A propósito del IV Volumen de la ‘Historia de Medicina en Colombia’, esfuerzo editorial liderado por Tecnoquímicas, compañía pionera en la Industria farmacéutica colombiana, Oscar López Pulecio comparte con la comunidad académica en general su columna de opinión ‘Virus y bacterias’.
por Oscar López Pulecio
El debate científico sobre el consumo de la chicha en Colombia tuvo poco de científico. Como era una bebida popular y las borracheras con chicha eran monumentales, se consideró que contribuía al embrutecimiento de la población. Se prohibió en 1947 por ley de la República impulsada desde el Ministerio de Higiene, dirigido por el médico bugueño Jorge Bejarano. Las borracheras siguieron. Coincidió esa prohibición con el auge de la cerveza Bavaria, bebida considerada más saludable. Las borracheras siguieron. Ese conflicto entre productores artesanales y la naciente industrialización se repetiría por todas partes, siempre perdiendo los primeros. En el caso de la chicha sin embargo había un elemento nuevo: el interés oficial por la salubridad pública.
El cuarto tomo de la Historia de la Medicina en Colombia, iniciativa seria, documentada y muy valiosa de Tecnoquímicas, producto de un equipo interdisciplinario de las mayores calificaciones académicas, lujosamente editada, cuenta esa historia y muchas más. Abarca desde 1918 a 1975, quizás el período de mayores transformaciones en el manejo de la salud en Colombia. En esos años se pasa del médico tradicional, con conocimientos adquiridos en los libros, a los grandes avances científicos, a una revolución en la manera de enseñar la medicina en contacto con el paciente, y a la socialización de los servicios de salud.
Así como las generaciones anteriores de médicos ejercían su oficio liberal e independiente, con métodos franceses, lo sucedido en el siglo XX tiene la impronta norteamericana. Allí van a estudiar los médicos que van a ser los líderes de la salud pública desde los años cuarenta. Por cuenta de las reformas propuestas por Abraham Flexner, un educador que no era médico, desde principios de siglo se comenzó a reformar la enseñanza de la medicina en Estados Unidos, volcada hacia los análisis de laboratorio, el contacto directo con el paciente, la prevención y el novedoso producto de todo aquello: el hospital universitario.
Es una historia política. Cada paso que se da en Colombia es producto de grandes transformaciones sociales que pusieron como prioridad de la agenda pública la educación y la salud del grueso de la población; dejan así de ser patrimonio de los pocos privilegiados que podían pagarlas. La Revolución en Marcha del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo, de 1934 a 1938, es quizás el hito más importante de esos cambios. Y una vez desatados, es imposible detenerlos. Todos los gobiernos sucesivos, independientemente de su filiación política avanzan en el proceso de mejorar las instituciones públicas de salud, venciendo resistencias de los gremios médicos que veían una amenaza en la creciente socialización de la medicina. Cuando termina el libro, en 1975, se crea el Instituto de Seguros Sociales. Otro hito, hoy desaparecido.
Mención aparte merece el papel que desempeña la Universidad el Valle en ese proceso. Dicen los autores que lo que el distinguido grupo de médicos que creó la Facultad de Salud de Univalle y el Hospital Universitario, en los años cincuenta, con los criterios flexerianos, fue un modelo nacional y latinoamericano a seguir. Fundamental el aporte de las fundaciones norteamericanas Kellogg y Rockefeller, que iba a tener una final tan abrupto y absurdo. Lástima grande que este cuarto tomo se anuncie como el último, cuando hay todavía tanto que contar.
El doctor en educación Edisson Cuervo señala que en el afán de promover una supuesta ‘nueva normalidad’, se han tomado decisiones apresuradas, que muchas veces derivan en un retorno a la ‘vieja normalidad’ de un sistema educativo público con deficiencias económicas, de infraestructura y poca atención del Estado frente a sus responsabilidades.
Desde finales de enero, en varios departamentos del país, los estudiantes de educación básica y media empezaron el retorno a clases bajo el modelo de alternancia propuesto por el Ministerio de Educación.
En Cali, las instituciones educativas oficiales y privadas iniciaron sus calendarios académicos el 1 de febrero, pero solo las últimas reunían las condiciones para recibir el aval del regreso paulatino y semi presencial a las aulas, en un momento donde las cifras de contagios por Covid -19 y de ocupación de camas UCI en la ciudad seguían siendo altas.
Por su parte, según anunció el secretario de educación municipal William Rodríguez Sánchez, el sistema educativo oficial iniciará el modelo de alternancia el próximo 1 de marzo en las sedes que estén habilitadas y que cuenten con las condiciones de infraestructura necesarias.
