Empresas, investigadores y emprendedores se reunieron en Yawa - Centro de Ciencia, Arte y Tecnología de Cali, para fortalecer la innovación y desarrollo productivo de la región.
Más de 60 empresas fueron invitadas a este evento, con el fin de crear y desarrollar estrategias, lineamientos, sellar acuerdos que permitan que el conocimiento que se genera en las universidades y centros de investigación se transfiera a las empresas, que sean motor de desarrollo para el país.
Hablar de transferencia de conocimiento, es hablar de innovación, distinción y relevancia. Este proceso no se limita a compartir información, sino que permite la transformación de los desarrollos y hallazgos científicos y técnicos en soluciones tangibles que responden a las necesidades reales de la sociedad. De esta forma se fortalece la articulación entre las universidades, los centros de investigación y el tejido empresarial, se genera un motor que impulsa el crecimiento económico y se impulsa el progreso de la sociedad.
Para el profesor Adalberto Sánchez director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad del Valle: “Este es un espacio muy importante no solamente para la región sino para el país porque aquí se van a dar cita una gran cantidad de actores importantes para el sistema de innovación y de desarrollo en el sistema de producción de Colombia. Co-crear, pensar el problema, diseñar soluciones para mejorar la productividad de la región”.
“Como empresa, es muy importante conocer temas asociados a propiedad intelectual porque desde este lado buscamos encontrar desarrollos de tecnologías o tecnologías, que incluyan equipos biomédicos, que están desarrollando diferentes universidades. Estar aquí hizo que encontrara contactos de otras partes del país que permitieran avanzar en la búsqueda de estas innovaciones y tecnologías que sirven para la empresa y adicional a eso desde la propiedad intelectual podamos conocer más como empresa”. Explicó Angelica Ortiz, directora técnica de la empresa Implameq SAS.
Estos espacios fortalecen la conexión entre academia y empresa permitiendo aportar y contribuir al desarrollo productivo de la región.
Este evento fue organizado por la OTRI, en articulación con Campus Nova de la Pontificia Universidad Javeriana Cali.
La Universidad del Valle, como institución pública de educación superior y patrimonio académico, científico y cultural de la región y del país, reafirma su compromiso con los principios de pluralismo, libertad de pensamiento, autonomía universitaria, deliberación democrática y respeto por la diversidad de perspectivas políticas, sociales y culturales presentes en nuestra comunidad.
La actual coyuntura electoral ha suscitado múltiples debates, inquietudes y posiciones en distintos sectores de la sociedad colombiana. Como escenario privilegiado para la reflexión crítica y la construcción de conocimiento, la Universidad reconoce y respeta el derecho de sus estudiantes, profesores, trabajadores y egresados a expresar libremente sus opiniones y participar en la vida democrática del país, dentro del marco constitucional y legal vigente.
Sin embargo, el Consejo Académico considera necesario reiterar que ninguna posición política particular, ninguna candidatura y ninguna organización o colectivo puede atribuirse la representación de la Universidad del Valle en su conjunto, ni de sus estamentos de manera general. La riqueza de la vida universitaria reside precisamente en la coexistencia de múltiples visiones, convicciones y formas de comprender la realidad nacional. Por ello, es contraproducente tomar partido político a nombre de todo el profesorado, más aún cuando como empleados públicos los docentes no pueden participar en política. Ello puede acarrear investigaciones disciplinarias por parte de los órganos de control. Debe recordarse que el Consejo Académico, en su inmensa mayoría, con excepción de la representación estudiantil, está integrado por profesores.
La Universidad del Valle no se identifica institucionalmente con proyectos políticos, movimientos electorales o campañas específicas. Su misión consiste en formar ciudadanos libres, críticos y responsables; generar conocimiento; aportar al desarrollo científico, tecnológico, cultural y social; y contribuir, desde la reflexión académica rigurosa, a la construcción de una sociedad más democrática, incluyente y pacífica.
El Consejo Académico rechaza toda forma de estigmatización de la Universidad y de cualquiera de los integrantes de su comunidad. Del mismo modo, rechaza las descalificaciones, señalamientos o generalizaciones que pretendan asociar a la institución con proyectos políticos específicos o reducir la complejidad de la vida universitaria a una u otra opción ideológica o política.
Durante ocho décadas, la Universidad del Valle ha contribuido de manera decisiva a la formación de profesionales, investigadores, científicos, artistas, empresarios, servidores públicos y líderes sociales que han aportado al desarrollo del Valle del Cauca y de Colombia desde diversas corrientes de pensamiento. Ese legado constituye uno de los principales activos de nuestra institución y debe ser preservado y fortalecido.
En momentos de especial intensidad política, el Consejo Académico invita a toda la comunidad universitaria a privilegiar el diálogo respetuoso, la argumentación fundada, el pensamiento crítico y la convivencia democrática. La Universidad debe seguir siendo un espacio abierto para la discusión de las ideas, pero también un lugar donde las diferencias puedan tramitarse mediante la palabra, el conocimiento, el diálogo y el respeto mutuo.
La mejor contribución que puede hacer la Universidad del Valle a la sociedad colombiana es seguir cumpliendo su misión académica, investigativa y de proyección social al servicio de la región y del país.
