La Universidad del Valle invita a la Segunda jornada de observación de aves en el Campus de Meléndez, evento que se realiza en el marco de la COP16, como parte de las actividades del Circuito Interactivo de la Biodiversidad y de la Casa Abierta de la Universidad del Valle.
La actividad está abierta para toda la ciudadanía SIN COSTO ALGUNO. Los cupos son limitados y se requiere inscripción.
Fecha de la actividad: sábado 26 de octubre de 2024
Lugar: Universidad del Valle (calle 13 #100-00)
Hora: 6:30 a.m. - 9:00 a.m.
Inscripción: https://forms.gle/F77R9oiDwunLFRvL6
IMPORTANTE
Las primeras personas en inscribirse y ser admitidas recibirán un correo de confirmación cuando se complete el cupo. Si usted NO RECIBE el correo de confirmación es porque el cupo máximo ya fue asignado.
Recuerde: El día de la actividad use calzado cómodo, repelente, protección contra el sol o la lluvia e hidratación y traiga binoculares (si cuenta con ellos).
La Universidad del Valle hace parte de Colombia Bioconecta, una plataforma digital para promover la colaboración con las principales instituciones académicas, científicas y del medio ambiente en el Valle del Cauca, dedicadas a fomentar la cooperación internacional y el impacto medioambiental positivo. En esta plataforma Univalle presenta sus fortalezas institucionales sobre Aves y Biología Marina.
La profesora de la Escuela de Salud Pública María Fernanda Tobar Blandón fue nombrada recientemente como miembro de la junta directiva de la Red Iberoamericana de Derecho Sanitario. Esta red, creada en 2011, es un espacio para la articulación y cooperación entre instituciones y expertos en derecho sanitario en toda la comunidad iberoamericana.
La Red Iberoamericana de Derecho Sanitario tiene como objetivo “compartir conocimientos, identificar problemas comunes y proponer soluciones en torno a cuestiones jurídicas relacionadas con la salud, fomentando el ejercicio efectivo del derecho a la salud en la región”.
Esta red está conformada por instituciones universitarias de países como España, Argentina, Cuba y Brasil, entre las cuales se encuentran la Universidad de Buenos Aires de Argentina, la Fundación Oswaldo Cruz (FIOCRUZ) de Brasil, la Universidad de la Habana de Cuba, y la Universidad Nacional de Colombia, haciendo que la Universidad del Valle sea la segunda institución colombiana miembro de esta organización.
La profesora Tobar es terapista ocupacional y magíster en Salud Pública. Al momento es la única representante por Colombia en la junta directiva de esta organización. Recientemente, fue galardonada por la Universidad del Valle con el reconocimiento "Champions DRI" por su destacado trabajo en los procesos de internacionalización de la Facultad de salud. Bajo su dirección, se organizó el primer congreso internacional sobre gestión integral en cáncer, con la participación de expertos de países como Argentina, Brasil, España y Estados Unidos, entre otros.
Además, la profesora Tobar coordina la pasantía internacional de los estudiantes de maestría de la Escuela de Salud Pública, contribuyendo activamente a la formación de profesionales con una visión global y comprometida con los desafíos contemporáneos de la salud pública.
Con este nombramiento, la Universidad del Valle sigue fortaleciendo su liderazgo en la academia internacional y reafirma su compromiso con el derecho a la salud en el ámbito global.
La Universidad ha tenido un interés constante por la conservación del medio ambiente, con trabajos de investigación de profesores distinguidos que han dejado una huella en la academia y en la naturaleza.
Por: Guillermo Murillo Vargas, rector. Tomado de El País
El millón de metros cuadrados que conforman la Ciudad Universitaria de Meléndez, sede principal de la Universidad del Valle, generosa donación de la familia Garcés Giraldo, eran hace cincuenta años un cañaduzal. El plan de desarrollo del campus limitó al 10% las áreas construidas. Hoy las construcciones ocupan 78.000 metros cuadrados y los escenarios deportivos 25.000. El resto, con la intervención de profesores de diversas disciplinas, terminó convertido a lo largo de los años en un bosque seco tropical, lleno de especies vegetales y animales que es un gran pulmón de la ciudad. Esa es la carta de presentación de la Universidad ante la COP16.
La Universidad ha tenido un interés constante por la conservación del medio ambiente, con trabajos de investigación de profesores distinguidos que han dejado una huella en la academia y en la naturaleza. En la Biblioteca Mario Carvajal hay registradas 150 tesis con la palabra biodiversidad, 400 trabajos de grado con la palabra conservación y otros 400 relacionados con la educación ambiental.