Pese a que ya han pasado tres semanas desde que inició este plan de retorno progresivo a la presencialidad en las instituciones educativas del país, aún se mantiene el foco sobre temas como el impacto que tendrá esta decisión en el desarrollo de la pandemia, la importancia de que los menores vuelvan a socializar con sus pares y las transformaciones y adaptaciones que ha sufrido el sistema educativo por cuenta de la crisis sanitaria.
El profesor Cuervo Montoya, doctor en Educación de la Universidad de Valencia y docente del Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle, quién además de su experiencia en educación superior también se ha desempeñado como docente en educación básica y media, habló sobre estas cuestiones.

¿Cuáles deberían ser las condiciones para garantizar la seguridad de los niños, sus familias, profesores y directivos en este retorno gradual a las instituciones educativas?
En Colombia se tendría que dotar a las instituciones educativas con un montón de asuntos que históricamente les han faltado.
La pandemia le ha puesto en la cara a todos los sistemas educativos del mundo las grandes deficiencias de base. Desde septiembre del año pasado, Unicef tiene su atención sobre los países con grandes problemas socioeconómicos que han venido en una apuesta progresiva por el retorno, como República del Congo, Ghana o Myanmar.
Se habla de volver a la normalidad, pero ¿a cuál normalidad?, ¿la de antes de la pandemia en la que teníamos escuelas rurales sin conectividad, con una cantidad enorme de instituciones educativas sin acceso a agua potable o sin baterías sanitarias?
Esa pregunta básica también es un reclamo que distintas agremiaciones sindicales de maestros en el país le han venido anteponiendo al Ministerio de Educación.
Todos, tanto los estudiantes como los profesores, tenemos afán por volver a las aulas, por recuperar el contacto y las conversaciones. Múltiples investigaciones se han hecho sobre las afectaciones a la salud mental que devienen del distanciamiento físico y la situación se agrava más en relación a los procesos de socialización que tienen los estudiantes en la primera infancia, la primaria y la secundaria.
Las condiciones deben ser las mínimas para respetar la bioseguridad: el distanciamiento físico, el aseo e higiene en las instituciones educativas, la disponibilidad de agua potable, un sistema de alcantarillado adecuado, que se tengan los implementos mínimos que se requieren tanto para el profesorado y los directivos como para los estudiantes. Pero, quién va a solventar, sostener y bajo qué costos ese tipo de asuntos.
¿Considera oportuno este retorno a la presencialidad?
La vuelta a la presencialidad es prematura en la medida en la que no se han asegurado varios elementos de bioseguridad en las instituciones educativas públicas. Lo privado tiene unas condiciones distintas; lo público necesita mayor inversión y atención y es más la población que se beneficia de este sistema.
En los últimos días, los medios masivos de comunicación han mostrado un gran número de instituciones privadas, pero es necesario hacer matices. Una cosa es un colegio en el norte de Bogotá, que tiene infraestructura y recursos para poder acaecer, pero cuántos estudiantes tiene regularmente un profesor en educación básica y media en Colombia en el sector público. No estamos hablando de 8 o 10, como en las imágenes que muestran los medios en Colombia.
En relación a esas diferencias marcadas entre las condiciones para el retorno a clases entre las instituciones públicas y las privadas. ¿Cómo ve la situación para la alternancia en el sistema educativo público?
Un profesor del sector público atiende en promedio entre 30 a 55 estudiantes por aula, entonces es importante revisar las condiciones que van a asegurar el distanciamiento.
Ahí empiezan a combinarse inquietudes desde la salud pública, que son atendidas por salubristas y epidemiólogos, pero después vienen las preguntas pedagógicas. Por ejemplo, ¿qué condiciones se deben tener para acondicionar la prácticas educativas en estas circunstancias? En el último caso, las respuestas van quedando silenciadas.
Políticos y administradores de lo público en el país hablan de la importancia de la vuelta a las aulas, pero en qué momento se le va a preguntar a los maestros y a los estudiantes de lo público, al profesor de a pie, qué está pensando, qué estrategias va a llevar a su aula con un número tan alto de estudiantes y en condiciones que muchas veces no le son favorables.
Se han dispuesto protocolos de bioseguridad en las IEs, ¿se garantiza con esas medidas de protección el éxito de este retorno gradual?
Desde el punto de vista de la bioseguridad no hay ninguna discusión que referir. Hemos escuchado reiteradamente sobre los protocolos de bioseguridad, los conocemos y sabemos cuál es su importancia. Hay varias investigaciones recientes que han hecho recomendaciones técnicas sobre la ventilación y los flujos de aire que deben tener las aulas, porque no solamente se trata de abrir una ventana, sino que se debe saber qué ventanas abrir, revisar la dirección de las corrientes para permitir que haya un flujo de aire.