Cali, 19 de junio de 2026.
La profesora Esther Cecilia Wilches Luna, docente de la Escuela de Rehabilitación Humana de la Facultad de Salud, participó en el VII Congreso de World Physiotherapy South America Region y el VII Congreso Uruguayo de Fisioterapia, realizados en Punta del Este, Uruguay.
Ese encuentro reunió a fisioterapeutas, investigadores, docentes, autoridades y líderes del sector salud de toda la región para debatir sobre los desafíos y avances que están transformando la profesión.
El evento, organizado como parte de la conmemoración de los 70 años de la Asociación de Fisioterapeutas de Uruguay, marcó el regreso de la presencialidad para la comunidad científica regional y se consolidó como un espacio estratégico para el intercambio de conocimientos, la actualización científica, la innovación y la construcción de redes internacionales de colaboración.
Bajo el lema “Ciencia que impulsa, tecnología que transforma y fisioterapia que conecta”, el congreso promovió el diálogo en torno a las nuevas tendencias clínicas, el impacto de la investigación en la práctica profesional, la gestión de los servicios de salud y el fortalecimiento del papel de la fisioterapia dentro de los equipos interdisciplinarios de atención.
Gracias al apoyo brindado por el ICETEX, la profesora Wilches hizo parte de este importante escenario académico presentando una investigación sobre el síndrome Post-UCI, una condición que afecta a personas que han sobrevivido a estancias prolongadas en unidades de cuidados intensivos y que representa un desafío creciente para los sistemas de rehabilitación en el mundo.
Además de compartir los resultados de su trabajo investigativo con expertos de distintos países, la docente fortaleció vínculos académicos y científicos que abrirán nuevas oportunidades para la Facultad de Salud. Entre los resultados más destacados de su participación se encuentra su vinculación como revisora científica de la revista argentina AJRPT, así como el avance definitivo en la consolidación de un convenio bilateral con la Universidad de São Paulo, una de las instituciones de educación superior más reconocidas de América Latina.
La experiencia adquirida durante el congreso permitirá incorporar a los programas de pregrado y posgrado conocimientos actualizados sobre tendencias internacionales, estándares globales de atención y desarrollos recientes en fisioterapia y rehabilitación, fortaleciendo la formación de estudiantes y profesionales del área.
Con un acto presencial adelantado en las instalaciones de la Seccional Pacífico inició la cohorte 2026 del proyecto Colombia Creativa, 66 artistas de Nariño, Cauca y Valle del Cauca iniciaron su proceso de profesionalización en las licenciaturas de Música y Danza de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle.

El programa Colombia Creativa, liderado por del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, reúne a maestras, gestores culturales, músicos, bailarinas, formadores y artistas con trayectorias de más de una década en sus comunidades, quienes han sostenido procesos artísticos y pedagógicos en medio de múltiples retos sociales, económicos y territoriales. Hoy, esos saberes construidos desde la experiencia, la tradición y el trabajo comunitario encuentran reconocimiento en la educación superior.
La profesora de la Escuela de Música y directora del proyecto dentro de la Universidad, Natalia puerta, comentó que " Estamos muy contentos, porqué los próximos 2 años y medio estaremos realizando un diálogo de saberes académicos, populares y de nuestro territorio, que seguramente fortalecerán los procesos formativos de niños, niñas y jóvenes de todo el suroccidente colombiano. Reconocemos el poder que tiene el arte, la cultura y la educación para transformar nuestros territorios".

Por otro lado, el Vicerrector de Regionalización Jaime Alberto Caycedo resaltó que "Hoy se está materializando un camino que ha sido trabajado con las comunidades, con el comité del paro cívico y de desarrollo comunitario del sur occidente del país. Con este proyecto, la universidad cristaliza su misión en los territorios a través del proceso de Colombia Creativa"
Esta jornada es el inicio de una trayectoria que durará 2 años y medio, y que culminará con la graduación de los 66 artistas y gestores culturales, y con la transformación derivada del reconocimiento y diálogo entre los saberes académicos y de nuestros territorios.

La Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle avanza en la construcción de su Direccionamiento Estratégico 2025-2028, un proceso orientado a renovar sus capacidades académicas, investigativas, administrativas y de proyección social, en articulación con el Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035, con visión de futuro al año 2045.
De acuerdo con el decano de la Facultad, profesor Julio César Vargas, este ejercicio no parte de cero. Por el contrario, busca reconocer los aprendizajes acumulados durante el periodo anterior, valorar las capacidades construidas por las unidades académicas y responder, con sentido de futuro, a los desafíos actuales de la Universidad, de la región y del país.
“Llegó la hora de renovar la Facultad de Humanidades. Nuestro propósito es consolidar una Facultad más integrada, académicamente sólida, financieramente sostenible, socialmente influyente y administrativamente eficiente. Para ello, estamos enlazando el nuevo Direccionamiento Estratégico con el Plan de Desarrollo de la Universidad y con la trayectoria construida por la Facultad durante los últimos años”, señaló el decano.
