Gran parte de la estructura actual de la Universidad del Valle se debe gracias a la visión y gestión de un hombre comprometido con la educación en Colombia: el exrector Harold Rizo Otero. Durante su liderazgo en la institución entre los años 1984 y 1991 se crearon dependencias como la Vicerrectoría de Bienestar, la Vicerrectoría de Investigaciones y el Sistema de Regionalización, que han sido fundamentales para el desarrollo del suroccidente colombiano.
En sus propias palabras, este visionario reconoce que “Regionalización es el paso más grande que ha dado la Universidad del Valle”, pues es un modelo que ha servido de ejemplo para otras instituciones de educación superior del país. Hoy el 42% del total de estudiantes de pregrado hacen parte de las sedes regionales.
Este proyecto educativo, según recuerda el exrector Harold Rizo Otero, inició con el propósito de llevar la educación superior a los jóvenes que con dificultades podrían ingresar a estudiar una carrera universitaria en una ciudad como Cali.
Harold José Rizo Otero es abogado y especialista en Derecho del Trabajo de la Universidad Javeriana; Magíster en Administración de la Universidad del Valle y Doctor (Ph.D.) en Ciencia Política de la Universidad de Notre Dame. En 1984 fue postulado en 1984 para ocupar el cargo de rector en Univalle.
Cuenta con experiencia como gerente seccional del Instituto de Seguros Sociales, director de la Federación de Industrias Metalúrgicas del Valle del Cauca, jefe de la Oficina Regional del Trabajo, asistente de la Dirección General del Icetex y secretario de Educación. En la Universidad del Valle se desempeñó como profesor, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas y Secretario General de la Institución.

En 2021, con ocasión de los 35 años del Sistema de Regionalización el Consejo Superior de la Universidad así como la Asamblea Departamental le entregaron reconocimientos al exrector Harold Rizo Otero, exaltando su visión y capacidad de liderazgo.
Hace más de 30 años este visionario y académico no visitaba la Ciudadela Universitaria de Meléndez. Este martes 20 de enero regresó al campus y se reunió con el rector Guillermo Murillo Vargas y su equipo directivo para intercambiar algunas experiencias sobre la gestión educativa. Fue la oportunidad que tuvo la Agencia de Noticias Univalle para tener un corto diálogo con él.
Agencia de Noticias Univalle: Doctor Harold Otero ¿Cómo recuerda usted sus años al frente de la Rectoría de la Universidad del Valle?
Harold Rizo Otero: En primer lugar, tengo que decir que mi vida académica y mi vida profesional se ha desarrollado en un 80 o 90% en la Universidad del Valle. Es decir, puedo transmitir los avances que se lograron entre 1962, cuando ingresé como asistente de la Secretaría General hasta el año 1991, cuando me retiré como rector que acaba de terminar su periodo.
La Universidad del Valle es todo para mí técnicamente, pues lo que yo represento en la vida es lo que hice en esta universidad. La recuerdo con mucho afecto, es un período glorioso en mi vida.
ANU: ¿Qué recuerda usted sobre lo que significó la puesta en marcha del Sistema de Regionalización?
HRO: La Regionalización la hicimos entre muchas personas. No creas que era un proceso burocrático, fue un proceso afectivo en donde participaron personas que tenían afecto por sus pueblos, que querían llevar la universidad a los pueblos, quienes me acompañaron en todas las giras que hicimos por el departamento del Valle. Nos reunimos con los concejos municipales, las cámaras de comercio, los alcaldes y formamos las fundaciones que inicialmente patrocinaron el desarrollo de la Regionalización.
La Regionalización es la base más importante de la educación superior en Colombia. Después del proyecto de la Universidad del Valle, empezaron otras universidades del país. Recuerdo que cuando fui coordinador del Consejo Nacional de Acreditación y estábamos con la reacreditación de la Universidad de Antioquia en Medellín, nos mostraron los avances que habían hecho en ese aspecto. Entendí que en Univalle abrimos la brecha de la regionalización en Colombia, después otras universidades llegaron a las ciudades intermedias, pero nosotros fuimos los que empezamos aquí.

ANU: Usted también creó la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y la de Investigaciones.
HRO: Sí, además del Sistema de Regionalización, también creamos las vicerrectorías de Investigaciones y de Bienestar, el Servicio médico y conseguí también la estampilla para la universidad, esto último con el apoyo de figuras como Gustavo Balcázar y el doctor Julio César Turbay Ayala.
Fue una gestión muy prolifera porque son cosas que quedaron y trascendieron el momento inicial, cosas que había que hacer. Lideré esos procesos porque me nació y bueno, se ha tenido éxito.
ANU: ¿Cómo ve y encuentra hoy la Universidad?
HRO: Nunca he sido crítico de mis antecesores y sucesores. Siempre he sido solidario con las personas que han estado de las puertas de la Rectoría para adentro. Nunca he criticado a ningún rector, ni ex rector, siempre les he brindado mi afecto, mi solidaridad, mi admiración. Esta es mi casa y todo el que la piensa y la engrandece me hace un favor que me llega al corazón y me inunda el alma de felicidad.
Veo los rankings de investigación y sé que la Universidad del Valle es la tercera institución, luego de la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia, pero nosotros somos los mejores terceros del mundo.