Igualmente, hay que dar relevancia a las preocupaciones de orden pedagógico, como el número de estudiantes en el aula y las actividades que se pueden desarrollar en esta, porque los procesos educativos no se sostienen solo de tener un profesor al frente dando clase. Cómo vamos a hacer los trabajos en grupo, cómo vamos a distribuir las aulas, en qué medida podremos sostener un número reducido de estudiantes para atender sus necesidades educativas, son inquietudes que se deben responder.
¿Cómo se podría establecer un punto medio entre el cuidado de la salud y la vida y el derecho a la educación de los menores?
El acceso a las condiciones de salud y a la protección de la vida se debe preservar, eso no está en discusión, pero, en términos de la educación, hay que hacer reflexiones más profundas. El cuidado de la vida y la salud lo marcan los protocolos de bioseguridad, aunque los expertos también han dicho que es posible que aparezcan re brotes al juntar a los estudiantes.
Pretender volver a las condiciones que teníamos antes del estallido de la pandemia es muy difícil de asegurar en los próximos meses, pero sí se debe repensar cuáles son los elementos, por lo menos básicos, para ofrecer a los estudiantes su derecho a la educación.
Pasamos por cifras pico en contagios y camas UCI y una semana después se activó el retorno a las instituciones educativas. Creo que en este momento no hay condiciones y que del afán y la no planeación queda la gran preocupación sobre el aseguramiento de ese punto medio entre el cuidado a la vida y la salud y el derecho a la educación.
¿Cómo se deberían adaptar los currículos en esta nueva modalidad?
Habría que replantear la dosificación y cantidad de conocimientos que se deben impartir a los estudiantes en estos momentos, así como el papel de la evaluación. No se puede hacer entrega de la misma carga educativa y mantener los mismos niveles de exigencia en términos de evaluación.
Un estudiante de educación media puede tener alrededor de 12 o 13 asignaturas. Que el estudiante reciba esa dosis de asignaturas en la alternancia sería una sobrecarga, entendiendo que no va a estar el mismo número de horas en la institución educativa y no va a compartir en el mismo nivel con sus compañeros.
A esto se suma la importancia de la integración curricular, pues ha sido una práctica tradicional pensar el currículo de manera independiente y una de las principales apuestas para hacerle frente a esta problemática educativa a nivel mundial es el diálogo entre asignaturas, tener un currículum integrado.
¿Cómo deberían replantearse los modelos de evaluación?
Hace unos días, el director de Educación de la OCDE refería la importancia de seguir haciendo las pruebas PISA, con los mismos criterios y sin cambiar el modelo de evaluación estandarizada . ¿Será que los estudiantes van a responder bajo esos mismos esquemas de evaluación? ¿Será necesario que hagamos la evaluación ‘pura y dura’, y además cuantitativa, de los mismos conocimientos que se impartían? Él decía que sí, pero qué sentido tiene, en términos de competencias, evaluar de la misma manera cuando ya nada es igual.
En su afán de volver a la ‘nueva normalidad’, los políticos nos están llevando a la vieja normalidad de un sistema educativo con deficiencias económicas, de infraestructura y con poca atención del Estado a sus responsabilidades históricas.
Entonces, ¿cuándo cree que sería conveniente el retorno a la presencialidad?
La conveniencia o no del regreso a las instituciones educativas estará mediada por conversaciones amplias con los distintos sectores de la educación, porque esta no es una decisión solamente política sino también económica, por las necesidades que ya conocemos que se deben suplir, y educativa, ya que tendremos una generación que no va a estar en igualdad de condiciones frente a otras.
Los profesores le han dado respuesta a las necesidades planteadas por la pandemia.
Queremos volver, pero la pregunta es bajo qué condiciones y con qué criterios. No se puede endilgar a los maestros la responsabilidad de la mala calidad o de los problemas educativos, cuando a la hora de tomar decisiones no se les pregunta a ellos. El profesorado tiene mucho que decir para aportar a la construcción de soluciones.
La educación es obligatoria y además es un derecho en las primeras etapas de nuestra existencia, pero cuando hablamos de acceso a la educación esto debe plantearse en términos generales, pues no solo contempla las necesidades de los menores, sino también las de muchos adultos. Por ejemplo, a propósito de la brecha digital, recientemente hubo una discusión sobre cómo un buen número de adultos mayores no sabían manejar los recursos de un celular para acceder a la actualización de una información sobre la vacuna. ¿Quién los educará entonces?