Uno de los principales énfasis de este proceso es ampliar la presencia pública y regional de la Facultad. Las humanidades tienen hoy el desafío de aportar a la comprensión de nuestras culturas, lenguajes, memorias, territorios, formas de pensamiento y tradiciones, así como de fortalecer su impacto en comunidades, instituciones educativas, organizaciones sociales y territorios. En este sentido, unidades académicas como la Escuela de Trabajo Social muestran una experiencia significativa de intervención, acompañamiento y formación en contextos comunitarios, familiares e institucionales.
La renovación de la Facultad implica, además, fortalecer el trabajo interdisciplinario y transdisciplinario. Los problemas contemporáneos —la convivencia, la paz, la desigualdad, la crisis ambiental, la transformación educativa, la inteligencia artificial, las violencias, la memoria histórica y la construcción de ciudadanía— no pueden ser comprendidos desde una sola disciplina. Por ello, la Facultad busca estrechar vínculos con otras facultades de la Universidad, como Artes Integradas, Educación y Pedagogía, Psicología y Ciencias Sociales y Económicas, entre otras, para formular respuestas académicas, investigativas y formativas de mayor alcance.
En la misma dirección, el profesor Hugo Nelson Areiza, vicedecano académico de la Facultad, destacó la necesidad de comprender, desde la academia, las transformaciones educativas, culturales y epistemológicas asociadas al desarrollo de las inteligencias artificiales. A su juicio, este fenómeno obliga a repensar el lugar de las humanidades en la formación universitaria contemporánea.
“Se trata de generar líneas de trabajo, docencia e investigación que permitan mostrar para qué sirve hoy el conocimiento humanístico: para reflexionar sobre aquello que nos hace humanos, para formar criterio, sensibilidad, responsabilidad ética y capacidad de comprensión de los otros”, afirmó el vicedecano.
Para el decano Vargas, la inteligencia artificial constituye una herramienta poderosa, pero no sustituye la formación humanística. Puede apoyar procesos cognitivos, ampliar el acceso a información y transformar prácticas académicas y administrativas; sin embargo, no reemplaza el juicio ético, el autocuidado, la solidaridad, la escucha, la deliberación, el reconocimiento de la diferencia ni la construcción de vínculos comunitarios.
“La IA no nos ofrece, por sí misma, autocuidado, respeto por el otro ni sentido de solidaridad. Esos valores siguen siendo tareas formativas centrales de las humanidades. Tenemos que avanzar hacia aquello que nos hace más humanos: aprender a ver a los otros, incluso a quienes nos resultan extraños o diferentes, no como amenazas, sino como presencias que enriquecen nuestra vida común”, expresó.
El decano recalcó que la formación universitaria no puede reducirse a la dimensión cognitiva o técnica. En la vida humana intervienen también los afectos, las pasiones, los conflictos, los vínculos, las memorias y las experiencias sociales. Por ello, el componente psicosocial, ético, cultural y simbólico es decisivo para pensar la educación superior y para construir una ciudadanía democrática, plural y responsable.
Actualmente, la Facultad de Humanidades está integrada por siete unidades académicas: los departamentos de Filosofía, Geografía, Historia y Lingüística y Filología; y las escuelas de Ciencias del Lenguaje, Estudios Literarios y Trabajo Social. Desde esta diversidad disciplinar, la Facultad busca consolidarse como un espacio académico capaz de tejer formación, investigación, extensión, cultura, pensamiento crítico y compromiso público.
El Direccionamiento Estratégico 2025-2028 se concibe, en consecuencia, como una oportunidad para proyectar una Facultad de Humanidades integrada, renovada y con mayor incidencia en la Universidad, la ciudad y la región. Su horizonte es claro: contribuir, desde las humanidades, a la formación de sujetos críticos, sensibles, solidarios y capaces de participar en la construcción de una sociedad más democrática, equitativa y plural.
Del 30 de junio al 3 de julio, la institución se convertirá en el epicentro de la música académica con una destacada agenda pedagógica, artística y comunitaria
El panorama musical y cultural del suroccidente colombiano será un espacio de intercambio de música y conocimiento con la realización del 1er Festival Sinfónico Univalle 2026. Del 30 de junio al 3 de julio, la Universidad del Valle abrirá sus puertas en el campus de Meléndez para convertirse en el epicentro de la música sinfónica, reuniendo a talentos que regresan desde distintos rincones del mundo y articulando un espacio donde jóvenes músicos, grandes maestros y procesos orquestales se encuentran para compartir, crecer y fortalecerse a través del arte.
Esta primera edición integrará la formación y la proyección social, realizado a partir de la convocatoria Hecho en Univalle de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Vicerrectoría de Investigaciones y la Escuela de Música de la Facultad de Artes Integradas, tendrá como invitados de honor a proyectos de formación sinfónica musical de la región y del país.
Entre las destacadas instituciones y fundaciones aliadas que acompañarán el festival se encuentran la Fundación Mensajeros de Esperanza, Sinfónica de Siloé, Tecnocentro Somos Pacífico, Fundación Colombina, Fundación Un Canto por la Vida, Escuela de Música de Desepaz, Ensamble de Violas de Cartagena (Unibac), Fundación Batuta y la Fundación SIDOC.
