La Liga Colombiana Contra el Cáncer otorgó el Premio Nubia Muñoz a la Excelencia Científica y al Impacto Social, al doctor Luis Eduardo Bravo Ocaña, profesor jubilado de la Escuela de Medicina y antiguo director del Registro Poblacional de Cáncer de Cali (RPCC).
Este galardón, que lleva el nombre de una de nuestras más ilustres egresadas, la doctora Nubia Muñoz, se entrega como parte de la celebración de los 65 años de la Liga Colombiana Contra el Cáncer y busca reconocer a quienes, mediante proyectos de investigación y desarrollos de alto impacto, han contribuido significativamente al bienestar social y al avance del conocimiento científico en Colombia.
Un reconocimiento que exalta la trayectoria y el legado científico
El Premio Nubia Muñoz honra no solo la rigurosidad técnica y científica, sino también la capacidad de generar transformaciones sociales y de ampliar el acceso a servicios de salud esenciales. En su primera edición, el galardón fue otorgado al doctor Bravo, médico y cirujano de la Universidad del Cauca, investigador senior en Minciencias y referente nacional en el campo de la epidemiología del cáncer.
Durante más de dos décadas, el Dr. Bravo dirigió el RPCC, uno de los más antiguos y reconocidos en América Latina, liderando más de 30 proyectos de investigación, especialmente en cáncer gástrico y de cuello uterino, y aportando evidencia clave para la formulación de políticas públicas de salud. Su trayectoria ha sido ampliamente reconocida con distinciones como la Medalla al Mérito Cívico Santiago de Cali (2018), el reconocimiento como Mejor Investigador de la Facultad de Salud y, recientemente, la investidura como Doctor Honoris Causa en Salud por la Universidad del Valle (2025).
El legado de una egresada ejemplar: Nubia Muñoz
El premio lleva el nombre de la reconocida epidemióloga Nubia Muñoz, egresada de Medicina de la Universidad del Valle (1964), cuya investigación permitió demostrar la relación entre el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el cáncer de cuello uterino, descubrimiento que dio origen a la vacuna contra este virus y ha salvado millones de vidas en el mundo.
Su trayectoria científica la llevó a ser nominada al Premio Nobel de Medicina en 2008, convirtiéndose en la primera colombiana en alcanzar dicha nominación, lo que le permitió ser merecedora de múltiples reconocimientos internacionales.
Para la Facultad de Salud, este premio representa un doble motivo de orgullo: rinde homenaje al legado de una egresada distinguida y celebra el trabajo de uno de sus más reconocidos docentes e investigadores.

Un acto simbólico de reconocimiento y gratitud
La ceremonia de premiación se llevó a cabo el 21 de octubre en Bogotá, durante el evento conmemorativo de los 65 años de la Liga Colombiana Contra el Cáncer.
El doctor Bravo no pudo asistir a la ceremonia, pero en su representación estuvo la profesora Claudia Patricia Valencia Molina, directora del Programa de Doctorado en Salud de la Facultad de Salud, quien llevó un mensaje de agradecimiento del homenajeado y entregó, en nombre de la Universidad del Valle, una nota de estilo y una placa de reconocimiento a la Liga Colombiana Contra el Cáncer, destacando su incansable labor en la lucha contra el cáncer y su compromiso con la salud de los colombianos.
“Recibo con sincero agradecimiento y profunda emoción esta distinción... que honra la memoria y el legado de la doctora Nubia Muñoz, pionera y referente mundial en la epidemiología del cáncer, y que reconoce el trabajo constante del Registro Poblacional de Cáncer de Cali”, expresó el doctor Bravo en su mensaje.

Orgullo y compromiso desde la Facultad de Salud
La Facultad de Salud celebra este importante reconocimiento como un reflejo del compromiso de sus docentes, investigadores y egresados con la excelencia científica, la formación humanista y la transformación social.
El legado del doctor Bravo y de la doctora Muñoz reitera la vocación de la Universidad del Valle por contribuir al avance de la salud pública y al bienestar de las comunidades, inspirando a nuevas generaciones de profesionales en su camino por la investigación y el servicio.
El siguiente texto es el discurso que la escritora y periodista Paola Guevara, directora de la X Feria Internacional del Libro de Cali, leyó durante la inauguración de este evento. Colombia es el país homenajeado.
Por Paola Guevara
Ocho minutos.
Eso fue lo que tardaron.
Hace pocos días, más exactamente el 19 de octubre, los ladrones más rápidos del mundo robaron espléndidas joyas del Museo del Louvre en solo ocho minutos.
Fue el tiempo que necesitaron para subir por una escalera, a plena luz del día, perforar con una sierra los vidrios de la galería Apolo y sustraer el collar de 1.138 diamantes y 32 esmeraldas que Napoleón le regaló a la emperatriz María Luisa de Austria, entre otros tesoros avaluados en 88 millones de euros.