¿Qué lecciones nos deja esta crisis en cuanto a modelos de educación y pedagogía?
Como lo han dicho varios investigadores y expertos en educación, la pandemia nos puso enfrente como educadores, y al sistema en general, los grandes e históricos problemas que en materia de educación hemos tenido: la brecha digital, el acceso a los recursos, al conocimiento de la mediación educativa a través de las TICs, la evaluación, el número de estudiantes por profesor, la pertinencia del currículo, entre otros.
No todas las personas tienen acceso a los recursos digitales. Es posible evidenciar que los procesos educativos que se llevan a cabo en la ruralidad o en los sectores menos favorecidos no son los mismos. El acceso a internet, a un computador o a un smartphone, nos devuelven a la cuestión sobre la brecha digital, que es en qué medida estamos en capacidad de ofrecer procesos educativos desde la virtualidad a grandes porcentajes de la población escolar del país.
¿Cómo puede transformar positivamente la crisis al modelo de educación que tenemos?
Es importante reconocer la importancia de la educación a distancia, más allá de la mediada por lo digital. Hay veredas donde ni siquiera hay señal de celular, pero llegan la televisión y la radio. Esta crisis incluso nos ha llevado a recordar estrategias que fueron históricas en Colombia y que son viables, que mostraron que por el hecho de que una persona estuviera lejos de una institución educativa, por esto no quería decir que no podía aprender. Radio Sutatenza, hizo un proceso de alfabetización gigantesco en Colombia y mostró cómo los medios masivos de comunicación pueden aportar a los procesos de formación de la población.
Aquí también se replantea la importancia de fortalecer la televisión pública en Colombia y la educación a través de esta. La educación no debe pensarse solo en relación al sistema educativo formal, porque no solamente se educa desde la institucionalidad, también se educa desde los medios. Así como la magistralidad y la presencialidad son importantes, de la misma manera lo son las estrategias metodológicas. Esta situación nos obliga a repensarnos como sistema educativo y como sociedad. También nos hace un llamado a la actualización en los procesos educativos y a la combinación de la formación virtual y la presencialidad.
La pandemia ha demandado la actualización de los maestros en los procesos educativos. Nos puso en una carrera vertiginosa de actualización en sistemas de mediación, programas educativos y en el dominio de una gran lista de recursos virtuales que tocó aprender a manejar aceleradamente.
Así mismo, entendimos que en realidad los ‘nativos digitales’ no lo eran tanto, pues los estudiantes conocen mucho de redes sociales, pero no necesariamente de los procesos de formación desde la virtualidad, porque ésta supone tiempo y un esfuerzo mayor. Por ejemplo, escuchar a un profesor en una conferencia o clase magistral de 40 minutos es distinto cuando se está en el aula, que se tiene un punto focal, a estar en casa, donde hay distractores que llevan a perder el hilo del discurso. Los retos son amplios, pero tenemos la plena convicción de que maestras y maestros seguirán respondiendo, como lo han hecho hasta ahora, a la tarea de formar y sostener la esperanza, en una situación que, como humanidad, trastocó todos los aspectos de nuestras vidas.
Este miércoles 24 de febrero en CONEXIÓN U: Experiencias conoceremos a un matemático que está llenando su pasaporte de sellos, su cabeza de conocimiento y su vida de experiencias.
Olvídate por un momento de las conferencias académicas, CONEXIÓN U es el único espacio informal donde los egresados cuentan sus historias y tú preguntas. En CONEXIÓN U hablamos sin velos sobre el éxito y el fracaso en la academia y la empresa, tejemos redes y nos enteramos de lo que está sucediendo en el mundo académico y laboral.
Invitado: Cesar Ceballos
“Las matemáticas me han abierto muchas puertas y gracias a ellas he recorrido varias partes del mundo”.
Cesar Ceballos es un matemático colombiano que trabaja actualmente en la Universidad Tecnológica de Graz en Austria. Su placer por las matemáticas despertó a corta edad, primordialmente durante su estudio en el colegio INEM Jorge Isaacs de Cali, de donde se graduó a los 14 años en el 2002.
Cesar es egresado del programa de matemáticas de la Universidad del Valle, donde obtuvo la distinción de segundo mejor graduado de la universidad en la promoción del 2017. Posteriormente realizó una maestría en matemáticas en la Universidad de los Andes en Bogotá, y una maestría en Geometría de Calabi-Yau en la Universidad de Utrecht en Holanda. Sus estudios de doctorado en matemáticas los realizó en la Universidad Libre de Berlín en Alemania.