Este año, juventudes, campesinado, activistas, estudiantes y académicos le pidieron al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y a la Universidad del Valle, ser la sede de la instalación de la Mesa Amplia de Organizaciones Sociales, que fue instalada el pasado 25 de abril por la Ministra Susana Muhammad para impulsar la creación de una agenda social durante y después de la COP16.
En la primera mesa de trabajo se pidió la conformación de escenarios estratégicos para la actualización del Plan de Acción de Biodiversidad con la inclusión de protocolos comunitarios para la conservación biocultural. Estas metas de conservación tendrán gran impacto en la región pacífica con 200 zonas protegidas y 11 Parques Nacionales Naturales que abarcan más de 51 mil kilómetros cuadrados, hogar de más de mil especies de fauna y 14 mil especies de plantas.
La Universidad ha conformado el Circuito Interactivo de la Biodiversidad, tanto en la zona centro denominada Zona Verde de la COP, como dentro del campus con recorridos guiados para reconocer y apreciar la fauna silvestre, y el ecosistema de Bosque Seco Tropical, al igual que espacios representativos de interés ambiental, cultural y étnico, como la tulpa indígena localizada en cercanía del humedal central. El circuito incluirá además las colecciones representativas de la región pacífica, como la Colección de Referencia de Biología Marina, el Museo de Entomología, la Colección de Mamíferos, la Colección de Ornitología, el Herbario CUVC, la Colección de Anfibios y Reptiles, y la Colección de Prácticas Zoológicas. Todas las conferencias y actividades serán de entrada libre.
La Universidad participará igualmente en las estaciones itinerantes de Ciencia y Tecnología en conjunto con la Alcaldía de Santiago de Cali, tanto en la zona verde que recorrerá la ciudad desde las universidades del sur hasta el CIAT en Palmira, como en la estación virtual dentro de la Zona azul de la COP donde se reunirán las delegaciones, para invitarles a conocer el potencial de nuestras instituciones universitarias. Con esta oferta esperamos inspirar a futuras generaciones de estudiantes, así como a los equipos de investigación mundial para hacer alianzas en proyectos estratégicos. Nuestro campus está abierto hoy y siempre a la ciudadanía.
La Universidad del Valle recibió el bastón representativo del Inti Raymi, en una ceremonia especial celebrada en la Sala Baena de la Escuela de Ciencias del Lenguaje. La entrega, realizada por la comunidad indígena, simboliza un importante vínculo cultural.
El Inti Raymi o “Fiesta del Sol” es una ceremonia celebrada por los pueblos andinos en honor a Inti (sol) y se originó con la civilización Inca. Es una celebración de agradecimiento por la cosecha y un nuevo periodo de siembra, donde se ofrendan y reciben de manera recíproca las riquezas de la madre tierra.
Para Jennifer Mera Cifuentes, estudiante de Trabajo Social y gobernadora del Cabildo Indígena Universitario, es muy importante este espacio: “el reconocimiento a las luchas, a los y las indígenas estudiantes, es fundamental. Que esta entrega sea para la comunidad, porque lo que hoy tenemos como universidad y lo que hoy hemos ganado con la lucha y esfuerzos de cada uno de los indígenas que se han dado esa tarea de no solo venir a estudiar y retornar al territorio sino también buscar garantías para los que estamos y los que vienen”.
Para la Universidad del Valle recibir este bastón representativo es un gran compromiso.
“Asumimos como institución también como un reto, un gran compromiso y una gran oportunidad para el 2025 que esperamos dar, recorrer, comprometer y honrar de la mejor manera posible”, expresó Héctor Cadavid, vicerrector académico con funciones delegadas como rector.
Los indígenas estudiantes de la Universidad del Valle han trabajado durante varios años para reivindicar el papel de sus comunidades en la búsqueda de justicia epistémica.
“Más allá de ser una representación folclórica - cultural es una reafirmación política-académica y esto permite abrir un escenario de que la Universidad del Valle pueda caminar hacia una universidad interétnica y multicultural”, afirmó Manuel Antonio Tunubalá del resguardo indígena Silvia – Cauca, estudiante en tesis de grado del programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos y caminante de la medicina tradicional.
En este espacio estuvieron presentes Héctor Cadavid, vicerrector académico con funciones delegadas como rector; Adriana Reyes Torres, vicerrectora de Bienestar Universitario; Mónica García Solarte, vicerrectora de Investigaciones; Víctor Lenis Ibarguen, coordinador del Área de Asuntos Étnicos, entre otros.
Univalle seguirá comprometida con los procesos de reconocimiento de las comunidades étnicas de nuestro país en el marco de la inclusión.