Han transcurrido algunos meses desde la publicación de Libros en el Nuevo Reino de Granada. Funciones, prácticas y representaciones, del historiador y profesor de la Universidad del Valle Alfonso Rubio. Esta publicación, un esfuerzo de los programas editoriales de la Universidad del Valle de Cali y de la EAFIT de Medellín, fue presentada a finales del año pasado en la célebre Feria del Libro de Frankfurt, considerada la mayor plataforma editorial del mundo.
Libros en el Nuevo Reino de Granada: funciones, prácticas y representaciones fue uno de los diez títulos que la ASEUC (Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia) llevó en representación de la literatura universitaria nacional. A continuación, Alfonso Rubio responde una serie de inquietudes suscitadas a partir de la lectura integral del libro. Esperamos que estas respuestas inspiren la lectura y la consulta por parte de todas aquellas personas interesadas en la historia del libro.
César Eslava: A finales del año pasado Libros en el Nuevo Reino de Granada fue escogido como uno de los diez libros que la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia (ASEUC) llevó en representación del país a la Feria del Libro de Frankfurt. En su criterio, ¿por qué cree que el libro tuvo ese reconocimiento?
Alfonso Rubio: Sí, la noticia me alegró, la Feria de Frankfurt es una inmejorable plataforma comercial donde, además del público en general, acuden editores, libreros, distribuidores, impresores, traductores; en fin, toda la gama de intermediarios del mundo editorial. En convenio, la Universidad del Valle y la Editorial de la Universidad EAFIT, de Medellín, se encargaron de publicar el libro y EAFIT postuló el libro a la ASEUC para exponerlo en Frankfurt. Supongo que al ser un libro que trata de libros, el propósito de exhibirse en una feria de libros es ideal. Pero, bueno, en Europa es frecuente la producción de este tipo de estudios dedicados a la “historia del libro” y no sé, realmente, si produjo algún tipo de interés entre los visitantes. De momento, creo que sí es bueno que se haya dado a conocer por dos universidades distintas de Colombia y el interés prioritario está aquí, en lo que pueda ser útil para la historia colombiana. Tal vez por ello, no sé, por ser todavía escasos este tipo de estudios aquí, se quiso reconocer el libro.
C.E: Cuéntenos un poco acerca de la concepción del libro.
A.R: La verdad es que la formación del libro parte del consejo de otros profesores universitarios. A algunos de mis trabajos que se habían dado a conocer en forma de ensayo, le añadí otros inéditos con los que contaba y elaboré unos nuevos. El contenido de los ya conocidos y el de los inéditos se reforzó y, finalmente, se pudo dar un orden lógico a la estructura del libro. Comienza hablando del control inquisitorial y de los agentes y las prácticas que estos llevaban a cabo durante la etapa colonial para comerciar con los libros que llegaban desde España al Nuevo Reino de Granada, y acaba hablando de la biblioteca “ilustrada” de Juan José Delhuyar. Entre estos asuntos, se suceden otros que tratan las bibliotecas de los colegios jesuitas, de los grandes hacendados en el tránsito del siglo XVIII al XIX, de los tratados de práctica notarial, de la Recopilación de leyes de los reinos de Indias y de los manuales de tipografía que pudieron servir a los impresores o cajistas que iniciaron el arte de la imprenta en el Nuevo Reino.
C.E: ¿Cuál es el estado de la investigación sobre la historia de la cultura escrita en Colombia?
A.R: Bueno, pienso que primero hay que hacer alguna precisión o aclaración. Creo que es más conveniente, en términos disciplinares, el uso del término de “historia de la cultura escrita” o “historia social de la cultura escrita”, como estás diciendo, como un espacio común donde poder acoger con él a una terminología difusa donde cabe la llamada “cultura impresa” o “cultura tipográfica”; y donde pueden converger la historia del libro, de la lectura y de la edición. Si es necesario adscribir a algún tipo de historia específica este libro del que hablamos, podríamos estar más cerca de la historia del libro.
Si bien ya la historiografía colombiana contaba con trabajos que analizan el impacto de la imprenta y los impresos en la sociedad neogranadina, este era analizado exclusivamente por la historia de la educación o por la historia política e intelectual. En este sentido, contamos con buenos trabajos de reconocidos historiadores colombianos. Pero creo que las investigaciones que recurren a metodologías y concepciones centradas en la historia de la cultura escrita como tal, no son todavía muy recurrentes. Tal vez todavía nos estemos moviendo por un terreno de imprecisiones epistemológicas, pero no sé muy bien si son necesarias o tienen cabida las precisiones en este tipo de estudios que suelen recurrir a cuantas orientaciones y conexiones disciplinares puedan ser útiles para abordar la compleja realidad de la cultura.
Tal vez, como digo en el libro, sea imposible reconstruir en su totalidad y en su verdad los significados de la circulación, la posesión y la apropiación del libro. Pero bueno, siempre es posible moverse en el terreno de pesquisas detectivescas y desenvolvernos en el plano de las abstracciones y las representaciones para dar cuenta, pongamos por caso, de cambios mentales o de la formación de nuevos órdenes.
C.E: Con relación al contenido del libro, me llamó mucho la atención la afirmación según la cual el control inquisitorial del material bibliográfico que llegaba a las Américas no era tan estricto como uno se podría imaginar. ¿Qué tanto sabemos de estas redes de comercio informal de libros? ¿Es posible saber más?
A.R: Claro, a pesar de las disposiciones legislativas, de los índices inquisitoriales y de la aparente rigurosidad con que se formalizaban los registros de embarque en los puertos españoles y la mercancía se revisaba en los puestos de llegada indianos, los controles siempre fueron laxos. Pensemos que estamos hablando del mundo comercial y al mercado siempre hay que satisfacerlo. Impresores, libreros y comerciantes, en connivencia con las autoridades reales y eclesiásticas siempre recurrieron a determinadas estrategias de camuflaje y permisividad en los controles aduaneros.
Todavía este asunto de los controles inquisitoriales y la llegada de libros específicamente al Nuevo Reino, no se ha estudiado. Aquí tenemos un terreno todavía inexplorado, más si pensamos, como dices, en redes de comercio informales que, de todas formas, no han sido muy estudiadas en general. Creo recordar un pequeño texto de Pedro Rueda que se dedica al contrabando de libros en la Carrera de Indias y habla de él, precisamente, como una “faceta poco conocida”.

