se traduce en innovación con impacto.

La Universidad del Valle y la Facultad de Artes Integradas felicitan al taller de Vivienda Social y el equipo de docentes que lidera y acompaña este proceso: Juan Jacobo Sterling, Carlos Arturo Bernal, Juan Camilo Muñoz y María Angelica Echeverry y a RE-LAB por este triunfo. A sus estudiantes, a su talento, dedicación y visión. Y a toda la comunidad universitaria: este es un logro de todos.

Esperamos seguir construyendo juntos un camino donde la creatividad, la responsabilidad social y el diseño sostenible sean la regla, y no la excepción.

 

VIII Congreso Colombiano de Ornitología, un escenario clave para resaltar la biodiversidad de nuestro país

Entre el 10 y el 12 de diciembre de este año, la Universidad del Valle fue la anfitriona del 8vo Congreso Colombiano de Ornitología, un espacio fundamental para conocer los avances alrededor de este tema en el país.

Por Raúl Sedano
Profesor de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

La Universidad del Valle, en alianza con la Asociación Colombiana de Ornitología (ACO), fue anfitriona del 8° Congreso Colombiano de Ornitología (8CCO), realizado del 10 al 12 de diciembre de 2025 en el Campus Meléndez. Este evento se consolidó como el principal espacio científico del Valle del Cauca dedicado al estudio y la conservación de la avifauna colombiana.

El congreso reunió a 452 participantes provenientes de casi todos los departamentos de Colombia y de países como Perú, Brasil, Reino Unido, Estados Unidos, España y Argentina, lo que resalta el posicionamiento de la Universidad del Valle como un polo académico regional. La programación científica incluyó cinco conferencias magistrales, 226 presentaciones orales desarrolladas en los auditorios 1, 2 y 3 de la Facultad de Ingeniería, y 96 presentaciones en formato póster realizadas en el edificio Doris Hinestroza, espacios esenciales para promover un intercambio académico de alto nivel entre investigadores, estudiantes y profesionales del sector ambiental.

Un componente central de la agenda académica fue el desarrollo de doce simposios temáticos, que abordaron de manera integral los principales retos y avances de la ornitología contemporánea. Entre ellos se destacaron los simposios dedicados a aves limícolas, aves rapaces y aves migratorias, así como aquellos enfocados en biología reproductiva, sistemática, etno-ornitología y el papel de las colecciones biológicas. Adicionalmente, el congreso promovió una visión aplicada y participativa de la ciencia a través de simposios sobre avifauna y educación ambiental, ciencia participativa para la conservación, aves en paisajes productivos y el avance de la Estrategia Nacional para la Conservación de las Aves (ENCA), reflejando el diálogo entre investigación, sociedad y gestión del territorio.

De manera complementaria, durante los dos días previos al congreso se desarrollaron ocho talleres especializados, concebidos como espacios de formación práctica y actualización técnica, estrechamente articulados con las temáticas de los simposios. Estos talleres abordaron aspectos clave como metodologías de monitoreo acústico, el estudio de la migración de aves rapaces, la preparación de especímenes para colecciones biológicas y la escritura científica, entre otros, fortaleciendo las capacidades de estudiantes, investigadores y profesionales del sector.

El Departamento de Biología y la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas desempeñaron un papel fundamental en la organización del evento. Asimismo, se contó con la participación de 14 stands de muestra comercial, en su mayoría correspondientes a pequeños emprendimientos relacionados con las aves, lo que facilitó el diálogo entre la academia, organizaciones de conservación, iniciativas de turismo de naturaleza y el sector productivo del aviturismo.

El congreso otorgó cinco distinciones al mérito a destacadas presentaciones científicas, todas ellas lideradas por mujeres investigadoras, evidenciando el creciente liderazgo femenino en las ciencias naturales. Entre estas iniciativas se destacó un proyecto de la Universidad Nacional de Colombia orientado a la producción de materiales sobre aves en sistema braille, con el fin de ampliar el acceso a la observación de aves para personas con discapacidad visual.

El evento contó además con la valiosa participación de 25 estudiantes voluntarios de la Universidad del Valle, pertenecientes a los programas de Biología, Geografía y la Licenciatura en Educación, así como de tres estudiantes de la Universidad Icesi, cuyo apoyo fue clave para el éxito logístico del congreso.