La Maestría en Geografía invita a participar de la conferencia: "Instrumentos y estrategias para la planificación integral del territorio" desde la subdirección de Espacio Público y Ordenamiento Urbanístico del Distrito de Cali.
Fecha: 22 de Octubre 2024
Hora: 8:00- 10:00 am
Lugar: Edificio D8- 2 piso (Auditorio Estanislao Zuleta)
Transmisión en vivo: www.youtube.com/@maestriaengeografia-Univalle
La institución cuenta con una extensa producción investigativa y de proyectos en torno a comprender mejor el conflicto armado en Colombia y cómo superarlo.
Tomado de El Tiempo
El conflicto armado en Colombia es uno de los temas que más han inquietado a los académicos del país, siendo este uno de los tópicos que más han sido objeto de estudios e investigaciones.
Una de las instituciones que más ha trabajado este tema es la Universidad del Valle, que tiene una larga trayectoria académica en el campo de los estudios sobre el conflicto, al estar cerca de algunas de las regiones del país que más han sufrido este flagelo.
A través de su historia, sus profesores han realizado valiosos estudios y análisis, dentro de los que se destacan los aportes de Estanislao Zuleta o las reflexiones de la entonces Comisión de Estudios sobre la Violencia, que luego dio origen a la figura de los violentólogos, en la cual participaron profesores de la universidad, entre ellos Álvaro Guzmán Barney y Álvaro Camacho Guisado. Esta comisión dejó como resultado el libro ‘Colombia: violencia y democracia’, donde se postula que el antídoto contra el conflicto que estaba sufriendo el país, era una mayor ampliación de la democracia.
A partir de allí, diferentes grupos de investigación se han concentrado en el análisis del conflicto. Se pueden citar como ejemplos el grupo de investigación acción colectiva y cambio social de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas que adelantó diferentes estudios para tratar de comprender el conflicto y las dinámicas de los movimientos sociales. También, desde el Centro de Investigación y Documentación Socioeconómica - CIDSE, se hicieron estudios centrados en el conflicto en Cali, entre otros temas.
Bajo la mirada de investigadores como Alberto Valencia Gutiérrez y Luis Carlos Castillo Gómez se hicieron estudios sobre las continuidades y discontinuidades del conflicto colombiano a partir de 1950. Recientemente, bajo el liderazgo de estos docentes, se logró la repatriación desde México del archivo Germán Guzmán, quizás la fuente de documentación más importante sobre la violencia en Colombia. Este esfuerzo dejó como resultado la exposición fotográfica ‘Realismo atroz’ con imágenes que daban cuenta de la crueldad del conflicto.
La Universidad del Valle ha abordado este tema desde diferentes ámbitos, tanto el académico, el artístico y la intervención social. En la actualidad, sin dejar de lado el estudio del conflicto, se hace mayor énfasis en la construcción de paz a raíz de la firma de los Acuerdos de Paz en 2016. Tanto en la fase de diálogos, como en la firma y la implementación, la institución ha trabajado en este aspecto por medio de iniciativas como el Programa Institucional de Paz, creado con el propósito de adelantar investigaciones e intervenciones en esta materia.
Uno de los primeros ejercicios que se adelantaron bajo este programa fue la primera evaluación del cumplimiento de los Acuerdos, con la participación de académicos nacionales e internacionales. El programa se convirtió en el Instituto de Investigación e Intervención para la Paz, desde donde se han liderado capacitaciones en derechos humanos e intervenciones sociales. Se puede mencionar también la creación de la condición de excepción para que desmovilizados o reinsertados pudieran ingresar a la Universidad a hacer sus estudios universitarios.
Vale la pena destacar que en un esfuerzo en conjunto con la Pontificia Universidad Javeriana de Cali se creó el Doctorado en Estudios para la Paz, primer programa de este tipo en Colombia, con la firme convicción de que éste se convertirá en uno de los centros de producción de conocimiento más importantes en Colombia sobre esta materia, que permitirá fortalecer y potenciar los procesos de construcción de paz. Como lo dice el padre Vicente Durán Casas, rector de la Javeriana Cali, es un doctorado de estudios para la paz, no sobre la paz.
De acuerdo con la institución, el conflicto es un elemento inherente a la sociedad, no hay quizás otro fenómeno social más estudiado en Colombia. Lo que el doctorado conjunto busca es investigar instrumentos de construcción de paz. La diferencia radica en la forma en que dirimimos o tramitamos las grandes crisis sociales. El secreto radica en cómo se logran transformar los conflictos en acciones de reconciliación y construcción de tejido social a través de procedimientos no violentos. La academia tiene mucho que decir y hacer en ese campo.