Por tanto, acaba de nacer una nueva medida del tiempo: los ocho minutos. Muy curioso, porque quienes crecimos con los relatos de Carl Sagan sabemos que ocho minutos es lo que tarda en llegar la luz del sol a la Tierra.
Aquellos ladrones fueron tan rápidos como la luz solar al encuentro con el planeta, tan veloces como la primera fotosíntesis de la historia, podría decirse de forma tragipoética.
Alguna vez escribió la novelista estadounidense Amber Smith: “Cada vez que miramos al cielo, solo podemos ver el sol tal como era hace ocho minutos, nunca como es en este mismo instante”.
Tal vez por esa condición de retraso los humanos siempre llegamos tarde al entendimiento de las cosas verdaderamente importantes.
Pero también, ocho minutos tarda uno en leer la escena en que el coronel espera la carta que nunca llega, en la maravillosa novela de Gabriel García Márquez El coronel no tiene quién le escriba.
Ocho minutos tardamos en leer el encuentro del Principito con el Zorro, en la entrañable novela de Antoine de Saint-Exupéry, uno de los episodios más conmovedores de la literatura universal.
Ocho minutos tardamos en leer las dos páginas finales de El viejo y el mar, de Ernest Hemingway, cuando el viejo duerme y sueña con leones.
Ocho minutos tardamos en leer el poema 20 de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda, el más citado del siglo XX sobre el amor perdido.
O quizá el episodio más célebre de Miguel de Cervantes Saavedra, esa primera parte del capítulo VIII en que el valeroso Don Quijote enfrenta los molinos de viento.
O, mi personal favorito, los ocho minutos que tardamos en leer el gesto cotidiano de mojar una magdalena en el té, cuando Marcel Proust lo convierte en una celebración de la memoria y el tiempo recobrado.
En tantos ocho minutos de literatura, el sol ha llegado a nuestras vidas para iluminarlas.
En tiempo universal, en poco más de ocho minutos el sol ha emitido suficiente energía como para alimentar toda la civilización humana durante un año entero.
En esos ocho minutos la Tierra recorrió 14.400 kilómetros alrededor del sol.
La Vía Láctea avanzó alrededor de 100.000 kilómetros por el espacio, girando sobre su centro. En ese mismo lapso nuestro corazón ha latido entre 600 y 700 veces, y una célula nerviosa ha borrado una conexión: una parte de lo que éramos al comenzar evento inaugural ya no está.
Si la historia del Valle del Cauca fuera un día de 24 horas, las culturas Calima, Yotoco, Sonso y Malagana despertaron al alba; Sebastián de Belalcázar fundó Cali al amanecer; la caña floreció al medio día y Andrés Caicedo llegó con la tarde. Ahora, al caer la noche, la Feria Internacional del Libro de Cali, que celebra diez años, ha ocupado los ocho minutos finales de ese día.
Muy pocos, en perspectiva. Ocho minutos: solo el parpadeo de un amanecer.
Pero en esos ocho minutos pasamos de 1.500 metros cuadrados de espacio a 5.200; de 40 editoriales y librerías a 142; de 76.000 a 237.000 libros exhibidos; y de 18.000 a 66.000 libros vendidos.
De 64 invitados a 1.200, y los eventos se multiplicaron más de trece veces: de 61 a 860.
En asistencia, los visitantes pasaron de 78.706 a 450.500. En cobertura territorial, de cuatro municipios a doce.
Luz de sol, luz de los libros, luz de conocimiento, de saber, de cultura escrita.
En estos ocho minutos simbólicos, Cali ha construido la más grande librería al aire libre y de acceso gratuito de Suramérica, un modelo internacional imitable bajo la tutela de la Universidad del Valle, la Alcaldía de Cali y la Fundación Spiwak, con apoyo de la Gobernación del Valle y numerosas entidades.
La empresa privada, con emoción, generosidad y cariño por esta Feria, nos conmueve cada año con su fe y su apuesta de confianza.
Casos como Tecnoquímicas, que convirtió su auditorio TQ en un templo del libro; Celsia, que adoptó y vistió de naranja un pabellón con vista a La Ermita; o marcas internacionales como IKEA, que ayudaron a vestir de gala nuestros auditorios. También ProPacífico y Compromiso Valle, que publicaron en tiempo récord dos libros sobre su historia de éxito social, y países como República Dominicana, que será invitado de honor en 2026.
Los ejemplos felices son infinitos, pero nada sería posible sin las editoriales de todo el país.
Hacer una feria en Cali, de 11 días y en el espacio público, implica desplazar toneladas de libros, personal de ventas, autores, mobiliario; invertir en montajes y desmontajes, hoteles, transporte y alimentación. Y, sin embargo, cuando algo cambia, todas responden lo mismo:
“En Cali tenemos que estar.”