El acto de clausura, realizado el 12 de diciembre en el Auditorio 3, reunió a cerca de 300 participantes, reflejando el alto interés del público y la relevancia de los contenidos abordados.

Al realizar el balance general, los profesores Jorge Avendaño y Raúl Sedano, de la Universidad del Valle, junto con Miguel Moreno, presidente de la ACO, y Natalia Pérez, también representante de la Asociación, destacaron el nivel académico del congreso, la amplia participación nacional y el impacto positivo del evento en la formación de estudiantes y en el fortalecimiento de redes científicas. Coincidieron, además, en que la experiencia organizativa y académica adquirida será fundamental para la preparación del próximo Congreso Colombiano de Ornitología, cuya sede se encuentra actualmente en proceso de análisis.

Este esfuerzo organizativo se enmarca en un momento especialmente significativo para la Universidad del Valle, que conmemora los 60 años del Departamento de Biología y los 80 años de la institución, reafirmando su compromiso con la investigación, la formación académica y la conservación de la biodiversidad.

El 8° Congreso Colombiano de Ornitología se consolida así como un espacio clave para resaltar la biodiversidad del territorio colombiano, impulsar la formación de nuevas generaciones de investigadores y posicionar tanto a la Universidad del Valle como a la Asociación Colombiana de Ornitología como referentes nacionales en la conservación biológica.

 

Orégano colombiano, un ingrediente con gran potencial industrial y comercial

Sara Lucía Ospina Burbano y Lady Yasmin Valero Gutiérrez fueron ganadoras del Programa Orquídeas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de 2024.

Con el propósito de impulsar el sector bioeconómico de las hierbas aromáticas en Colombia, las investigadoras Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano estudiaron la producción de aceite esencial de orégano cultivado en el Valle del Cauca. Su análisis comparó dos métodos de extracción (destilación por arrastre con vapor y extracción con fluidos supercríticos) y demostró que los extractos obtenidos son seguros, estables y de alta calidad, con aplicaciones industriales y un prometedor potencial de comercialización nacional e internacional.

Origanum vulgare L.
A lo largo de la historia, el desarrollo humano ha estado íntimamente ligado al uso y la transformación de las plantas. De ellas obtenemos servicios ecosistémicos esenciales (como la producción de oxígeno, la captación de CO₂ y la regulación del ciclo del agua) y materias primas clave para la alimentación, la energía y la salud. En Colombia, por ejemplo, se tiene registro de 7472 especies de plantas útiles, de las cuales 2768 poseen aplicaciones preventivas o terapéuticas.

Una de estas plantas es el Origanum vulgare L., u orégano, una hierba euroasiática utilizada desde hace más de 3000 años con fines gastronómicos y medicinales. En este último campo, esta planta se ha empleado tradicionalmente para aliviar afecciones respiratorias y gástricas, favorecer la regulación emocional, prevenir infecciones y reducir la inflamación.

Aunque sus usos y conocimientos asociados se han transmitido de generación en generación durante milenios, solo en el siglo XX fue posible identificar los principales compuestos bioactivos del orégano (carvacrol, timol, p-cimeno y γ-terpineno), responsables de sus propiedades antimicrobianas, antiparasitarias, antiinflamatorias y antioxidantes. Esta caracterización científica ha permitido su aceptación institucional (en Colombia está aprobada como planta de uso fitoterapéutico) y su incorporación como materia prima en las industrias alimentaria, farmacéutica, cosmética, agropecuaria y química.

Una oportunidad bioeconómica para Colombia

El Origanum vulgare L., u orégano, ha sido utilizado desde hace más de 3000 años con fines gastronómicos y medicinales.

La incorporación del orégano en procesos industriales, también impulsada por el auge global en el consumo de productos naturales, ha dinamizado el mercado internacional de hierbas aromáticas, generando nuevas oportunidades para pequeños y medianos agricultores.

En Colombia, este sector ha crecido de manera sostenida y, en 2022, alcanzó 49,5 millones de dólares en exportaciones. Aunque su tamaño aún es modesto frente a otros sectores agrícolas, este posee un gran potencial de expansión y representa una oportunidad para la economía rural del país.

No obstante, la consolidación del sector requiere superar retos clave asociados con la logística, la escalabilidad, la cadena de valor, la trazabilidad y la calidad, factores que influyen directamente en el cumplimiento de las exigencias fitosanitarias de los mercados internacionales a los que se busca acceder.