En el 2013 Cesar recibió la distinción “Banting Postdoctoral Fellow” otorgada por el gobierno canadiense, para realizar investigación postdoctoral en la Universidad de York en Toronto, Canadá. También ha realizado investigaciones postdoctorales en el Instituto Fields, en Toronto, y en la Universidad de Viena en Austria. Actualmente es líder de un proyecto de investigación en la Universidad Tecnológica de Graz en Austria, el cual es financiado por la “Fundación de Investigación Científica de Austria” FWF.
2da CONEXIÓN U 2021:
Miércoles 24 de febrero de 2021, 5:00 p.m.
Invitado: Cesar Ceballos, matemático.
Conexión por Zoom: https://us02web.zoom.us/j/84174260087?pwd=Z1N6RHBCbmhFM3pJQ1Ftb0lUalFwQT09
Para ver el evento fuera de la plataforma Zoom visita nuestro canal: https://www.youtube.com/c/CienciasNaturalesyExactasUnivalle
*CONEXIÓN U es un espacio quincenal que se realiza el segundo y tercer miércoles de cada mes, de 5:00 p.m. a 6:00 p.m. creado y dirigido por Jose Darío Perea Ospina y Ghisliane Echeverry Prieto, egresados de la Facultad de Ciencias de Naturales y Exactas y la Decanatura de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas a través de su Programa de Egresados.
La Maestría en Creación y Dirección Escénica, Bogotá, adscrita al Departamento de Artes Escénicas de la Facultad de Artes Integradas, continúa el “Ciclo; encuentros con maestros y maestras del teatro”, en la que participan los maestros invitados a la primera cohorte. El segundo encuentro: “Tomar decisiones” será con el dramaturgo y director Fabio Rubiano Orjuela.
El maestro Fabio Rubiano es uno de los más reconocidos dramaturgos y directores del teatro colombiano; licenciado en Arte Dramático de la Universidad del Valle; cursó estudios en la Escuela Superior de Teatro de Bogotá y en el Taller Permanente de Investigación de la CCT. con el maestro Santiago García. Galardonado con importantes menciones como: “Premio Nacional de Dramaturgia” y “Premio Nacional de Dirección Teatral”, ha escrito más de veinte obras de la cuales cuatro han sido galardonadas: Gracias por haber venido, Cada vez que ladran los perros, La penúltima cena y El natalicio de Schumann.
Algunos de sus textos han sido traducidos al francés, inglés, esloveno, chino y portugués. Fundador, junto a Marcela Valencia, del Teatro Petra, grupo con más de veinte años de trayectoria, que recientemente ha llevado a escena obras de gran reconocimiento, como: Labio de liebre, Yo (No) Estoy Loca, y Cuando estallan las paredes, gracias a las cuales han podido inaugurar su sede propia.
En la actualidad, el maestro Fabio Rubiano Orjuela se desempeña como maestro invitado en la primera cohorte de la Maestría en Creación y Dirección Escénica, Bogotá.
La Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, en convenio con la Fundación Universitaria del Área Andina y la Fundación Teatro Nacional, inició la oferta de programas académicos de posgrados en la ciudad de Bogotá, con la primera cohorte de la Maestría en Creación y Dirección Escénica.
Día: lunes 22 de febrero.
Hora: 10:00 a.m.
Enlace: URL: https://lobby.sar.ruav.edu.co/#/2F8ZTBQZ3HXH
Informes: https://maestriaencreacionydireccion.blogspot.com/
http://escenicas.univalle.edu.co/
El egresado de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Valle Andrés Mompotes Lemos fue designado de manera unánime por la junta directiva de la Casa Editorial El Tiempo como director general de este diario nacional.
Mompotes Lemos se desempeñaba desde hace 12 años como subdirector de información de ese diario y reemplazará a Roberto Pombo, quien desde 2009 era el director general.
Andrés Mompotes es comunicador social y periodista de la Universidad del Valle y magíster en Ciencia Política de la Universidad Javeriana.
En su trayectoria profesional en la Casa Editorial El Tiempo, Mompotes Lemos se ha desempeñado como corresponsal en Cali, periodista de las secciones Nación y Política, editor regional en la capital del Valle, editor de Justicia, Editor Jefe y Jefe de Redacción antes de convertirse en Subdirector.
Ha recibido reconocimientos como la beca del premio Simón Bolívar al Periodismo Joven y el premio nacional del Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB) en la categoría de prensa, entre otros.