Así mismo, la universidad asegura que la paz es uno de los ejes que articulan el ejercicio de formulación del Plan Estratégico de Desarrollo de Univalle 2025- 2035, con visión de futuro a 2045, cuando la Universidad cumplirá cien años de fundada. De esta forma, con docentes, trabajadores, funcionarios, estudiantes y egresados, pero también con integrantes de la sociedad civil, se busca hacer la construcción colectiva de los derroteros que guiarán el camino de la Universidad del Valle para los próximos diez años.
Para expertos y directivos de la institución, la construcción de un ambiente de convivencia y paz pasa por el fortalecimiento de la educación superior, por hacerla accesible a toda la población con los más altos niveles de calidad. En este sentido, desde Univalle aseguran que su aporte es el fomento de una cultura del diálogo, donde las diferencias sean oportunidades de aprendizaje y enriquecimiento mutuo, que se proyecten a toda la sociedad.
La Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle invita al conversatorio con la escritora Laura Restrepo, que se realizará este viernes 25 de octubre de 2024, a las 6:00 p.m., en el Auditorio Ángel Zapata, Biblioteca Mario Carvajal, Campus de Meléndez.
El evento será coordinado por la escritora y profesora emérita de esa unidad académica Carmiña Navia y por la escritora Alejandra Jaramillo. La presentación de la autora estará a cargo de la estudiante Daniela Leal Montenegro.
Este será el quinto evento de la décima temporada de Viernes de Letras 2024-II, programa de extensión de la Escuela de Estudios Literarios, con el apoyo del Área Cultural de la División de Bibliotecas y de la Rectoría de la Universidad del Valle.
Sobre Laura Restrepo
Escritora, politóloga, docente y periodista nacida en Bogotá. Diplomada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes. Ha publicado múltiples libros a lo largo de su trayectoria profesional. Entre sus obras más destacadas se encuentran: Historia de un entusiasmo (1986), La isla de la pasión (1989), Leopardo al sol (1993), La novia oscura (1999), La multitud errante (2001), Delirio (2004), Hot sur (2013), Pecado (2016), Los Divinos (2018) y Canción de antiguos amantes (2022). Sus novelas han sido traducidas a más de veinte idiomas y le han merecido varias distinciones: Premio Sor Juana Inés de la Cruz (México 1997), Prix France Culture (Francia 1998), Premio Arzobispo Juan de Sanclemente (2003), Premio Alfaguara de Novela (2004), Premio Grinzane Cavour (Italia 2005), Premio Nacional de Literatura de Colombia (Revista Libros y Letras, 2007). Fue becaria de la Fundación Guggenheim y es profesora emérita de la Universidad de Cornell, USA.
Fecha: 25 de octubre del 2024
Hora: 6:00 p.m.
Lugar: Auditorio Ángel Zapata, Biblioteca Mario Carvajal, Universidad del Valle (Sede Meléndez)
Para ver la transmisión en vivo https://goo.su/ntcV5JY
El cambio climático es una realidad que ya estamos experimentando. Eventos climáticos extremos como inundaciones, sequías y olas de calor se hace cada vez más frecuente e intensos, poniendo en riesgo nuestras comunidades y nuestras economías. Sin embargo, en medio de estas crisis también encontramos una oportunidad sin precedentes para transformar nuestras ciudades y construir un futuro más sostenible.
Queremos promover la creación de ciudades más verdes, más inteligentes y más resilientes, donde la infraestructura se adapte al cambio climático. Donde los espacios públicos sean seguros y accesibles para todos y donde la calidad del aire y del agua sean prioridades. Pero más allá de las soluciones técnicas, este evento también busca fomentar una cultura de prevención y mitigación de desastres.
Queremos empoderar a los jóvenes, quienes serán los principales protagonistas de este cambio. Para que participen activamente en la planificación urbana, en la toma de decisiones. Sus ideas frescas y su visión a largo plazo son fundamentales para construir las ciudades del futuro. Invitamos a todos los presentes a participar activamente en este espacio de diálogo y co-creación. Compartamos nuestras experiencias, conocimientos y propuestas y trabajemos juntos para construir un futuro más sostenible para nuestras ciudades.
Nuestros vecinos alados: la fauna secreta de las ciudades.