Un análisis del procesamiento del orégano
En ese contexto, las investigadoras Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano desarrollaron el proyecto Análisis integral del aceite esencial de orégano del Valle del Cauca: Caracterización, química, estabilidad y seguridad para su potencial uso alimenticio y terapéutico.

“Nos interesamos por el orégano y su transformación porque es una planta que se da muy bien en el Valle del Cauca y, actualmente, sus derivados tienen un amplio mercado. Por eso, el orégano y sus productos representan una oportunidad bioeconómica para las comunidades”, explicó Yasmin Valero, doctora en Ciencias Químicas de la Universidad de São Paulo y actualmente investigadora posdoctoral en la Escuela de Ingeniería Química de Univalle.

Dos procesos de extracción
La investigación, desarrollada en el marco del Programa Orquídeas de Minciencias y financiada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Francisco José de Caldas (Cto. 112721-249-2024 / Proyecto 109097), comparó dos métodos de producción del aceite esencial de orégano (destilación por arrastre con vapor y extracción con fluidos supercríticos) y caracterizó los extractos obtenidos, su composición, estabilidad y seguridad, con miras a su futura aplicación industrial.

“Ambas técnicas permiten obtener aceite esencial, pero con propiedades distintas, útiles para diferentes sectores industriales. Además, la caracterización del producto es fundamental porque debemos demostrar que es seguro y estable para cumplir las normas sanitarias y comercializarlo”, señaló Valero.

Destilación por arrastre con vapor

La destilación por arrastre con vapor es un proceso que se viene realizando hace siglos por diferentes sociedades.

Este es un método tradicional y ampliamente utilizado para la producción de aceites esenciales. Consiste en hacer pasar una corriente de vapor de agua a través de la biomasa de orégano (hojas y tallos) para arrastrar sus compuestos volátiles (sustancias que fácilmente se evaporan). Luego, los vapores se enfrían y se condensan, formando una mezcla líquida de la que, mediante decantación, puede obtenerse con facilidad el aceite esencial.

“Es una técnica antigua y relativamente sencilla, pero muy lenta y demandante en consumo de energía y agua. Además, su rendimiento es bajo: alrededor del 0,5 %”, explicó la investigadora.

Extracción con fluidos supercríticos

La extracción con fluidos supercríticos es una técnica moderna y más eficiente.

Se trata de una técnica moderna en la que se utiliza CO₂ en estado supercrítico; un estado que combina características de sus estados líquido (alta densidad) y gaseoso (baja viscosidad y alta difusividad); junto con un cosolvente, en este caso etanol, para disolver la biomasa de orégano. En esta condición, el dióxido de carbono penetra con mayor facilidad la matriz vegetal y captura una amplia variedad de compuestos, los cuales son liberados en forma líquida o sólida cuando el CO₂ retorna a su estado gaseoso.

“Este método requiere un recurso tecnológico mayor, pero mejora el rendimiento, alcanzando el 2,2 %, con un menor impacto ambiental y menor consumo energético”, agregó Valero.

Dos extractos distintos, seguros, estables y útiles
Según la caracterización química, la destilación por arrastre con vapor produjo un aceite rico en monoterpenos fenólicos, principalmente carvacrol (59 %) y timol (8,4 %), compuestos con una gran capacidad antimicrobiana, antioxidante y antifúngica.

“Este aceite resulta especialmente útil para las industrias alimentaria y química, en aplicaciones como la conservación de alimentos o la formulación de productos antisépticos”, indicó Valero.

Por su parte, la extracción con fluidos supercríticos generó un extracto con mayor diversidad química y una notable presencia de sesquiterpenos y monoterpenos oxigenados, entre ellos el trans-hidrato de sabineno, reconocido por su actividad antioxidante.

“Obtuvimos un extracto compuesto en un 32,3 % por trans-hidrato de sabineno y con alta capacidad antioxidante, por lo que podría utilizarse en la industria cosmética para productos antienvejecimiento”, destacó la investigadora.

El estudio también confirmó la seguridad y estabilidad química de los extractos, esto a partir del análisis de formulaciones del aceite esencial diluido en aceite de coco de grado alimenticio.

“Durante cuatro meses, sometimos a análisis de estabilidad las soluciones y encontramos que no hubo crecimiento microbiano ni degradación o transformación de sus componentes. Esto sugiere que nuestro extracto de orégano es seguro y estable en el tiempo bajo las condiciones evaluadas”, comentó Valero.