No lo dicen solo por criterio comercial, sino —sobre todo— con criterio de país. Cali es el pulmón social de Colombia: la ciudad que recibe las oleadas migratorias y el embate de las grandes problemáticas del suroccidente.
Cada una de las 140 editoriales que se apostan en el Bulevar del Río —bajo la lluvia horizontal o el sol que convierte la feria en sauna sin hidromasaje— lo hace por amor de país, por mística de nación.
Cuando los periódicos traen una noticia dolorosa sobre Cali, me siento y espero llamadas de cancelación. Y no llega ninguna. Ninguna cancela. Ese es el parte médico de esta Feria del Libro: cada año se suman más y más.
Decíamos hace un momento que si la historia del valle fuera un día de 24 horas la Feria Internacional del Libro de Cali llevaría 8 minutos, ocho en los que esperamos haberlos convencido de que la luz que arrojan los libros es necesaria para la vida en sociedad, para iluminar de sol estos tiempos oscuros, para entrenar la atención prolongada en un mundo de inmediatez.
Para salir de nosotros mismos en este reinado del yo, para ponerse en los zapatos de los demás personajes en tiempos de tanto narcisismo, para construir con la propia mente en una época que nos entrega las imágenes hechas y prefabricadas; para buscar la verdad en tiempos de noticias falsas.
Para relativizarnos a nosotros mismos en tiempos de sesgos cognitivos, para rescatar lo analógico en un mundo digital, para forjar inteligencia natural en tiempos de la inteligencia artificial, para reconocer y administrar nuestras propias emociones en un mundo que agita a diario nuestra ira primitiva y nuestro temor.
A todos los que aman los libros, gracias por demostrar que cuando trabajan juntos el sector público, el sector privado, el sector académico y la gran ciudadanía, podemos lograr grandes cosas.
A todos los presentes gracias por haber atendido este discurso en los que les hemos robado, imaginan bien, 8 minutos de su valiosísimo tiempo.
Culmina la temporada “Temporada Maestra” organizada por la Maestría en Creación y Dirección Escénica de la Universidad del Valle, sede Bogotá, y La Maldita Vanidad programada con cuatro trabajos de grado de los egresados, en la sede de la compañía. En esta última semana, del 23 al 26 de octubre se presenta Costalaziones con texto y dirección de Carlos Alberto Pinzón
Costalaziones: un adiós que confronta el derecho a decidir y el peso del vínculo familiar, tiene origen en un cuestionamiento familiar relacionado con un suceso de la vida del bisabuelo, y sirve de punto de partida para que el director de un grupo de teatro indague, a partir de hipótesis teatrales, sobre cómo pudo ocurrir un asesinato entre antepasados de su familia en Moniquirá, Boyacá, enmarcado en los complejos acontecimientos sociales y políticos de la Colombia de principios del siglo XX. Las diversas versiones sobre el crimen se convierten en un reflexión sobre nuestra historia.
Costalaziones, dirección Carlos Alberto Pinzón.
Jueves 23- viernes 24- sábado 25/ 8:00 p.m.
Domingo 26/ 6:30 p.m.
Dirección: Carrera 19 N° 45a-17, Barrio Palermo.
Informes
https://www.lamalditavanidadteatro.com/
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Reservas Móvil +(57) 3156336006
Tel +601 9277092
Bucaramanga se prepara para recibir un estallido de ritmo, sabor y talento. Bajo su cielo, los tambores y voces de la Orquesta de Salsa y Música Latina de la Universidad del Valle, harán palpitar el alma del Festival Nacional de Orquestas y Grupos Fusión, llevando en cada compás la fuerza creativa y la pasión universitaria que distingue a Univalle.
Este 2025, la Universidad del Valle llevará su inconfundible sello sonoro a los Festivales Nacionales Universitarios ASCUN Cultura en Bucaramanga, donde nuestra Orquesta Univalle será la invitada especial del Festival Nacional de Orquestas y Grupos Fusión, escenario en el que marcará el compás del talento universitario colombiano que une raíces, saberes y sueños.
A las 6:00 p.m., de este sábado 25 de octubre, el Ágora de la Universidad Santo Tomás se abrirá como un corazón dispuesto a latir al ritmo de la salsa. Allí, trece músicos univallunos, guiados por la batuta de Frank Kevin Rojas Collazos, cerrarán con broche de oro la jornada y desplegarán una sinfonía de fuego, viento y tambor. Bucaramanga se convertirá en un territorio de fiesta, donde Univalle transformará la música en una gran celebración de vida y cultura.