“Su designación como Director General asegura la continuidad de la senda trazada en estos años y garantiza un relevo generacional planificado y sin sobresaltos. Bajo su liderazgo, un equipo que mezcla experiencia y juventud va a conducir a ETCE con destreza, responsabilidad y creatividad a conquistar los nuevos retos del periodismo” destaca en un comunicado la Junta Directiva de esta casa editorial.
El sábado 20 de marzo iniciará el curso virtual Análisis y Ensamblaje de Metagenomas, ofrecido por la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas a profesionales, investigadores o estudiantes de posgrado, tanto nacionales como extranjeros, especialmente a aquellos con intereses en análisis de bioinformática de datos derivados de estudios de metagenómica, metatranscriptómica y ensamblaje de genomas.
El curso se enfocará en métodos computacionales usados para analizar la riqueza de los datos producidos por estudios de metagenómica y metatranscriptómica; el contenido está diseñado para que los participantes conozcan o actualicen los conceptos y herramientas computacionales relacionadas con el análisis de datos metagenómicos.
Análisis y Ensamblaje de Metagenomas le proporcionará al asistente información sobre los análisis de microorganismos, desde el pre procesamiento y el control de calidad de los datos r, extracción del perfil de la comunidad e información funcional, hasta su integración; además del uso de programas y herramientas bioinformáticas para el ensamblaje de genomas de microorganismos, predicción de genes y anotación.
El curso se dictará de manera virtual (en idioma español) y tendrá una intensidad de 20 horas, distribuidas en 5 sábados, en el horario de 8:00 a.m. a 12:00 m. (hora Colombiana).
Fecha límite de inscripción: 15 de marzo de 2021
Inversión: 0.5 SMMLV ($450.000 COP)
Certificado: de participación a quienes cursen al menos el 80% de las horas programadas.
Información completa e inscripción: https://ciencias.univalle.edu.co/index.php/extension
En el inicio del 2021 la Universidad del Valle mantiene el número general de estudiantes con el que cerró el año anterior. El rector Edgar Varela Barrios indicó que las razones por las que las cifras de matrícula se mantienen, en lugar de incrementar, están relacionadas con el aumento en la cantidad de graduandos que egresan de la institución:
“Estas cifras son dinámicas, pues en la medida en que aumentan las tasas de graduación, son más los estudiantes que salen. Esto ocurre no solo en la Univalle sino en el país y es una de las variables que explica la caída en matrícula, porque en la medida que hemos mejorado la graduación pero se mantiene estable el ingreso, entonces hay menos estudiantes. En el inicio de este año académico tenemos alrededor de 32 mil estudiantes.
En posgrados recuperamos un poco la matrícula. Este semestre pueden matricularse cerca de 3.300 estudiantes en este nivel, que es una cifra cercana a los 3.700 que tuvimos hace dos años y superior a los 2.900 del segundo semestre de 2020, en medio de la pandemia, así que ha habido un repunte importante”, afirmó el rector.
Hasta ahora, el Consejo Superior de la Universidad del Valle ha tomado decisiones importantes para facilitar la matrícula de los estudiantes de posgrado, como la ampliación del periodo de matrícula financiera sin cobro de recargo. Se espera que en su próxima sesión, el Consejo concrete la posibilidad de extender otros beneficios, incluyendo un crédito educativo ofrecido desde la propia Universidad, que permitiría a los estudiantes de posgrado pagar en tiempos más largos.
“Vamos a esperar al Consejo Superior, que será en una semana y media, y allí decidiremos, basados en los datos, qué tipo de apoyo y ayudas adicionales se van a tener en el posgrado, reconociendo que en este caso, a diferencia del pregrado, se trata de profesionales que tienen ingresos o que cuentan con el patrocinio de empresas privadas u organizaciones públicas y donde la gratuidad no tiene sentido.
En el caso de los estudiantes que tienen becas financiadas por otras entidades, lo que es común sobre todo en maestrías científicas y doctorados, al final estos sí pagan a través de esas becas su matrícula, de tal manera que un becado de posgrado no es un ingreso cero a la Universidad”, manifestó el profesor Varela Barrios.
En cuanto al pregrado, el rector también señaló que en este primer semestre académico se mantendrán las exenciones en matrícula implementadas hasta ahora por la Universidad en el marco de la crisis generada por la pandemia.
“Ha habido un comportamiento adecuado de la matrícula de los estudiantes de Cali, que son los que acabaron de iniciar clases. Estamos avanzando para que en el Sistema de Regionalización finalice el segundo semestre, que viene del año anterior, en marzo. Así mismo, tenemos previsto un pequeño aumento de la matrícula, sobre todo con estudiantes de primer semestre en las sedes regionales”, puntualizó el directivo.