Trabajo en el cuarto piso de un edificio y mi oficina tiene un ventanal amplio que da a dos samanes altos. Desde aquí veo cada día azulejos, bichofués, carpinteros y piguas. Estar en el Campus Meléndez de la Universidad del Valle me ha permitido ser más sensible a las aves urbanas, cuando estoy fuera de la institución las busco y me pregunto ¿dónde están? Los registros dicen que hay más de 500 especies y en el centro solo observo palomas y torcaza. Con menos del 50% de árboles nativos en la ciudad, ¿qué pueden comer las aves?, ¿será que podemos vivir entre ellas?, ¿están todas en univalle? ¿qué árboles prefieren para descansar?, ¿tienen un árbol preferido?, ¿sirven estas preguntas para su conservación?
Por fortuna, las inquietudes hallaron respuesta en alguien que es como las aves, la profesora Lorena Cruz Bernate. Ella lideró el taller gratuito de observación de aves para principiantes que se llevó a cabo el pasado 14 de septiembre en este campus de la universidad, y en el cual participaron más de 50 personas. Desde las 6:30 am, con la llegada de los primeros participantes empezaron las preguntas.
– ¿Las Piguas (Daptrius chimachima) las trajeron para mermar la población de palomas?
– No estoy tan seguro. Nosotros podemos ayudarles a identificar las aves, pero quien conoce todos los datos es la profe Lorena – dice uno de los estudiantes de biología y miembro del laboratorio de ornitología de la universidad que lidera la docente.
La profesora Lorena Cruz Bernate es bióloga de pregrado, maestría y doctorado con énfasis en ornitología. Ella es cautelosa como las aves. No le gustan las especulaciones, ni el catastrofismo, ni los problemas; así que desmintió el rumor sobre el aumento de Piguas:
– Son más visibles en el sur porque allí hay más zonas verdes.
Una vez aclaradas las especulaciones y congregados todos los participantes empezó con las indicaciones:
– Las aves nos rodean todo el tiempo. Es cuestión de prestar atención a los sonidos y observar. El objetivo del avistamiento de aves es disfrutar de la hermosura que significa la biodiversidad y su importancia para el planeta. Estoy segura de que en la medida en que conoces lo que te rodea, lo valoras, lo aprecias y lo cuidas. ¡Así que a disfrutar de las aves!
A su orden, los participantes nos dividimos en cinco subgrupos con dos o tres guías del laboratorio de ornitología, y nos dispersamos por el campus para realizar la actividad.
En el grupo de la profesora Lorena apenas caminábamos. – Las aves no nos dejaban mover – Bichofués, carpinteros reales y atrapamoscas pechirrojos eran señalados y ella indicaba las distintas actividades en las que se encontraban: volar, cazar, reposo.
La palabra “personalidad” apareció frecuentemente en el recorrido, al describir los pájaros. De cada comentario, la ‘profe' tenía una historia. Hay pájaros que prefieren árboles solitarios, los que prefieren las copas de los árboles, las zonas bajas, incluso entre especies hay especímenes “arriesgados” y otros “tímidos".
Ella es especialista en estudiar el comportamiento de distintas especies, sus rutinas en cada etapa de vida, y conductas según su color, crianza y dominancia. Entre las especies que más ha estudiado están: la Piranga Roja (Piranga rubra), el Periquito de Anteojos (Forpus conspicillatus), la Reinita Amarilla (Se-tophaga petechia), el Carpintero Habado (Melanerpes rubricapillus), el Pellar Común (Vanellus chilensis) y el Sicalis Coronado (Sicalis flaveola), a quien ha estudiado por más de cinco años.
Su trabajo doctoral “abrió una nueva línea de investigación conductual para las aves neotropicales”, expresaron sus evaluadores. Más tarde, su labor como investigadora fue reconocida en la Asamblea Departamental, por sus aportes al conocimiento del comportamiento de las especies de aves del Valle del Cauca.

A las 12 se terminaba el recorrido y solo pensaba en que los libros de aves no incluyen los detalles que la profesora Lorena Cruz sabe, así que me le acerqué para decirle que tenía más preguntas:
Usted se dedica a estudiar los detalles de algunas especies, ¿sirven estas preguntas para su conservación o mejor dejamos de intervenir los hábitats?
Mantener los bosques o parches de bosque con la menor intervención posible es muy importante. Yo soy fiel creyente en que debemos conocer a fondo muchos procesos ecológicos para poder conservarlas; pero también reconozco que investigar las particularidades biológicas de cada especie es una tarea ardua y prolongada. Entonces mi propuesta es, entre otras, investigar en profundidad a algunas especies claves, de tal manera que al diseñar estrategias de conservación para ellas se beneficien muchas especies más. Así se genera lo que se llama un efecto sombrilla.
