Homenaje a Jesús Martín Barbero

Profesores de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle realizaron recientemente en Bogotá un homenaje al catedrático y pensador Jesús Martín Barbero, creador de esta unidad académica.

La invitación al emotivo encuentro sintetiza lo que muchos, quizá todos los que han tenido la fortuna de escucharlo y conocerlo, quisieran decirle hoy: "Al Maestro, colega y amigo, en agradecimiento por sus aportes invaluables a la Escuela de Comunicación Social, a la Facultad de Artes Integradas, a la Universidad del Valle, a la sociedad entera, y su contribución con el crecimiento intelectual y desarrollo personal de los docentes, estudiantes y funcionarios de la Escuela, de la que fue su fundador".

Jesús Martín Barbero es el menor de seis hermanos, hijos de Domingo Martín y Filomena Barbero. Nació un 3 de octubre de 1937, a más de 8.000 kilómetros de Cali, en Cardeñosa (Ávila), España, durante la Guerra Civil.

Años después, la experiencia de esta guerra, recreada a partir de las anécdotas y los relatos provenientes de partidarios de ambos bandos; relatos en los que reconoció tanto verdad como sesgo, lo llevaría a pensar, repensar y analizar el ‘Discurso’, y a convertirlo en el eje de sus posteriores estudios y vida profesional.

Es Doctor en Filosofía, semiólogo, antropólogo, y experto en investigación de la cultura y las teorías de comunicación en medios. Muchos intelectuales lo han definido como el pensador más sólido y profundo de la comunicación en América Latina, pues ha realizado numerosos e invaluables aportes en cada uno de los campos en los que ha centrado sus estudios, como la antropología y la semiótica y es referente esencial por su contribución a la creación de un pensamiento latinoamericano sobre comunicación y cultura.

Entre los libros de investigación que ha escrito, y por los que es mundialmente reconocido, se encuentran: 'Comunicación Masiva', 'Discurso y Poder', 'Televisión y Melodrama', 'Mapas Nocturnos y Pre-textos: conversaciones sobre la comunicación y sus contextos'. En su obra 'De los Medios a las Mediaciones' analiza el proceso de la comunicación desde la recepción, conformada por las resistencias y las diversas formas de apropiación de los contenidos de los medios.

Barbero ha ejercido como docente en Colombia, México, Perú, Argentina, Brasil, Puerto Rico, Alemania, España, Estados Unidos e Inglaterra. Ha sido distinguido como Profesor Emérito en cinco universidades latinoamericanas, y distinguido con cinco Doctorados 'Honoris Causa'.

Se radicó en Colombia en 1963 (se convertiría en ciudadano colombiano a partir del 2003), y en 1975 fundó el plan de estudios de Comunicación Social y la unidad académica conocida hoy como Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.

La Escuela

El Departamento de Ciencias de la Comunicación se fundó en 1975 en la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle. Dos años más tarde, en 1977, el pregrado inició clases. La primera promoción egresó en 1980; desde entonces el programa ha graduado 30 promociones de profesionales de la comunicación. La actual Escuela de Comunicación Social, responsable de la administración académica del programa de Comunicación Social, pertenece ahora a la Facultad de Artes Integradas.

En el momento de su creación, el programa se enriqueció con los aportes de la antropología, la semiótica y el psicoanálisis, que por ese entonces contribuían con sus tesis a los debates intelectuales. Hoy el Programa de Comunicación Social de la Universidad del Valle participa de los replanteamientos que se han venido dando al interior de las ciencias humanas y sociales, caracterizándose por enfoques transdisciplinares. Sin embargo, abordar problemas de comunicación y cultura desde teorías de las ciencias sociales no se opone a que una proporción del trabajo que se realiza en la Escuela de Comunicación Social se fundamente en prácticas y corrientes artísticas, especialmente en las áreas de producción escrita, visual, sonora y audiovisual.

La existencia del programa se sustenta entonces en la necesidad de formar profesionales que sean capaces de comprender el campo de la comunicación (asumido como un campo de prácticas sociales y como un campo de estudio e investigación) y proponer estrategias de comunicación acordes con las necesidades y demandas de la sociedad colombiana. Así mismo, el currículo y su desarrollo se encuentran articulados a la valoración, la recuperación y el estímulo de procesos de producción cultural en diferentes ámbitos. Por lo anterior, la formación de comunicadores está orientada no sólo al análisis, diseño y producción de textos para diferentes medios de comunicación, sino también a la gestión de proyectos que contemplen la pluralidad y especificidad de los modos de comunicación existentes en la actualidad.

Unidos contra el maltrato infantil y el abuso sexual

En el 2018, en el Valle del Cauca se presentaron 2.908 casos de maltrato y abuso infantil, y en Cali 1.714. Para el caso de la ciudad, el 70% tuvo una mayor afectación en las niños y niñas menores entre 10 y 14 años.