C.E: Otra cuestión que me inquieta acerca de este comercio de libros, ya sea legal o ilegal, es lo relacionado con el embalaje de los mismos desde Europa. Teniendo en cuenta las peculiares condiciones del transporte de la época (largas travesías oceánicas y terrestres) y las características propias de los libros, ¿cómo era el embalaje de los mismos? ¿Tenemos noción del estado en que finalmente llegaban los libros a sus diferentes destinos?
A.R: Sí, los libros se transportaban en “cajones” de madera. El cajón, la caja o el baúl era el medio habitual donde se trasladaban todo tipo de objetos. Según algunos estudios, el promedio de los embarques de un solo comerciante fue de tres a ocho. El número de ejemplares por caja variaba según el tamaño de los volúmenes y oscilaba entre veinte y cien. Indudablemente no era un viaje cómodo y, además de testimoniarse la pérdida de mercancía por los naufragios o la piratería, también hay testimonios de libros o documentos legislativos que llegaban “mojados” o “humedecidos”. El problema también lo hemos podido documentar en las bodegas mercantiles de Cartagena, donde normalmente se almacenaba la mercancía que se repartía luego para los principales centros urbanos del Nuevo Reino. Antes de que los libros se repartiesen, estos se almacenaban en estas bodegas portuarias y en ellas hemos podido saber que mucho “papel sellado”, por ejemplo, se hizo inservible porque la humedad lo había, como dice la documentación, “podrido”; o casos como el de encontrar ejemplares de la Recopilación de leyes de los reinos de Indias comidos por el comején.
C.E: Si bien en el libro se afirma que aparte de las autoridades eclesiásticas y virreinales también los comerciantes incluían libros como parte de los productos proclives a comerciar, desde cuándo podemos hablar, al menos, para el caso de Colombia, de la aparición de libreros, es decir, personas dedicadas solamente a su importación o distribución.
A.R: Creo que en Colombia no se puede hablar de libreros, desde una concepción similar a la actual, sino hasta después de la Constitución de Cúcuta de 1821, cuando se promulga la Ley de libertad de imprenta. La legislación en materia de libertades de imprenta fue abriendo expectativas al negocio editorial y al mismo tiempo los mercados iban posibilitando la importación de libros; fue importante la llegada de material educativo desde países como España, Francia e Inglaterra. Pero tal vez, la aparición de la primera librería propiamente del país no fue sino la que abrió en 1851, en Bogotá, el francés Juan Simonnot, renovando el mercado internacional del libro; un año el de 1851 en el que se promulgó la Ley absoluta de imprenta, beneficiando la expansión de lo impreso. Pero comerciantes de libros hubo desde los primeros asentamientos estables en Indias. En el libro hablo de Andrés de Medina, a quien lo encontramos a fines del XVI dedicado al comercio de libros en Cartagena. Y creo que es de mitad del mismo siglo el caso del dominico Juan del Valle, primer obispo de la Diócesis de Popayán, a quien lo vemos solicitar permiso para viajar a esta ciudad con un “librero” de quien no da el nombre y llevaba, se dice, “dos balas de libros”.
C.E: ¿Esta “Ley de libertad absoluta de impresión” qué tanto permitió? Es clara su relación con la aparición de los primeros periódicos, pero hablando de la impresión de libros, ¿cuáles eran los criterios de los impresores para proceder a la “impresión” de un libro? ¿Había algo de apuesta en esas decisiones?
A.R: Bueno, como acabo de decir, la Ley absoluta de imprenta es de 1851. Si la ley anterior, la de 1821, ya había multiplicado el número de imprentas, impresores e impresos, fundamentalmente periódicos; la de 1851, por la cual se consignaba la libre expresión del pensamiento y no se ponía límites a la imprenta, abrió sin restricciones de opinión las posibilidades del mercado editorial propio. Podemos decir que, conseguida la independencia de España, las repúblicas americanas, en general, dieron comienzo a la importación y edición propia de, sobre todo, manuales educativos y manuales para la formación profesional, pero nunca faltó en la segunda mitad del siglo XIX la edición de literatura clásica y religiosa.
C.E: ¿Qué se quiere decir cuando hablamos de la vida social del libro?
A.R: Quiero decir que el libro es un objeto cultural y, al mismo tiempo, comercial. En la producción del libro y en su mercantilización, intervienen impresores, editores, agentes comerciales, el crédito, las transacciones bancarias; en fin, desde que se diseña un libro hasta que es apropiado por el lector, en unos concretos contextos sociales, culturales y económicos, interviene una gran variedad de oficios, pero, sobre todo, una gran variedad de lectores. En la sociedad colonial, por otro lado, el libro se vio rodeado de códigos significativos que podemos poner en relación con los artículos de prestigio, donde también se encuentran la ropa, el mobiliario de lujo o la joyería. La biografía del libro en toda su duración siempre estará marcada por su producción y su uso que, necesariamente, hay que enmarcar en lo que podemos llamar “vida social”.
C.E: Cuando describe las concepciones de lectura de los jesuitas no puedo dejar de pensar en metodologías clásicas de lectura, por ejemplo, la de Mortimer Adler. ¿Hay alguna relación allí? ¿Qué tanto han variado las metodologías de lectura, especialmente en lo referente a textos científicos y académicos, en los últimos años?
A.R: Te refieres, claro, al texto de Mortimer y Charles van Doren, Cómo leer un libro, que es una guía para mejorar la lectura. No lo conozco, no está dentro de mis intereses el enfoque pedagógico o las orientaciones acerca del desarrollo mental con la lectura. Creo que el texto ofrece diversas maneras de enfocar la lectura como aprendizaje, presenta distintos niveles de lectura y da pautas de cómo leer distintos tipos de literatura: histórica, científica, filosófica, etc. Claro que hay relación entre la escolástica universitaria o la concepción pedagógica de los jesuitas, para quienes la lectura estaba determinada por tres niveles (exégesis, análisis y contexto doctrinal), y los objetivos que marca la guía de Mortimer, pero si hablo de las lecturas explicadas y comentadas en la formación jesuítica en el capítulo dedicado a las librerías de la Compañía de Jesús, que formaban parte de sus programas escolares, es porque sí quería contrastar la práctica de la lectura colectiva con la lectura íntima, individual y en silencio, que va transformando el trabajo intelectual. Se trataba de describir distintas prácticas lectoras en un determinado contexto histórico y dentro del decorado funcional de las bibliotecas de los colegios jesuitas.