Bajo los acordes del timbal, la cadencia de las congas y la fuerza de los metales, esta agrupación elevará su música como una declaración de orgullo y pertenencia: Univalle suena, vibra y late con corazón y sabor. Cada integrante aporta su propia esencia y su ritmo, tejiendo juntos una sola voz llamada Orquesta de Salsa y Música Latina de la Universidad del Valle:
Andrés Acosta Clavijo – Bajo (Licenciatura en Música)
Brayan Steban Bravo Mosquera – Bongó (Psicología)
Cristian Javier González Angulo - Piano (Licenciatura en Música)
David Felipe Tumbaquí Ceballos – Congas (Música)
Eduard Lubo Urbano – Trombón (Geografía)
Edwin Portela Gómez – Timbal (Música)
Gisella Montaño Solís – Trombón (Música)
Juan Camilo Lozano Moreno – Saxofón (Ingeniería Agrícola)
Lina Marcela Molano Realpe – Cantante (Ingeniería Química)
Melanie Santacruz Toro – Cantante (Arquitectura)
Roberth Andrey Hernández Ramos – Cantante
Rubén Darío Chaparro Girón– Trompeta (Licenciatura en Música)
Frank Kevin Rojas Collazos – Bajo y Director Orquesta
Nuestra Orquesta Univalle, además de interpretar canciones, construye emociones y deja en cada escenario la huella sonora de una universidad que respira cultura, recordándonos que en sus notas palpita el espíritu creativo que da vida a nuestra esencia Univalluna.
Desde la Universidad del Valle, a través de la Sección Cultura, Recreación y Deporte, celebramos con orgullo su participación como invitada especial en los Festivales Nacionales Universitarios ASCUN Cultura 2025, reconocimiento que exalta el poder del arte para unir voces, territorios y corazones bajo un mismo compás: el de la cultura.

El pasado 23 de octubre se realizó la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Cali, que en esta edición rendirá un homenaje a Colombia.
Durante 11 días Cali tendrá la librería más grande a cielo abierto del país y también, gracias a la alianza con la Universidad del Valle, tendrá presencia en 12 municipios de la región.
“Esta feria tiene una connotación muy importante para nosotros como Universidad del Valle: primero que sea en el marco de los 80 años de nuestra institución, segundo, que fuimos nosotros los que pedimos que el país representante este año fuera Colombia, haciéndole un homenaje a sus autores, a las editoriales y a nuestro país en general” aseguró el rector Guillermo Murillo.

La Feria Internacional del Libro consolida a Cali y al departamento del Valle del Cauca como epicentro de la cultura y de la lectura, es una oportunidad para escuchar a los escritores.
“Vamos a recoger todas esas voces de los diferentes territorios que construyen identidad, que construyen creatividad”, dijo la gobernadora del Valle del Cauca Dilian Francisca Toro Torres, quien además felicitó a las personas que intervienen en la organización del evento y anunció que en el espacio ferial, en la carpa El Valle y sus Letras contará con escritores como Gustavo Álvarez Gardeazabal, Ángela Becerra y Jose Zuleta.
Las carpas de la Feria en el Bulevar del Río tendrán una robusta programación entre las 10:00 am y las 8:00 pm durante los 11 días de la Feria.
Una de las novedades de esta edición es la zona Infantil: “Va a ser muy especial porque es un punto de llegada para las familias que siempre van a encontrar allí algo que está pasando” dijo su directora, la periodista y escritora Paola Guevara, quien destacó también que tener a Colombia como país homenajeado ha motivado a las editoriales a traer sus autores, libros muy bellos sobre Colombia: “los voluminosos, los artísticos, pero también esos que nos hacen pensar el país y pensar la situación que queremos vivir para el futuro”, añadió.
En el acto de inauguración que se realizó en el hotel Spiwak se le otorgó una condecoración al señor Ángel Spiwak por parte de la Gobernación del Valle por su compromiso permanente con la organización de este evento de ciudad.

El acto artístico que cerró la velada estuvo a cargo de Milo Varela, una artista visual, fotógrafa y directora creativa colombiana y su obra “Mujeres Icónicas: Retratos de un legado”.
Un espacio donde cada rincón refleja las cosmovisiones de las comunidades indígenas. Una edificación que es fruto de un diálogo de saberes que reconoce y valora la diversidad cultural. Así es la nueva Casa de Paso Indígena de la Universidad del Valle.
La Casa de Paso Indígena de la Universidad del Valle es un espacio que representa la unión entre la academia y los saberes ancestrales, entre el territorio y la universidad. También representa el cuidado y el bienestar para cada estudiante indígena que lo habitará, en función de su permanencia en la formación universitaria.

Esta inauguración es posible gracias al trabajo articulado entre la Gobernación del Valle del Cauca y la Universidad del Valle, a través de la Dirección de Infraestructura, la Vicerrectoría de Bienestar y el Cabildo indígena Universitario.