Por eso para prevenir el maltrato infantil y el abuso sexual de niños y adolescentes, la Corporación Humanizando realizó el V Congreso Iberoamericano contra el Maltrato Infantil “El abuso sexual, un problema global” en el Paraninfo de la Universidad Libre, sede Valle del Lili. Este evento contó con el apoyo de la Alcaldía de Cali, la Personería Municipal, Emcali, la Universidad del Valle, entre otros.

Este evento académico contó con la participación de 23 invitados internacionales, nacionales y locales, que abordaron una discusión sobre el abuso sexual infantil, como un tema de corresponsabilidad que le atañe a la familia, al Estado y a la sociedad.

“Con ocasión de este evento debemos pensar cuál es la función de los educadores y de las instituciones educativas ¿para qué va un educando a una institución? Podríamos decir que va a aprender ¿Pero qué es eso? Esto puede ser adquirir contenidos y metodologías, pero sobre todo, cambiar de actitud. El gran problema que ha atravesado nuestra sociedad es que hay muchos doctores que epistemológica y metodológicamente están bien fundamentados, pero que como personas su cambio ha sido poco”, señaló durante el acto de apertura el secretario general de la Universidad del Valle Antonio José Echeverry.

“Creo que es un llamado que se nos hace para que, como educadores, privilegiemos la necesidad de cambio de los educandos y los educadores, que es la mejor forma de prevenir, no solo el maltrato infantil, sino la violencia en general”, agregó el profesor Echeverry.

Durante la apertura se realizó el panel “La familia, el núcleo más importante de la sociedad” en el que participó la profesora de la Facultad de Humanidades Amparo Micolta León, trabajadora social, doctora (Ph.D) en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

“La familia es el pilar que tiene cualquier ser humano para construir la estructura de su personalidad. Por más que en algunos momentos, sobre todo en la década de los 80 en el siglo pasado, se quiso decir que ya la familia no era una instancia social importante para para los individuos, hoy esta idea tiende a reevaluarse porque sigue siendo esa instancia importante para los seres humanos, reconociendo también que si bien en la familia se dan las primeras bases para el desarrollo, no nos estamos refiriendo a la familia nuclear, sino a cualquier tipología de familia, porque es la relación que establece el niño con los adultos que se encargan de su cuidado y su crianza. Es allí donde el niño empieza a construir su identidad y desarrolla los vínculos afectivos que le van a servir en el futuro para establecer relaciones armónicas con otros adultos”, destacó la profesora Micolta León.

Como parte de este evento, la Secretaría de Bienestar Social de la Alcaldía de Cali lanzó la campaña “Activa tus poderes” que busca enseñar la importancia del autocuidado, la autonomía y el amor, como ambientes fundamentales para la crianza de los niños. Con esta estrategia la Alcaldía pretende, a través de una pedagogía sencilla, generar herramientas que ayuden a los niños, las niñas y los adolescentes a identificar situaciones de riesgo. Además, se busca hacer el llamado a que todos somos responsables del cuidado de esta población.

“Es importante mantener en la agenda pública todo lo que tiene que ver en la prevención del abuso sexual infantil en el país. Frente a esto, la Alcaldía ha trabajado en fortalecer habilidades en materia de crianza, donde los padres, las madres, los maestros y la comunidad en general, debemos ser custodios de la seguridad de nuestros niñas y niñas”, expresó la secretaria de Bienestar Social, Carolina Campo Ángel.

Cambio climático en Colombia favorece cultivo de arroz

Paradójicamente, el cambio climático podría favorecer el cultivo de arroz en los valles de mediana altitud, y en contraste con un país como China, la adaptación del arroz en Colombia se vería favorecida por elevaciones más altas.

Esta es una de las conclusiones de la investigación que hizo el egresado del Departamento del programa académico de Geografía de la Universidad del Valle y Msc (est) Ciencias de la Información Geográfica, Universidad de Salzburgo, Fabio Castro, quien ha enfocado sus investigaciones a la identificación del impacto del cambio climático sobre el cultivo del arroz en Colombia, haciendo uso de modelos de distribución de especies.

Precisamente, producto de estos esfuerzos, y en unión con el Centro Internacional de Agricultura Tropical, lugar donde actualmente labora, se escribió el artículo científico, "Climate change favor rice production at higher elevations in Colombia", que acaba de ser publicado en la revista Mitigation and adaptations strategies for global change.

Fabio Castro señala en su investigación que: “El arroz alimenta a casi la mitad de la población a nivel mundial. Los estudios regionales y nacionales en Asia sugieren que la producción de arroz se verá afectada por el cambio climático, sin embargo, hay pocos estudios en otras partes del mundo. Esta investigación científica identifica áreas adecuadas para el cultivo de arroz de riego bajo el clima actual y el periodo 2040 a 2069, de acuerdo con los escenarios del cambio climático RCP 8.5. La metodología utiliza ubicaciones conocidas del cultivo, variables ambientales y métodos de máxima entropía para estimar la posible distribución geográfica del arroz de riego.