C.E: ¿La idea del libro como un artículo de prestigio guarda alguna relación con la indagación de sobre la conformación de las bibliotecas personales de los hacendados? ¿Aparte de los funcionarios qué tan complicado es pensar en la existencia de bibliotecas personales en las incipientes ciudades de la época?
A.R: Sí, lo que intento mostrar con las bibliotecas de los grandes hacendados en el paso del siglo XVIII al XIX es, por un lado, que además de procesos de cambio en la historia, también hay continuidades y estas las ejemplifico con el “libro religioso”, que representaba un vehículo de europeización y significaba determinados valores ideológicos que tenían que ver con una visión teológica y jerárquica del mundo y con la formación de una mentalidad burguesa de ética comercial que adoptaba convenciones aristocráticas. Por otro lado, el principio de ostentación estaba representado también con la presencia del libro en las bibliotecas de los hacendados. El principio del gasto ostensible en relación con los índices convencionales de reputación. Los nuevos ricos querían ser reconocidos como nuevos señores mediante su distinción.
En el libro se analizan las bibliotecas personales de algunos escribanos del siglo XVIII, de los grandes hacendados y la biblioteca personal de un científico ilustrado, Juan José Delhuyar. Funcionarios, religiosos, letrados, nobles, adinerados, científicos; normalmente la posible formación de bibliotecas personales estaba limitada a esos sectores, capacitados económicamente y capacitados también para leer y escribir.
C.E: El capítulo 6, “La Recopilación de leyes de los reynos de las Indias”, es por extensión y tratamiento algo diferente de los otros. Si me permite, diría que histórica y conceptualmente abarca más, incluso, de una u otra forma, nos introduce a la cuestión mayor de la relación entre ley y escritura. Es claro que esta relación entre la necesidad de legislar, a distancia, desde la solidez del texto escrito y las particulares condiciones de alfabetización, medios de transporte y comunicación, y tensiones propias de las sociedades coloniales, debió manifestarse en complicadas realidades. Una de las complejidades que se me ocurre es la practicidad cotidiana de esta recopilación (bien a través de su versión en 3 ó 4 tomos) en la función pública. ¿Las leyes eran tan permanentes? ¿Qué pasaba en el caso de derogación o modificación de alguna? (o lo que usted crea importante mencionar acerca de este capítulo).
A.R: Ante el nivel de dispersión de los dispositivos legales (normalmente, reales provisiones, reales cédulas o reales órdenes), lo que se intenta con la Recopilación de 1680, es agrupar la legislación real más relevante que llega a las distintas jurisdicciones indianas. Las leyes podían repetirse o sobrecartarse y para formar el libro o los tomos de la Recopilación hay un trabajo previo archivístico de localización y criba documental. Se publicó ya a fines del siglo XVII, pero permaneció con vigencia hasta que duró el dominio español. Los cabildos coloniales debían custodiar en su archivo o “arca triclave” este código legislativo y ello daba lugar a representaciones de poder. Antes de dar cuenta de cómo se elaboró esta Recopilación y de su necesidad de publicación y distribución en las colonias españolas, lo que se analiza en este capítulo sexto es la ley que en la Edad Media deviene en forma de escritura y el significado del derecho escrito en la Edad Moderna.
C.E: Me parece muy interesante su afirmación acerca de cómo el paso del manuscrito a la letra impresa desplazó el valor de la escritura hacia la lectura. ¿Podría explicarnos esa idea y si puede tener algún símil con la lectura en pantalla, propia de nuestra época?
A.R: Sí, es cierto que no podemos poner en relación directa la imprenta con los niveles de lectura, pero los tipos móviles dan inicio al desplazamiento del valor de la escritura, que antes de la imprenta era manuscrita, hacia la lectura. Con la tipografía, además, se diversifica y se extiende una mayor variedad de impresos de alcance social cada vez mayor en sus temáticas. Pensemos que los textos escritos se construyen normalmente con pequeños caracteres alfabéticos entrelazados, ordenados de izquierda a derecha y un sinnúmero de veces repetidos que van formando líneas que se despliegan de arriba abajo sobre una hoja de papel en blanco.
Con la desaparición del manuscrito en las obligaciones institucionales o en los circuitos comerciales, ya no tenemos que esforzarnos por leer una letra cortesana, humanística o procesal, hecha, además, por una infinidad de distintos escribanos. La entalladura y el grabado posibilitaron las artes de escribir y fueron normalizando formas convirtiendo en “tipo” (modelo ideal) la escritura manual. La letra manuscrita deja de ser un gesto, un “ductus” personal para pasar a convertirse en un tipo que facilitará la lectura. Creo que la lectura en nuestros sistemas virtuales actuales, como dices, alarga y potencia este desplazamiento del que hablamos, que no tiene por qué aislarse de los soportes tradicionales. El asunto es, cualquiera sea el soporte de la escritura, leer, y para ello, tal vez sea necesaria cierta voluntad y cierta disciplina con las que se puede adquirir cierto gusto o cierto placer por el mundo vivo de los libros.
C.E: Por último, ¿qué posibilidades reales tenemos en Colombia de avanzar en investigaciones como la que usted presenta en Libros en el Nuevo Reino de Granada?
A.R: El paisaje de los estudios históricos colombianos dedicados a la cultura escrita es minúsculo y plural y pienso que todavía carece de orientaciones conceptuales y metodológicas claras, pero, sobre todo, carece de trabajo, es decir, de investigaciones rigurosas que, además, intenten de alguna manera llegar a ofrecer resultados no locales o parciales. En su introducción, el libro, dando a conocer la existencia de múltiples y variadas fuentes documentales, intenta abrir un sinfín de posibilidades para avanzar en este tipo de estudios que deben, claro está, centrarse en distintos periodos históricos. Este que se ofrece puede ser un inicio para ir perfilando y asentando líneas de trabajo. Ojalá que se anime con él a escarbar en esta disciplina que requiere de métodos que todavía no han sido puestos en práctica sistemática. Pero antes de detenerse en ellos, como se dice en el libro, se necesita información. Se necesita desenterrar bibliotecas y archivos.
