“Colombia vive una paz imperfecta, que se conforma en el día a día y no remite a algo negativo, sino al hecho que está en permanente construcción y es una responsabilidad de todos” dijo el catedrático Juan Manuel Jiménez Arenas de la Universidad de Granada y experto internacional en asuntos de paz.
El profesor Jiménez Arenas estuvo en la Universidad del Valle, para dictar conferencias en la Maestría de Trabajo Social y para adelantar gestiones con el fin de establecer estudiar la continuidad del convenio Univalle - Universidad de Granada para la desarrollo del programa de Doctorado en paz y conflictos. Además, participó en sesiones de trabajo con docentes universitarios, como parte de un convenio para establecer criterios necesarios para la conformación de un doctorado que aborde la paz como eje central.
El concepto de paz imperfecta que trabaja el profesor Jiménez Arenas se gesta y se desarrolla desde el Instituto Universitario de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada, España, liderado por el profesor Francisco Muñoz, quien falleció hace unos meses.
“Es imperfecta también porque convive con la violencia” resalta el profesor Jiménez Arenas. Es decir, para que un país, grupo humano o entidad humana vaya gestando acciones pacíficas, puede en paralelo convivir con la violencia. Este es uno de los asuntos fundamentales, de hecho es un punto importante para un país como Colombia que se ha percibido a sí mismo como violento. En Colombia hay violencia, pero hay más paz que violencia.
Desde esta óptica, la paz imperfecta se puede mejorar pero en ningún caso consigue que la violencia desaparezca de inmediato. Todos los seres humanos tenemos capacidades para hacer la paz, pero también las tenemos para ser violentos. En este sentido, todos debemos hacer sacrificios para dirigirnos hacia una paz que no será sencilla, entre otras razones porque la violencia ha sido muy profunda y ha afectado a gran parte de la población.
Desde la academia hay también una responsabilidad de generar espacios para dialogar sobre la paz y lo que consideramos como justicia. Para construir vías teóricas fundamentales de investigación, formar analistas, generar alternativas y materializar propuestas, a través de programas académicos que aporten a la construcción de la paz desde distintas perspectivas.
En la Universidad del Valle hay alumnos muy sensibles, motivados y con alto sentido crítico. La fuerza e interés del movimiento estudiantil para aportar a la paz debería también reflejarse en su entorno de debate y construcción, resalta el catedrático andaluz. En vez de tener símbolos violentos, la Universidad del Valle debería tener más referencias alusivas a la paz. Porque si realmente buscamos transformar la sociedad como universidad, debemos comenzar por nuestra propia Alma Máter.