“Los resultados indican que el cambio climático futuro en Colombia podría reducir el área adecuada para la producción de arroz en un 60%, de 4.4 a 1.8 millones de hectáreas. Las regiones de baja producción de arroz podrían ser las más susceptibles a las cambiantes condiciones ambientales, mientras que los valles de mediana altitud presentarían idoneidad más alta para tal cultivo.

“En contraste con un país como China, la adaptación del arroz en Colombia se verá favorecida por elevaciones más altas. Estos resultados sugieren estrategias de adaptación para el sector arrocero colombiano. Los agricultores pueden adoptar variedades resistentes al clima o cambiar las prácticas de manejo agronómico. Otros agricultores pueden considerar abandonar la producción de arroz para algún otro cultivo o actividad”.

A continuación, presentamos el artículo completo sobre el tema

Salchichas que duran el doble de lo normal

Tomado del diario El País.

Un estudio de la Universidad del Valle determinó la manera de elaborar salchichas y demás embutidos cárnicos que duren el doble de tiempo de lo normal sin necesidad de utilizar sales de nitro para su conservación.

La investigación fue realizada con el apoyo de los grupos de investigación MIBIA de la Facultad de Ciencias Básicas y GIBAP, de la Facultad de Ingenieria, y la empresa Zenú.

“Haciendo el estudio nos dimos cuenta de que los microorganismos patógenos que pueden aparecer en la carne, pueden reducirse sin necesidad de utilizar sales de nitro, y que las sales no estaban haciendo ningún efecto porque los patógenos se habían vuelto resistentes”, explica Cristina Ramírez Toro, directora del proyecto.

Gracias al estudio determinaron que era posible reducir las sales de nitro y que resultaba más efectivo incluir bacterias lácticas en inóculos en polvo, las cuales hacen la misma función que las sales, con la diferencia de que son bacterias saludables.

“Estos inóculos se adicionan a la masa con la que se hacen los embutidos, en vez de las sales”, asegura Ramírez, Ph.D en Procesos Biotecnológicos. Estas sales son habitualmente utilizadas para que no aparezcan los microorganismos patógenos en la carne y los embutidos se conserven mucho más. De acuerdo con Ramírez los patógenos pueden ocasionar daños en el organismo como diarrea o vómitos.

Ramírez, profesora de la Universidad del Valle, explica que “una salchicha común en el mercado tiene un tiempo de 20 días de vida útil”, mientras que los productos elaborados con los inóculos encapsulados y los recubrimientos comestibles, pueden lograr una duración del “doble de la normal”, o sea de unos 40 días.

Adicionalmente también cambiaron el revestimiento de los embutidos. “Hicimos un empaque con polisacáridos comestible, que también ayuda a que el producto dure más tiempo”, explica la docente.

Grupo Carmen López representará a Colombia en los Olímpicos del Folclor

El grupo de danzas folclóricas Carmen López de la Universidad del Valle fue seleccionado para representar al país en la Sexta Folkloriada Mundial de CIOFF, que se realizará en el año 2020 en Rusia, en la ciudad de UFÁ, capital de la República de Baskortostán.

Esta agrupación folclórica fue escogida por unanimidad del jurado, durante la jornada de selección que se realizó recientemente en Villavicencio.

El Grupo Carmen López fue escogido por el jurado integrado por Isadora de Norden, Santiago Chio Zulaiza y Humberto Novelo Ascencio, quienes evaluaron la propuesta presentada por su calidad interpretativa, manejo del escenario, acompañamiento musical, montaje coreográfico y representatividad.

La Folkloriada, también conocida como Juegos Olímpicos del Folclor, es un evento organizado por el Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y Artes Populares - CIOFF, que se realiza cada 4 años y reúne a delegaciones artísticas en representación de casi un centenar de países, siendo el más importante encuentro de las culturas populares del mundo al que Colombia viene asistiendo desde el año 2004.

Junto al grupo Carmen López, participaron por un cupo en Villavicencio, la Corporación Folclórica Estefanía Caicedo (Barranquilla), Corporación Grupo de Integración Folclórica de Santander GIFOS (Bucaramanga), Escuela de Danza del Centro Cultural Bacatá (Funza), Grupo Colombia Folclórica del Instituto Popular de Cultura (Cali) y el Grupo Música y Danzas Folclóricas de la Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga).

El grupo de danzas folclóricas de la Universidad del Valle fue creado por la maestra Carmen López Mosquera en 1967 y a partir del año 1968 fue reconocido por la Universidad y bajo su dirección representó a la universidad, la ciudad, la región y el país en diferentes eventos a nivel local, regional, nacional e internacional.

Fue uno de los primeros grupos universitarios en representar a Colombia en festivales internacionales en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Carmen López lo dirigió hasta el 28 de julio de 1995, momento de su fallecimiento. A partir de esta fecha el grupo recibió el nombre de “Carmen López” para inmortalizar la labor de su fundadora.