La agenda diseñada para toda la comunidad contempla una semana llena de actividades pedagógicas y educativas, la cual cerrará cada jornada con un gran concierto sinfónico en los escenarios principales de la universidad: el Auditorio Carlos Restrepo y el Auditorio 5.
Programación oficial abierta al público:
Martes 30 de junio (Auditorio Carlos Restrepo | 17:30 – 18:30): Primer concierto del festival a cargo de Batuta Buenaventura, Desepaz y Unibac, bajo la guía de sus respectivos directores musicales.
Miércoles 1 de julio (Auditorio 5 | 17:30 – 19:00): Segundo concierto del festival, con las presentaciones de las agrupaciones de Alto Menga, Tecnocentro, Siloé y Mensajeros de Esperanza.
Jueves 2 de julio (Auditorio 5 | 17:00 – 18:00): Tercer concierto del festival, el cual reunirá los procesos musicales del TIMCCA y Un Canto por la Vida.
Viernes 3 de julio – Jornada de Cierre:
10:00 – 12:00 (Auditorio Carlos Restrepo): Conversatorio con los directores de las instituciones invitadas bajo la temática “Formación sinfónica y proyección social en las regiones de Colombia”, liderado por las profesoras Diana Rodríguez, Tatiana Tchijova y Natalia Puerta.
16:00 – 18:00 (Auditorio 5): Magno concierto de cierre del festival a cargo de la gran Orquesta del Festival, bajo la dirección del maestro Lelio Olarte.
Este trascendental evento no solo ratifica el liderazgo cultural de la Universidad del Valle en el territorio, sino que consolida su compromiso con la excelencia y la transformación social. A través de este viaje musical inolvidable, la institución reafirma el valor del diseño de espacios públicos que visibilizan el talento e impulsan el tejido social desde la academia hacia escenarios globales.
Discurso de Marleyda Soto en la Ceremonia de grados del 13 de junio de 2026.
Estimada mesa directiva, graduandos y graduandas, compañeros y compañeras univallunos, familias y amigos y amigas que nos acompañan el día de hoy.
Es un gran privilegio dirigirme a ustedes en este día tan especial, un día que marca uno de los logros más importantes de sus vidas hasta ahora.
La Universidad del Valle es una institución reconocida dentro y fuera del país por su calidad académica. Durante décadas ha formado profesionales, investigadores, artistas, científicos y líderes que han dejado huella en distintos campos. No por nada ha sido conocida por generaciones bajo un lema que se ha convertido en nuestro símbolo principal, en nuestro sello más destacado como miembros de la universidad: “La mejor para los mejores”. Esta consigna no es un adorno. Es el principio rector que inspira y orienta todas nuestras acciones. Es una fuerza viva que transforma nuestra formación diaria. Al presentarnos al mundo como univallunos, esta frase nos destaca.
Con los años he llegado a pensar que esa frase significa algo mucho más profundo de lo que imaginaba cuando era estudiante. Porque ser “los mejores” no significa ser quienes nunca se equivocan. Ni tampoco significa tener siempre las respuestas correctas ni recorrer el camino más fácil. La excelencia de la Universidad del Valle no radica únicamente en la calidad de sus programas y sus maestros, o en el prestigio de sus egresados, también radica en su capacidad de formar seres humanos críticos, comprometidos y sensibles al mundo que los rodea, y en ofrecer experiencias únicas y transformadoras, que terminan moldeando no sólo lo que sabemos, sino también lo que somos.
Y quizás por eso, nuestra amada Univalle es un lugar donde a veces las cosas no ocurren como las planeamos, pero donde casi siempre terminan enseñándonos más de lo que imaginábamos.
Recuerdo mi paso como estudiante. Los primeros días sólo me sabía una ruta para llegar hasta el Auditorio 4. Desde la vehicular (que ya no existe, está tapada), siguiendo derechito por ese sendero de árboles, pasar por debajo de administración, cruzar Ciencias y listo. Un día me dio por irme por Idiomas…y me perdí. Como primípara que era me dio vergüenza preguntar cómo llegaba al Auditorio 4. Resultado del safari universitario: Llegué tarde y no pude entrar a clase. Y se preguntarán “¿cómo que no pudo entrar?, uno se mete, entra calladito y se acomoda”, breve la vuelta. Pues no, en Arte Dramático no. Y no porque sea un capricho o arbitrariedad de los maestros, sino porque se nos enseña rigor y disciplina. Llegué tarde muchas veces y me quedé afuera muchas veces. Pero en una de esas llegadas tarde pude entrar. La puerta estaba abierta y aproveché un descuido y me metí. Feliz con mi proeza, pensé que había burlado la atención de la Maestra Ma. Me cambié y me dispuse a trabajar. Luego la Maestra dice: “Hagan parejas”, y cuando yo iba a hacer la mía, me dice: “No Marleyda tú trabajas sola”. Se me hizo un nudo en la garganta. Y mientras todos hacían los ejercicios, yo trabajaba con mi sombra en la pared. Estaba aguantándome las lágrimas y mientras hacía un esfuerzo descomunal por no derrumbarme, la maestra Ma comenzó a decirme con voz muy fuerte, casi que gritando: “¡¿Quieres ser actriz Marleyda?! Quieres ser grande?! ¡¿Quieres subirte a un escenario y conmover al mundo?! Pues felicitaciones porque vas muy bien, estás haciendo todo para que no sea, todo para que no se cumpla! Si quieres ser actriz, hay que llegar temprano, tener disciplina, rigor, esfuerzo, dedicación, es lo único que te va a ayudar!!”. ¿Cómo se sigue adelante después de semejante verdad?.