Las directivas universitarias comenzaron la construcción de un plan integral de trabajo para la construcción del documento de autoevaluación, insumo fundamental para obtener la Acreditación Institucional de Alta Calidad en 2024.
Este plan de trabajo contempla los nuevos lineamientos que rigen el sistema nacional de acreditación, que se basa en impactos y resultados.
“La Universidad del Valle cuenta con Acreditación Institucional de Alta Calidad 2014-2024. Estamos a 3 años del vencimiento del período de acreditación y debido a los reglamentos y lineamientos del sistema no podemos esperar a que se venza este reconocimiento. Dos años antes del vencimiento tenemos que entregar la documentación a través de un proceso de autoevaluación” mencionó el rector Edgar Varela Barrios.
“El marco para obtener la Acreditación cambió de manera sustancial a partir del Acuerdo 02 de 2020 que aprobó el Consejo Nacional de Educación Superior. El modelo de acreditación en alta calidad ahora se basa en impactos y resultados, no sólo en capacidades, lo cual está obligando a un replanteamiento de los esquemas de autoevaluación de todas las universidades, incluyendo la nuestra” agregó el directivo universitario.
Por este motivo, la Vicerrectoría Académica, la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica y la Oficina de Planeación, bajo la tutela de la Rectoría, están liderando la construcción de un plan integral que se ejecutará entre 2021 y 2022 para iniciar con el proceso de autoevaluación.
Como explicó el rector Edgar Varela Barrios, en este plan integral se establecerán nuevos indicadores de impacto y resultados que servirán como insumo para la autoevaluación.
“Vamos a definir muy bien este plan de acción que luego será presentado ante el Consejo Superior y el Consejo Académico; lo socializaremos y trabajaremos con las facultades, institutos y sedes regionales, así como los distintos estamentos universitarios, y otras otras áreas claves como los egresados, las asociaciones, el sector productivo entre otros” señaló el rector.
El profesor Edgar Varela recordó que gracias al trabajo de la Universidad del Valle, ASCUN, el SUE y el Consejo Nacional de Acreditación CNA se propició un cambio en el modelo de acreditación en alta calidad para ajustarse al estándar internacional.
“Ya no basta con decir que tenemos cerca de 500 profesores con doctorado, sino que tenemos que mencionar sus productos, investigaciones, publicaciones, tesis de maestría y doctorado asesoradas en el año, así como su citación y referenciación internacional. Ahora nos miden no solo por lo que digamos que hemos hecho, sino por nuestras capacidades concretadas en rendimiento, impactos y resultados por parte de los estudiantes”.
Este trabajo articulado de la dirección universitaria le permitirá a la Universidad del Valle seguir siendo considerada como un referente nacional en materia de calidad académica.
De acuerdo con la situación sanitaria actual en la región y en aras de garantizar una formación de calidad en las diferentes áreas del conocimiento, la dirección de la Universidad del Valle avanza en la implementación de alternancia educativa con la apertura de laboratorios para actividades académicas y de investigación.
“Aunque las clases siguen en forma virtual para la mayoría de los estudiantes, desde el final del año pasado hemos avanzado en la implementación de la alternancia, sobre todo en temas definidos con el Ministerio de Educación como la apertura de los laboratorios de investigación y de formación para estudiantes de pregrado y posgrado, sobre todo en áreas de ciencias básicas, de la salud e ingenierías, y el uso de espacios para las artes, la cultura y el deporte en donde se requiere la presencialidad de los estudiantes y se trabaja en grupos reducidos”, explicó el rector Edgar Varela.
El esquema de alternancia, liderado por el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, se aplica exitosamente en el Sistema de Regionalización desde el segundo semestre de 2020, y se extendió a inicios de este año a los posgrados y, posteriormente, se implementó en las sedes de Cali. Dentro de este modelo, se aplica también una presencialidad parcial rotatoria de funcionarios administrativos, docentes y de personal académico administrativo.
“Hemos implementado la alternancia fuertemente en las sedes regionales con muy buenos resultados y ahora comenzamos en Cali, donde está iniciando semestre. También hemos aplicado presencialidad parcial en los niveles de maestría y doctorado en áreas de ciencia e ingeniería, pero debo destacar especialmente la alternancia de presencialidad parcial en los posgrados de las ciencias de la salud, como odontología y algunas de las especialidades médicas y quirúrgicas, donde hemos trabajado en articulación con el sistema de salud y la red hospitalaria pública -sobre todo en el Hospital Universitario del Valle-”, informó el rector.