En la actualidad, el grupo es dirigido por el licenciado en educación física, terapeuta ocupacional y especialista en gerencia para las artes, Francisco Émerson Castañeda Ramírez, quien se formó al lado de Carmen López, desde 1984.

Desde su fundación la misión del grupo ha sido promover y difundir los valores culturales colombianos, así como contribuir con la formación integral de la población universitaria al brindar un espacio de conocimiento y disfrute de la danza folclórica.

El grupo está conformado por estudiantes , quienes invierten parte de su tiempo libre en esta labor. Durante los años de existencia ha representado a Colombia en 25 oportunidades en Perú, Argentina, Ecuador, Costa Rica, Cuba, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Inglaterra, Suiza, Portugal, Polonia, Grecia, Bulgaria, Eslovenia, Croacia y Bosnia - Herzegovina.

 

IX congreso nacional de Ingeniería Sísmica

Santiago de Cali es la ciudad colombiana con mayor población localizada en zona de amenaza sísmica alta, de acuerdo con el Estudio General de Amenaza Sísmica del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente. Por tal razón, el IX Congreso Nacional de Ingeniería Sísmica que la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle realizará del 29 al 31 de Mayo, cobra especial importancia.

Al evento han sido invitados nueve prestigiosos expertos quienes expondrán los más recientes avances en sismología, amenaza sísmica, geotecnia, comportamiento y diseño estructural sismo resistente y metodologías alternativas como aislamiento y disipación sísmica de edificaciones y puentes.

También se contará con 112 conferencias simultáneas y al menos 30 presentaciones de posters en las que profesores, estudiantes y profesionales expondrán avances y resultados de investigaciones relacionadas con el tema del Congreso. En la agenda académica se han incluido dos sesiones especiales: una sobre la actualización del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente que será vigente a partir del próximo año; y otra respecto a la temática de muros delgados de concreto reforzado, el sistema constructivo más utilizado en los edificios de Santiago de Cali.

En la página oficial del evento encontrarán completa información.

La investigadora caleña que trabaja con el reciente Nobel de Medicina

Por: Leidy Tatiana Oliveros Múnera, reportera de El País
Publicado en El País

Una apasionada por estudiar e investigar el funcionamiento del cuerpo humano a nivel microscópico. Así es Diana Lucía Bonilla Escobar, una caleña bacterióloga especializada en citometría, técnica que permite medir el número de células de una muestra.

Precisamente, la experiencia en este campo la ha llevado a hacer parte del equipo de trabajo del nobel de Medicina 2018, el doctor James P. Allison, creador de la primera inmunoterapia contra el cáncer y de un fármaco que combate la enfermedad atacando directamente las células malignas sin destruir las sanas.

Hace 14 años, esta bacterióloga egresada de la Universidad del Valle, enamorada del área de la investigación quiso continuar su preparación académica, esta vez por fuera del país.

En Texas, EE.UU., estudió un doctorado con énfasis en inmunología en la Universidad de Texas A&M, luego hizo un posdoctorado en el Colegio de Medicina de Baylor y más adelante, realizó una especialización en citometría acreditada por la Asociación de Patología de Estados Unidos.

“Citometría es una de las herramientas tecnológicas que permite medir las diferentes características de las células, y es muy utilizada en inmunología, entre otros casos”, precisa.

Como Diana ya llevaba varios años conociendo y trabajando con esta tecnología, esto le permitió ingresar al Centro de Cáncer del Hospital MD Anderson, asociado a la Universidad de Texas y catalogado como el número uno en cuidado de cáncer en EE.UU.

En este hospital, en el que se hace investigación, diagnóstico, tratamiento y prevención en cáncer, empezó a trabajar en 2013, “en uno de los grupos de investigación que controla toda la evaluación celular, prestando servicios a diferentes investigadores y ayudándoles con sus proyectos”, detalla la caleña.

Después de estar un año y medio en el MDAnderson, la contrataron para integrar uno de los dos grupos de investigación del inmunólogo estadounidense James Allison, a quien ella admira por su carrera científica y los alcances que han tenido sus investigaciones. Esta oportunidad de trabajo se le presentó gracias a que “tenía bastante experiencia en evaluación celular”, asegura.

“Uno de los grupos de investigación que está en cabeza de Allison necesitaba a alguien que coordinara las evaluaciones celulares en los ensayos químicos que hacen con pacientes de cáncer que están recibiendo inmunoterapia, entonces me contrataron como coordinadora del área de citometría, me encargaba de esas evaluaciones celulares en muestras de pacientes que reciben el tratamiento”, explica la científica.

La inmunoterapia frente al cáncer, anota Diana, es una serie o un conjunto de tratamientos que permiten que el sistema inmune logre reconocer mejor el cáncer o destruirlo directamente. Hay muchos tipos de tratamientos dentro del grupo de inmunoterapia, uno de esos es un fármaco.