Yo sólo era una muchacha que deseaba hacer teatro, que soñaba con ser actriz, pero de repente y a las malas por cuenta de mi inmadurez, estaba aprendiendo que eso no era suficiente. Esa muchacha que estaba ahí, sintiéndose pequeña, avergonzada, regañada, chillando a espaldas de sus compañeros, no tenía idea de todo lo que la vida le tenía planeado si decidía tragarse el orgullo y escuchar los consejos de su maestra. Y escuché. Y apliqué.
Treinta años después rememoro ese momento con nostalgia y humildad. Hoy estoy aquí con la certeza absoluta de que nada de lo que el universo me ha dado, habría ocurrido si no hubiera recibido esa nalgada pedagógica de mi maestra.
Hoy estoy aquí sabiendo que mi formación en la Universidad del Valle me preparó para ser maestra y para interpretar grandes personajes del teatro y el cine. A la matriarca de los Buendía…la gran Úrsula Iguarán … después de eso no creo que haya algo más grande. Pero de lo que sí estoy convencida es que mi carrera como pedagoga no sería lo que es, y que esos increíbles proyectos teatrales y cinematográficos no hubieran llegado a mí, sin ese momento en que vi mi sombra en la pared y en que mi maestra presa de rabia y frustración de verme tan necia, supo que tenía que hacer algo para sacudirme y llevarme por los caminos de la disciplina. Con el tiempo aprendí que la maestra no me estaba castigando porque tuviera algo contra mí. Me estaba mostrando una verdad que a veces nos cuesta aceptar: el talento ayuda, pero no alcanza. Los sueños son importantes, pero tampoco son suficientes. El material que realmente los abona, es el rigor, la pasión, la disciplina. Es levantarse cuando no tenemos ganas. Es volver a intentarlo cuando algo (o todo) nos sale mal. Es hacer el trabajo incluso cuando nadie nos está mirando.
Y estoy segura de que ustedes también tuvieron su propia versión de esa anécdota, de ver su sombra contra la pared. Tal vez fue un profesor que les exigió más de lo que creían posible. Tal vez una devolución que dolió. Tal vez una materia que tuvieron que repetir. Tal vez una tesis que parecía no terminar nunca.
Pero aquí están. Y si están aquí hoy, es porque en algún momento decidieron no rendirse.
La universidad es grande. Y ustedes caminaron sus pasillos, sus salones, sus laboratorios, sus auditorios, el CDU, las audiciones de los viernes, las eternas colas de la central, los espacios de la biblioteca, durante al menos qué? tres ... cinco … siete años? para algunos de ustedes, tal vez incluso un poco más. Yo me demoré 10 años en graduarme! Jajajaja. (Pero atención, tengo un gran amigo, hermano de la vida que me ganó… se está graduando hoy después de casi 20 años!! Te quiero Prada, hermano mío, por fin!! Jajaja). Si, ¡hemos tardado bastante! Pero porque también vivimos los paros, los bloqueos, las asambleas permanentes, los debates interminables bajo los árboles, las discusiones apasionadas sobre el país que queremos construir.
Porque la Universidad del Valle no sólo nos enseñó una profesión. También nos enseñó a pensar, a cuestionar, a participar y a entender que la educación pública es un derecho que muchas generaciones han defendido antes que nosotros. Podemos tener opiniones distintas sobre muchas cosas, pero hay algo que compartimos: todos sabemos el valor de la universidad pública y la responsabilidad de cuidarla para nosotros y para quienes vendrán después.
Para llegar hasta aquí cada uno de ustedes tuvo sus propias dificultades únicas, personales, familiares, académicas, financieras…Ahora mismo recuerdo mis propias batallas. A veces a pie desde el Distrito de Aguablanca y otras, con más suerte, cogiendo el bus, la Papagayo ruta 9.
¡Eso sí era adrenalina! Lograr subirse… y salir con vida! Ni “Rápido y furioso” tuvo tantas escenas de acción como las que vivimos los que usábamos esa ruta o la Río Cali 2Ptar! Y ni qué decir de las maromas que hice para pagar el semestre: Lavar y planchar ropa ajena, vender dulces, animar en la tarima del Parque de la Caña, lavar carros en un parqueadero por la sexta, hacer chisgas de lo que saliera (payasa, animadora de fiestas, pintucaritas y mimo), mesera en una pizzería en el Caney. Y mi momento más humilde… haber sido la gotica del Jabón Puro! Enfundada en un traje inflable que era redondo, inmenso, que pesaba como no está escrito y que daba un calor que ni les cuento, y tratando de ver por unos roticos del tamaño de unos botones que me quedaban como a dos cuartas de los ojos. (Ole, yo todavía me pregunto cómo era posible que yo caminara con ese traje sin ver absolutamente nada y guardando el equilibrio porque los pelaítos de las escuelas me empujaban por la simple maldad de verme caer de jetas). La lista podría seguir…pero vuelvo y apuesto que mientras cuento esto, cada uno de ustedes está también rememorando todos y cada uno de los sacrificios, las dificultades atravesadas, los momentos duros. Como el escoger entre si la plata que uno tiene en los bolsillos es para el almuerzo en la Central o para las fotocopias. O lo uno o lo otro, pero pa´ las dos no alcanza.