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Alfonso Rubio es profesor titular del Departamento de Historia de la Universidad del Valle. Es miembro del grupo Nación-Cultura-Memoria. Dedica sus investigaciones, principalmente, a la historia de la cultura escrita. Entre sus últimas publicaciones se destacan Memoria de un romance. La muerte a cuchillo (Madrid: C.S.I.C.,2018); El archivo: símbolo y orden de la escritura fundacional. Villa de Medellín, Nuevo Reino de Granada (Medellín: Universidad de Antioquia, 2022), y Diversidad y utilidad de la escritura (Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 2022)
Colegas y amigos de Eugenio Rengifo Romero, exjefe de la Sección de Salud Ocupacional de la Universidad del Valle, realizaron un homenaje a su memoria con ocasión de la conmemoración de los dos años de su fallecimiento.
Este acto se realizó en las inmediaciones de la Ciudadela Universitaria de Meléndez, donde se sembró como símbolo de respeto y gratitud un caracolí, un árbol majestuoso que en su vida adulta puede alcanzar hasta los 30 metros de altura.
Eugenio Rengifo Romero nació en Buga en 1962, profesional egresado de sociología de Univalle y especialista en salud ocupacional. Fue fundador de la Sección de Salud Ocupacional en 1994; se desempeñó como jefe de esta dependencia desde el 1 de febrero de 1996 hasta el 30 de marzo de 2013. Durante ese tiempo se destacó por ser una persona cálida y empática, que realizó grandes aportes y significativas contribuciones para la cimentación de la actual Sección de Salud Ocupacional, aportando desde su vocación de servicio, su preocupación permanente por la salud y bienestar de la comunidad universitaria.
Este profesional comprometido con la institución falleció el 25 de enero de 2022 en Inglaterra.
Durante el homenaje algunos de los asistentes expresaron unas palabras sobre sus recuerdos y lo que compartieron en vida con su compañero, amigo y colega. Rafael Escobar de Andaréis, quien fue profesor y director de tesis de Eugenio, recitó un poema en homenaje.
A este homenaje asistieron alrededor de 50 personas, entre ellos, docentes, funcionarios, amigos y familiares de Eugenio Rengifo.
Tres estudiantes de colegios del Valle del Cauca y que concursaron en las Olimpiadas Regionales de Matemáticas, evento organizado por la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de Univalle, hicieron parte de la delegación que representó a Colombia en la IV Olimpiada Internacional de Matemáticas para Primaria - OLIMPRI. Esta es una competencia virtual de carácter internacional tuvo lugar entre el 8 y 13 de diciembre de 2023, y el país anfitrión fue Honduras.
A pesar de la intensa competencia, nuestros representantes se destacaron entre los mejores y ganaron medallas de oro y bronce en la competencia individual de grado 5° y medalla de bronce en la prueba grupal de grado 5°. Estos estudiantes son:
• Samuel Fernando Vélez. Colegio San Francisco, Tuluá, Valle. Medalla de oro en prueba individual y medalla de bronce en la prueba grupal.
• Juan Martín Peláez. Colegio Hispanoamericano, Cali, Valle. Medalla de bronce en prueba individual y medalla de bronce en la prueba grupal.
• Juan Esteban Hurtado. Colegio San Francisco de Asís, Cali, Valle. Medalla de bronce en la prueba grupal.
Estos jóvenes talentos han demostrado que el compromiso, la dedicación y la excelencia académica pueden trascender fronteras, llevando el prestigio de nuestro país a nuevos horizontes. Próximamente en el mes de marzo se realizará COMATEQ, otra competencia internacional en la que ORM participará con una delegación.
Felicitamos a nuestros estudiantes de ORM, maestros, familias y a todos los involucrados por su esfuerzo conjunto en elevar el estandarte de la educación y la excelencia en matemáticas. Todos nuestros participantes de ORM han demostrado una dedicación incansable para sobresalir en su educación.
En 2024, el proyecto ORM continuará con su labor de hacer que más niños, niñas y adolescentes se enamoren de las matemáticas.
XVII Olimpiadas Regionales de Matemáticas
Los resultados obtenidos en la IV OLIMPRI es muestra del trabajo que el Departamento de Matemáticas de la Universidad del Valle ha adelantado para fortalecer la calidad de la educación de la región y del país, por medio de las ORM, un espacio académico y lúdico que promueve una sana competencia entre los estudiantes.
En un emocionante evento que reunió a niños, niñas y adolescentes curiosos de las matemáticas, nuestra comunidad ORM de Univalle (Olimpiadas Regionales de Matemáticas) celebró la fase Final de la edición 17 de las ORM.
Este desafío anual no solo pone a prueba el ingenio de los estudiantes participantes, sino que también destaca el talento matemático excepcional que surge de las aulas de clase de los distintos colegios del país. En 2023, la competencia no solo fue un éxito a nivel local, sino que también catapultó a algunos de nuestros representantes a la escena internacional.
Fase final de las ORM
La fase Final de las 17 ORM se llevó a cabo entre el 3 y 5 de noviembre de 2023 en la Universidad del Valle, sede Meléndez, en la ciudad de Cali. El selecto grupo de finalistas tenía 208 estudiantes, entre los cuales habían 141 del Valle, 46 estudiantes del Cauca y 21 estudiantes de otros departamentos (Cesar, Cundinamarca, Huila, Norte de Santander, Quindío y Santander). El entusiasmo y la dedicación de los participantes llenaron el lugar de energía positiva, creando un ambiente propicio para el aprendizaje y la competencia sana.
Pero la Final no solo consistió en resolver la prueba, los estudiantes y sus maestros también tuvieron la oportunidad de asistir a talleres y conferencias impartidos por distinguidos expertos en la resolución de problemas matemáticos. Además, se programaron conferencias sobre diversos temas de interés general dirigidas a las familias y acompañantes de los finalistas. Estas charlas contribuyeron a que la espera fuera educativa y enriquecedora, y ayudaron a fortalecer los lazos entre la universidad y los hogares.
La colaboración entre maestros, estudiantes y familias es fundamental para el éxito académico y personal de cada estudiante, y este evento fue un ejemplo brillante de cómo podemos trabajar juntos para enriquecer la experiencia educativa de todos.
La culminación del evento llegó con la ceremonia de premiación. Es un honor reconocer a los brillantes estudiantes que se destacaron en la competencia, llevándose a casa las codiciadas medallas de oro, plata y bronce. Los ganadores son los siguientes:
Medallas de Oro:
• Nivel Junior: Andrea Liceth Gómez Villada. I.E. Gabo, Cartago, Valle.
• Nivel Básico: María José Aristizábal Del Vasto. Liceo Benalcázar, Cali, Valle.
• Nivel Medio: Santiago Medina López. I.E. Gabo, Cartago, Valle.
• Nivel Avanzado: Julián Medina Rosero. I.E. Alfonso Zawadsky, Yotoco, Valle.