“Después de varios estudios que hizo James Allison en ratones y luego en humanos, en el 2012 la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos en EE.UU.), aprobó el primer fármaco oncológico que hace que las defensas de una persona ataquen a las células de un tumor con control para no destruir las células buenas; el medicamento había mostrado una gran efectividad en pacientes, pero no a todos les funcionaba”, añade.

Precisamente, para desarrollar esta indagación, contrataron a Diana. “El grupo para el que yo trabajo se crea a raíz de eso, las drogas no siempre funcionan y necesitaban una respuesta: por qué no siempre funcionan, tal vez es porque las células de todos los pacientes no siempre son iguales. Se tenía que investigar para saber en qué células funcionarían y en cuáles no, esto para predecir la respuesta al tratamiento antes de que el paciente se someta a uno durante un año. La idea del grupo es evaluar esa respuesta inmune para ver si hay diferencia entre los pacientes que responden y los que no”, argumenta.

Desde el 2015, Diana y su equipo se encargan de realizan todos esos ensayos químicos, toman células de los pacientes que reciben inmunoterapia y observan cómo es su respuesta inmune para ver si hay algún marcador que pueda ayudar a predecir si un paciente va a responder o no al tratamiento.

“Todo este proceso es muy emocionante porque la mayoría de los ensayos clínicos que tenemos son de pacientes que tienen enfermedad metastásica, o para personas para los cuales no hay ninguna otra opción de tratamiento. Es motivante que pacientes que no tenían ninguna otra opción puedan tener una opción de vida”, dice Diana.

Asimismo, cuenta que en los ensayos clínicos se puede ver que no funciona en muchas personas, pero “aunque funcione en uno o en un porcentaje de pacientes ya es satisfactorio para el grupo y para ellos mismos”, expresa con emoción.

Actualmente, Diana no solo coordina la parte de citometría sino que hace los monitoreos inmunes en los ensayos clínicos.

Hacer parte de este grupo es todo un privilegio para Diana, pues “la institución no solo tiene buenos recursos económicos, sino que los grandes investigadores y médicos oncólogos están en la institución”, destaca.

Entre tanto, afirma que fue emocionante darse cuenta de que su jefe James Allison se había llevado el Nobel de Medicina 2018. “Nosotros contamos con la suerte de ser parte de su grupo actual, este premio es más que meritorio, es un premio al jefe de uno y es emocionante que sus investigaciones sean premiadas”, comenta esta caleña.

El inicio de una trayectoria exitosa

Todo empezó en 1996 cuando Diana decidió ingresar, con una beca, a estudiar bacteriología, sin embargo, a ella no le apasionaba analizar las muestras de sangre que llegan diariamente a un laboratorio clínico, sino que su interés era estudiar el comportamiento del ser humano a nivel celular, especialmente la parte de cómo el cuerpo se defiende a infecciones y enfermedades, por esto quiso enfocarse por el área de la investigación.

“Haciendo los primeros semestres de la carrera definí que lo que a mí me gustaba no era la parte práctica de hacer exámenes en un laboratorio clínico, sino que mi interés era buscar los mecanismos celulares o moleculares por las cuales pasan las cosas dentro del cuerpo humano, por ejemplo, cuando uno se enferma de gripe, conocer qué pasa en las células, cómo se desplazan y cómo atacan, para hacer esto a ese nivel tenía que estar en la rama de investigación”, afirma.

A medida que fue avanzando en su carrera ese gusto por la investigación también fue creciendo, pero al momento de buscar su práctica profesional no tenía muchas opciones en este campo. Afortunadamente, Diana, con la ayuda de un docente de Univalle, logró encontrar un cupo para hacer su pasantía en el Centro Internacional de Entrenamiento e Investigaciones Médicas, Cideim, “en el cual hacen investigaciones de enfermedades infecciosas, la mayoría de los grupos investigan el parásito o la bacteria, o la forma en que el cuerpo responde, por eso me llamaba mucho la atención”.

Aunque el Cideim no tenía una plaza de rural para bacteriólogos, “hice mi rural durante un año y estando ahí me di cuenta de que sí podía compaginar ambas cosas: ser bacterióloga ejerciendo un área de investigación. Después del rural me contrataron como parte del staff por un año y luego apliqué a la beca de Colciencias de Jóvenes Investigadores, con otro subgrupo de Cideim, entonces por un año adicional estuve como joven investigador, posteriormente, estuve un año más en el staff”, recuerda.

Así pasaron cuatro años en los cuales aprendió y se enamoró más de su profesión, tanto que en el 2005 fue que tomó la decisión de seguir creciendo académicamente en el exterior.

Todo requiere de un esfuerzo

Para Diana no fue nada fácil dejar su país y principalmente su familia teniendo tan solo 26 años, pero sus ganas de prepararse mejor académicamente le dio la valentía y el impulso para viajar a Estados Unidos a estudiar un doctorado en inmunología.