Por ejemplo, sabemos que las más vulnerables a la fragmentación de los bosques nublados son las frugívoras grandes del dosel, es decir, las que se alimentan principalmente de frutas y prefieren las partes más altas del bosque. También las aves insectívoras del sotobosque, que son aquellas que se alimentan principalmente de insectos y habitan la parte baja del bosque. Varias de las especies grandes como las loras y las pavas, se mueven latitudinalmente; lo cual nos indica que las áreas de protección deben considerar estos movimientos.
¿Esto solo ocurre en bosques prístinos, o podemos hacer compatibles las aves y las ciudades?
Las ciudades pueden ser entornos para las aves. Por ejemplo, al campus de Univalle llegan aproximadamente 15 especies migratorias y cerca de 80 especies residen todo el año. Solo que este no puede ser el único espacio. Es necesario que las ciudades tengan zonas de vegetación para conectar sectores de bosque un poco más grandes con sectores pequeños, y en esos corredores es necesaria una cobertura vegetal nativa que sustente las poblaciones.
De lo contrario, tendremos poblaciones aisladas, frágiles y susceptibles a ser perdidas. Así que podemos pasar de ser un país megadiverso a tener un nivel muy bajo si no conservamos nuestros diversos hábitats. Por eso, somos nosotros – los humanos – los llamados a proteger mayores áreas para ellas. Se trata de tener un amplio espectro de especies vegetales y ecosistemas para poder favorecer el mantenimiento de las poblaciones migratorias y residentes. Allí la heterogeneidad vegetal es indispensable.
¿En estos años, cuáles son las historias que más le han llamado la atención de las aves urbanas?
A continuación, presentamos algunas de las historias que nos contó…
¿Las aves comen toda su vida lo mismo?: Las dietas variadas de los colibríes
Generalmente se cree que los colibríes sólo se alimentan de néctar. Resulta que ellos complementan su dieta capturando insectos, sobre todo cuando tienen crías, porque necesitan más proteína. Así que vuelan a las telarañas y a las paredes con superficies irregulares para capturar los insectos que se quedan atrapados en estas.
Entonces para mí, la conservación de estas especies, más que de un árbol o arbusto con flores que visiten, se trata de un todo, porque aunque digamos que hay aves con dietas especializadas, también utilizan otros recursos.
¿Por qué se ven a los loritos juntos?: Las guarderías de los periquitos
Todavía me sigue generando asombro el hecho de saber que existen guarderías infantiles en la naturaleza, ¿pero entonces, uno dice: guarderías de loritos? Las parejas de periquitos que anidan en diferentes sectores, y llevan a sus juveniles a un mismo árbol, como el guácimo: un árbol que puede no tener atractivo estético, pero es clave para estos periquitos de anteojos (Forpus conspicillatus)
Allí se ven peleando y jugando mientras los adultos van a buscar comida. Cuando estos regresan, vocalizan y los polluelos se separan para recibir alimento. Gradualmente las familias van enseñando el hábitat a sus juveniles hasta que ya logran ser independientes.
¿Por qué nos visitan las aves migratorias?
La mayoría de aves migratorias son especies que se desarrollaron en el trópico y que se expandieron hacia el norte para no competir con otras especies por recursos. Están allá durante la primavera, donde se reproducen y regresan a las zonas más tropicales de Sudamérica antes de que comience el frío y la escasez de alimentos en el norte.
Por ejemplo, a la reinita amarilla (Setophaga petechia) que es una especie migratoria, le gustan los hábitats más o menos intervenidos. Así que en su largo trayecto desde Norteamérica hasta el sur, buscan hábitats medianamente abiertos para descansar y recuperarse. Así que una ciudad que tenga bastantes áreas verdes en su composición, va a favorecer las poblaciones de aves migratorias que llegan a la zona tropical.
En una investigación cuantificamos cuáles eran los árboles más usados por la reinita amarilla para actividades como descanso, alimentación, búsqueda de alimento y refugio. Encontramos que el chiminango es un árbol súper importante para su alimentación, como también las jacarandas.

¿Cómo se benefician las aves entre sí?: El oficio de los carpinteros
Imagínate que los árboles seniles, que presentan algunas ramas secas y que uno pensaría que podrían no tener mucha importancia, son un recurso valiosísimo. Justo esas ramas son las que utilizan los carpinteros - los constructores de la naturaleza- para construir las cavidades de anidamiento. Ellos usan estas cavidades una o varias veces de forma consecutiva y con el tiempo pueden abandonarlas y construir unas nuevas. Las cavidades abandonadas por los carpinteros y aquellas generadas naturalmente por ruptura de ramas, son utilizadas por otras especies que también prefieren agujeros para su reproducción, como el Cucarachero Común (Troglodytes aedon) o el Sicalis Coronado (Sicalis flaveola); a estas últimas se les llama anidadoras secundarias de cavidades. Así que, aquellos árboles que según las orientaciones modernas ornamentales se debieran ser eliminados; en realidad son un recurso primordial para las aves.