Adicionalmente, la caracterización de los aceites ratificó la alta calidad sanitaria del orégano cultivado en el Valle del Cauca y, por extensión, en Colombia, ya que no se detectaron plaguicidas, metales pesados ni aflatoxinas.

“Aunque usamos orégano cultivado por un productor con prácticas orgánicas, el resultado demuestra algo clave: en Colombia, sí podemos producir de manera sostenible sin perder calidad. Además, confirma que contamos con las condiciones para obtener un orégano de excelente calidad, seguro sanitariamente y con potencial para llegar a más mercados”, destacó la científica.

Orégano y sus extractos: una oportunidad para Colombia

Con esta investigación, Yasmin y Sara esperan aportar al sector bioeconómico de las hierbas aromáticas en Colombia.

De esta manera, el estudio elaborado por Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano permitió:
-Comprender la utilidad y funcionalidad de cada proceso de extracción según la industria objetivo.
-Determinar las características químicas de los extractos, aportando información clave para su validación sanitaria.
-Confirmar la seguridad y estabilidad de los extractos para su implementación industrial.
-Validar la calidad sanitaria del orégano producido orgánicamente en el Valle del Cauca.
-Generar conocimiento científico que puede aprovecharse para desarrollar productos de mayor valor agregado en el sector bioeconómico de las hierbas aromáticas.

“Por ejemplo, en la extracción con fluidos supercríticos, logramos aumentar el rendimiento modificando variables como la concentración del cosolvente. Esto significa que es posible producir una mayor cantidad de extracto de orégano, o de otra planta, a partir de la misma biomasa”, destacó la científica.

Ciencia, ingeniería, tradición y bioeconomía: una apuesta de país
La articulación entre ciencia, ingeniería, tradición agrícola y bioeconomía podría convertirse en una apuesta determinante para fortalecer este sector, abriendo nuevas oportunidades para los pequeños y medianos agricultores del país, tanto en el cultivo de orégano y otras hierbas aromáticas como en la elaboración de extractos y productos naturales de alto valor.

“Teniendo en cuenta que, gracias a nuestra diversidad de pisos térmicos, en Colombia pueden cultivarse cientos de especies de hierbas aromáticas y medicinales, este conocimiento científico abre la puerta a fortalecer la confianza en nuestros campesinos para que abastezcan el mercado nacional y compitan en los mercados internacionales”, concluyó Valero.

Así, la ciencia y la ingeniería vuelven a posicionarse como motores de transformación, impulsando sectores bioeconómicos con enorme potencial de crecimiento, generando bienestar en las comunidades rurales y aportando al desarrollo sostenible del país. Por ello, desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle celebramos el trabajo de Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano, y las animamos a seguir cultivando conocimiento que impulse el progreso y amplíe las oportunidades para Colombia.

 

IIVCD: el índice creado por tres instituciones públicas para mejorar la gestión del recurso hídrico en todo el mundo

Con el propósito de contribuir a la mitigación de la contaminación de los cuerpos de agua superficiales, un equipo interdisciplinario y transdisciplinario de la Universidad del Valle (Univalle), la Universidad del Cauca (Unicauca) y la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) desarrolló un índice para estimar la vulnerabilidad a la contaminación difusa de cuencas hídricas como la del Cauca y la del Magdalena. Al ofrecer un panorama amplio sobre las posibles afectaciones, esta metodología podría marcar un antes y un después en la toma de decisiones relacionadas con la planeación y ejecución de estrategias de conservación, remediación y gestión del recurso hídrico por parte de las distintas entidades ambientales del país e, incluso, del mundo.

Pilar de la vida en riesgo
El agua es uno de los pilares fundamentales de la vida. Sus características fisicoquímicas, como su capacidad de actuar como disolvente universal, la hacen esencial en procesos biogeoquímicos (como la fotosíntesis) y biológicos (como el equilibrio osmótico celular) indispensables para el surgimiento y mantenimiento de la vida. No en vano, la mayoría de los organismos vivos están compuestos entre un 60 % y un 95 % de agua.

Además, el recurso hídrico ha sido crucial para el desarrollo de la especie humana, pues interviene en la mayoría de sus actividades: sanidad, agricultura, construcción, manufactura, transporte, minería y muchas otras.Su integración a las dinámicas socioeconómicas es tal que, según estimaciones de World Wildlife Fund, genera alrededor de 58 billones de dólares anuales, equivalentes al 60 % del producto interno bruto (PIB) mundial.