Al llegar a Texas, varias cosas le costaron muchas lágrimas, entre esas, estar lejos de su familia y dejar las comodidades que tenía en casa. Al inicio se preguntaba: “¡Juepucha! ¿Por qué me vine si tenía mi vida arreglada en Cali? ¿A pasar necesidades?”, pues esta bacterióloga antes de viajar estaba trabajando en el Cideim. “Mi vida era tranquila, tenía mi sueldo, salía a divertirme, tenía mis amigos, y llegar aquí a un apartamento chiquito, con un colchón en el piso, fue difícil al comienzo esa adaptación. Me hacían mucha falta mi familia y mis amigos”, recuerda Diana, quien después de vivir tanto tiempo por fuera de su ciudad natal conserva aún su acento caleño.

El manejo del idioma también fue complicado porque, aunque había estudiado inglés en un instituto británico, el acento era muy diferente.

Sin embargo, hoy en día, Diana asegura que “sin duda alguna, todo esto valió la pena”. De hecho, dice que por ahora piensa seguir en el grupo de investigación del doctor Allison unos años más, porque “hay mucho por hacer todavía”. Además, quiere seguir contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer.

Y es que ese ‘don de gente’ que llaman, ella lo tiene grabado en su corazón, porque además de ser comprometida y responsable, se preocupa por el bienestar del otro, y sobre todo, es amable, característica por la que han diferenciado a Diana en el país estadounidense.

“Creo que los reconocimientos que he tenido no solo han sido porque soy buena académicamente, sino porque he sido una persona respetuosa con los demás, que saluda todos los días, que se despide, que no tratar de pasar por encima de los demás”, concluye.

La investigación

Los tratamientos para el cáncer anteriores a la inmunoterapia como la cirugía, radioterapia, quimioterapia, tenían muchas desventajas y los niveles de respuestas eran bajos. “La idea de James Allison, que nace de entender cómo unas células pueden jugar un papel durante el cáncer y probar en modelos básicos en laboratorio, fue novedoso, pues llevó una idea básica molecular de una célula, hasta un ensayo clínico de probar que sí funciona, y así ha ayudado a curar a muchos pacientes”.

“Se ha generado una gran cantidad de desarrollos después de la idea inicial, varios tratamientos basados en inmunoterapia para diferentes tipos de cáncer, creo que eso fue lo que abrió la puerta a la revolución en el tratamiento de cáncer gracias a su idea iniciales”.

 

Robótica e ingenio, lo que deja el 'LatinBot 2019'

Con la participación de delegaciones nacionales e internacionales, se cumplió en el Campus de Meléndez de la Universidad del Valle el ‘LatinBot 2019’, feria de robótica que organiza el grupo IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) de la Universidad del Valle, perteneciente a la escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica.

Durante el evento, que tuvo lugar los días 11 y 12 de abril, se adelantaron competencias de drones de carrera,luchas de robots, batallas y carreras de todo tipo (seguidores de línea, velocidad y destreza).  

“Hoy venimos a participar aquí, debido a que en eventos anteriores hemos obtenido buenos lugares allá en México, nuestro país. A nivel nacional obtuvimos el primer lugar y así logramos  la acreditación para venir a Colombia. Ahora tenemos la fortuna de estar en este bonito país, en esta bonita ciudad, creo que es una experiencia inolvidable”, señaló Edwin Valencia, integrante de la delegación mexicana.

Además de los participantes en modalidad avanzada, el evento también involucró a estudiantes de varios colegios de Cali, quienes compitieron con sus modelos.

“Nosotros vamos a participar en la categoría ‘Minisumo’, hemos aprovechado para construir y diseñar los robots con los que estamos trabajando, en este caso nuestro robot se llama Anaconda en homenaje a que como somos todas mujeres. En estos eventos así es donde se forma el conocimiento y sobretodo el conocimiento científico”, explicó Liliana Sepúlveda, docente del Liceo Femenino de Palmira.

Cabe destacar que también se ofrecieron conferencias para ejecutar técnicas y procedimientos tecnológicos para jóvenes y adultos interesados en la robótica.

“Que gusto que podamos contar estas bellezas que hace el estudiantado de la Universidad del Valle. Para nosotros es supremamente importante que los colegios de Cali, en un componente tan importante como la robótica que es una parte muy nueva en los desarrollos de conocimiento, estén apoyados y liderados por la Universidad. Este aspecto en proyección social es muy importante y tiene impacto en estudiantes de colegios y posgrado”, señaló Claudia Santamaría, Vicerrectora de Bienestar Universitario.

El ‘LatinBot’ se ha convertido en uno de los eventos de mayor acogida y reconocimiento por parte de los estudiantes de colegios, así como de las Facultades de Ingeniería en Colombia y los países de la región.