Una posible solución es instalar troncos y ramas secas en los árboles vivos, para que los carpinteros puedan hacer sus nidos. Para lo cual, es fundamental analizar las variedades de carpinteros que hay en cada zona, para colocar troncos de diferentes tamaños. Un tronco grande sería ideal para el Carpintero Marcial (Campephilus melanoleucos) que mide 35 centímetros; y un tronco delgado para el carpinterito punteado (Picumnus granadensis), que tiene un tamaño de 9 centímetros.
Por: Laura Parra Rodríguez
Fotografías: Cindy Paola Gómez
Agencia de Noticias Univalle
Caracterización de Estrategias de Persistencia y Resiliencia Socioecológica en Fincas Tradicionales Afrocampesinas de Padilla-Cauca.
En un esfuerzo por integrar la ingeniería en el ámbito de la justicia social, María Camila Cambindo Mezu, estudiante de Maestría en Desarrollo Sustentable, se propuso analizar los impactos del cultivo de la caña de azúcar en territorios afrocampesinos y destacar las estrategias mediante las cuales las comunidades nortecaucanas intentan preservar el legado de sus ancestros. Sus hallazgos ofrecen una perspectiva amplia sobre la diversidad y complejidad de los sistemas agrícolas tradicionales, los cuales han demostrado habilidad para adaptarse a la presencia de nuevas plagas y enfermedades, al cambio climático, a la globalización y, más recientemente, a la incorporación de tecnologías y tendencias actuales.
María Camila Cambindo Mezu, ingeniera agrícola graduada de la Universidad del Valle y estudiante de Maestría en Desarrollo Sustentable, ha encontrado en sus raíces una guía invaluable para aplicar una ingeniería más cercana y relevante a las realidades de las comunidades. Aunque nació en la ciudad de Cali, su familia es oriunda del municipio de Padilla, al norte del Cauca. Es en este lugar donde se siente completamente en casa, gracias a la cálida acogida por parte de la comunidad.
Durante sus frecuentes visitas a Padilla pudo observar directamente los cambios provocados en el paisaje campesino por el cultivo de caña de azúcar. Así surgió la idea de aplicar las teorías de la sustentabilidad para caracterizar y destacar las estrategias de persistencia y resiliencia socioecológica que las familias afrocampesinas del municipio de Padilla (Cauca) han implementado durante los últimos treinta años para conservar y proteger las pocas fincas tradicionales que aún perduran ante la expansión agroindustrial del monocultivo de caña de azúcar.
"En Padilla alrededor de los años 1930 existía una gran diversidad de cultivos y un territorio rico en fauna y flora. El estudio está evidenciando que, con la introducción del monocultivo de caña de azúcar, todo eso comenzó a cambiar, alterando profundamente las prácticas agrícolas tradicionales de la zona", comenta la maestranda.
Propósito para el cual cuenta con el apoyo del equipo docente de la Maestría en Desarrollo Sustentable y de su director te tesis, el docente Yesid Carvajal Escobar, investigador del grupo de investigación IREHISA y coordinador del Doctorado en Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle.
El regreso al municipio como investigadora fue recibido con entusiasmo. "Uno se siente muy acogido en el pueblo, es una comunidad maravillosa. Valoran enormemente que quienes han dejado el territorio regresen con conocimientos, prácticas y nuevas propuestas, pues muchas veces se carece de eso”, comenta la investigadora.
“La agroecología “más que una ciencia es una práctica, un movimiento social y político. La finca tradicional busca la diversificación de los cultivos respetando y promoviendo la identidad cultural de las familias afrocampesinas que habitan en ella (sus historias, tradiciones y conocimientos ancestrales que merecen ser valorados y preservados)”.
Este interés por poner la ingeniería al servicio de la comunidad se remonta a sus épocas de estudiante de pregrado. María Camila recuerda haber cursado la electiva “Participación Comunitaria en Proyectos de Riego”, impartida por la profesora Mariela García Vargas del Instituto CINARA, quien les hacía notar a sus estudiantes –entre ellos María Camila– la importancia de comprender y conocer profundamente las necesidades de la comunidad, antes de generar adelantos en materia tecnológica. “Eso quedó inmerso en mi mente”, recuerda María Camila, y añade que, desde entonces, se fijó la meta de desarrollar proyectos de ingeniería con un alto sentido social y étnico, orientados a ser útiles y beneficiosos para las comunidades que día a día trabajan por la construcción de paz en el país.