No pasa nada, nos decimos. Si toca escoger las fotocopias todo bien… ahí están los palos de mango. (¡Esos palos de mango le han dado de comer a media humanidad de estudiantes!).
Cuando uno mira hacia atrás, descubre algo curioso: muchas veces no recuerda las dificultades con tristeza, sino con orgullo. ¿Si o qué?. Porque cada obstáculo superado fue construyendo una versión más fuerte de nosotros mismos. La universidad pública tiene esa capacidad extraordinaria: nos enseña a resolver, a inventar, a persistir. Nos enseña que cuando los recursos son escasos, la creatividad se vuelve abundante. Nos enseña que siempre aparece una manera de seguir adelante. Por eso hoy este diploma que reciben, no representa solamente conocimientos adquiridos. También representa todas las veces que ustedes encontraron una forma de continuar cuando todo parecía imposible. Porque nuestra capacidad de resiliencia es más fuerte, es lo que nos enseña nuestra Universidad Pública.
Ahora, en que me aturde un poco el reconocimiento mundial, pienso en que nada de eso existe ni hubiera existido sin la historia que traigo detrás. La gente me ve ahora y cree que el éxito llegó de la noche a la mañana. Pero no, y aquí viene otro de mis momentos más humildes: Mi primer papel en una película duró exactamente 10 segundos en escena. Mi personaje ni siquiera tenía nombre, en el guión me llamaba, “la viuda del muerto”, ¡ni nombre tenía!. Y lo peor, yo estaba dándolo todo, llorando a mares en mi escena del entierro, gritando como si me estuvieran arrancando las entrañas, y viene Carlos Moreno y me dice así con tono solemne: “Uff…bacano Marleyda, chévere ahí toda la entrega…y la emoción…el método…pero ve yo no estoy viendo…
¡la cámara está detrás de vos!”. Yo dignamente me sequé las lágrimas, me soné los mocos y le dije:
“No, es que así nos han enseñado en la universidad”. De espaldas, sí, ¡pero con rigor univalluno!
Por eso sé que no existe Marleyda Soto sin la Universidad del Valle. No existo sin los maestros que me formaron y corrigieron. No existo sin los compañeros que me acompañaron. No existo sin los amigos que me tendieron una mano. No existo sin la familia que me sostuvo y creyó en mi cuando todavía no había razones para creer. No existo sin mis amados estudiantes que confiaron plenamente en mí, y día a día me enseñaron a ser mejor persona. Yo soy porque muchos fueron conmigo.
Hoy reciben un diploma con su nombre impreso, pero detrás de ese nombre hay decenas de personas que hicieron posible este momento. La Univalle nos enseñó algo muy importante: Ninguno de nosotros llega solo. El compañero que les prestó los apuntes cuando no pudieron ir a clase porque no tenían para el pasaje, la amiga que les compartió la coquita del almuerzo, el profesor que se quedó después de clase explicando lo que no entendían o que les recibió el trabajo cuando ya se había cerrado el plazo, el parcero que les gastó almuerzo en la Central, los de las fotocopiadoras que les fiaron las copias, el vigilante que les abrió el salón, los aseadores que limpiaron el espacio, la familia que hizo milagros para pagar el semestre y levantarse lo de los pasajes del Mío… ¡miren cuánta gente ha viajado con ustedes para llegar hasta aquí!
Por eso, cuando dentro de unos minutos digan su nombre y reciban el diploma, sosténganlo con orgullo. Porque sí, lleva su nombre. Se lo ganaron. Lo trabajaron. Lo lucharon. Pero recuerden siempre, y no olviden nunca, que detrás de ese nombre hay una historia más grande: Hay maestros, amigos, compañeros, familias enteras que también hicieron posible este momento. Es, como dice la canción de Hugo Candelario: “Aprendí que no soy sólo yo…y que somos muchos más”.
Y ahora sí… les toca salir al mundo. Salgan con la frente en alto.
Salgan con la convicción de que pertenecen a una de las mejores universidades de este país.
Salgan con la certeza de que la excelencia no consiste en no caer nunca, sino en levantarse cada vez que la vida nos pone a prueba.
Salgan y ocupen los escenarios, los laboratorios, las empresas, las escuelas, los hospitales, los territorios y los espacios donde el país necesita su talento, su sensibilidad y su compromiso.
Y cuando alguien les pregunte quiénes son, respondan con orgullo:
Soy egresado.
Soy egresada.
Soy Univalle.
Muchas gracias.
Docentes y académicos de distintos países se reúnen en la Universidad del Valle, en torno a la Jornada de Formación del programa Dhoch3, una iniciativa impulsada por el Servicio Alemán de Intercambio Académico DAAD.