Cada año el grupo estudiantil de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, conformado esta vez por once jóvenes, elabora proyectos sociales, tecnológicos, académicos y de desarrollo personal que tienen como eje los conocimientos tecnologías en robótica. ‘LatinBot’ nace con la intención de crear un espacio de discusión y ejecución de técnicas y procedimientos tecnológicos para el empoderamiento de la educación y el desarrollo generalizado de los jóvenes y adultos en el Valle del Cauca.

Becas Fulbright, un premio a la excelencia

“La beca Fulbright tiene un prestigio muy grande en Estados Unidos. Me impactó que cuando me presentaban como becaria recibía una felicitación enorme y me hacían sentir muy especial, por tener esa excelencia académica de haber logrado una beca Fulbright”, afirmó la profesora Beatriz Parra Patiño, docente de la Escuela de Ciencias Básicas de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle.

La docente habló acerca de su experiencia como becaria de Fulbright, en una charla organizada por la Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad del Valle, en la que representantes de la Comisión Fulbright Colombia dieron a conocer los requisitos, beneficios, testimonios y el paso a paso del proceso necesario para acceder a estas becas.

Beatriz Parra fue beneficiaria de la beca de investigación y docencia ‘Investigador Visitante Colombiano’, mediante la cual realizó un proyecto colaborativo con la Universidad Johns Hopkins -EE.UU. La profesora se refirió a la beca como un premio a la actividad de docencia e investigación y un logro muy positivo para la hoja de vida.

Los resultados preliminares de la investigación en la que la profesora Beatriz Parra participó en Johns Hopkins fueron usados para pasar una propuesta al Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (National Institutes of Health, NIH )  y según la docente e investigadora, la probabilidad de que este proyecto sea financiado por cinco años más es alta.

Por su parte, la profesora Janeth Mosquera Becerra, docente de la Escuela de Salud Pública, realizó sus estudios de doctorado en la Universidad de Portland, EE.UU, gracias a una ‘Beca Fulbright para Líderes Afrodescendientes’.

La profesora define su experiencia como exitosa en términos académicos porque logró terminar su doctorado becada y a tiempo, ganó en el aprendizaje de otro idioma, amplió su visión de mundo y se integró a una red de contactos con profesores y colegas en el exterior con los que mantiene ahora un vínculo permanente.

“Parte del compromiso que uno adquiere con la beca Fulbright, sobretodo en la línea de becas para afrodescendientes, es continuar investigando en Colombia sobre el mismo tema que venía trabajando. En mi caso, mantuve articulada con un semillero de investigación que se llama ‘Raza, etnia y Salud Pública”, dijo la profesora Mosquera sobre el requisito de retribución al país que tienen estas becas.

Entre los beneficios que ofrecen las becas de esta organización está el apoyo en la selección y admisión a las universidades estadounidenses que se encuentran entre las mejores del mundo, el trámite y cubrimiento de los costos de visa, costos universitarios, tiquetes aéreos, dinero para el sostenimiento durante la estancia en USA, seguro de salud y accidente, cursos intensivos de inglés o preacadémicos en EEUU  y seminarios de enriquecimiento profesional. Además, cada beca ofrece sus propios términos de financiación adicionales.

Hasta el 22 de mayo de 2019 estará abierta la convocatoria de becas de posgrado, para realizar maestrías y doctorados en cualquier área del conocimiento, exceptuando maestrías en negocios y administración -MBAs ( Master of Business Administration) y áreas clínicas de la salud. La ‘Beca Fulbright-Colciencias” tiene como objetivo apoyar la formación de alto nivel de hasta cuarenta profesionales e investigadores colombianos que deseen realizar programas de doctorado, mientras que la ‘Beca Pasaporte a la Ciencia’ ofrece hasta 20 cupos para profesionales que quieran cursar una maestría.

Fulbrigth, además, ofrece tres becas específicas: para líderes afrodescendientes (para tres profesionales), representantes de comunidades indígenas (un profesional) y artistas (dos profesionales). Quienes obtengan cualquiera de estas becas podrán iniciar sus estudios en Estados Unidos a partir del segundo semestre del 2020.

A mediados de 2019, Fulbrigth abrirá la convocatoria de becas de investigación y docencia para profesores, investigadores o estudiantes de doctorado para una estancia académica en Estados Unidos. Adicionalmente, esta organización ofrece becas a expertos estadounidenses que apoyen proyectos específicos de la academia en Colombia.

Fulbright es la red académica más grande del mundo, con presencia en más de 150 países; tiene 62 años en Colombia y más de 70 años en el mundo, cuenta con 380.000 ex becarios. “En Estados Unidos están varias de las mejores universidades del mundo, entonces es aportarle a una formación de muy alto nivel”, afirmó Diana Forero, coordinadora de comunicaciones de Fulbright Colombia.

Entre los principales requisitos para aplicar a las becas Fulbright están:  ser colombiano, tener un título profesional universitario, demostrar un nivel de inglés intermedio, presentar dos ensayos: uno académico donde exponga su proyecto de investigación y un ensayo personal.