Sin embargo, este uso intensivo ha alterado los ciclos naturales del agua y ha liberado grandes cantidades de contaminantes que superan la capacidad de autodepuración de los ecosistemas, poniendo en riesgo la calidad y disponibilidad del recurso hídrico. En particular, el sector agropecuario es uno de los más problemáticos, pues utiliza cerca del 72 % del agua dulce extraída en el mundo para una amplia variedad de procesos, algunos de los cuales implican la liberación de nutrientes, agroquímicos y materia orgánica en los cuerpos hídricos.

Contaminación puntual y difusa: dos dinámicas con impactos diferentes

Los agroquímicos llegan a los cuerpos de agua por procesos difusos, afectando el equilibrio de los ecosistemas.

La liberación de contaminantes hacia los cuerpos de agua puede darse de dos maneras: puntual y difusa. La contaminación puntual hace referencia a descargas directas e identificables, como vertimientos de purines, estiércoles líquidos o lixiviados provenientes de corrales y establos. Este tipo de fuentes contaminantes son las que principalmente abordan las entidades ambientales, ya que resultan más fáciles de identificar, regular y mitigar.

Por su parte, la contaminación difusa surge de procesos dispersos y difíciles de localizar en el territorio; por ejemplo, las escorrentías generadas por las lluvias que, en zonas agrícolas, arrastran agroquímicos hacia ríos, quebradas y lagunas. Este tipo de dinámicas constituye uno de los principales desafíos para las autoridades, pues su carácter deslocalizado dificulta su monitoreo y control. Como resultado, no siempre se implementan estrategias de mitigación eficaces, lo que ha llevado a que estos procesos sean responsables de cerca de dos tercios de la contaminación total del recurso hídrico a nivel mundial.

IIVCD: una herramienta para conocer la vulnerabilidad a la contaminación difusa
En este contexto, los investigadores Ana María Buitrago Ramírez, de la CVC; Andrés Fernando Echeverri Sánchez y Jhony Armando Benavides Bolaños, de Univalle; así como Víctor Felipe Terán Gómez y Apolinar Figueroa Casas, de Unicauca, desarrollaron el Índice Integral de Vulnerabilidad a la Contaminación Difusa (IIVCD). Esta herramienta permite determinar y representar espacialmente el grado de vulnerabilidad de los cuerpos de agua superficiales frente a los procesos de contaminación difusa dentro de sus respectivas cuencas hidrográficas.

“La contaminación difusa siempre ha sido de mi interés porque representa entre el 60 % y el 70 % de la afectación a las masas de agua, y es la que menos se monitorea por falta de recursos”, explicó Ana Buitrago, quien lideró el desarrollo del Índice en el marco de su maestría en Gestión Integrada del Recurso Hídrico en la Universidad del Valle.

AHP y SIG: la base metodológica del IIVCD

Los SIG son herramientas que permiten almacenar, analizar, gestionar y visualizar datos espaciales.

Para el diseño del IIVCD, se retomó el trabajo previo del docente Andrés Echeverri, adscrito a la Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente de Univalle, quien, en 2020, propuso un primer modelo para calcular la vulnerabilidad de los cuerpos de agua a la contaminación difusa mediante la integración del proceso analítico jerárquico (AHP, por sus siglas en inglés) y los sistemas de información geográfica (SIG). El primero es una técnica que permite relacionar y jerarquizar múltiples factores de distinta naturaleza para facilitar el análisis de una decisión, un contexto o una situación; mientras que los segundos son herramientas que permiten almacenar, analizar, gestionar y visualizar datos espaciales.

“Para nuestro caso, el AHP nos permitió jerarquizar y relacionar criterios de diversa naturaleza que influyen en la movilidad de los contaminantes, mientras que los SIG posibilitaron situarlos y relacionarlos espacialmente dentro de una geografía determinada, entendiendo cómo los contaminantes pueden desplazarse y afectar los cuerpos de agua”, señaló Andrés Echeverri, ingeniero agrícola, magíster en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, y doctor en Ingeniería.


La investigación previa del docente Andrés Fernando Echeverri Sánchez fue clave para el diseño del IIVCD.