Durante dos días, cerca de 50 profesores de alemán de Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela participarán en talleres orientados al intercambio de experiencias pedagógicas y al fortalecimiento de la enseñanza del alemán como lengua extranjera.
“Son diferentes acercamientos a la didáctica, cultura, a la enseñanza, entonces hay diferentes temas que vamos a tratar en estos dos días”, expresó Kristoffer Lang, integrante del equipo organizador y docente de la Universidad del Valle.
Este espacio abordará cuatro módulos del programa Dhoch3 relacionados con el aprendizaje apoyado por medios digitales, la evaluación de competencias en alemán como lengua extranjera, la implementación de estudios culturales y el uso de la literatura y los medios estéticos para la enseñanza del idioma.
Para Malte Mordeja, del Servicio Alemán de Intercambio Académico en México, “es una gran oportunidad para nosotros compartir lo que sabemos del programa con los participantes y, al mismo tiempo, generar espacios de intercambio de ideas y experiencias”.
Por su parte, Nils Schulz, lector del DAAD en México, “estamos ahora con docentes universitarios de Colombia, Perú, Ecuador y todo se trata de cambiar ideas y encender nuevos métodos para la enseñanza de alemán en el extranjero”.
Fortalecer la internacionalización, las alianzas académicas, el aprendizaje son el propósito de estos espacios. Este evento es organizado por el DAAD, DRI Univalle y la Facultad de Humanidades, a través de la Escuela de Ciencias del Lenguaje.
Una científica valluna hoy ocupa la dirección del Ideam, entidad que guía a Colombia sobre cómo actuar basado en datos climáticos y, a la par, demuestra que las mujeres también pueden ocupar estos espacios históricamente vedados para ellas.
Por Tomás Tarazona Ramírez
Tomado de El Espectador
La vida de Ghisliane Echeverry cambió en 2023. Durante más de una década había estado en espacios científicos, ejercido su profesión en Química y dedicado varios años más a la investigación y la academia. Pero ese año, a pedido de la entonces ministra de Ambiente, Susana Muhammad, Echeverry llegó a la dirección del Ideam: la entidad climática más importante de Colombia y cuyos informes sobre tormentas, sequías o calor extremo se sirven para tomar decisiones que, incluso, pueden salvar vidas en medio de los fenómenos climáticos.
No era una desconocida en el mundo ambiental. Durante más de 16 años caminó entre laboratorios, aulas universitarias y proyectos de investigación sobre cambio climático, calidad del aire y gestión ambiental. Formada en la Universidad del Valle, donde estudió Química y más tarde realizó una maestría y un doctorado en Ciencias Ambientales, construyó una carrera marcada por el diálogo entre la academia, las instituciones públicas y las comunidades.
A sus 39 años, esta científica caleña ha demostrado que las mujeres pueden desempeñar altos cargos en el mundo científico colombiano y, según comenta, abrir camino para que millones de niñas vean que es posible convertirse en una voz de autoridad en un espacio que históricamente estuvo dominado por hombres. La historia del Ideam así lo demuestra: en más de tres décadas de historia, el Ideam solo ha tenido dos directoras mujeres.
Conquistando espacios
Mientras coordina alertas y pronósticos para todo el país, Echeverry, quien lidera una entidad de 500 personas, entre meteorólogos, climatólogos, biólogos, ingenieros y físicos ambientales, también es consciente de que su presencia en el cargo la ha convertido en un referente para niñas y jóvenes interesadas en la ciencia.
Su trabajo también ha servido para demostrar que las mujeres pueden ejercer liderazgo en el ámbito científico, un escenario muy reducido hasta ahora.
Un informe de la Unesco da visos sobre esa brecha de género: el organismo de Naciones Unidas reveló que apenas tres de cada diez personas que toman decisiones en el ecosistema científico son mujeres. Aunque miles estudian carreras relacionadas con matemáticas, ciencias o biología, pocas ascienden a posiciones de decisión.
El liderazgo de Echeverry fue reconocido este año por el Congreso de la República, que le otorgó una distinción por su trayectoria en planificación ambiental y por los aportes realizados desde el Ideam para anticipar riesgos y reducir los impactos de fenómenos naturales sobre la población.
“Este es un reconocimiento que trasciende lo individual: es también para todas las mujeres que han abierto camino para que hoy muchas más mujeres podamos ejercer la ciencia en este país”, dijo en marzo al recibir la condecoración.
Datos por decisiones
Hoy su labor consiste en recibir millones de datos sobre lluvias, sequías y alertas ambientales para transformarlos en información útil para la toma de decisiones. Esa información llega a entidades nacionales, gobernaciones, alcaldías y organismos encargados de la gestión del riesgo antes de que los fenómenos naturales afecten a los territorios.
Hay cifras, gráficos, pronósticos y modelos sobre calidad del aire, incendios, sequías, lluvias e inundaciones. El desafío consiste en convertir esa información técnica en mensajes claros para las autoridades y la ciudadanía.