Aunque debido a su situación epidemiológica la implementación de la alternancia ha sido limitada en las sedes de Cali, profesor Edgar Varela aseguró que se hará una evaluación constante de la situación con el fin de amplificar la presencialidad bajo este nuevo modelo. “La situación de Cali es distinta a la del resto de municipios del Valle y el Norte del Cauca. Por ese motivo estamos en un monitoreo permanente de los índices de contagio y letalidad, así como analizando la cantidad de estudiantes de los cursos, de tal suerte que podamos ampliar la presencialidad de forma segura a través de la alternancia”.
Un comité de expertos con profesionales de la Universidad del Valle y de la Gobernación departamental será el encargado de determinar la flexibilización de las medidas transitorias de educación asistida por la virtualidad, mientras el gobierno nacional avanza en el plan de inmunización que permita un retorno seguro a las actividades en los campus universitarios.
“Somos conscientes de que carreras con altos componentes prácticos en su formación, como talleres y laboratorios, necesitan recuperar esos espacios y que el 2020 fue un año difícil. En ese sentido estaremos atentos a los resultados de estudios periódicos para poder avanzar en esa recuperación y esperamos que los avances en la vacunación y el autocuidado nos den garantías para decidir el regreso paulatino a las aulas, por supuesto, con la guía y acompañamiento del Sistema de Seguridad y Salud en el Trabajo, la Facultad de Salud y el Servicio Médico de la Universidad”, aseguró el rector.
La Universidad del Valle, la Alcaldía de Florida y la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla pusieron en marcha el acuerdo tripartito, para la creación de un nodo de la Universidad en el municipio, con la visita al Parque Recreacional Jaime H. Caicedo, donde estará ubicada la institución.
“Hoy vinimos a visitar las instalaciones del centro recreacional que la Fundación Caicedo González habilitará, a través de una donación, para que funcione el campus de la Universidad del Valle en el nodo Florida. Hicimos un recorrido por su infraestructura y determinamos que, aunque se requieren algunas adecuaciones, es un espacio adecuado al que le falta muy poco para que pueda comenzar a funcionar”, expresó el rector Edgar Varela.
El profesor Varela recordó también que ya están definidos algunos de los programas que comenzarán a ofrecerse en consenso con las unidades académicas. Posterior a la apertura del nodo, se plantea abrir más programas que diversifiquen la oferta académica en la región con la pertinencia requerida para el crecimiento del municipio en sus áreas de interés.
“Llevamos varios meses trabajando para que empiecen las clases con la oferta inicial que tendremos en el nodo. Ya tenemos definidos algunos programas académicos como Administración de Empresas, Contaduría Pública, Tecnología Agroforestal, Tecnología Agroambiental y esperamos, en un futuro próximo, aumentar esta oferta con más carreras”.
Por otro lado, el directivo enfatizó en la necesidad dar vida de forma inmediata al sueño de la Universidad del Valle en Florida con actividades académicas y culturales.
“Es muy importante que empecemos a usar este campus desde ya. En ese sentido, hemos acordado hacer una programación de capacitaciones y de eventos de distinto tipo dirigidos a emprendedores y líderes. También realizaremos viernes de la cultura cada 15 días con participación de grupos artísticos y culturales de la Universidad del Valle y del municipio. Entre todos vamos a reactivar este espacio que ha sido tan útil para la ciudad”, afirmó el rector.
Dentro de los programas de extensión que daría inicio al nodo, el director de Regionalización Augusto Rodríguez resaltó los procesos de actualización y mejoría de competencias para educadores del municipio y destacó las alianzas para respaldar a los emprendimientos.
“En este momento detectamos la necesidad de formar a líderes sociales y comunitarios con un diplomado en desarrollo comunitario y liderazgo, así como también trabajaremos en soportar los requerimientos en apoyo para los emprendedores, por lo que tendremos una alianza con INNpulsa, a través del programa Cemprende”, expresó el director.
Adicionalmente, el profesor Rodríguez hizo énfasis en el trabajo formativo que desarrollará la universidad para fortalecer los procesos de educación básica y media. “Como universidad queremos garantizar mejoras en la educación no sólo de algunos estudiantes, sino de todas las generaciones de jóvenes floridanos. Es por esto que trabajaremos, de la mano del Instituto de Educación y Pedagogía de Univalle, en actualizar y mejorar las competencias de los educadores, que son los agentes transformadores en la formación de nuestros futuros estudiantes universitarios”.
Con estas medidas se ratifica la voluntad de la dirección universitaria, así como de la Alcaldía y la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, para garantizar el derecho a la educación superior de calidad en la región en aras de la creación de una sociedad más justa y equitativa.