Medallas de Plata:
• Nivel Junior: Isabella Tulande Posse. Colegio Nuestra Señora de Bethlem, Popayán, Cauca.
• Nivel Básico: Wenpei Chen Zeng. Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, Popayán, Cauca.
• Nivel Medio: Juan José Torres Santana. Colegio Berchmans, Cali, Valle.
• Nivel Avanzado: Mariana Calvo Vélez. I.E. Gabo, Cartago, Valle.

Medallas de Bronce:
• Nivel Junior: David Fernando Joyas. Colegio Santa Mariana de Jesús, Cali, Valle.
• Nivel Básico: Dhavid Guerrero Torres. Colegio Champagnat, Popayán, Cauca.
• Nivel Medio: José David Caicedo Viveros. Liceo Anglo del Valle, Cali, Valle.
• Nivel Avanzado: Andrés David Cuadros. Colegio Champagnat, Popayán, Cauca.

Menciones de honor:

Nivel Junior:
1ro. Maicol Stiven Diaz Ocampo. I.E. Santa Teresa de Jesús, Armenia, Quindío.
2do. Daniel Huertas Cabrera. Aspaen Juanambú, Cali, Valle.
Nivel Básico:
1ro. Matías Zuñiga Duque. I.E. Gabo, Cartago, Valle.
2do. Sebastián Akira Kato Shuyama. Colegio Jefferson, Yumbo, Valle.
Nivel Medio:
1ro. Samuel Andrés Rodríguez Bautista. Colegio Gimnasio Ángeles, Popayán, Cauca.
2do. Miguel Ángel Aristizábal Mesa. Fundación Gimnasio Ingles Armenia, Salento, Quindío.
2do. Alejandro Pachón Cortes. Colegio Mayor de San Bartolomé, Bogotá D.C.
Nivel Avanzado:
1ro. María José Ortega Velasco. I.E. Sagrado Corazón de Jesús, Popayán, Cauca.
2do. Estephany Ruales Mazo. I.E. María Auxiliadora, Cartago, Valle.
Para mayor información visita https://orm.univalle.edu.co/
La Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle invita a la presentación de resultados del proyecto "Derribando Estereotipos para un mejor acceso a la justicia", que se llevará a cabo el próximo viernes 9 de febrero a las 10:00 a.m., en el Auditorio Antonio J. Posada, Edificio D12, Meléndez.
Este proyecto es una iniciativa del Programa de Justicia Inclusiva y USAID, gestionada por la Universidad del Valle. A través de ella el equipo de investigación buscó comprender cómo los estereotipos y normas sociales afectan el acceso a la justicia de las comunidades, es decir, cómo las reglas, expectativas y comportamientos aceptados y compartidos dentro de la comunidad, explicaban las decisiones individuales de acceso a la justicia. Así mismo buscaron identificar qué grupo poblacional percibe mayor discriminación y los conflictos recurrentes en los municipios visitados.
Fecha: Viernes, 9 de febrero de 2024
Hora: 10:00 a.m. - 12:00 p.m.
Ponente: Profesora Lina María Restrepo Plaza
Lugar: Auditorio Antonio José Posada - Facultad de Ciencias Sociales y Económicas (D-12) - Universidad del Valle - Sede Meléndez, Cl. 13 #100-00
Regístrate hasta el 7 de febrero en: https://forms.gle/NV4WeD1fGe4dQ5RdA
El Equipo de Física de Univalle ocupó el primer puesto en el Campeonato Nacional de Física, asegurando así su participación en la fase internacional del IPT.
El Torneo Internacional de Física IPT es una competencia anual que reúne a los mejores estudiantes universitarios del mundo para resolver complejos problemas de física tanto teóricos como experimentales en una serie de desafiantes rondas. Esta competencia no solo pone a prueba el conocimiento en física de los participantes, sino también su habilidad para trabajar en equipo y bajo presión.
El Equipo de Física se destacó por su excelente desempeño, sobresaliendo entre participantes de renombradas universidades como la UNAL, Uniandes y la UPN. Ahora se prepara para competir a nivel internacional en el prestigioso Torneo Internacional de Física (IPT) que se realizará en abril de 2024 en Zúrich, Suiza.
Rumbo a Suiza
La competencia nacional que les aseguró cupo al IPT se desarrolló de manera virtual y tuvo pruebas de gran complejidad. Ahora el equipo enfrenta un desafío extra: conseguir los recursos económicos que les permita viajar a Suiza y competir en nombre de Univalle y de Colombia.
Es por ello que estudiantes y profesores están tocando puertas, buscando el apoyo de los colombianos para recaudar los 40 millones de pesos que necesitan para cubrir los gastos asociados a la participación en el torneo. Las donaciones se pueden realizar a través de Vaki: https://vaki.co/es/vaki/univalle2024ipt
Un equipo, un sueño
El Equipo de Física de Univalle, ahora Team IPT Univalle, tiene un sueño común: llevar el nombre de Univalle y Colombia a lo más alto posible en Suiza.
Si bien el equipo base y de apoyo de trabajo está conformado por alrededor de 15 estudiantes de 5° a 10° semestre, más dos profesores, el equipo que compite lo conforman seis estudiantes.
Para más información sobre la participación en el torneo o brindar apoyo visite en Instagram: @ipt_univalle o escriba a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Estudiantes, investigadores de instituciones públicas o privadas y tomadores de decisiones cuyas iniciativas de investigación o desarrollo hagan uso de la georreferenciación pueden inscribirse hasta el 12 de febrero a este diplomado que les permitirá capacitarse en el diseño e implementación de Sistemas de Información Geográfica como una herramienta clave para su desarrollo profesional.
Metodología y horario
Este diplomado teórico-práctico consta de 16 módulos y tiene una duración de 142 horas, con clases presenciales asistidas por tecnología a través de las plataformas Meet o Zoom, que se desarrollarán en los siguientes horarios:
- Viernes (6:00 p.m. a 9:00 p.m.): clases teórico-prácticas.
- Sábados (8:00 a.m. a 12:00 m.): prácticas dirigidas.
- Miércoles (6:00 p.m. a 8:00 p.m.): ejercicios con acompañamiento docente.
Los asistentes estarán acompañados por un grupo de docentes de las áreas de biología e ingeniería con amplia experiencia en SIG. Al finalizar el programa cada estudiante deberá presentar un seminario donde aborde una de las temáticas del curso y ponga en práctica lo aprendido.
Fechas
Fecha límite de inscripción 12 de febrero
Fecha límite de pago 16 de febrero
Inicio*: 23 de febrero
Finalización: 6 de julio
* El inicio del curso/diplomado está garantizado si se cumple con el número mínimo de inscritos.
Inversión: $ 2.990.000
Egresados de la Universidad del Valle tienen un descuento del 10 %
Para Inscripciones e información detallada sobre los temas y requisitos técnicos visite http://ciencias.univalle.edu.co/extension
La egresada de Psicología de la Universidad del Valle Mónica López Castro fue designada como nueva subsecretaria de Calidad Educativa del Distrito de Cali.
La nueva funcionaria es además magíster en Educación de la Universidad Pedagógica de Colombia; cuenta con amplia experiencia en el campo educativo, en la gestión y desarrollo de proyectos de mejoramiento de la calidad.
A su cargo tendrá el direccionamiento y mejoramiento continuo de la calidad de la educación inicial hasta la educación media de las instituciones educativas oficial de Cali.
Esta egresada se ha desempeñado como asesora senior de Educación del programa ‘Gobernabilidad Responsable’ de USAID; directora del componente de calidad educativa del programa ‘Mi Comunidad es Escuela’ de la Secretaría de Educación de Cali; secretaria ejecutiva designada por doce gobiernos de América Latina del organismo internacional Convenio Andrés Bello, directora de Calidad de la Educación del Ministerio de Educación Nacional, entre otros.
Como señaló Mónica López Castro, su gran reto al frente de esta dependencia será “lograr que las y los estudiantes de Cali permanezcan en las instituciones, finalicen su trayectoria educativa y puedan construir un proyecto de vida en articulación con la perspectiva de innovación social y competitividad de la ciudad”.
Univalle recibió a una delegación de la Embajada de Francia en Colombia. En el encuentro se identificaron nuevas oportunidades de cooperación entre la Embajada y la universidad en temas académicos y de investigación, así como en la enseñanza de la lengua francesa, proyectos de cultura, divulgación científica y turismo.