“La historia de esta casa es una historia construida paso a paso y se remonta al año 2005, cuando, gracias a las primeras gestiones de estudiantes indígenas visionarios como Marco Albeiro Gutiérrez Penagos quien fue también Gobernador del Cabildo y nos acompaña esta tarde, la Gobernación del Valle del Cauca entregó en comodato un inmueble a la Universidad del Valle. Era una casa modesta, en mal estado, pero que pronto se convirtió en un espacio de encuentro y cuidado colectivo para generaciones de estudiantes indígenas provenientes del Cauca, Nariño y otros territorios del suroccidente colombiano”, destacó el rector Guillermo Murillo Vargas.
Hoy se tiene un edificio completamente nuevo, con un área de 606, 59 m², capacidad para albergar a 40 estudiantes indígenas, en condiciones dignas, modernas y culturalmente pertinentes. Cuenta con: cocina amplia, habitaciones totalmente adecuadas, terraza con paneles solares para generación de energía limpia, estudio adaptado con equipos tecnológicos, planta eléctrica de respaldo para emergencias, espacios pensados para la siembra de plantas medicinales, teatrinos, comedor comunitario y espacios sociales, entre otros.
Esta casa, ubicada en el barrio Meléndez, representa no solo una mejora en las condiciones de vida de sus habitantes, sino un hito arquitectónico y simbólico que fortalece la permanencia, identidad y formación de los pueblos indígenas dentro de la educación superior.
La edificación fue diseñada por la DIU, en colaboración con el arquitecto indígena Eyder Wuilson Ul Ascue, egresado de la Escuela de Arquitectura de Univalle, quien pertenece al pueblo Nasa. El diseño fusiona los principios de la arquitectura occidental con los saberes ancestrales de los pueblos andinos, creando un diálogo entre cosmovisiones, formas y usos del espacio.

“La orientación del edificio, las formas geométricas de la fachada, los materiales, incluso la forma en que entra la luz solar, todo responde a nuestra cosmovisión indígena. El rombo, que aparece en la parte posterior de la fachada, representa el sol, la luna, los solsticios y los equinoccios. Es un símbolo poderoso de nuestros pueblos”, comentó el arquitecto Wuilson UI.
El acto de inauguración inició con un desanudo de cinta que abrió de manera oficial las puertas de este hogar, así como un ritual de armonización según la tradición de las comunidades indígenas.
El evento contó con la presencia del rector de la Universidad del Valle, Guillermo Murillo Vargas; la asesora de la Gobernación del Valle del Cauca, María Lucero Urriago; la profesora Adriana Reyes Torres, Vicerrectora de Bienestar Universitario; y de la estudiante Miryam Andrea Montano Velasco, Gobernadora del Cabildo Indígena Universitario.
El acto protocolario finalizó con la Bajada de la Chucha, un ritual simbólico que muchos de los pueblos originarios realizan cuando se termina de construir una casa, choza o tulpa. Por lo general, en las comunidades indígenas las construcciones se hacen en minga, con el apoyo de toda la familia, amigos y conocidos, muy similar a como ha sido este proceso.

La Casa de Paso Indígena de la Universidad del Valle es la primera de su tipo en Colombia y en América Latina. Por esto se convierte en un símbolo de inclusión, identidad y permanencia.
Estas fueron las palabras del profesor Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle, durante el acto de inauguración de la X Feria Internacional del Libro de Cali.
Para la Universidad del Valle este encuentro anual con el libro es de la mayor importancia. La academia y la industria editorial van de la mano en el trabajo de crear y divulgar el conocimiento, ambas son instrumentos al servicio de los creadores, de la cultura, de la libertad de expresión, de la convivencia ciudadana, de la belleza.
En su libro El Infinito en un Junco, Irene Vallejo reconstruye los esfuerzos de la especie humana para no perder la memoria. Primero fue la tradición oral, donde cada quien transmitía su versión de los hechos; luego fueron las tabletas de barro, quebradizas y difíciles de almacenar; luego los rollos de papiro, también frágiles que había que ir desenrollando con cuidado; luego los pergaminos hechos con piel de oveja, indestructibles pero costosos y al final el papel, que es como el gran descubrimiento de esa historia de siglos.
La prensa de tipos móviles dio nacimiento al libro como lo conocemos hoy. Lo que se ha buscado siempre es un instrumento de soporte para las ideas. Hoy ese soporte es otra clase de tabletas, las electrónicas. Hay quienes piensan que la era electrónica vuelve al libro tan obsoleto como sería hoy escribir en papiros. Sin embargo, la persistencia del libro, la manera como sobrevive a las nuevas tecnologías conviviendo con ellas es admirable.
