¿Qué pasa con la cultura en el país durante el posconflicto, durante este escenario de mejores posibilidades para la paz? Es la pregunta que guía la reflexión del asesor de políticas y proyectos culturales en países latinoamericanos Gonzalo Castellanos, durante el foro “Comunicación, Cultura y Posconflicto” organizado por el Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura y Turismo de Cali y la Universidad del Valle.
Para Castellanos, hablar de la cultura en este escenario parte de ver cuál es país que habitamos: Colombia es el tercer país más poblado de América Latina; es el quinto territorio más grande de América Latina; es el segundo o tercer país en términos de industrial editorial; es un país que en 14 años se ha convertido en la tercera mayor industria cinematográfica de América Latina; es un país desde el punto de vista cultural mantiene todavía 65 lenguas vivas, siendo el segundo país de América Latina con mayor diversidad lingüística; de alguna manera cuenta con una biblioteca pública en cada uno de los municipios del territorio nacional; es el tercer exportador de bienes, productos y servicios culturales hacia el resto de América Latina.
De manera que los indicadores son muy importantes. Pero Colombia es también un país de abismos, país de cimas y simas, de cumbres y precipicios, un país de grandes paradojas.
Estas estadísticas de crecimiento no son lo mismo que el desarrollo, continuó el asesor de políticas y proyectos culturales. “Colombia es en efecto la tercer industria cinematográfica en América Latina, pero apenas tiene salas de cine en 52 de más de 1000 municipios de nuestro territorio. Somos la segunda o tercera industria editorial, pero tenemos librerías, que es el espacio por excelencia para encontrarse con la lectura, en menos de 25 municipios del país. Somos un país que todavía discute en la educación básica la necesidad de la biblioteca escolar. Colombia es el tercer país más poblado de América Latina, pero tiene un índice de pobreza mayor al 30%. Es el país más inequitativo en la distribución de la riqueza en América Latina. Tenemos televisión satelital y televisión por suscripción en el 90% de los hogares, pero en pleno momento de la sociedad de la información, tenemos cobertura de internet en menos del 50% de los hogares”.
No obstante, Colombia es un país con una militancia cultural muy interesante donde se han podido construir espacios de resistencia y construcción de paz. La cultura se está posicionando en la vida pública y convirtiéndose en un asunto intersectorial, es una alternativa para la educación y la innovación social.
La cultura trata de dar palabras a ese silencio impuesto por la violencia en nuestro país. Desde esta perspectiva debemos preguntarnos ¿qué podemos hacer?
“Necesitamos trabajar en el rediseño del Plan Nacional de Cultural, con el objetivo de integrar la cultura en el desarrollo territorial. Se deben rediseñar los recursos públicos dirigidos al sector cultural, son recursos de inversión social, no son solo un gasto. Hay que equilibrar los sectores culturales, si hay un modelo funcional en la industria cinematográfico, podemos revisar este modelo y replicarlo. Es un escenario de posconflicto la prioridad presupuestal del país tiene que cambiar. La paz no se construye en hojas de Excel, debemos trabajar por la memoria y la memoria debe ser una construcción colectiva y participativa que de voz a las víctimas, debe ser una garantía de no repetición y no impunidad”.
Todos tenemos un compromiso frente a la paz. Es hora de enriquecer las experiencias culturales por la paz, y si durante tanto tiempo hemos hablado de la guerra llegó el momento de hablar de paz.
Gonzalo Castellanos es asesor de políticas y proyectos culturales en países latinoamericanos en campos del cine, industrias culturales, lectura, bibliotecas, patrimonio cultural y gestión comunitaria en cultura, entre otros. Es catedrático, productor cinematográfico, escritor. Su más reciente libro es “Cinematografía en Colombia, tras las huellas de una industria”. Ganador del premio Julio González Gómez 2011 al mejor libro en ciencias sociales en países latinoamericanos con el libro “Patrimonio Cultural, integración y desarrollo en América Latina” del Fondo de Cultura Económica. Y Columnista del diario El Tiempo.