Partiendo de esta base, el equipo realizó una amplia revisión bibliográfica y un análisis detallado de 98 artículos científicos para identificar los principales factores que inciden en la movilidad de los contaminantes dentro de una cuenca y poder incorporarlos al AHP. De este proceso surgieron seis criterios de naturaleza ambiental, hidrológica, edáfica y antrópica:
-Pendiente (SL): inclinación o declive del terreno en una dirección determinada.
-Erodabilidad del suelo (SE): facilidad con la que un suelo puede ser erosionado por el agua.
-Uso del suelo (CN/RC): forma en que las personas utilizan la superficie terrestre.
-Erosividad (RE): capacidad de la lluvia para generar erosión y escorrentía.
-Conectividad hidrológica (HC): grado en que el agua, con sus sedimentos y contaminantes, puede desplazarse hacia un cuerpo hídrico.
-Calidad del agua (WQ/CA): condiciones físicas, químicas y biológicas del agua de los afluentes y su capacidad de biorremediación.

Adicionalmente, reconociendo que estos criterios no inciden en igual medida, los investigadores, con el apoyo de pares expertos, los jerarquizaron, asignándoles ponderaciones de importancia relativa (de 0 a 1).

“Mientras más alto es el valor asignado a un factor, mayor es su importancia para determinar si la contaminación generada en una zona específica puede desplazarse hacia otra”, aclaró el docente Echeverri.

Las ponderaciones fueron:
-Pendiente (SL): 0,20
-Erosividad (RE): 0,20
-Uso del suelo (CN/RC): 0,18
-Conectividad hidrológica (HC): 0,16
-Erodabilidad del suelo (SE): 0,15
-Calidad del agua (WQ/CA): 0,11


Del cálculo al mapa: la vulnerabilidad se cuantifica y visualiza
Las ponderaciones establecidas permitieron integrar de manera coherente los factores en la ecuación del Índice, que requiere además normalizar los valores de los parámetros de cada zona de la cuenca hídrica en una escala de 0 a 1:

IIVCD = (0.20 × SL) + (0.20 × RE) + (0.18 × CN) + (0.16 × HC) + (0.15 × SE) + (0.11 × WQ)

El resultado de la ecuación es un coeficiente que se clasifica en uno de cinco niveles, indicando la probabilidad de que los contaminantes provenientes de procesos difusos dentro de la zona analizada se desplacen y afecten el cuerpo de agua superficial principal.

Al aplicar el IIVCD a todas las zonas y definir una convención cromática para representar los niveles, es posible construir el mapa de vulnerabilidad a la contaminación difusa de la cuenca hídrica analizada.


Mapa de vulnerabilidad a la contaminación difusa del río Guchal. Las zonas en amarillo son aquellas en las que los contaminantes presentan mayor movilidad y pueden llegar a afectar el afluente.

“En amarillo se muestran las zonas donde los procesos de contaminación difusa tienen una probabilidad muy alta de afectar el cuerpo de agua superficial principal; en rojo, las de probabilidad alta; y en naranja, las de probabilidad moderada”, indicó Ana Buitrago, administradora ambiental, especialista en SIG y magíster en Gestión Integrada de Recursos Hídricos.

Esta representación permite a las autoridades identificar las áreas críticas y focalizar sus esfuerzos de intervención. Además, gracias al diseño del IIVCD, es posible determinar el factor predominante en cada sector, lo que facilita la formulación de estrategias más eficientes.

“En su estado actual, el Índice podría diagnosticar procesos de contaminación difusa en cuencas como la del Cauca o el Magdalena, convirtiéndose en un recurso informativo clave para decidir qué zonas priorizar e intervenir”, destacó Buitrago, actual especialista en Calidad del Agua y Vertimientos de la CVC.

Una metodología accesible, replicable y adaptable a diversas cuencas
Una de las grandes ventajas del IIVCD es que se basa en parámetros medidos periódicamente por las entidades ambientales, por ejemplo, con monitoreo satelital o de calidad del agua. Esto lo hace más fácil de implementar que modelos basados en procesos físicos, algoritmos de aprendizaje automático o lógica difusa, que requieren grandes volúmenes de datos y capacidades técnicas avanzadas, difíciles de obtener en países en desarrollo.

“Como estos parámetros ya son medidos por los organismos ambientales en distintos territorios, el Índice puede aplicarse para calcular la vulnerabilidad a la contaminación difusa tanto en la cuenca del río Cauca como, por ejemplo, en la del Indo. Esta transferibilidad y capacidad de replicación le otorga un gran potencial”, exaltó el profesor Echeverri.