Esta Feria Internacional del Libro de Cali, que recibirá la mayor librería a cielo abierto que haya existido en la ciudad, es una demostración de cómo el libro impreso vive y goza de cabal salud. Esta reunión es para brindar por ello.
La versión 2025 de la Feria Internacional del Libro de Cali se desarrollará alrededor de Colombia. El país anfitrión es al mismo tiempo el país invitado. Debo decir que fui yo quien le sugirió a los organizadores la idea de hacer que la Feria de este año girará alrededor de Colombia como un mensaje de esperanza, de confianza en el futuro, de demostración de las capacidades creadoras de los colombianos en momentos difíciles de la Patria.
Tener a Colombia como eje central del evento, es la oportunidad de resaltar nuestra cultura y traer de regreso a casa a muchos escritores y artistas que viven en diversos lugares del mundo y que dejan en alto el nombre del país.
Los diez años de FIL Cali coinciden con la celebración de los 80 años de la Universidad; la participación de la Universidad en este evento hace parte de esas celebraciones, que han sido en su conjunto un gran reconocimiento de la sociedad en todos sus estamentos a nuestra Alma Mater. La Feria será un factor más de acercamiento de la Universidad a la ciudad y a la región.
Como en años anteriores, en esta inauguración de 2025 quiero reiterar el compromiso de la Universidad del Valle de seguir apoyando una iniciativa que tantos beneficios trae a la cultura y al fortalecimiento de la vida ciudadana, que abre un espacio gratuito para el disfrute de todos, al aire libre como corresponde a nuestro espíritu y a nuestra brisa.
Durante diez años la Universidad del Valle ha impulsado esta iniciativa, junto con dos socios igual de entusiastas, la Fundación Spiwak, a cuya cabeza está don Ángel Spiwak, generoso mecenas, y la Secretaría de Cultura del Distrito de Cali.
La Feria del Libro de Cali ha logrado un importante espacio en la vida cultural de nuestro país y nuestra región; durante esos diez años hemos logrado poner el libro en un lugar preeminente y posicionarnos fuertemente en el circuito cultural de Cali. La Universidad del Valle ha contribuido a darle un carácter regional al evento a través del impulso a FIL Cali Región, que lleva la programación a 14 municipios del Valle del Cauca donde contamos con sedes y nodos: Buenaventura, Buga, Caicedonia, Cartago, Florida, Jamundí, Palmira, Roldanillo, Santander de Quilichao, Sevilla, Tuluá, Yumbo, La Cumbre y Zarzal. Llegar a otros municipios con nuestro mensaje de libertad de expresión, de fortalecimiento de nuestros valores regionales y nacionales, le da a la feria una nueva y valiosa dimensión,
Los invito a participar en los centenares de eventos que hay durante los días de la feria, donde hay actividades para todos los gustos. De destacar el pabellón infantil, preparado especialmente para iniciar a los niños en la aventura de conocer los libros, donde estarán los lectores del mañana.
Muchas gracias en nombre de la Comunidad la Universitaria, por su presencia en este acto, y en los cientos de actos que se realizarán a partir de mañana donde les esperan tantas cosas gratas. Bienvenidos a la X Feria Internacional del Libro de Cali.
Muchas gracias.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
Cali, 23 de octubre de 2025
Las siguientes son las palabras del rector de la Universidad del Valle, profesor Guillermo Murillo Vargas, durante el acto de inauguración de la Casa de Paso Indígena.
Quisiera presentar un cordial saludo de bienvenida a todos los asistentes a este acto, a los miembros del Cabildo Indígena Universitario, estudiantes, docentes, egresados, representantes de las comunidades indígenas, directivos universitarios e invitados especiales.
Para mí como Rector de la Universidad del Valle es un gran orgullo presidir esta ceremonia, en un día inolvidable en la historia de nuestra universidad.
La inauguración de esta Casa de Paso Indígena es una celebración de la vida, de la resistencia y del trabajo colectivo; es el resultado de un objetivo compartido entre nuestros pueblos originarios y la Universidad del Valle.
La historia de esta casa es una historia construida paso a paso y se remonta al año 2005, cuando, gracias a las primeras gestiones de estudiantes indígenas visionarios como Marco Albeiro Gutiérrez Penagos quien fue también Gobernador del Cabildo y nos acompaña esta tarde, la Gobernación del Valle del Cauca entregó en comodato un inmueble a la Universidad del Valle. Era una casa modesta, en mal estado, pero que pronto se convirtió en un espacio de encuentro y cuidado colectivo para generaciones de estudiantes indígenas provenientes del Cauca, Nariño y otros territorios del suroccidente colombiano.
Hoy, gracias a la unión de voluntades, a la articulación entre la Dirección de Infraestructura Universitaria, la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y el Cabildo Indígena Universitario, esa visión de Albeiro y de muchas otras personas del Cabildo y de los pueblos que habitan Univalle, se ha hecho realidad.