La delegación francesa que visitó el Campus de Ciudad Universitaria fue encabezada por el consejero de cooperación y acción cultural de la Embajada Paulo Pais, que estuvo acompañado por la agregada de cooperación científica y universitaria Herveline Brousse, el agregado de cooperación educativa y francés Sebastien Portelli, el director de la Alianza Francesa de Cali Claude Alexandre y la egresada de la Escuela de Ciencias del Lenguaje Ana María Carabalí, quien hace parte de la Junta Directiva de dicha entidad.
El consejero Paulo Pais señaló que la Universidad del Valle es un socio estratégico para Francia, con un gran número de acuerdos de movilidad estudiantil, cotutelas y programas de investigación. Así mismo, destacó la colaboración que se mantiene entre la Embajada y la Escuela de Ciencias del Lenguaje. Actualmente, Francia cuenta con 18 asistentes de idiomas de la lengua francesa en Colombia, de los cuales tres se encuentran en Univalle. El diplomático también celebró los nuevos proyectos de colaboración que surgieron en este encuentro:
“En octubre realizaremos un evento con la Vicerrectoría de Investigaciones sobre la investigación científica entre Francia y Colombia. Así mismo, buscamos ampliar la cooperación con otros socios para fortalecer este tipo de relaciones entre los dos países y, por supuesto, con Univalle”, manifestó.
El equipo diplomático fue recibido en la Escuela de Ciencias del Lenguaje por su director Carlos Mayora, la jefa del Departamento de Lenguas Extranjeras Carmen Faustino; el jefe del Área de Francés Andrés Bernal y la docente de la Escuela de Música Adriana Guzmán.
El profesor Carlos Mayora subrayó las oportunidades que trae esta cooperación con la Embajada de Francia y la Alianza Francesa de Cali para los estudiantes de la Escuela de Ciencias del Lenguaje:
“Entre las posibilidades que se mencionaron en esta reunión, está que nuestros estudiantes hagan su práctica docente de francés con mediación tecnológica, así como estudios especializados en Francia a través de becas y movilidad”.
Posteriormente, la comisión de la Embajada se reunió con la Vicerrectora de Investigaciones Mónica García, el Director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación Adalberto Sánchez, el director de Posgrados Manuel Alejandro Moreno y la coordinadora de Movilidad Internacional de la Dirección de Relaciones Internacionales Sandra Juliana Toro.
La profesora Mónica García expresó que además de los convenios académicos y de investigación, qué son el resultado común de este tipo de cooperación internacional, en el encuentro se identificaron otras áreas de trabajo conjunto que se pueden potencializar a partir de la relación entre la universidad y la Embajada de Francia y que traerán beneficios a la región:
“En esta reunión se abordó el tema de la formación para la realización de grandes eventos deportivos, ya que Francia es la próxima sede de los Juegos Olímpicos y Cali es una ciudad destacada a nivel nacional en el desarrollo de este tipo de competencias. Los representantes de la Embajada también manifestaron interés en apoyar el periodismo científico universitario y participar con contenidos en los medios de la universidad”, indicó la Vicerrectora.
Con este encuentro se fortalecen los lazos y las redes de trabajo entre Univalle y la Embajada de Francia. Ambas partes expresaron su compromiso de continuar trabajando en las diversas propuestas que surgieron a partir de este encuentro.
Ocho nuevas orquídeas encontradas en Los Farallones de Cali fueron nombradas en honor a destacadas mujeres colombianas. Una de estas nuevas especies lleva el nombre de una científica ilustre egresada de la Universidad del Valle.
La médica Nubia Muñoz Calero no solo quedará inmortalizada en la historia de las ciencias en Colombia por ser una de las investigadoras y epidemiólogas más reconocidas en el país y sus aportes en salud pública, respecto al cáncer y otras enfermedades, o por haber sido nominada en 2008 para recibir el Premio Nobel de Medicina, sino también porque una nueva orquídea descubierta en el Parque Nacional Natural Los Farallones de Cali lleva su nombre.
Se trata de la orquídea Lepanthes nubiamuñozana, nombrada así en honor a esta médica y especialista en Patología de la Universidad del Valle, una destacada científica conocida por el impacto de sus aportes en materia de investigación epidemiológica.
En total fueron ocho las nuevas especies descubiertas, clasificadas bajo el género Lephantes, que se suman a las más de 800 orquídeas que se han descubierto en nuestro país. En materia de biodiversidad, Colombia cuenta con una amplia muestra de esto, pues se han encontrado más de 377 especies de Lephantes.
La Lepanthes nubiamuñozana es una planta epífita que puede alcanzar entre 9.2 y 11.8 cm de altura. Sus hojas son lanceoladas, coriáceas y miden entre 5.5 y 6.5 cm de largo por 1.7 y 2.6 cm de ancho. Sus inflorescencias son racimosas, pendientes y sueltas, con entre 18 y 22 flores, y están sostenidas en la superficie adaxial de la hoja por un pedúnculo delgado. Las flores de esta especie tienen sépalos amarillos con el centro naranja-amarillo, pétalos con el lóbulo superior naranja a rojo y el lóbulo inferior naranja, y un labio de color anaranjado con destellos rojizos y la columna púrpura.
Este hallazgo fue publicado a finales de 2023 en un artículo de Harvard Papers in Botany. El autor principal es Juan Sebastián Moreno, biólogo de la Universidad ICESI, estudiante de Maestría en Ciencias - Biología de la Universidad del Valle e integrante del Grupo de Investigación Ecología y Diversidad Vegetal de esta misma institución.
Entre el grupo de coautores se encuentran la bióloga egresada de Univalle Melisa Alegría-Valencia y el profesor de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y director del Grupo Ecología y Diversidad Vegetal Alejandro Zuluaga Tróchez.
El equipo, integrado por un total de seis investigadores, estuvo por cerca de cinco años en las montañas de los farallones de Cali. Esta investigación contó con el apoyo de Parques Nacionales de Colombia, la Universidad del Valle y la Fundación Ecotonos.
Así este grupo de biólogos e investigadores contribuye a generar conocimiento taxonómico sobre la flora de nuestro país y destacar la trayectoria de mujeres que se han destacado en campos como la cultura, la ciencia y el medio ambiente.
Nubia Muñoz Calero es médica y Especialista en Patología de la Universidad del Valle, Magíster en Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, Fellow en Virología del Instituto Nacional de Cáncer de USA y Doctora Honoris Causa de las universidades del Valle, de Antioquia y de McGill.
Además de profesora universitaria, ha sido, durante toda su vida profesional, investigadora principal en la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC) de la OMS; es miembro de grupos de investigación en el Instituto Nacional de Cancerología y en el Departamento de Patología de la Universidad del Valle y pertenece a las más prestigiosas sociedades científicas entre las que cabe destacar la Asociación Americana para la Investigación en Cáncer.
Las investigaciones que ha liderado la médica Nubia Muñoz en epidemiología molecular sobre cánceres asociados con agentes infecciosos en unos 50 países a través del mundo, le permitieron demostrar que el virus del papiloma humano era la causa del cáncer de cuello uterino. Este hallazgo fue fundamental para el desarrollo de vacunas para prevenir este tipo de cáncer, que es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres colombianas. Gracias a esto fue nominada al Premio Nobel de Medicina en 2008.
Lepanthes dianatrujilloana