Ejemplos de cómo el clima afecta al país no sobran: los hay desde las intensas lluvias que traen consigo derrumbes en las carreteras, como la que conecta Cundinamarca y los Llanos Orientales y que dejaron hace unos meses pérdidas de COP 40.000 millones diarios. O secuelas directas en las familias y sus hogares, como la temporada de lluvias en 2025 que dejó 2.700 emergencias climáticas y 168.000 familias damnificadas o desplazadas en casi la mitad de los municipios del país.
“A Colombia hay que verla más allá de los mapas y los gráficos. Cada dato representa un cambio o afectación para una familia, una comunidad y la forma en cómo se relaciona el país con el clima. De nuestro trabajo depende salvar vidas, prevenir desastres naturales o anticiparnos a fenómenos que afectan los proyectos de los ciudadanos”, comenta Echeverry.
Cada mañana, Echeverry revisa la información que llega al centro de operaciones del Ideam desde distintos puntos del país. En las pantallas se actualizan datos recogidos por sensores en el mar Caribe, cerca de San Andrés, y por radares pluviométricos ubicados en lugares como Puerto Gaitán, Barrancabermeja, San José del Guaviare o Cerro Munchique. Su tarea consiste en convertir esa información en alertas y análisis que permitan actuar antes de que una emergencia ocurra.
En 2024 tomó una de las decisiones más relevantes de su gestión. Diversos modelos y pronósticos mostraban que el país enfrentaría simultáneamente varios escenarios climáticos con impactos distintos en cada territorio. En lugar de concentrarse únicamente en fenómenos como El Niño o La Niña, Echeverry impulsó la declaración de una emergencia por variabilidad climática, una medida sin precedentes que permitió ampliar la preparación institucional frente a múltiples riesgos y fortalecer las acciones de prevención.
A futuro
A poco tiempo de completar dos décadas en el mundo de la ciencia, Echeverry asegura que Colombia aún debe incentivar a sus niñas para que lleguen a esos espacios. Ella, comenta, ha vivido discriminaciones de género y ha tenido que convivir junto a estereotipos que erróneamente señalan que las mujeres pertenecen a espacios distintos a la ciencia.
Sin embargo, considera que haber conquistado un espacio donde los hombres manejaban las riendas climáticas de Colombia es más que un éxito individual.
“Es un doble reto que estamos dispuestas a asumir. Las mujeres entramos a un juego de poder donde las reglas las pusieron los hombres. Hoy es un camino que ya tiene avances”, concluye Echeverry.
Un dispositivo desarrollado por investigadores de la Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana Cali, recibió una distinción como parte de la entrega del XV Premio Nacional al Inventor Colombiano 2026.
El dispositivo UBICU, liderado por la profesora de la Escuela de Rehabilitación Humana Esther Cecilia Wilches Luna, fue distinguido por su potencial de transferencia tecnológica y aporte a la recuperación respiratoria de pacientes.
La investigación e innovación desarrollada desde las universidades del Valle del Cauca continúan obteniendo reconocimiento a nivel nacional. El Grupo de Investigación Ejercicio y Salud Cardiopulmonar (GIESC) de la Universidad del Valle, en alianza con la Pontificia Universidad Javeriana Cali, fue galardonado en el XV Premio Nacional al Inventor Colombiano 2026, organizado por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).
El reconocimiento fue otorgado en la categoría especial “Mejor Invención con Gestión Comercial”, que destaca aquellas innovaciones con alto potencial de comercialización y transferencia al sector productivo, contribuyendo al fortalecimiento del desarrollo tecnológico y empresarial del país. Este reconocimiento especial hace parte de los premios otorgados por la SIC a las invenciones con mayor potencial de explotación comercial y generación de impacto económico y social.
El proyecto UBICU (Sistema Incentivo Respiratorio UBICU) es una innovación orientada a apoyar los procesos de rehabilitación pulmonar mediante la reexpansión de los pulmones y el monitoreo del flujo y volumen de aire inspirado durante terapias respiratorias prescritas a pacientes.

El desarrollo de esta tecnología contó con el liderazgo de la profesora Esther Cecilia Wilches Luna, docente de la Escuela de Rehabilitación Humana de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle y líder del Grupo de Investigación Ejercicio y Salud Cardiopulmonar (GIESC), quien obtuvo la patente en la modalidad de Modelo de Utilidad otorgada por la Superintendencia de Industria y Comercio. El proyecto fue desarrollado en colaboración con docentes e investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, consolidando una alianza interinstitucional que ha permitido transformar conocimiento científico en soluciones concretas para el sector salud.
UBICU surgió como respuesta a las necesidades de rehabilitación respiratoria, especialmente relevantes en el contexto posterior a la pandemia por COVID-19, y representa una herramienta innovadora que facilita el seguimiento de la terapia respiratoria y promueve una recuperación más efectiva de la función pulmonar.

Este importante reconocimiento exalta la capacidad científica y tecnológica de los grupos de investigación de ambas instituciones, así como el valor del trabajo colaborativo entre universidades para generar desarrollos con impacto social y potencial de transferencia al sector productivo.
Para la Universidad del Valle y la Facultad de Salud este logro constituye una muestra del compromiso permanente de sus investigadores con la generación de conocimiento, la protección de la propiedad intelectual y la búsqueda de soluciones innovadoras que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de las personas.