El trabajo con las comunidades
Para María Camila, las fincas tradicionales desempeñan un papel crucial en el valle geográfico del río Cauca, pues, además de representar y fomentar la diversidad de estas zonas, promueven métodos agrícolas sustentables tanto para los habitantes como para el medio ambiente. Por esta razón, estas fincas tradicionales se convierten en el foco principal de su estudio. Gracias a la cercanía con la comunidad, se enteró de la existencia de una organización que agrupaba varias fincas de la región, y de inmediato buscó establecer puentes de comunicación para trabajar con ellos.
La asociación, llamada “ASOFINTRA – Asociación de Finqueros Tradicionales de Padilla Cauca”, actualmente está integrada por 36 personas propietarias de fincas tradicionales dentro del municipio de Padilla, Cauca, aunque en el pasado llegó a contar con más de 60 integrantes, la mayoría de ellos personas de edad avanzada. Fueron ellos quienes vieron en la investigación adelantada por la maestranda una oportunidad para ser escuchados.
Lazos fortalecidos
Una vez concluida la fase de trabajo de campo, la investigación se encuentra en el proceso de sistematización de la información, que ya ha revelado algunos resultados significativos: “Defender, recuperar y conservar la tierra, la finca tradicional y el territorio es una precondición de todo proceso agroecológico. Esto se ve reflejado en la respuesta política con que las comunidades afrocampesinas del norte del Cauca crean autonomía y comunalidad mediante el trabajo colectivo, la reciprocidad, el diálogo de vivires y la creación de espacios de juntanza” aclara María Camila.
Además de documentar el impacto en las dinámicas tradicionales de la población debido al uso extensivo de tierras para el manejo del cultivo de la caña de azúcar, la investigación ha permitido diagnosticar el estado actual de las fincas tradicionales, el uso de huertas caseras, semillas nativas, cría de animales, prácticas culturales, distribución de tareas agrícolas y empleo de biopreparados; así como las constumbres culinarias derivadas de las actividades generadas dentro de las fincas.
Proceso en el que la investigadora identificó una necesidad urgente: la falta de un mercado propio accesible para que estas comunidades (los finqueros tradicionales) puedan comercializar sus productos.
"Es muy difícil porque muchas de estas familias viven por fuera del casco urbano, y no tienen un medio de transporte propio que les permita desplazarse hacia los distintos mercados locales presentes en la región, ya sea en localidades como Puerto Tejada, Miranda o Corinto", explica la maestranda, "por tanto, es fundamental desarrollar nuevas estrategias de comercialización que les permita vender sus productos, sin intermediarios, y contar con el apoyo institucional y la preferencia de los consumidores locales hacia los productos de la finca tradicional".
En ese sentido, el trabajo de investigación cumple un rol complementario, que contribuye al fortalecimiento de estos procesos, y que tiene que ver con la visibilización de dichas necesidades, encontradas como resultado de las visitas, talleres, entrevistas, encuestas y diagnósticos participativos hechas hasta ahora, lo que se aúna al reconocimiento por parte de ellos en su papel dentro de la región.
“Lo más importante es el empoderamiento de ellos, de sentirse orgullosos de que son finqueros tradicionales, que están haciendo las cosas como no todo el mundo las hace, que tienen una manera de pensar distinta, enfocada en la conservación de los territorios y los ecosistemas”, dice María Camila, y añade que se comprometió con la asociación en ayudarles con la parte organizacional, de tal manera que puedan contar con la información sistematizada, de cara a futuras postulaciones en proyectos de categoría nacional e internacional.
El haber hecho esta investigación en el lugar de donde es oriunda su familia ha afianzado los lazos entre unos y otros. “Yo me siento ya como una hija más, una nieta más de ellos, porque muchos son abuelos. El amor que he sentido de parte de ellos ha sido muy gratificante para mí. Yo voy y se les iluminan los ojos, y me reciben con un abrazo afectuoso. Los vínculos han sido desde el respeto, el cariño y la fraternidad”, resume María Camila. Según dice, está satisfecha por la manera en que le ha apostado desde su profesión a un ámbito de ingeniería social, ya que ha sido un proceso enriquecedor tanto persona como profesionalmente.
"Me he vuelto una mujer más sensible hacia las cuestiones comunitarias, hacia los desafíos y las luchas de nuestras comunidades. Este proyecto ha profundizado en mí, el dolor y la valentía de mi pueblo", expresa la investigadora María Camila Cambindo Mezu.
Por: Édgar Bejarano
Oficina de Comunicaciones Facultad de Ingeniería