Quienes se postulen a la beca doctoral, deben tener maestría y presentar el examen de conocimiento general GRE ( Graduate Record Examination), requerido para ingresar a la mayoría de programas de postgrado en Estados Unidos.

Fulbright realiza una gira por diferentes ciudades para promocionar su oferta de becas. “La Universidad del Valle es una universidad grande, prestigiosa, que tienen un gran número de estudiantes y egresados, entonces para nosotros es valioso que ellos tengan la oportunidad de enterarse de esta oferta de becas”, dijo Diana Forero.  

Para mayor información, consulte https://www.fulbright.edu.co/

Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad del Valle.

Integrante de proyecto TIP, a competencia de robótica en USA

Por Natalia Vivas, comunicadora del proyecto TIP - Cisalva.

“Me hace feliz que hoy mi familia pueda estar orgullosa de lo que estoy haciendo, en vez de estar llorando por las malas decisiones que alguna vez pude tomar y que me hicieron pasar un trago muy amargo”, expresa Brayan Riascos, integrante del proyecto TIP – Jóvenes Sin Fronteras que viajará a Estados Unidos para participar en la competencia internacional de robótica ‘Vex Robotics’, junto a un equipo de aprendices del Sena.

Brayan, de 26 años, vive en el barrio Manuela Beltrán en la comuna 14 al oriente de Cali. Su infancia y juventud transcurrieron en el barrio Santo Domingo, junto a sus abuelos, las personas por las que más amor ha sentido. Como muchos jóvenes del sector, creció escuchando el ruido seco de los disparos en las calles, un entorno en el que la violencia y el consumo de estupefacientes descarrilaron la vida de muchos.

“Yo era alguien que, cuando me sentía atacado, no dudaba en responder; no me gustaba dejarme de nadie. Una vez, en el 2012, mis abuelos fueron agredidos por una persona del barrio. Yo respondí a esa agresión porque sentía la necesidad de hacer justicia. Sin embargo, tuve que pagar las consecuencias y me capturaron por porte ilegal de armas”, afirma.

Luego de pasar cuatro años en la cárcel y de sentir que estaba “muerto en vida”, como él mismo describe la situación, salió a libertad. Cargaba con el peso de haber perdido mucho tiempo de su vida y sentía que era hora de darle un giro. Por eso pensó que lo mejor sería estudiar. Hizo averiguaciones en el Sena y tomó la decisión de inscribirse al Tecnólogo de Aseguramiento Metrológico Industrial, una carrera exigente en la que se debe aprender mucho de física y estadística.

En palabras de Brayan, los metrólogos, como se les llama a los profesionales de esta área, se encargan de garantizar que los instrumentos que miden magnitudes físicas como temperatura, masa, longitud y volumen, funcionen como debe ser y operen con efectividad. “Entrar a estudiar fue todo un reto. Yo no estaba acostumbrado a recibir órdenes, a trasnocharme estudiando, a respetar una figura de autoridad o un horario. Sin embargo, con el tiempo y el apoyo de dos instructores en particular, pude adaptarme. Los instructores me ayudaron a que creyera en mí y sacara todo mi potencial”.

De igual forma, le aportó bastante haber participado en las actividades del proyecto TIP – Jóvenes Sin Fronteras, financiado por la Secretaría de Seguridad y Justicia, y ejecutado por el Instituto Cisalva de la Universidad del Valle en alianza con la Policía Metropolitana: “Los educadores nos dieron talleres sobre resolución de conflictos, talleres de prevención de consumo, nos enseñaban a comportarnos mejor y ser más conscientes de lo que queríamos para nuestros proyectos de vida”.

En su paso por el Sena, Brayan tuvo la oportunidad de entrar a un grupo de robótica que tenía como objetivo prepararse para ganarse un cupo en ‘Vex Robotics’, una competencia internacional de robótica en la Universidad de Louisville, en Estados Unidos. La idea es que cada equipo, conformado por estudiantes de diferentes disciplinas, construya un robot que sea capaz de tirar pelotas, voltear platos, subir una plataforma, entre otras acciones.

Luego de viajar a Bogotá y ganar el cupo tras haberse disputado con el equipo de la Universidad Javeriana para representar a Colombia en la competencia, el instructor les explicó que el siguiente paso sería tramitar la visa estadounidense. Brayan sabía que obtenerla sería complicado por sus antecedentes judiciales; sin embargo, nunca perdió la fe y, para su sorpresa y alegría, la embajada se la otorgó por el noble motivo del viaje.

Brayan Riascos es un ejemplo de resiliencia, es un joven que está determinado a cumplir sus sueños, y es el vivo ejemplo de que todo es posible cuando se trabaja con amor, dedicación y esfuerzo. Ahora, se encuentra haciendo sus prácticas profesionales en una empresa y el 23 de abril viajará a Estados Unidos con su equipo para representar a Colombia y demostrarle a los chicos de TIP – Jóvenes Sin Fronteras que sí se puede soñar en grande.

 

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