Hallada en el Cerro Tokio del Parque Nacional Natural Farallones, a 1.800 metros sobre el nivel del mar, se destaca porque uno de los labios de su flor tiene una forma alargada, gruesa y estrechamente elíptica con bordes planos; el color de sus hojas varía de verde a rojo. Esta orquídea fue bautizada en honor a Diana Trujillo, la ingeniera aeroespacial colombiana que ha tenido destacados papeles en misiones de la Nasa como la del rover Curiosity a Marte o la misión del rover Perseverance.
Lepanthes dianauribeana

Esta especie fue denominada así en homenaje a la historiadora colombiana Diana Uribe; se caracteriza por tener sépalos de tonalidad amarillo-marrón, pétalos reducidos y vestigiales, además de un labelo triangular ligeramente cóncavo en su base. Otro de sus aspectos destacados es que su columna es alargada, con antera dorsal y estigma apical, mientras que las polinias son de forma piriforme.
Lepanthes gloriagaleanoana

La característica más destacada de esta nueva especie es el llamativo tono púrpura de sus sépalos. En el caso de la tonalidad de sus hojas, estas varían dependiendo de su etapa de crecimiento, siendo verdes inicialmente, para luego pasar a un tono rojizo. Su nombre se debe a Gloria Galeano Garcés, una destacada botánica colombiana que dedicó su vida al estudio y conservación de la flora del país, especialmente de las palmas.
Lepanthes laurarestrepoana

Con un lóbulo superior oblongo-ovado, oblicuo y redondeado, notoriamente más ancho que el lóbulo inferior, que es delgado, ovado-lanceolado, oblicuo y agudo. Su nombre científico es en reconocimiento a la periodista y escritora colombiana Laura Restrepo Durán.
Lepanthes margaritamarinoana

Se destaca por su pequeñez, en comparación con su pariente cercano, la Lepanthes gargantua. Entre sus características destacadas están sus tallos erectos que llegan hasta los 15 cm, y sus hojas oriáceas de forma oblongo-ovada. Nombrada así en homenaje a Margarita Marino de Botero, una destacada colombiana defensora del medioambiente.
Lepanthes nidiagongorana

Una planta de color púrpura oscuro en el envés y una altura entre los 3.6 y 4.1 cm. Su nombre hace homenaje a Nidia Góngora, artista musical que se ha dedicado a la preservación y promoción de las músicas tradicionales del Pacífico colombiano.
Lepanthes paolaalzateana

Orquídea de sépalos de color amarillo, con un tono púrpura-rojizo en su mitad interna. Puede llegar a medir entre 13,4 y 19,1 centímetros. Sus hojas, de forma ovado-lanceoladas, coriáceas, tienen dimensiones de 4,2 a 5,3 centímetros de largo por 1,00 a 1,27 centímetros de ancho. Su nombre en honor a Paola Alzate, líder ambiental y guardabosques del Parque Nacional Natural Farallones.
Crédito de las fotografías: Juan Sebastián Moreno y equipo de investigación.