Nos llena de orgullo presentar este nuevo edificio, completamente renovado, que antes podía ser habitado solo por 20 a 25 estudiantes, y hoy tiene capacidad para albergar a 48 estudiantes indígenas, en condiciones dignas, modernas y culturalmente pertinentes, cuya inversión alcanzó los 5.513 millones de pesos.
En cuanto a la casa, no es solo una obra de infraestructura: es un hito simbólico, arquitectónico y humano que fortalece la permanencia, la identidad y la formación integral de los pueblos indígenas dentro de la educación superior. Su diseño fue elaborado por la Dirección de Infraestructura Universitaria en colaboración con el arquitecto indígena Eyder Wuilson Ul Ascue, egresado de nuestra Escuela de Arquitectura y perteneciente al pueblo Nasa.
Este proyecto fusiona los principios de la arquitectura contemporánea con los saberes ancestrales de los pueblos andinos, en un diálogo profundo entre cosmovisiones, formas y usos del espacio.
Tomo las palabras del arquitecto Wuilson Ul para explicar cómo fue concebida la obra: “la orientación del edificio, las formas geométricas de la fachada, los materiales, incluso la forma en que entra la luz solar, todo responde a la cosmovisión indígena. El rombo que aparece en la parte posterior de la fachada representa el sol, la luna, los solsticios y los equinoccios. Es un símbolo poderoso de nuestros pueblos”.
Es ese espíritu el que habita esta casa: una cocina amplia, habitaciones acogedoras, un comedor comunitario, espacios de estudio equipados con tecnología, terrazas con paneles solares —el primer sistema fotovoltaico de la Universidad del Valle— que inyectan energía limpia a la red de la ciudad, contribuyendo, no solo al ahorro, sino también a la reducción de la huella de carbono. Cuenta con un sistema de monitoreo que permite hacer revisión y seguimiento de la generación y la detección de posibles fallos en los módulos.
Aquí, además, hay espacio para la siembra de plantas medicinales, para el diálogo, para los encuentros culturales, para el estudio y la reflexión. Es un lugar que respira conocimiento, territorio y comunidad.
Este proyecto demuestra que cuando la universidad escucha, acompaña y actúa junto a sus estudiantes, los resultados trascienden los muros y se convierten en ejemplos para el país y para América Latina.
Porque esta Casa de Paso Indígena de la Universidad del Valle es la primera de su tipo en Colombia y en Latinoamérica, concebida como una extensión del territorio indígena dentro de la universidad, en apoyo a la permanencia académica, al respeto por las costumbres y a la dignificación de la vida estudiantil indígena.
A nombre de la Universidad del Valle, quiero expresar nuestra gratitud y reconocimiento al Cabildo Indígena Universitario, a sus antiguos y actuales líderes, a las dependencias universitarias que hicieron posible esta obra, y a todas las personas que, con su esfuerzo y convicción, contribuyeron a que este sueño se vea materializado hoy.
Hoy celebramos juntos este logro que nos llena de orgullo como comunidad universitaria, Porque cuando decimos Universidad del Valle, decimos también diversidad, inclusión, territorio y futuro.
Muchas gracias.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
24 de octubre de 2025
La Universidad del Valle dice presente en los Juegos y Festivales Nacionales Universitarios ASCUN 2025 con una delegación de 335 estudiantes, entre deportistas y artistas, que llevan consigo la fuerza y el talento que caracterizan a nuestra comunidad universitaria.
Este año, el encuentro más grande de integración universitaria de Colombia se vive del 17 al 31 de octubre en el oriente del país, donde Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta se convierten en escenarios que celebran la diversidad artística, cultural y deportiva de las universidades de nuestro país. En estas jornadas, miles de jóvenes colombianos se reúnen para compartir su talento y la pasión y, en medio de este espíritu de unión, las y los representantes de la Universidad del Valle hacen vibrar con orgullo el nombre de Univalle, el cual trasciende en cada competencia, en cada escenario y en el corazón de los Juegos y Festivales Nacionales ASCUN 2025.