No obstante, la precisión del IIVCD depende de la disponibilidad y calidad de los datos: mientras más recientes y detallados sean, más exactos serán los resultados.

“Variaciones en el uso del suelo o cambios estacionales significativos pueden generar alteraciones importantes en las características y la movilidad real de los contaminantes, lo que podría reducir la precisión del Índice y limitar su funcionalidad”, señaló Buitrago.

Aun así, el IIVCD constituye una metodología robusta para generar estimaciones confiables, convirtiéndose en una herramienta fundamental para las autoridades ambientales, especialmente en territorios con recursos técnicos y financieros limitados, al facilitar la toma de decisiones para la gestión y conservación del agua superficial.

Aplicación en el río Guachal

El río Guachal, en el sur del Valle del Cauca, se forma por la unión de cuerpos de agua de la vertiente occidental de la cordillera Central y desemboca en el río Cauca.

Para demostrar su utilidad, el IIVCD se aplicó a la cuenca del río Guachal, en el sur del Valle del Cauca. Este afluente, alimentado por cuerpos de agua de la vertiente occidental de la cordillera Central, atraviesa zonas de gran actividad agrícola, con infraestructura agroindustrial y uso intensivo de agroquímicos.

“Al aplicar el Índice, identificamos las zonas de mayor vulnerabilidad y es posible asociarlas con los usos del suelo. Esto es muy importante porque servirá como orientación para la planificación de acciones destinadas a reducir dicha vulnerabilidad”, explicó el docente Echeverri.

La aplicación confirmó la capacidad del IIVCD para identificar la vulnerabilidad de las masas de agua superficiales a la contaminación difusa, especialmente en paisajes agrícolas con configuraciones hidrológicas similares a la del río Guachal. Se trata de una herramienta escalable, transferible y replicable que, con trabajo adicional, podría ampliar aún más su potencial.

“Si avanzamos en la integración de enfoques multiescalares y en la dinámica temporal, el Índice podría evolucionar hacia una herramienta de pronóstico y modelado, ampliando significativamente su impacto”, indicó Buitrago.

Una innovación con impacto para Colombia y el mundo

Ana María Buitrago Ramírez fue quien lideró el desarrollo del Índice en el marco de su maestría en Gestión Integrada del Recurso Hídrico en la Universidad del Valle.

La relevancia del IIVCD es tal que, el pasado 2 de mayo, la revista indexada Sustainability (clasificada como Q1 en el SCImago Journal Rank) publicó el artículo derivado de esta investigación, respaldando la rigurosidad y calidad del trabajo del equipo científico.

“La publicación del artículo es muy valiosa porque representa un respaldo significativo para continuar con este tipo de investigaciones, que visibilizan el impacto de la contaminación difusa. Además, nos permite promover la adopción del Índice por parte de las autoridades ambientales en su toma de decisiones sobre la mitigación de la contaminación en masas de agua superficiales”, concluyó Buitrago.

De esta manera, el Índice Integral de Vulnerabilidad a la Contaminación Difusa se consolida como una herramienta con el potencial de transformar la gestión de los cuerpos de agua superficiales en Colombia y en otros países con medios limitados. Sus diagnósticos pueden servir de base para planificar intervenciones, orientar el desarrollo agrícola y urbano, guiar políticas ambientales y contribuir a la conservación de la calidad del recurso hídrico y los ecosistemas.

Por su gran impacto, desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle, exaltamos esta valiosa innovación y el compromiso del equipo investigador. ¡Felicidades!

 

Nuestros Medios

  • Boton de Univalle TV Canal Universitario
  • Boton de Univalle Radio
  • Boton de la Revista Campus Revista Institucional
  • Boton de la Agencia de noticias Univalle

Nuestros Eventos

Información de la Agencia

  • Directora
  • Fulvia Carvajal
  • Coordinador de Información
  • Diego Alejandro Guerrero
  • Comunicadores y Periodistas
  • Laura María Parra
  • Yizeth Bonilla Vélez
  • Diana Patricia Sevilla
  • Edgar Hernán Cruz García
  • Melissa Pantoja Osorio
  • Contactos
  • agenda@correounivalle.edu.co
  • Universidad del Valle
  • Cali, Colombia