Univalle en los Juegos Universitarios Nacionales ASCUN 2025
Desde el 17 al 31 de octubre, la Universidad del Valle se une a esta gran celebración nacional con una destacada delegación de 248 estudiantes deportistas que compiten con corazón, alma y orgullo Univalle, decididos a dejar el nombre de nuestra institución en lo más alto. Son ellos y ellas quienes, con su entrega y pasión, nos representan en las siguientes disciplinas deportivas:
10 disciplinas individuales: Ajedrez, Atletismo, Bádminton, Judo, Karate Do, Natación, Patinaje, Taekwondo, Tenis de Campo y Tenis de Mesa. Conoce aquí el nombre de las y los deportistas
6 deportes de conjunto: Baloncesto femenino y masculino, Fútbol femenino y masculino, Rugby femenino y masculino, Ultimate femenino y masculino, Voleibol arena masculino y Voleibol masculino. Conoce aquí el nombre de nuestros y nuestros deportistas
Univalle en los Festivales Nacionales ASCUN Cultura 2025

Desde el 19 hasta el 31 de octubre, la escena cultural universitaria de Colombia se llenará de color, ritmo y expresión con la presencia cultural de nuestra delegación conformada por 87 talentos de la Universidad del Valle, quienes llevarán su talento a los escenarios de los Festivales Nacionales ASCUN Cultura 2025. Con su arte y energía, cada presentación será un reflejo del espíritu artístico que distingue a nuestra comunidad universitaria.
Nuestras y nuestros artistas participarán y nos representarán en los siguientes festivales:
1. Festival Nacional Universitario de Narración oral
Las voces que dan vida a las historias también laten con el corazón de Univalle en los Festivales Nacionales Universitarios ASCUN Cultura 2025. Conoce los nombres de nuestros artistas de El Perol
2. Festival Nacional Universitario Teatro
Entre luces, voces y aplausos, florece el talento del Grupo de Teatro de Bienestar Universitario, embajadores de la creatividad y la pasión escénica de Univalle.
3. Festival Nacional Universitario Danza Urbana
El ritmo los llama y el movimiento los define. Las y los artistas de Danza Urbana Univalle, son guardianes del ritmo que une arte, calle y universidad.
4.Festival Nacional Universitario Salsa y Bachata
Entre pasos, giros y melodías, florece el espíritu artístico de nuestra universidad y de las y los artistas que nos representarán con la Selección de Salsa y Bachata de Univalle en los Festivales ASCUN 2025.
5. Festival Nacional Universitario de Orquestas y Grupos Fusión
Descubre aquí a las y los artistas de la Orquesta de Salsa y Música Latina de Univalle, la invitada especial que hará vibrar los sentidos y encenderá el escenario con su energía, porque en cada nota vive la alegría, la memoria y el fuego de quienes hacen de la música un lenguaje para bailar con el alma.
Desde la Universidad del Valle, a través de la Sección Cultura, Recreación y Deporte, agradecemos su participación y les deseamos el mayor de los éxitos en cada competencia y en cada presentación. Deportistas y artistas univallunos: estamos seguros de que su participación será extraordinaria y que, como siempre, llevarán con orgullo el nombre de nuestra alma mater en cada escenario de los Juegos y Festivales Nacionales ASCUN 2025.
¡Somos deporte, somos cultura: somos Univalle y estamos presentes en los Nacionales!
El pasado 21 de octubre, la Universidad del Valle fue anfitriona del Primer Encuentro Regional para la formulación de la Política Pública de Salud Plena para las Mujeres, un espacio que convocó a representantes del Ministerio de Salud y Protección Social, académicos, organizaciones sociales y lideresas comunitarias comprometidas con la equidad y el bienestar integral de las mujeres.
El evento se llevó a cabo en el Campus San Fernando y contó con una agenda académica y participativa que inició con la bienvenida institucional por parte de las autoridades universitarias. El profesor Adolfo Contreras Rengifo, decano (e) de la Facultad de Salud, ofreció unas palabras destacando el papel de la Universidad del Valle como espacio de reflexión y construcción colectiva en torno a los derechos en salud.
También intervino la doctora Maritza Isaza, jefa de la Oficina de Promoción Social del Ministerio, además es docente y egresada de la Facultad, quien enfatizó en la relevancia de esta iniciativa para consolidar un enfoque integral de salud que articule las dimensiones física, mental, laboral, ambiental y relacional, con perspectiva de género y equidad.

La jornada continuó con la presentación del profesor Herney Rengifo, quien ofreció un panorama conceptual y metodológico sobre la construcción de la Política Pública de Salud Plena para las Mujeres, destacando los avances y aprendizajes de experiencias previas en Bogotá, Cali y el Valle del Cauca.
Finalmente, los asistentes participaron en mesas de trabajo orientadas al diálogo y la formulación de propuestas, en las que se abordaron temas como la prevención de violencias, la salud nutricional, la autonomía en el cuidado, la corresponsabilidad laboral y el bienestar emocional. Los aportes recogidos serán fundamentales para el diseño del documento nacional de política pública, así como para los próximos encuentros regionales que se realizarán en Pereira, Cúcuta, Cartagena y Bogotá.

Con este encuentro, la Universidad del Valle reafirma su compromiso con la salud, la equidad de género y la participación social, fortaleciendo su rol como institución académica que impulsa políticas basadas en la investigación, la inclusión y el respeto por la dignidad de las mujeres.